Dios, Padre nuestro

Desde siempre surgió la pregunta sobre Dios, quién es y cómo es. Difícil saberlo de primera mano. Los filósofos y teólogos de las religiones hicieron su esfuerzo por definir el ser y por expresar el parecer de Dios.

Quedará todavía abierta la cuestión de difícil respuesta, por el dolor y el sufrimiento injusto de tantos inocentes, ‘¿Dónde está Dios?’.

En algunas religiones será el mismo dios quien quiso darse a conocer por sus profetas y enviados, inspirando, iluminando y revelando sus planes y mandatos.

“En diversas ocasiones Dios habló a nuestros padres por los profetas. En este tiempo nos habló por medio del Hijo;
– Jesucristo es reflejo de la gloria de Dios, impronta de su ser. Su palabra poderosa mantiene el universo;
– Él purificó al mundo de sus pecados, y sentó en los cielos a la derecha del Dios de majestad”, Hebreos c.1.

Cierto que el texto de algunas oraciones nos ayudará a conocer el tono de la relación entre dios y nosotros: cercanía o distancia, temor o confianza, implicación o indiferencia.

# La oración del “Padre nuestro” según los evangelios fue comunicada a sus discípulos por el mismo Jesús de Nazaret, temas propios de su oración personal, inquietudes y sentimientos compartidos de la relación padre/ hijo, su mutuo amor y fidelidad.

Muchos fueron los comentarios y coletillas al Padre nuestro a lo largo de los siglos. Este que hoy les traigo fue una reacción sugerida por el propio texto original, como cada orante gustará hacer él mismo:

PADRE nuestro que estás en el cielo, en el amor y la belleza, en el universo y en cada uno, en nuestro corazón.
.. Santificado seas por todo lo hermoso y bueno en el mundo, por todo lo justo y honesto en muchas personas.
.. Que llegue tu REINO de paz, de justicia y verdad. Que tú seas el centro de mis intereses, deseando hacer tu voluntad.
.. Te necesitamos, que a todos llegue el PAN nuestro de la tierra y el pan del cielo, tu pan de vida, tu misma vida.
.. PERDONA, Señor, mis ofensas y pecados. Perdóname como yo quisiera perdonar cuando me siento ofendido.
.. No nos dejes caer en la TENTACIÓN, líbrame de mis juicios y envidias, de la violencia y desesperanza.
.. Gracias, Señor.”

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# Durante su visita a Auschwitz en 2006, Benedicto XVI se preguntó: «¿Dónde estaba Dios?». Tras el humo negro de hornos crematorios 1,1 millones de personas quedaron convertidas en ceniza, el azul del cielo se alejaba, y muchos prisioneros no pudieron seguir creyendo en un ser superior omnipotente y bueno. Sin embargo algunos confesaron: «La fe me salvó». En Auschwitz se derrumbó el Dios omnisciente y todopoderoso, quedará el grito de abandono de Jesús el viernes santo, el silencio de Dios el sábado santo y la sorpresa y abrazo del domingo de resurrección. – Cfr. testimonios de Elie Wiesel, premio Nobel de la paz (1986), superviviente en Auschwitz.

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* Imagen: San José, Parroquia san Josemaría Escrivá, Burgos, España.

-La oración ‘Padre nuestro’, en san Mateo c.6.
-Escuchen si gustan este canto que me llegó, el Padre nuestro con nuevo acento popular.

-Verán más respuestas a la pregunta, en el post “Cómo es Dios”.

Las manos de la pascua

“Al atardecer los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: la paz con ustedes. Y les mostró las manos y el costado”, san Juan c.20.

‘Al tercer día resucitó’, dirá sencillamente el credo cristiano más antiguo. El canto de pascua que hoy les traigo llamó mi atención, invitación a mirar bien lo que Cristo resucitado mostró a sus discípulos, sus manos de crucificado, ‘Miren las señales de los clavos en mis manos.. Soy yo, no teman’.

– Les ofreceré esto por mi aniversario, amig@s y seguidores. Largo y lindo poema /oración que encontré, que no olvidó los detalles, será como una densa confesión mutua de fe y amistad; la invitación a seguir adelante sin que la cruz tan dura interrumpa la relación, ni el aparente fracaso limite la urgente tarea que espera a sus seguidores y seguidoras. Vean.

” Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
Soy yo, dijo a los suyos, vean mis manos;
serán siempre señal para creer,
la verdad del Señor resucitado.

Las manos de la Pascua lucirán
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianzas de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.

