Soy ciego, Señor

# Con ocasión de problemas graves, hechos dolorosos, si falló el buen ejemplo de discípulos/as del Maestro de Nazaret, pude leer una sentida SÚPLICA, verdadero grito de auxilio y de solidaridad. De nuevo pues la ceguera, el no ver y tropezar, querer salir y no saber, caer uno y hacer caer…

– Que nuestra conducta no oscurezca la belleza del evangelio, ni sea un impedimento para que otros se acerquen a Cristo.

Mas siempre “deberán velar y orar, tener piedad y recibir a quien llegó de lejos, temeroso y sin esperanza”. Pudiera ser o no como la oración de un hijo pródigo. Vean.

Soy ciego, Señor
Que seas Tú mi luz y mi guía
y me apartes de los túneles oscuros
donde fácilmente me pierdo
y me cuesta tanto esfuerzo abandonar.
Que seas ese horizonte al cual yo mire,
que nunca olvide que estás tú
y que tus manos me sostienen.

Soy ciego, Señor
Por eso necesito tu Palabra,
para que vea con los ojos del Evangelio
y no sólo con los de mi ajetreado corazón.
Para que avance por senderos de verdad
y sepa levantarme cuando sienta
que soy más pobre de lo que aparento,
no tan bueno como en presencia vendo.

Soy ciego, Señor
Tú me has llamado: si caigo, levántame.
Si me equivoco, corrígeme.
Si lloro, consuélame.
Sin Ti, Señor, será difícil permanecer,
y animar a los demás a permanecer en pie.
Porque soy ciego y a veces no veo,
que seas Tú, Señor, mi guía y mi luz.

# Ante una petición de auxilio tan urgente y necesaria, algunos recordarán aquel hermoso SALMO que fue de extrema confianza.

El Señor es mi pastor:
nada me falta, en verdes pastos él me hace reposar;
a las aguas de descanso me conduce y reconforta mi alma,
por el camino bueno me dirige, por amor de su nombre. 

– Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal,
tú estás conmigo, tu vara y tu cayado, yo voy sin miedo.

La mesa me has preparado frente a mis adversarios,
con aceites perfumas mi cabeza y rellenas mi copa.
Irán conmigo la dicha y tu favor mientras dura mi vida,
mi mansión será la casa del Señor por largos días”.

(Salmo 23)

# También podrán retomar si gustó la oración de TEILHARD de CHARDIN, En busca de Dios.

Bendiciones

“El Señor habló a Moisés: Darás a tu hermano Aarón la fórmula para bendecir a los hijos de Israel: ‘El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz’. Invocarán mi nombre y yo los bendeciré”, Los Números c.6.

La palabra bendición significa «decir bien». Dios siempre dice bien de sus hijos, los ama y abraza. Decir que Dios nos bendice será decir que nos acompaña, que está conmigo, con nosotros. . Decir en verdad ‘el Señor te bendiga’ expresará el mejor deseo. En muchas culturas bendecir y bendiciones será muy querido; lo contrario será maldecir, muy temido.

“Algunos se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen”, salmo 61.

Resumiré para los lectores una bendición sincera, por el comienzo del año, un tiempo de bienvenida para desear felicidad, paz verdadera y el mejor amor:

En el nuevo año. . .

+ Que tu mirada gane en hondura y detalle, que veas tu propio viaje con la humanidad como un viaje en paz y esperanza.
+ Que des la bienvenida con una sonrisa a todas las personas que estrechen tu mano: manos extendidas formando redes de solidaridad.
+ Que sea tuyo el regalo de todas las cosas creadas; que sepas disfrutarlas a todas horas, en la responsabilidad de cuidar la tierra entera.
+ Que el manantial de la ternura y la compasión mane sin cesar dentro de ti, noche y día.
+ Que despiertes cada mañana con serenidad y con brío, la acción de gracias en tus labios y en tu corazón, pues todo es gracia, todo es don.
+ Que tu espíritu esté abierto y alerta para descubrir el querer de Dios en todo momento; y que tu oración sea encuentro de vida y de sabiduría.
+ Que la bendición de Dios, tu roca y consuelo, descienda sobre ti y te guarde de todo mal por siempre.

.. ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a las personas buenas; te bendecimos y te damos gracias!
.. Instrumentos de paz, donde haya muerte pongamos vida, donde haya dolor consuelo, que donde haya odio pongamos amor.

Les recordaré aquí esta oración, buscando la paz del corazón:

“Dame señor Jesús la PAZ, tu paz será mi descanso. Tú eres mi paz, tu amistad y compañía. Si tengo tu paz, si te tengo a ti, confío y nada temo, porque tú vas conmigo. Brisa ligera que serena, agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas. Tu paz es amor que nos abraza y reconforta, que perdona y siempre disculpa. Ven señor Jesús, nuestra paz.”

Salmos ~ Auxilio divino

El libro de Salmos de la Biblia fue libro de poemas y oraciones. Reflejará problemas de un tiempo pasado, sus lamentaciones y desgracias, mas también verán textos que hablan de un Dios amigo, tierno y compasivo. Los Salmos fueron oración para Jesús de Nazaret y para los primeros cristianos.

– Días pasados en una celebración cantaron el Salmo 121, canto de peregrinos y caminantes, oración de confianza. Un pueblo desterrado sintió soledad y abandono, en la dificultad pidió auxilio y confió en el Dios de Moisés: ‘Tú nos libraste de la esclavitud, en el desierto caminaste junto a nosotros, ahora no nos abandonarás’. La fe pasó a ser esperanza.

El tema de los caminantes y peregrinos a los Santuarios sigue actual. También por desgracia serán de actualidad los desterrados a la fuerza, los migrantes y refugiados de nuestro tiempo, huyendo de nuevas esclavitudes, de la violencia y el hambre. Estarán clamando a Dios y a nosotros, pidiendo auxilio. El salmo continúa vigente. Vean.

El guardián del pueblo

[Dios no te faltará .- El pueblo peregrino a Jerusalén pensará en las dificultades del viaje: el camino difícil, el calor del día, quizá en los peligros de parte de ladrones. Pero sabe que Dios estará con él y lo acompañará en el viaje]

Dirijo la mirada hacia los montes:
¿de dónde me llegará ayuda?
Mi socorro me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

.. No deja que tu pie dé un paso en falso,
no duerme tu guardián;
jamás lo rinde el sueño o cabecea
el guardián de Israel.

.. El Señor es tu guardián y tu sombra,
el Señor está a tu diestra.
Durante el día el sol no te maltratará,
ni la luna de noche.

Te preserva el Señor de todo mal,
él guarda tu alma.
Él te guarda al salir y al regresar,
ahora y para siempre.

(Imagen: Pascua, Camboya)

Luz

Pensé ofrecerles por el aniversario esta pequeña entrada, sincera, agradeciendo mucho su amistad.

+ Junto a la mesa dispuesta para la ofrenda de velas en una Iglesia, descubrí la sencilla oración que hoy les pondré aquí. Confío les guste, que resuma bien alguno de nuestros mejores deseos, que se cumplan, que sirva así de oración y bendición para todos los que la lean. Gracias.

“SEÑOR,
que esta lámpara que enciendo sea:
LUZ
con la que ilumines mis dificultades;
FUEGO
que queme todos mis egoísmos;
LLAMA
que me enseñe a amar y servir.

SEÑOR,
hoy no tengo tiempo para más,
pero te dejo algo de mí mismo
en este símbolo.
Ayúdame a prolongar mi oración,
a lo largo de mi vida.”

+ Por mi parte les recordaré algunos versos del Salmo n.27, un canto de plena confianza:

– El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
– Él me protegerá en su tienda
el día del peligro,
me esconderá en lo escondido de su morada;
no temeré, levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca.

