La esperanza, Alexis Valdés

Semanas atrás, en medio de la inseguridad y temores por el avance del Coronavirus, comenzó a circular un emotivo poema llamado ‘La Esperanza‘. Dicen que llegó al Papa Francisco y se mostró muy conmovido.

Su autoría fue adjudicada a Benedetti, también al poeta argentino Luis Landriscina que señaló a Alexis Valdés como autor, artista cubano que habita en Miami. Impresionado por la epidemia, sus versos quisieran ser ‘contagio’ de esperanza e invitación al cambio.

La reflexión:

– Me dijeron que la pandemia nos cambiará. Alguien preguntó si cambiará al pueblo o a sus dirigentes, si cambiará a mejor o el cambio será a peor.
– Pudiera crecer el egoísmo y la desconfianza, pero también la humildad y la cooperación.
– Comentaron: Yo no quiero cambiar, quiero seguir siendo yo mismo, con mis amores y mis sueños, mis errores y aciertos.
– Yo prefiero que el miedo no me cambie, porque es pasajero. Que solo el amor hará la maravilla de movernos a ser mejores, si es de verdad lo que buscamos.
– Será cierto: Los temores y distancias fueron para algunos ocasión para acercarse a Dios y a seres queridos ahora olvidados.
– Tres vértices leo que formarán el nuevo triángulo perfecto: La interioridad olvidada, la necesaria solidaridad y la austeridad indispensable. Probaremos.

Vean ya al completo el poema de Valdés, despacito, meditando, rezando.

Cuando la tormenta pase
y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia
Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos devuelvas mejores,
como nos habías soñado.

–Alexis Valdés, marzo 2020

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