Manos amistosas, siempre unidas,
que nunca serán puños armados,
no amenazarán altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.

Oh Señor de las manos traspasadas,
Señor del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure del dolor en otras manos. “

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# Permitirán que les ponga aquí de nuevo por gusto estos enigmáticos versos “Las manos”, de Miguel de Unamuno, su contemplación del Crucificado de Diego de Velázquez:

« Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz! ».

– El Cristo de Velázquez, III,20 –

(Imagen: Rostro de Cristo, fragmento, K. Argüello)

Cruz de mayo

Tiempo de mayo, tiempo de cruces en flor en muchos lugares, fiesta de la Cruz de mayo. Celebrando y recordando ahora mismo con ustedes. Buscar y encontrar la cruz de Cristo, buscar y encontrar la propia cruz. Un apunte sobre la entrega personal.

# En su viaje a Brasil meses pasados, el Papa Francisco se dirigió a los presentes, muy especialmente a los jóvenes, para decirles:

“Nadie puede tocar la cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo, y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida . . Les preguntaré después del Vía crucis: Queridos amigos, ¿qué dejaron de sí mismos en la cruz? Y ¿qué dejó la cruz en cada uno de ustedes?”.

# Sin saberlo, como queriendo responder la cuestión sobre el don de cada uno, me llegó este bello poema que es súplica, via crucis, camino de cruz en la ofrenda de sí mismo:

“Toma, Señor, los silencios que selló el amor,
Toma de mi vida la parte mejor,
Toma mis amores, conviérteme a ti.

Toma de mis hombros el peso mayor,
Tómame por lienzo, de Dios portador,
Toma mis caídas y mi padecer.

Toma, Señor, mis palabras y hazlas florecer,
Toma mi cansancio, mi desolación,
Toma lo terreno de mi corazón.

Toma mis dolores, clávame a tus pies,
Toma mi sereno ‘consumatum est’, todo terminó,
Toma, Señor, mi descanso postrero al morir.”

# Esta oración de identificación y ofrenda total, me recordó aquella otra del libro de Ejercicos espirituales, en la Meditación para el amor, expresión de lo que de verdad importa:

“Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad
,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis
a vos Señor lo torno;
todo es vuestro
disponed a toda vuestra voluntad,
dadme vuestro amor y gracia
que ésta me basta.”

# Vean también sobre las fiestas de la Cruz en el post “La cruz de Cristo”.

El agua viva, Jesucristo

El agua, el vino, el pan, la vid o las semillas del campo . . Jesús de Nazaret quiso tomar realidades cotidianas para explicar su mensaje, también para darse a conocer, el misterio de su persona, ‘Quién eres tú, Señor’. No fue fácil ni ahora captar su íntima grandeza.

El tema del agua en el 4° Evangelio, el del Discípulo amado, presentó así un horizonte de cambio y novedad. Agua es vida, fertilidad, alegría; sin ella, muerte y desolación. También el agua será limpieza, purificación, promesa de mejora. Recordaré alguna ocasión.

□ En Caná con ocasión de una boda, Jesús de Nazaret y sus discípulos fueron invitados a la fiesta que podía durar varios días. El vino se terminó, con gran disgusto de todos.

– Jesús dijo: Llenen de agua sus grandes tinajas vacías.
– El mayordomo sorprendido le dijo al novio: Tú has guardado el mejor vino para el final.

Discretamente Jesús se presentó como el amigo del novio, que regala con el mejor vino. Él mismo será como novio que llega a celebrar alianza de amor con la humanidad, todos invitados a entrar en el banquete y la fiesta del Reino: alegría, amistad, unión.

□ En Samaría la mujer conversó con Jesús, cansado y sediento, junto al viejo pozo de Jacob.

– Si bebes del agua que yo daré no tendrás más sed.
– Señor, dame tu agua, y no buscaré más.
– Yo soy agua viva, tendrás un manantial de vida.

La mujer buscó sin saber, “dónde adorar a Dios”. El encuentro fue iluminador, feliz adivinó qué hacer. La respuesta a sus interrogantes no fueron bellas teorías, sino la persona, la acogida y palabras amables de Jesús de Nazaret. Salió reconfortada, saciada.

□ En Jerusalén y desde la Cruz, el Maestro Jesús se dirigió a la humanidad dolorida, dolorido él mismo y abandonado de todos. Lección de amor y de fidelidad hasta el final:

– Si tienen sed, vengan a mí. El que crea en mí tendrá de beber, ‘De su seno brotarán ríos de agua viva’.
– Jesús dijo: Tengo sed. Probó vino agrio y suspiró: Todo está cumplido. Inclinó la cabeza y entregó el espíritu.
– De su costado abierto salió sangre y agua.

