La fragilidad de Jesús

” Yo, el Señor, te llamé y te formé, te hice alianza de un pueblo y luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión, liberar a los que habitan las tinieblas “, Isaias c.42.

El Dios que presentaron los evangelios quiso en Jesús de Nazaret compartir nuestra fragilidad, la debilidad corporal y espiritual. Se interesó en conocer el pecado y sus efectos, quiso tratar a la pecadora y los pecadores. Jesús reaccionó ante la fragilidad y el pecado solidarizando, curando y perdonando.

Por gustar, ¡oh, Impasible!, la pena
quisiste penar,
te faltaba el dolor que enajena
para más gozar.
Y probaste el sufrir y sufriste
vil muerte en la cruz,
y al espejo del hombre te viste
bajo nueva luz.

–Miguel de Unamuno, salmo III

: Trató de cerca a mendigos, enfermos incurables, prostitutas, endemoniados, moribundos, “Si están agobiados vengan a mí y hallarán respiro”.
: Hablaron del cansancio de Jesús, la pena del corazón y el llanto de sus ojos, dormido en la barca, con miedo ante la muerte, sediento junto al pozo y en la cruz.
: Jesús vivió el abandono y la traición, notó el pecado de egoísmo y vanidad en sus discípulos, en la gente religiosa de su tiempo.
: Amenazado de muerte desde su infancia, fue injustamente tratado y más tarde torturado, muriendo como el más infame y despreciable, él perdonó y disculpó siempre.

– “ Será actual la palabra de Jesús antes de morir “Tengo sed”. Desde la garganta reseca su grito nos sigue estremeciendo. La sed de un hombre torturado y el ansia infinita de Dios muriendo y amando. Sed de paz, de justicia, de fraternidad ”, P Arrupe.

JESÚS maestro y señor quiso acercarse a la realidad humana más desagradable. No se montó un mundo aparte ni vivió alejado, no volvió el rostro ni la mirada ante la lepra o la muerte. Miró cara a cara con amor, tocó sin temor y sanó cuanto pudo. “No vine por los justos ni los sanos, sino por ustedes enfermos y pecadores”.

Estos versos pudieran ser nuestra oración con Jesús al PADRE en la fragilidad compartida, fortalecida al fin por su resurrección, por la victoria de su gran amor y fortaleza…

En mi miedo, tu seguridad
En mi duda, tu aliento
En mi egoísmo, tu amor
En mi rencor, tu misericordia
En mi ‘yo’, tu ‘nosotros’
En mi rendición, tu perseverancia
En mi silencio, tu voz
En mi ansiedad, tu pobreza
En mi tempestad, tu calma
En mi abandono, tu insistencia
En mi dolor, tu alivio
En mi debilidad, tu fuerza.

JM Rodríguez Olaizola

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ORACIÓN por internos del Centro Penitenciario “Due Palazzi” de Padua (Italia), al comienzo del VIA CRUCIS de este Viernes Santo que será presidido por el Papa. Este año 2020 por la pandemia discurrirá por la Plaza san Pedro, otros años en el Coliseo romano:

Oh Dios, Padre todopoderoso, que en tu Hijo Jesucristo asumiste las llagas y los sufrimientos de la humanidad, hoy tengo la valentía de suplicarte, como el ladrón arrepentido: ¡Acuérdate de mí!.
· Estoy aquí, solo ante Ti, en la oscuridad de esta cárcel, pobre, desnudo, hambriento y despreciado, y te pido que derrames sobre mis heridas el aceite del perdón y del consuelo y el vino de una fraternidad que reconforta el corazón. Sáname con tu gracia y enséñame a esperar en la desesperación.
· Señor mío y Dios mío, yo creo, ayúdame en mi incredulidad. Padre misericordioso, sigue confiando en mí, dándome siempre una nueva oportunidad, abrazándome en tu amor infinito. Con tu ayuda y el don del Espíritu Santo, yo también seré capaz de reconocerte y de servirte en mis hermanos. Amén.”

(Encontrarán aquí en pdf el VIA CRUCIS 2020, los textos, comentarios y oraciones)

La esperanza / preguntas

Recogí estas preguntas que verán en forma de poesía. Una confesión de inquietudes en el final de la vida, de amistad sincera entre el alma y Jesús, la fe ante el encuentro con el Señor del alma. Él será fuente de vida sin fin para cuantos creyeron en él, los que en sus manos pusieron todo, su vida y su misma muerte. Tanta confianza y amor no quedarán defraudados. Será nuestra fe, nuestra luz, fue nuestra segura amistad. El poema quedó en anónimo, será así poesía de todas y de todos, nos pertenece, nos expresa y acompaña.