* En la ocasión vino a la memoria un antiguo post “Eres todo”.

Conócete a ti mismo

“Conócete a ti mismo”, fue una invitación a peregrinar por el mundo interior de la persona, como en algunas corrientes filosóficas griegas y también en grandes religiones orientales.

giacometti_1901-1966_cabeza_hombre_peana-2 A / En el pórtico del templo de Delfos se hallaba la inscripción “Conócete a ti mismo”. Su objeto fue llevar al hombre a reconocer los límites de su propia naturaleza, a no aspirar a lo que pertenece a los dioses.

Sócrates se sirvió del tema en sus enseñanzas, reconocer nuestra ignorancia, poniendo la virtud mayor en el conocer. Proclamó la sabiduría de saber que no se sabe, frente a los que dicen saber lo que no saben.

B / “Que yo me conozca y que yo te conozca”, así lo expresó San Agustín, filósofo y obispo católico, como introspección e interioridad. Fue un buscador de la verdad desde su juventud, inquieto por conocer. La interioridad referida al mundo personal, al psiquismo, a la propia vida del espíritu.

El joven Agustín, en su peregrinación intelectual y en sus análisis, consideró que el conocimiento de sí mismo y de Dios será la tarea más importante del hombre:

He rogado a Dios.
– ¿Qué quieres, pues, saber?
Quiero conocer a Dios y al alma.
– ¿Nada más?
Nada más.

Una vez hallada la verdad como persona, pudo exclamar:

– Tarde te amé, tarde te conocí.
– Tú estabas dentro de mí, yo te andaba buscando fuera.
– Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.

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C / En el salmo 139 el poeta bíblico cantó la mutua intimidad y confianza entre la persona creyente y el Dios que se da a conocer. La fe no debiera ser estorbo para conocerse, sino ayuda y estímulo:

“Señor, tú estás siempre conmigo, tú me conoces como nadie. Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad. Tú me conoces y me respetas, me acompañas y estás presente en todos mis pensamientos y mis acciones, en lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.”

En los evangelios Jesús de Nazaret se presentó a sus discípulos como un pastor que conoce bien a cada una de sus ovejas y desea que lo conozcan, sus ovejas adivinan su voz y conocen sus pasos.

D / El conocimiento propio vendrá también de lo que otras personas, las que me quieren bien, sientan y piensen de mí.

Oí días pasados a un predicador hablar de la oración como un diálogo entre Dios y nosotros, interesados en conocerse, que se preguntarán en actitud sincera y de escucha:

.. Dime en verdad, ¿qué piensas de mí? ¿qué sientes por mí? ¿qué esperas de mí? ..

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* Imagen: Cabeza de hombre, Albert Giacometti, 1901-1966. Para J.P. Sartre el autor fue un ‘artista existencial’, los seres representados en sus esculturas estaban ‘a mitad camino entre la nada y el ser’.

-Verán más en nuestro post EL AMOR A SÍ MISMO.

La presencia

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«Por mi parte, les prometo que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo», san Mateo c.28

Pisando todavía terreno de ausencias y de muerte, llegó la ocasión de levantar la vista y traer al blog algún canto o poema de aire sencillo y piadoso, testimonio de la PASCUA, paso de la muerte a la vida, celebrando la resurrección. Será nuestro modo de evocar la discreta presencia y el trabajo incesante de Jesús de Nazaret. En efecto, para el creyente Jesús es el SEÑOR que abraza y engrandece sin límites todo espacio y todo tiempo; él puso punto y final a las sombras de tanto dolor y llanto, él será esperanza y promesa, llamarada de amor que brillará para siempre.

¡Qué alegre es tu presencia,
Señor resucitado,
cuando la fe te encuentra
porque te fue buscando!

La fe es la Magdalena
que te busca entre llantos.

Mi aleluya hoy se eleva
y vuela de mis labios,
tejiendo con sus vuelos
tapiz de alegres salmos.
Tu paz y tu alegría
-Señor resucitado-
ponen alas y ritmo 
a mi fe y a mi canto.

