Orar con Nicodemo #7

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípul@s. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que todos veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Orar con Nicodemo #6

De nuevo podrán leer aquí unos papeles de oración de Nicodemo, el discípulo de última hora que de noche se interesó por Jesús de Nazaret. Esta vez recordando y celebrando la Ascensión del Señor, Nicodemo rezó en su nueva comunidad. Sintiéndose unido al resto de los creyentes, pedirá con insistencia ‘Quédate con nosotros’. Fue cierto, Jesús dejó el lugar de Dios para hacerse hombre y siervo de todos; ahora tras su muerte y resurrección se le confiesa “sentado a la derecha del Padre”, su nueva situación, su señorío y relación privilegiada con Dios nuestro Padre. Desplazamiento que no es alejamiento, sino presencia y trabajo de fondo por nosotros y con nosotros.

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Los discípulos pudieron quedar mirando al cielo, pero son invitados a mirar a la tierra, mirar al futuro y salir en misión. En esa cita misteriosa de Galilea, la principal tras la resurrección, imaginaremos con el grupo de los apóstoles a otros muchos, a José de Arimatea, a la Magdalena, a María de Nazaret y Nicodemo, a los amigos de Emaús. En la montaña de Galilea vieron a Jesús resucitado resplandeciente por su bondad y belleza, mas al punto de ocultarse, como el sol, deslumbrando la última vez. Así oró Nicodemo esta vez, adivinando ya un amanecer:

QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE OSCURECE

«Inspirado en aquellos discípulos temerosos de la noche pero ávidos de tu presencia, quiero rezar contigo por todos los pueblos de donde llega a nosotros la presencia de mucha tiniebla de muerte y violencia, pueblos lejanos con gran necesidad todavía hoy de evangelio. Yo pediré con fe: Quédate con nosotros, SEÑOR, acompáñanos porque no siempre supimos comprender y reconocerte. Quédate con nosotros, Jesús amigo, porque nos rodean densas sombras que nos impiden ver bien. Tú eres la Luz, en nuestros corazones se insinúa la desesperanza. Cuesta reconocerte en el pan partido y en el hermano de cerca, resulta difícil amar al enemigo como tú nos mandaste. Cansados del camino, sabemos que tú nos reconfortarás. Deberemos ser testigos de la vida resucitada, nueva vida, amanecer de una humanidad nueva. Quédate con nosotros, Señor, cuando surge la niebla de la duda o el peso del cansancio; cuando la fe se oscurece y cuesta adivinar el horizonte. Tú nos explicarás paciente también ahora el sentido de cuanto sucede. g-artur-24Quédate en nuestras comunidades, sostenlas en sus dificultades, dales consuelo en su cruz y penalidades, en su fatiga de cada día. Fortalece nuestra natural debilidad, engrandece nuestra humillación. Tú que eres la VIDA, quédate en nuestros hogares, que se ame y respete siempre con generosidad la vida de todos. Quédate, Señor, con nosotros presente entre los más vulnerables, en los más pobres y los enfermos incurables, entre los emigrantes y refugiados, en las mujeres maltratadas y en los ancianos abandonados, en los que perdieron la esperanza. Quédate, Señor, con nuestros niños y nuestros jóvenes, bendícelos con tu luz, ellos serán la esperanza del Reino para el mundo. Fortalece en todos nosotros la fe en ti. Queremos ser ahora tus amigos y discípulos incondicionales. Con la experiencia de encontrarte en nuestro camino y en el partir el pan, seremos gracias a tí misioneros valientes, testigos que anuncian la buena noticia con obras y de verdad. Tú eres la Buena noticia, ¡Jesús vive, es el Señor, él será nuestra paz y alegría para siempre! Tú nos llamas de nuevo y nos envías. Gracias. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Bienaventurados | Unidad

En Lund, Suecia, el Papa Francisco fue valiente, se reunió días pasados con las Iglesias reformadas por Lutero en su aniversario, lanzando con todos un mensaje de caridad evangélica. Que al menos lo fundamental, el amor fraterno y la misericordia, nos una en un mismo empeño.

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En el acto ecuménico Francisco explicó que las Bienaventuranzas son como el ‘carnet de identidad’ de todo cristiano, que deberá afrontar los dolores y angustias de nuestra época con el mismo espíritu y amor de Jesús.