¿Quién me cerrará los ojos
en la tarde de mi vida,
y poderlos abrir en el amanecer de Dios?
¿Quién me indicará el camino
sino tú, Jesús?

¿Quién transformará mi cuerpo
en cuerpo de luz,
arrancado de todo morir?
¿Quién me vestirá de blanco
en el umbral de la fiesta?
¿Quién me ínvitará a las bodas?

Tú, que has marcado mi frente
con el sello de la alianza,
y me has llamado con un nombre nuevo.
Eres tú, Jesús, que me has cubierto con tu ternura,
tú que me acercas al Padre;
eres tú, Jesús, que colmarás mi esperanza.

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– Unas líneas del evangelio de san Juan confirmarán la promesa, llenando de contenido la esperanza: ‘En verdad el que cree en mí tendrá vida eterna… Aquí tienen el pan bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá para siempre’, c.6.

– Miguel de Unamuno mandó preparar su lápida dos semanas antes de morir. En su tumba de Salamanca estos versos de su Salmo III: “Metedme, Padre Eterno, en tu pecho, / misterioso hogar, / dormiré allí, pues vengo deshecho / del duro bregar”.

Las manos de la pascua

“Al atardecer los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: la paz con ustedes. Y les mostró las manos y el costado”, san Juan c.20.

“Al tercer día resucitó”, dirá sencillamente el credo cristiano más antiguo. El canto de pascua que hoy les traigo llamó mi atención, invitación a mirar bien lo que Cristo resucitado mostró a sus discípulos, sus manos de crucificado, “Miren las señales de los clavos en mis manos.. Soy yo, no teman”.

– Les ofreceré esto por mi aniversario, amigas, amigos y seguidores. Largo y lindo poema /oración que encontré, que no olvidó los detalles, será como una densa confesión mutua de fe y amistad; la invitación a seguir adelante sin que la cruz tan dura interrumpa la relación, ni el aparente fracaso limite la urgente tarea que espera a sus seguidores y seguidoras. Vean.

” Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
Soy yo, dijo a los suyos, vean mis manos;
serán siempre señal para creer,
la verdad del Señor resucitado.

Las manos de la Pascua lucirán
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianzas de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.

Manos amistosas, siempre unidas,
que nunca serán puños armados,
no amenazarán altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.

Oh Señor de las manos traspasadas,
Señor del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure del dolor en otras manos. “

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# Permitirán que les ponga aquí de nuevo por gusto estos enigmáticos versos “Las manos”, de Miguel de Unamuno, su contemplación del Cristo crucificado de Diego de Velázquez:

« Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz! ».

– El Cristo de Velázquez, III,20 –

(Imagen: Rostro de Cristo, fragmento, K. Argüello)

Los niños

“Acercaron a Jesús unos niños para que los bendijera; los discípulos los regañaron.  Jesús dijo: Dejen que los niños se acerquen a mí. Si no reciben el reino de Dios como un niño, no entrarán en él”, san Mateo c.19.

¿En qué puede un niño ser ejemplo a imitar por nosotros? ¿Acaso podremos ‘nacer de nuevo’? ¿En qué estará pensando Jesús de Nazaret cuando dijo esas palabras?

·· El niño es caprichoso y rebelde, a veces malicioso
·· Inquieto, con muchas preguntas, algunas de difícil respuesta
·· Es alegre y soñador, crédulo de historias fantásticas
·· Vive el presente, el hoy y el ahora, pasado y futuro le preocupan poco
·· El niño se ve dependiente, necesitado, frágil e inseguro
·· Vive mal la soledad, el rechazo y la oscuridad
·· El niño adora e imita a sus padres, a sus ídolos y héroes
·· Sensible al cariño, al tono de voz, al castigo o los abandonos.

Será verdad. Para creer en Dios como padre bueno, y en Jesucristo como hermano mayor y amigo nuestro, para quererlos e imitarlos, para creer en el cielo, en el reino de dios, en el triunfo del amor, para creer en estas y otras muchas cosas, es verdad, habremos de recuperar el niño escondido, frágil y soñador, que todos llevamos dentro.

= Conocerán unos versos de Miguel de Unamuno que fueron súplica por una infancia espiritual, por una discreta estatura, buscando al fin encontrar a Dios. Parece que cuando D. Miguel murió, alguien encontró cerca esta oración:

“Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
y yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.”

* Imagen: El principito, Antoine de Saint-Exupéry: “Algunos hombres ven las cosas como son y dicen: ¿Por qué? Yo sueño con cosas que nunca fueron y digo, ¿Por qué no?”.