Comunión de Vida entre Él y sus seguidores y seguidoras. Su misma vida, su propia alma, su Espíritu. El Hijo de Dios compartirá su dignidad rota para fortalecer así, gran paradoja, la fragilidad de los hijos de Dios, amando siempre, a todos perdonando, desde lo alto abrazando todo. . Jesucristo vino nuevo que alegra, agua viva que sacia.

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Oración de la samaritana

Señor, tú sabes que mi corazón anda inquieto,
lleno mi cántaro con ajetreos cotidianos,
que no sacio mi sed de vida plena,
no me bastan las aguas turbias y escasas.

Como la cierva busca corrientes de agua,
mi alma te busca, mi Dios, tengo sed de ti;
que tu lluvia me empape, Señor,
y convierta mi desierto en vergel.

Que mi vida rendida a tu Espíritu
se transforme como la samaritana;
dejando mi cántaro, seré amante discípulo,
iré contenta a comunicarles la Buena noticia.

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Textos evangelio san Juan, caps. 2, 4 y 19.

El hombre y Dios / Blas de Otero

– “Había un hombre rico que vestía ropa finísima y comía regiamente todos los días. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que estaba tendido a la puerta del rico. Hubiera deseado saciarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas.”

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Estos días estaremos celebrando la Cuaresma, Semana santa y Pasión, un tiempo largo de auditoría interna, para el autoexamen necesario y la evaluación, buscando la mejora evangélica, la misericordia, la mayor sinceridad.

Con ocasión de la parábola evangélica del rico y el pobre Lázaro, alguien llegó con unos versos de Blas de Otero que verán aquí. Un canto desgarrado, súplica necesaria de quien se sintió en verdad perdido pero confiado, en la cruz identificado. El poema fue testimonio de fe y denuncia del vacío y el dolor, lamento de humanidad malherida y desconsolada. Vean.

Salva al hombre, Señor, en esta hora
horrorosa, de trágico destino;
no sabe adónde va, de dónde vino
tanto dolor, que en sauce roto llora.
.. Ponlo de pie, Señor, clava tu aurora
en su costado, y sepa que es divino
despojo, polvo errante en el camino,
mas que tu luz lo inmortaliza y dora.
.. Mira, Señor, que tanto llanto, arriba,
en pleamar, oleando a la deriva,
amenaza cubrirnos con la Nada.
.. ¡Ponnos, Señor, encima de la muerte!
¡Agiganta, sostén nuestra mirada
para que aprenda, desde ahora, a verte!

Reflexión:
• Si levantamos los ojos hasta el rostro de Jesús crucificado, contemplaremos el amor de Dios sin fin, maltratado, entregado hasta la muerte por nosotros.
• Si miramos bien, descubriremos en ese rostro el de tantos otros crucificados de nuestro mundo reclamando ayuda, nuestro amor solidario y compasivo.
 

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-Texto de la parábola del rico, en san Lucas c.16.
-Recuerden que Blas de Otero (+1979), buen representante de la poesía social española, tras una época de grandes inquietudes personales y muchos temores, encontró por un tiempo en la religión el apoyo y la estabilidad necesarias para vivir, también en la amistad y en el arte. 

Jesucristo hoy


– Así lo pensaron muchos: Jesucristo es todo para nosotros, es nuestra principal bendición, nuestro tesoro y bienaventuranza plena, la fuente de agua viva . . ¿Cómo descubrirlo, amarlo y servirlo hoy? ¿Mi experiencia religiosa está activa o adormecida?

Se trata de la necesaria actualización de creencias y acontecimientos, sugerida al oir comentar esta enigmática frase: «María guardó todo esto en su corazón». No guardará lo sucedido en el cajón de los recuerdos, sino en el corazón, donde vive el amor, donde vivirá todo agradecida. Se refiere a María de Nazaret, la madre del Señor.

– Creer en Jesús Salvador no será recordar sucesos de otros tiempos, sino experimentar HOY su fuerza salvadora, su aliento, capaz de hacer más humana y fraterna nuestra vida.

Fue la tesis del redactor evangélico san Lucas: Jesús no pertenece al pasado. La salvación de Jesús resucitado, la Vida divina, ofertada al creyente HOY en encuentros cotidianos:

¤ Así ocurrió en el encuentro al nacer: “Les ha nacido HOY en la ciudad de David un Salvador”. Los pastores hicieron su camino para ver.