JL Mtez González

«Sin haberlo visto, lo aman, y sin contemplarlo todavía, creen en él, y se alegran con gozo indecible y radiante, alcanzando así la meta de su fe: la salvación personal», I san Pedro c.1

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Me hablaron de una oda A la Ascensión, un poema de Fray Luis de León. Recordarán que este fraile fue preso de la Inquisición española por traducir al castellano el libro de amor de la Biblia “El Cantar de los cantares”. Aquí tienen los versos de Fray Luis cargados de nostalgias e incertidumbre, de cariño e interrogantes, por la ausencia de Jesús a los ojos de sus amados discípulos:

¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto,
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?

Los antes bienhadados
y los agora tristes y afligidos,
¡a tus pechos criados,
de Ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura
¿qué no tendrá por sordo y desventura?

Aqueste mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?

¡Ay!, nube envidiosa
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

Vivir desde dentro

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# Del mundo interior de las personas. Recordaré opiniones de un experto en ayuda y espiritualidad. Me llamó la atención la expresión que puse como título del post: “Vivir desde dentro”.

– Las prisas dificultaron la relación honda entre nosotros.
– Me gusta que se me escuche, quiero ser apreciada en lo que soy.
– En las relaciones detesto la superficialidad por ser oscura, la hondura es luminosa.

# ‘Vivir hacia fuera’ te llevó a desoír las llamadas que reclamaron tu atención. La pausa y el silencio interior serán necesarias para sentir el sabor de la vida, para decir y escuchar al otro, también al Dios amigo.

ch_marcelmarceau “Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Por ser humana a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad” (J.A. Pagola).

# Con un ritmo de vida apresurado y agobiante, ¿para cuándo el respirar, pensar, contemplar? Buscaré ‘espacios verdes’ donde el alma se serene y recobre la calma, la calidad de vida.

– Esquivar las cuestiones del niño o las palabras del anciano, desatender la súplica del extranjero o la mirada del enfermo, será cruel y dañino para tu alma, tu interioridad se cuarteará.

# La apacible lectura, la melodía y los versos amables, la plegaria en silencio, ayudarán al encuentro, vivir desde dentro y en paz.

Así por ejemplo, Fray Luis de León cantará por la paz y armonía interior que causa la belleza sabiamente contemplada. Sirvan de modelo estos dos primeros pasos de su Oda:

A Francisco Salinas

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,

Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida,
de su origen primera esclarecida.

También en un pequeño salmo de la Biblia, conocido como “De profundis”, que valoró la hondura de la súplica y la paz del que confía:

«Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Porque del Señor viene la misericordia
y la salvación copiosa.»

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-Foto: Marcel Marceau, Getty Images.
-Paisaje Bolivia.

-Vean el “Decálogo de la felicidad”, del Papa Francisco, su invitación a la interioridad y la paz sostenidas.

Ejercicios, los deseos

DEMANDAR A DIOS N. SEÑOR LO QUE YO QUIERO Y DESEO

# ¿A dónde me llevará este tiempo de oración, soledad y silencio? Los deseos sinceros, convertidos en oración, marcarán el itinerario de los EJERCICIOS espirituales del santo de Loyola, expresando proyectos e ilusiones, también las propias carencias. Serán necesarias alianzas y complicidades para alcanzar lo que quiero y deseo.

Hoy les ofreceré finalmente las peticiones principales del libro espiritual. Al repetir lo que busco, daré valor a lo que pido y crecerá en mí el deseo, con la necesaria ayuda divina reconociendo mi impotencia.