Libros amigos

– Muchos libros tendrás leídos y ya casi olvidados, de ellos algunos te gustaron y volviste a leer o en parte. De otros guardaste un buen recuerdo y dejaron un poso, con el paso del tiempo imperceptible pero cierto.

‘Libros amigos’ quiso ser otra cosa. Es posible que retrate al que tuvo la idea. Si pasaste largas ausencias, si debiste emigrar por necesidad, o en tus traslados por el trabajo, si no fue posible ni necesario mover tu pequeña biblioteca; en ese caso deberás hacer el ejercicio de escoger cuatro o cinco, hasta diez, de entre tus libros. Si ya hiciste la experiencia, comprenderás.

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Los inseparables. De esos pocos no querrás alejarte sin llevarlos contigo, los querrás tener cerca, no precisan visa ni permiso de vuelo ni de trabajo. No siempre sabrás explicar el porqué ni el cómo llegaron a convertirse en tus libros amigos. Poco importa.

– Alguno vendrá conmigo. No necesariamente para leer, solo como compañía, amigos que en silencio podré ver, tal vez oler y hasta tocar. Su valor es el de la buena amistad, es escasa y ocupa poco lugar, está cerca aunque por un tiempo te alejes. Son tus viejos amigos. ¿Los tienes localizados? ¿Sabes el motivo? ¿Te ayudó a reconocerte? Yo te pondré algo aquí, por ejemplo:

• Juan Ramón Jiménez, Segunda Antología.
• Benjamín Glez Buelta, La transparencia del barro.
• Olivier Clément, L’Autre soleil.
• Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez.
• H.Urs von Balthasar, Solo el amor es digno de fe.
• André Gide, Ainsi soit-il.

Dios en una cruz

Me impresionó leer este título en un escrito sobre Semana santa: “Qué hace Dios en una cruz”. Con su ayuda y esta ocasión les pondré unas reflexiones sobre el tema, revisión de un modo de entender la religión. Que nuestro beso de estos días al Cristo en cruz nos lleve a mirar también hacia quienes, cerca o lejos de nosotros, viven su propia cruz de sufrimientos.

:: Según los evangelios algunos testigos de la crucifixión de Jesús de Nazaret se burlaron: “¡Si eres Hijo de Dios, bájate de la cruz!”. Jesús no respondió a la provocación. Su respuesta fue un silencio cargado de misterio.
:: Nos preguntamos: ¿Será posible creer en un Dios crucificado? ¿Qué hace Dios en una cruz? Un ‘Dios crucificado’ fue una revolución y un escándalo que cuestiona la idea que nos hacemos de Dios.

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:: El ‘Dios crucificado’ no es un ser omnipotente e inmutable, ajeno a nuestro sufrimiento, sino un Dios impotente y humillado que sufre con nosotros hasta la misma muerte. Nuestro sufrimiento le afecta y le salpica.
:: Que Dios no vive al margen de nuestras penas y desgracias, ni lejos de nuestras alegrías. Lo encontraremos en los Calvarios y también en nuestros encuentros gozosos.
:: Que el ‘Dios crucificado’ no está al servicio de mis caprichos y pretensiones. Él me pone mirando hacia el que padece abandono y desamparo, tantas víctimas de la injusticia y la violencia.
:: Que él hará todo cuanto pueda por salir él y sacarnos a nosotros de los oscuros sepulcros, cargando de vida y de esperanza la fe de los discípulos, llenando de luz su duro trabajo.

Unos versos de Miguel de Unamuno, desde la noche oscura del alma:

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo,
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!

(El Cristo de Velázquez I,4)

* Imagen: Fra Angélico, Cristo crucificado, fragmento, 1442.

Ejercicios, los deseos

DEMANDAR A DIOS N. SEÑOR LO QUE YO QUIERO Y DESEO

# ¿A dónde me llevará este tiempo de oración, soledad y silencio? Los deseos sinceros, convertidos en oración, marcarán el itinerario de los EJERCICIOS espirituales del santo de Loyola, expresando proyectos e ilusiones, también las propias carencias. Serán necesarias alianzas y complicidades para alcanzar lo que quiero y deseo.

Hoy les ofreceré finalmente las peticiones principales del libro espiritual. Al repetir lo que busco, daré valor a lo que pido y crecerá en mí el deseo, con la necesaria ayuda divina reconociendo mi impotencia.