Con la ocasión el Papa presentó seis nuevas bienaventuranzas, para sumar a las ocho del evangelio:

: Dichosos los que llevan con fe los males que sufren y perdonan.
: Dichosos los que miran a los ojos a los desamparados mostrando cercanía.
: Dichosos si reconocen a Dios en cada persona, y que otros lo descubran.
: Dichosos los que protegen y cuidan la vida, la casa común.
: Dichosos los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros.
: Dichosos los que rezan y trabajan por la unidad de los cristianos.

La ‘bienaventuranza’ debiera ser causa de consuelo y felicidad para el afortunado, una ocasión para compartir la satisfacción por el bien hecho, y un granito de arena en la humanidad nueva que Dios sueña, y para la que nos necesita a todos.

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-Las 8 Bienaventuranzas del Sermón de la montaña, en San Mateo c.5.
-Conozcan nuestra entrada “Las Bienaventuranzas de Cristo”.

Los deseos del Papa Francisco

lit_ihs.3Las carencias y dificultades de muchas personas en este tiempo tan difícil, fueron súplica en la plaza San Pedro de Roma el pasado 2 de junio, junto al Papa Francisco y en oración ante el Santo Sacramento, sincronizando con los fieles de todo el mundo, desde Taiwan a Reikiavik, desde Chile a Bangladesh, Estados Unidos o Filipinas.

El blog seleccionó los 10 mejores deseos del Papa Francisco:

1 · Que encuentren fuerza y esperanza los que más sufren.
2 · Que los discípulos de Cristo estén aportando serenidad y alegría.
3 · Por aquellos que viven el dolor de nuevas esclavitudes.
4 · Por las víctimas de la guerra, la trata de personas y el narcotráfico.
5 · Que su grito silencioso de ayuda encuentre a la Iglesia vigilante.
6 · Por los niños y las mujeres que padecen muchas formas de violencia.
7 · Por los que viven en la precariedad económica.
8 · Por los desempleados, los ancianos, los inmigrantes, los que carecen de hogar.
9 · Por los presos y cuantos experimentan la marginación.
10 · Que la Iglesia sea portadora de sentido de vida y de misericordia.

En medio de poderosas tormentas de injusticia, avaricia y despilfarro, navega con dificultad pero decidida la navecilla de los esfuerzos por un mundo más fraterno y más justo. Importa no desanimar… Sirva esta súplica como resumen y compromiso final:

“Concédeme, Señor, que pueda librarme
de la avaricia y del egoísmo.
Recuérdame que las mejores cosas de la vida son gratuitas,
el compartir, la amistad, el cariño y la alegría.”

La caridad no es limosna | Cardenal Martini

En estos dias se inicia un camino de renovación y de cambio en las Iglesias cristianas, es la Cuaresma. Un tiempo de meditación y limosna, preparación para la Semana santa y la Pascua. Algo en nosotros habrá de morir, brotará algo nuevo.

Con esta ocasión pondré en el blog unas opiniones del Cardenal Carlos Martini sobre la caridad, para dar más forma y color al amor cristiano.

– La fe es importante si avanza junto a la caridad. Sin la caridad la fe se vuelve ciega. Sin la caridad no hay esperanza y no hay justicia.
– Hacer el bien, ayudar al prójimo, es un aspecto importante, pero no es la esencia de la caridad.
– Escuchar a los otros, comprenderlos, con nuestro afecto, reconocerlos, quebrar su soledad y ser su compañero. Amarlos, en definitiva.
– La caridad no es limosna. La caridad que predicó Jesús nos hará partícipes de la suerte de los otros. Comunión de espíritus y lucha contra la injusticia.

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* Leer íntegra la entrevista de E.Scalfari, julio 2009.

N. El Cardenal Martini, profesor de Biblia, arzobispo de Milán, símbolo de renovación católica, falleció en agosto de 2012 a los 85 años.

( Ver sobre Martini el post “Tres preguntas a Dios” )

Orar en la noche | s Juan de la Cruz

– Señor de la noche quédate que oscurece,
no pases de largo señor de mi noche.
– No temas yo tomaré tu mano si anochece,
seré tu descanso estaré a tu lado.