¤ En la Sinagoga de Nazaret, Jesús se presentó como Enviado para liberar a los cautivos, dar la vista a los ciegos y mostrar la gran misericordia divina: “HOY se cumplió la promesa”.

¤ Cuando en una aldea de Galilea Jesús curó un paralítico: “Hemos visto HOY cosas admirables”. La gente experimentó la paz de Dios y alegría honda.

¤ En Jericó, el encuentro con Jesús que transformó a Zaqueo. Devolverá lo robado, compartirá sus bienes con los pobres. Jesús le dijo: “HOY ha llegado la salvación a esta casa”. 

¤ Agonizando en la cruz entre malhechores: “Jesús, acuérdate de mí en tu reino. . HOY estarás conmigo en el paraíso”. También el día de nuestra muerte será un día de salvación.

Nosotros, deseando mantener viva y despierta la fe, habremos también de “guardar en el corazón” la vida, las personas, las palabras, los acontecimientos, la buena noticia de cada día. Si repaso el día con el corazón, caeré en la cuenta: “Es el Señor”.

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«Todo lo tenemos en Cristo, Cristo es todo para nosotros.
Si quieres curar una herida, él es el médico;
si estás ardiendo de fiebre, él es la fuente;
si estás oprimido por la iniquidad, él es la justicia;
si tienes necesidad de ayuda, él es la fuerza;
si tienes miedo de la muerte, él es la vida;
si deseas el cielo, él es el camino;
si estás en las tinieblas, él es la luz;
si buscas manjar, él es alimento.»

San Ambrosio de Milán (+397)

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* Podrán ver más en “Meditaciones”, ebook de Nicodemo Martin.

Santos y difuntos | Tu cruz

“Será necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, será humillado, rechazado . . Si alguno quiere seguirme, habrá de renunciar a sí mismo y tomar cada día su cruz. El que pierda su vida por mi causa, la salvará”, san Lucas c.9.

Enfermedad, muerte, sufrimiento . . A la vista de lo que vivimos en amig@s, en seres muy queridos o en nosotros mismos, con ánimo de consolar, quise traerles sentimientos y deseos sinceros, como otros años por las celebraciones de los santos y difuntos.

La ocasión llegó tiempo atrás, en la oración del grupo, al escuchar aquel evangelio difícil; alguien pudo imaginar esas palabras duras de Jesús de Nazaret dirigidas a un discípulo indeciso, o a cualquiera de nosotros:

. . Mira, yo padecí y fui rechazado, por mostrar el rostro del Dios vivo, por plantar cara a los maestros de la ley, por tirar los muros del egoísmo. Fui ejecutado en una cruz, entre acusaciones de los sumos sacerdotes, y al tercer día resucité.
. . ¿Qué vas a hacer tú con tu vida? Si quieres ser mi discípulo, si quieres compartir mi vida y mi pasión, no te pongas en el centro de todo. Pon en el centro a Dios y a tu prójimo, y verás como cambian las cosas.
. . Carga con tu cruz de cada día, vente conmigo, estoy cerca y no siempre te das cuenta. Si quieres poseer tu vida, verás que no tienes nada. Si aprendes a regalarla, verás que está llena. ¿De qué te servirá ganar el mundo si te sientes vacío, sin nada?

– Sí, es verdad. Mi vida podré vivirla con amor o con rabia, viendo tanto sufrimiento injusto, con rechazo o con generosidad, con deseos de ayudar y sanar, como tú, ofreciendo lo mejor de mí mismo, aun con sacrificio.
– Entonces me sentiré bien, se encenderá mi luz, y tendré la paz que Jesús prometió a sus queridos discípulos, ‘Reciban mi paz, no teman, yo venceré al mundo, al mal y la muerte’.

“Si uno quiere guardar su vida, la perderá, pero el que la pierda por mí y por el evangelio, la encontrará”, san Mateo c.16.

– Añadiré unos sentimientos de simpatía y complicidad entre el Cristo de la cruz y quien lo contempla con afecto y reconocimiento:

Él sufre con nuestros sufrimientos
Está triste por mis tristezas
Se siente solo con mi soledad
Abandonado por nuestros abandonos
Rechazado en nuestros rechazos
Se siente agredido con nuestras agresiones
Injuriado cuando injuriamos
Despreciado con nuestros desprecios
Herido con mis heridas
Aliviado con nuestras caricias
Consolado con mi amistad y compañía.