LO QUE YO QUIERO Y DESEO

: Pediré sentir el interno CONOCIMIENTO de mis pecados y el desorden de mis operaciones, para que me enmiende y ordene.
: Petición a nuestro Señor para que no sea sordo a su llamado, mas presto y diligente para cumplir su voluntad.
: Demandar CONOCIMIENTO interno del Señor, que por mí se hizo hombre, para que más le ame y le siga.
: Pedir CONOCIMIENTO de los engaños del mal espíritu y ayuda para librarme, y conocimiento de la vida verdadera del rey eterno y gracia para imitarlo.
: Pediré el CONOCIMIENTO interno de tanto bien recibido, y así reconociendo pueda amar y servir en todo a su Divina Majestad.

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Conocimiento y lucidez resumirán bien el conjunto de súplicas. Un conocimiento no superficial, que favorezca el ejercicio correcto de la propia libertad. Saber lo que yo quiero y deseo, saber qué quiere Dios, querer lo que Él quiera.

Será la sabiduría del bien y del mal perdida en su divina simplicidad y limpieza. Pediremos su devolución, tras haberla malversado allá en el origen, engañados con malas artes, junto al árbol de la vida, de la ciencia del bien y del mal.

# Terminaré mi repaso de textos de los Ejercicios ignacianos con estos versos de Miguel de Unamuno, gran buscador de Dios, donde suplicó humildad en el vivir, sencillez en el desear, la infancia espiritual (?). Parece que cuando Unamuno murió, encontraron cerca esta oración:

«Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
y yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.»

Su oración nos recordó los sentimientos del pequeño salmo 130, “Abandono confiado en los brazos de Dios”:

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
yo acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

sanign_tomad# Finalmente, entre la nada y el todo, el santo de Loyola expresó con esta oración al final de su libro el deseo que de verdad importa:

“Tomad, Señor y recibid
toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis
a vos Señor lo torno;
todo es vuestro
disponed a toda vuestra voluntad,
dadme vuestro amor y gracia
que ésta me basta.”

(Aquí podrán escuchar esta oración con música)

– Vean algunas “Meditaciones”, inspiradas en los Ejercicios Esp.

Encontrar a Jesucristo

Por la Navidad que está llegando corresponde recordar el deseo continuado del Dios eterno de participar como uno más en nuestras jornadas de camino. Por extraño que parezca, él quiere compartir nuestras desdichas y colaborar a superarlas. Le satisface encontrarse con cada uno.

= Algunas personas creerán soñar o vivir una ilusión, para otras buscar y encontrar a Jesucristo será la razón de su vida. “En verdad Él vive”, fue el mensaje. ¿Cómo no reconocerlo también hoy en la vida, en la gente, en el emigrante o el enfermo?

En los Evangelios vemos personas que recobraron la vista y el sentido tras haber conocido a Jesús de Nazaret. La Samaritana, Nicodemo, el joven rico o los de Emaús, se acercaron a Jesús y conversaron. La Samaritana buscó sin saber muy bien, y de repente alguien junto al pozo dijo: “Dame de beber”. Una dicha grande y contagiosa llenó su corazón.

“Encontrarme contigo, Jesús de Nazaret,
es la dicha más grande de mi vida.
Bebiste de mi agua en tu sed,
y saciaste mi sed con agua viva.”

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= Recordarán el testimonio de quien días antes de morir, viendo la imagen del Cristo junto a su cama, señaló: “Él fue quien salió a buscarme, me encontró y me llamó.. Desde entonces ni él me ha dejado a mí ni yo a él”.

– A partir de ahí entras en contacto con Él, crecerá en ti el deseo de conocerlo. El Espíritu de Dios te hablará al corazón, explicando el sentido de todo, iluminando rincones oscuros, dando sentido a tu vida.

= A propósito del film “Noé”, pusimos en el blog semanas atrás esta confesión sincera del actor Russell Crowe: “Creo que Dios habita en el interior de cada uno de nosotros”. Encontrar a Dios no debiera resultar tan difícil, no queda tan lejos. Así lo cantó el Salmo n 139 que actualizo:

“Señor, tú estás siempre conmigo, en mi más profundo interior:
tú me conoces como nadie y todo mi ser está en tu mano,
todo lo que siento y vivo por dentro te resulta familiar.
Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad,
estás cerca e iluminas todo mi ser.
Tú eres mi creador, yo soy tuyo, te adoro y doy gracias de todo corazón,
tú me conoces y respetas, me acompañas y arropas.
Tú estás presente en todos mis pensamientos y mis acciones,
en lo más adentro de mí mismo estás tú y nada habré de temer, porque tú vas conmigo”.