+ La noche del mundo y las personas será oportunidad para la luz y la espera. No será fácil orar en la noche, buscar en la oscuridad. La noche sin embargo fue tiempo de encuentro e intimidad, tiempo del paso de Dios, ‘tiempo de salvación’.

De noche el caos informe se iluminó y todo fue orden y belleza.
De noche contaba Abraham nubes de estrellas fue la promesa.
De noche por tres veces oyó Samuel la voz de Dios que lo llamaba.
De noche vieron los pastores a su mesías en el establo.
De noche buscó Nicodemo la luz y hasta nacer de nuevo.
De noche oró Cristo tres veces que pase este cáliz.
De noche Pedro negó a su maestro no lo conozco.
De noche esperó Magdalena junto al sepulcro.
De noche iremos con lámparas a su encuentro.

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+ San Juan de la Cruz escribió ‘La noche oscura del alma’ en la penumbra de su celda: “Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección que es la unión con Dios por el camino de la negación espiritual”.

– Enamorado y encarcelado, el místico canta su búsqueda del amado en tan extrañas circunstancias, en oscuridad y soledad extrema.

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada,
¡oh, dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.

– El alma, solo movida por la pasión de amor, despojada de toda certeza y propia luz, adivina confiada la cercana presencia del amado.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

– Una potente y misteriosa luz interior le hace gozar libre y segura, amando y siendo amada, sin más deseo que vivir así iluminada, en perfecta comunión ‘amado con amada’.

¡Oh, noche que guiaste!
¡Oh, noche amable más que la alborada!
¡Oh, noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

* Vean nuestro post “Poesía y mística, San Juan de la Cruz”.

Adoro te devote, la comunión de los niñ@s

En pasados domingos hemos asistido a alguna primera Comunión. Es una fiesta para cada niño, feliz con su traje blanco y nuevo, con su pálida carita de misterio.

A los adultos, padres y padrinos, nos gustaría ese día ser también un poco niños, creer que todo es verdad y ocurre así. El misterio forma parte de nuestra vida. Sin misterio religioso y sin creencias no seré sino un adulto de baja talla, ajeno a otras dimensiones de la vida, lo místico y poético, lo espiritual y trascendente.

Estos sentimientos me han llevado a recordar y buscar un antiguo poema, “Adoro te devote”, que les presentaré aquí, animando a entrar en el misterio que presenta, clásica teología del pan de la Comunión, un himno litúrgico atribuido al teólogo Tomás de Aquino (1225-1274).

Te adoro con devoción, Divinidad oculta,
verdaderamente escondido bajo estas apariencias.
A ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti,
pero basta con el oído para creer con firmeza.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más cierto que esta palabra de Verdad.

En la Cruz se escondía sólo la divinidad,
pero aquí también se esconde la humanidad.
Creo y confieso ambas cosas,
pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios.
Haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere; que te ame.

Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
Que al mirar tu rostro ya no oculto
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

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– Imagen: El Cordero pascual, vitral, Parr. Socorro, Atlanta.
– Vean también nuestro post, “El pan de Cristo”.

La mística, el ser espiritual

UN MANANTIAL DE VIDA ETERNA

:: Finalmente pude encontrar entre mis postales unos versos escritos por la querida Pilar de Mingo, mística de lo divino, artista del arpa y del verbo. Ella, que en eterno cantará ya sin velo la grandeza y luminosidad del ser, el amor de siempre, es el ser espiritual.

La mística podrá hablar segura de una existencia divina que da el ser a la nuestra, unida mi existencia a la suya, ya un mismo espíritu serán y una sola vida.

Su poema ahora en el blog, en homenaje y recuerdo mío, es también saludo y bendición por el año que comienza nuevo, mas con tanta vida en peligro. Será tiempo de saborear ese “tesoro encontrado”, siempre medio escondido, entre las penas y miserias que nos envuelven cada día.

Poseer a Dios como fijado en nuestra propia esencia,
verle relucir en todas las cosas,
saborear su propio ser dentro del alma,
saciarnos del agua prometida
que salta hasta la vida eterna,
vivir un perpetuo Magnificat,
¿No será este el tesoro escondido
por cuya posesión debemos sacrificar y vender todo?