– Para terminar con este poema y canción de C.Gabarain:

“El santo no es un ángel,
es hombre en carne y hueso
que sabe levantarse
y volver a caminar.
El santo no se olvida
del llanto de su hermano,
ni piensa que es más bueno
subiéndose a un altar.
Santo es el que vive su fe con alegría
y lucha cada día pues vive para amar”.

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* Imagen: Via crucis, Marko Rupnik, Cristo bajado de la cruz y puesto en el sepulcro. Y también, “Detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús”, san Lucas c.23.

Orar con Nicodemo #6

De nuevo podrán leer aquí unos papeles de oración de Nicodemo, el discípulo de última hora que de noche se interesó por Jesús de Nazaret. Esta vez recordando y celebrando la Ascensión del Señor, Nicodemo rezó en su nueva comunidad. Sintiéndose unido al resto de los creyentes, pedirá con insistencia ‘Quédate con nosotros’. Fue cierto, Jesús dejó el lugar de Dios para hacerse hombre y siervo de todos; ahora tras su muerte y resurrección se le confiesa “sentado a la derecha del Padre”, su nueva situación, su señorío y relación privilegiada con Dios nuestro Padre. Desplazamiento que no es alejamiento, sino presencia y trabajo de fondo por nosotros y con nosotros.

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Los discípulos pudieron quedar mirando al cielo, pero son invitados a mirar a la tierra, mirar al futuro y salir en misión. En esa cita misteriosa de Galilea, la principal tras la resurrección, imaginaremos con el grupo de los apóstoles a otros muchos, a José de Arimatea, a la Magdalena, a María de Nazaret y Nicodemo, a los amigos de Emaús. En la montaña de Galilea vieron a Jesús resucitado resplandeciente por su bondad y belleza, mas al punto de ocultarse, como el sol, deslumbrando la última vez. Así oró Nicodemo esta vez, adivinando ya un amanecer:

QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE OSCURECE

«Inspirado en aquellos discípulos temerosos de la noche pero ávidos de tu presencia, quiero rezar contigo por todos los pueblos de donde llega a nosotros la presencia de mucha tiniebla de muerte y violencia, pueblos lejanos con gran necesidad todavía hoy de evangelio. Yo pediré con fe: Quédate con nosotros, SEÑOR, acompáñanos porque no siempre supimos comprender y reconocerte. Quédate con nosotros, Jesús amigo, porque nos rodean densas sombras que nos impiden ver bien. Tú eres la Luz, en nuestros corazones se insinúa la desesperanza. Cuesta reconocerte en el pan partido y en el hermano de cerca, resulta difícil amar al enemigo como tú nos mandaste. Cansados del camino, sabemos que tú nos reconfortarás. Deberemos ser testigos de la vida resucitada, nueva vida, amanecer de una humanidad nueva. Quédate con nosotros, Señor, cuando surge la niebla de la duda o el peso del cansancio; cuando la fe se oscurece y cuesta adivinar el horizonte. Tú nos explicarás paciente también ahora el sentido de cuanto sucede. g-artur-24Quédate en nuestras comunidades, sostenlas en sus dificultades, dales consuelo en su cruz y penalidades, en su fatiga de cada día. Fortalece nuestra natural debilidad, engrandece nuestra humillación. Tú que eres la VIDA, quédate en nuestros hogares, que se ame y respete siempre con generosidad la vida de todos. Quédate, Señor, con nosotros presente entre los más vulnerables, en los más pobres y los enfermos incurables, entre los emigrantes y refugiados, en las mujeres maltratadas y en los ancianos abandonados, en los que perdieron la esperanza. Quédate, Señor, con nuestros niños y nuestros jóvenes, bendícelos con tu luz, ellos serán la esperanza del Reino para el mundo. Fortalece en todos nosotros la fe en ti. Queremos ser ahora tus amigos y discípulos incondicionales. Con la experiencia de encontrarte en nuestro camino y en el partir el pan, seremos gracias a tí misioneros valientes, testigos que anuncian la buena noticia con obras y de verdad. Tú eres la Buena noticia, ¡Jesús vive, es el Señor, él será nuestra paz y alegría para siempre! Tú nos llamas de nuevo y nos envías. Gracias. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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El pastor, Juan de la Cruz

Todavía un apunte sobre san Juan de la Cruz. Se buscó entender su mística y poesía desde la experiencia afectiva nuestra. Como en casi todo lo divino, lo humano será la referencia.