= Terminaré este apunte con unas palabras del Papa Francisco, buenas para estos días del año:

“Invito a cada cristiano a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por él, de intentarlo cada día sin descanso.”

(Ver el post “Buscar a Jesús”)

Las manos de Dios

Traigo unos pensamientos que escuché y me gustaron, por si les ayudan a entender mejor a Dios, de quien la Biblia hablará con imágenes de la vida, por la relación entre el artista y su obra. Sabiendo tan poco como sabemos de Él, cómo adivinar lo que siente mirando sus manos, o al ver su hacer imaginar su propio querer.

rodin-ManosEl Dios de Jesús de Nazaret solo quiere la vida y el bien nuestro. Jesús así lo manifestó, y sus discípulos continuaron su trabajo de bendecir y curar, de perdonar. Al final, si hacemos las cosas bien, nosotros mismos seremos las manos de Dios.

Manos amigas, sus manos que estrechan las nuestras, manos trabajadoras que acarician y sanan, manos heridas y enclavadas, manos que rezan y salvan. Así como dicen que el rostro refleja el alma, las manos expresan su necesidad y deseos, el cariño interior como también el menosprecio o el odio. Las manos hablan en silencio. Estas cuatro imágenes puedan bastar para caer en la cuenta y reconocer.

Manos de alfarero, que trabajan mi arcilla tierna y acariciando le dan forma y belleza, tanta como fragilidad y pobreza. Me dejaré hacer a imagen suya, a imagen de Jesucristo, al que deberé parecerme. Trabajador incansable siempre haciéndome suyo.

Manos de padre, que da la mano y acompaña, mi vida en sus manos, él me levanta y abraza, me recibe en la casa y lleva de su mano hasta la mesa preparada. Manos que abrazan mi indigencia y mi pecado, amor dichoso de padre y de madre que conforta.

Manos de pastor, que guían por un camino llano, nada temo porque él va conmigo. Si me pierdo me toma en sus brazos y cura mis heridas; si cansado y agobiado, él me acaricia y consuela, me anima a seguir el camino. Él vigila mis pasos, dejándome libre.

Manos de viñador, que cuidan su viña y mi vida, que esperan los frutos, riega la tierra con el sudor de su frente y su agua buena, sus manos podarán lo reseco, limpiarán lo que estorba. Con él, sarmiento unido a la vid, correrá por mis venas su misma vida.

– Para final pondré la oración de Charles de Foucauld (+1916), escrita parece al meditar de Jesús su oración difícil en Getsemaní, su confianza y abandono total en las manos de Dios:

«Padre mío,
me abandono en Tí,
pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque Te amo, y es para mí
una necesidad de amor el darme,
sin límite, con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.»

Tal vez sea cierto, según me dijeron, este dicho tan prometedor: ‘Quien pone todo en las manos de Dios, verá la mano de Dios en todo’.

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* Imagen: La Cathédrale, 1908, Auguste Rodin (+1917). “Tallada en la piedra, La Cathédrale reúne en una misma obra dos manos derechas, que pertenecen a dos figuras distintas. Se ha titulado ‘L’Arche d’alliance’ antes de adoptar el título de Cathédrale, que se le dio cuando se publicaron Cathédrales de France por Rodin en 1914. El espacio interior que se desprende de la composición permite ver una correspondencia con la arquitectura gótica.”, cfr. Musée Rodin.

-De la oración del Padre Foucauld, encontrarán en su web el texto francés y el manuscrito.
-Textos del Pastor y del Viñador: Salmos 23 y 80.
-Vean también el poema “Manos amigas”.