:: Fue como el después de la mujer aquella de Samaria que conversó con el Jesús cansado y sediento junto al pozo de Jacob en Palestina:

El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed.
– Señor, dame agua de ésa; así no tendré más sed ni tendré que buscar más.
– Yo soy agua viva: el que beba tendrá dentro un manantial de vida eterna.

* Imagen: La lectora distraída, 1919, Henri Matisse (1869-1954). El autor quiere recoger el estado de ánimo y la intimidad de la retratada.

El pan de Cristo, la comunion

Hoy es domingo. Todos los años, en casi todos los rincones de la tierra, muchos grupos de niños y jóvenes, también de gente adulta y madura, se encaminan a las Iglesias y comunidades. Allá dicen muy convencidos: yo preparo mi comunión, o bien el domingo yo podré ir a la Iglesia y tomaré la comunión. Todo eso en serio, o sea, con fe y todo respeto, con mucho cariño.

– ¿A qué se refiere el niño o la persona mayor? ¿Es gente capaz o engañada? Esa costumbre y esa creencia ¿de dónde vienen? ¿qué sentido tienen? ¿Qué pienso yo de todo esto y cómo lo explicaré a otras personas que no saben y me preguntan?

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1 ) Una sencilla tradición, que se remonta al mismo Jesús de Nazaret y a los testigos de la Pasión, dice que en una cena de la pascua judía, Jesús se despidió de sus discípulos antes de morir en cruz, que tomó el pan bendito y el vino que había sobre la mesa, lo repartió y les aseguró que debían así tomar su cuerpo y sangre, que creyeran en sus palabras, que él estaba entregando todo por ellos, de ese modo, entonces y para siempre.

– “Tomen y coman todos de él, porque este pan es mi cuerpo, este vino es mi sangre que se entrega por ustedes y por todos.”

¿Quién pudo dudar entonces de sus palabras y de su poder para hacer lo que decía? ¿Cómo desconfiar de su intención limpia de dar todo por todos ellos y por otros muchos?

– “Mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida; el que come mi carne y bebe mi sangre no morirá para siempre.”

2 ) La comunión con el “pan de vida” dará fortaleza, será también comunión de personas e intereses, en momentos de gloria y en tiempos duros. Los discípul@s mantuvieron viva esa tradición, que no es leyenda, sino un hecho bien documentado y muy temprano en el tiempo, la llamada “fracción del pan”, un nuevo estilo de vida desde el compartir.

¿Cómo fue esto posible? ¿Cómo sigue siendo posible aún hoy en nuestros días? No está tan claro, tiene mucho de misterio y de apuesta de la fe.

El ejemplo de toda una vida, memorial de su entrega,
el compromiso de hacer lo mismo, algo que obliga.
Que yo no guarde para mí lo que tengo y soy,
los amigos y también los enemigos,
los buscadores y los solidarios, los que creen en algo,
los que pasan hambre o están desamparados,
que para todos sólo importe amar de verdad,
vivir por dar vida propia a alguien y muchos más,
por una razón que dé sentido a vivir y hasta morir.

* “La Última cena”, 1562, fragmento, Juan de Juanes.

María Magdalena #19

Final de “MARIA MAGDALENA”. Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje. La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida por siempre, “Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, porque el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos”

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad y así todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

– ‘¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?’
– ‘¿A dónde iremos? ¿Le volveremos a ver?
– ‘¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?’

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que habíamos presenciado la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando le veía así doliente aún y ensangrentado.

Ocurrió que días después le vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

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+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa.

– “Tomen, es mi cuerpo para ustedes”

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchaba en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

– ‘Qué bien estamos aquí’
– ‘Quédate con nosotros, señor’

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamaba reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

“No teman, saben que yo he vencido ese mundo de mentira, de falta de amor y de violencia”
“El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo. Créanme, yo soy señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad que viene”

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando les acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del padre.

* ‘La Cena de Emaús’, Rembrandt H. (1606-1669). Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, el pan y la mesa, la habitación, todo quedará iluminado y transfigurado por su repentina presencia.

(Ver anteriores capítulos más atrás, y en “María Magdalena”, de Nicodemo M.)