La experiencia descrita en el poema “El pastorcico” fue en parte equivalente al Cántico espiritual: la tristeza por la ausencia del amad@, el abandono inesperado, el dolor por la lejanía y olvido nuestro, la búsqueda y espera infinitas del pastor.

Su soledad y pena durarán, mas el amor herido sanará, siendo al fin desde el árbol de la cruz amor eterno.

Un pastorcico solo está penando
ajeno de placer y de contento
y en su pastora puesto el pensamiento
y el pecho del amor muy lastimado.

No llora por haberle amor llagado
que no le pena verse así afligido
aunque en el corazón está herido
mas llora por pensar que está olvidado.

Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena
el pecho del amor muy lastimado.

Y dice el pastorcico: “¡Ay desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia
y el pecho por su amor muy lastimado!”

Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol do abrió sus brazos bellos
y muerto se ha quedado asido de ellos
del pecho del amor muy lastimado.

———–
-Vean nuestra entrada “Cántico espiritual”.
-Podrán escuchar el poema “El pastorcico”, Jesed, Mexico.
-Imagen: Arce, otoño, ‘seguro de sí mismo, tímido, orgulloso, celoso de su intimidad’.

Orar con Nicodemo #5

Nicodemo explicó el secreto del gran amor de Jesús por todos: es el Padre Dios quien nos ama así con un amor eterno, desde siempre y para siempre, como de grande es el corazón del hijo Jesús. La preocupación del viejo discípulo será esta vez que no queden archivados el mensaje y la persona del Salvador. Recordará con emoción su primer encuentro con el Cristo ya resucitado, pero teme asimismo olvidar y perder ánimo. A Nicodemo le preocupa proceder con sinceridad, ‘en espíritu y en verdad’, que su fe sea honda y personal. Recupera confianza cuando piensa en la promesa de Jesús a los discípulos:’El Padre y yo viviremos cada día con ustedes, hasta el final’. Serán impresiones de un discípulo, en otro tiempo fariseo ahora decidido por el nuevo camino.

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EL AMOR VENCIÓ AL ODIO

«Señor, gracias por tu repetida invitación a que tengamos paz, tu primer regalo tras la resurrección, la paz que tú nos das vale más que un tesoro. Cada día al levantarme, cuando amanece el Sol luminoso, te recuerdo. Temo olvidar tu aspecto y tus palabras cuando te dirigiste a mí viéndome triste por tu ausencia: ‘Nicodemo, anímate, la Paz contigo. No olvido tu presencia y ayuda junto a la cruz y en el sepulcro. No temas, amigo, la Vida ha superado a la Muerte, el Amor al Odio. Sé feliz, sé valiente, que mi amistad y mi Paz te acompañen siempre. Nicodemo, no me olvides, cuento contigo’. La Paz, el AMOR, la Esperanza, la Vida, cuatro fuertes columnas para reconstruir mi vida, la vida, y mantenerla firme. Al recordar tu rostro transfigurado, confieso que tú eres la fuente de toda consolación, tú curas mi pena y desespero junto a tu cruz, como en la cruz de cada día. Señor, yo creo en ti, quiero vivir de ti, vivir de tu vida. Pasaré de la muerte a la vida si amo de verdad, más con las obras que solo de palabra. ¿Amar? Amor es generosidad, paz, sacrificio, confianza, libertad, alegría y bondad. Tus discípulos trabajaremos juntos día y noche en lo que tú quieres: un mundo recuperado, justo, pacífico y fraterno, sin odios ni violencia. La fuerza de tu Espíritu que nos prometiste, que sin cesar nos ofreces, vencerá en nosotros cualquier miedo y natural egoísmo, amansará el afán de poseer y de dominar que continúan tentadores y vivos también en tu comunidad. Según tu deseo y tu promesa, queremos vivir libres, unidos, el Espíritu, el Padre, contigo y nosotros, en una casa común, plural y universal, donde todos sin faltar ninguno tendremos un lugar, y el calor y alimento necesarios. La casa donde habitaremos Dios y nosotros es el mundo, este mundo, cada día más un cielo con tu ayuda, el Reino de Dios, el sueño del Creador por fin realizado, la nueva creación, la humanidad al fin restaurada. Contigo será posible, porque has vencido a la muerte, sin ti no podemos nada. No olvidaré que a tus discípulos llamaste, y ahora nos llamas, amigos. No nos dejes solos, estate siempre con nosotros, según tu promesa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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