LO QUE YO QUIERO Y DESEO

: Pediré sentir el interno CONOCIMIENTO de mis pecados y el desorden de mis operaciones, para que me enmiende y ordene.
: Petición a nuestro Señor para que no sea sordo a su llamado, mas presto y diligente para cumplir su voluntad.
: Demandar CONOCIMIENTO interno del Señor, que por mí se hizo hombre, para que más le ame y le siga.
: Pedir CONOCIMIENTO de los engaños del mal espíritu y ayuda para librarme, y conocimiento de la vida verdadera del rey eterno y gracia para imitarlo.
: Pediré el CONOCIMIENTO interno de tanto bien recibido, y así reconociendo pueda amar y servir en todo a su Divina Majestad.

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Conocimiento y lucidez resumirán bien el conjunto de súplicas. Un conocimiento no superficial, que favorezca el ejercicio correcto de la propia libertad. Saber lo que yo quiero y deseo, saber qué quiere Dios, querer lo que Él quiera.

Será la sabiduría del bien y del mal perdida en su divina simplicidad y limpieza. Pediremos su devolución, tras haberla malversado allá en el origen, engañados con malas artes, junto al árbol de la vida, de la ciencia del bien y del mal.

# Terminaré mi repaso de textos de los Ejercicios ignacianos con estos versos de Miguel de Unamuno, gran buscador de Dios, donde suplicó humildad en el vivir, sencillez en el desear, la infancia espiritual (?). Parece que cuando Unamuno murió, encontraron cerca esta oración:

«Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
y yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.»

Su oración nos recordó los sentimientos del pequeño salmo 130, “Abandono confiado en los brazos de Dios”:

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
yo acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

sanign_tomad# Finalmente, entre la nada y el todo, el santo de Loyola expresó con esta oración al final de su libro el deseo que de verdad importa:

“Tomad, Señor y recibid
toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis
a vos Señor lo torno;
todo es vuestro
disponed a toda vuestra voluntad,
dadme vuestro amor y gracia
que ésta me basta.”

(Aquí podrán escuchar esta oración con música)

– Vean algunas MEDITACIONES, inspiradas en los Ejercicios Esp.

Las manos atadas de Cristo

EcceHomo_Jan Provost (Mons, 1465 – Brujas, 1529)bEs un tema de espiritualidad para la fe, pero también un tema de arte para la sensibilidad y la contemplación. Fue sugerido por un sabio teólogo que invitó al auditorio a contemplar el interior de Cristo al verlo así tan cruelmente maniatado como si fuera un malhechor, no habiendo pasado su vida sino en hacer el bien. Un Cristo que en Semana santa paseará por nuestras calles y veremos malherido en los tronos del desfile.

– Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años que marchó al río Jordán donde Juan bautizaba.
– Al final de su vida, antes del juicio y condena, fue hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas.
– También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas y suplicantes.
– Privado de libertad, interrumpirá su tarea humanitaria de bendecir, curar y hacer el bien.

“Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!”
“Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.”
“Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.”
“Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.”
“Él tomó los cinco panes y los dos peces, los bendijo y los repartió.”
“Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.”
“Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.”
“Jesús tomó una copa, y tomó un pan, dio gracias, lo partió y se lo dio.”
“Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.”
“Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.”
“Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.”

Sin duda quedaron los lectores a la espera de percibir también ellos la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que traerá, contada por él mismo:

«He venido para sacar a los presos de las cárceles,
para que los ciegos recuperen la vista
y dar de comer al hambriento,
para consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo»

Permitirán que les ponga aquí estos enigmáticos versos de Miguel de Unamuno que reconocerán pronto por los hechos evangélicos mencionados:

«Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz!»

* Las manos, El Cristo de Velázquez, III,20

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-Imagen: Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. “Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!”.

-Vean también nuestra entrada MANOS DE DIOS.

-Podrán leer más en “El Rostro de Cristo”, pdf, ebook de Nicodemo Martin.

El precio de la vida


= En verdad no recuerdo bien dónde leí la vez primera ni quién me pasó este cuentecito. Seguro que ustedes ya lo oyeron contar, mas a mí no deja de impactarme cada vez que lo leo. Entre la ingenuidad y la ficción, es para el creyente una historia real e interminable: todavía no acabó el Señor de amarnos ni de rescatarnos del todo de las poderosas sombras del mal y de la muerte.

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«Un día Satanás y Jesús estaban conversando.
Satanás acababa de ir al Jardín del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:
– Sí, Señor. Acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí una trampa, usé cebo que sabía que no podrían resistir. ¡Cayeron todos!
– ¿Qué vas a hacer con ellos? Preguntó Jesús.
– Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré cómo casarse y divorciarse, cómo odiar y abusar uno del otro, y por supuesto, les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí. ¡Realmente me voy a divertir!
– ¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesús.
– Ah, los mataré. Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.
– ¿Cuánto quieres por ellos? Preguntó Jesús.
– Tú no quieres a esa gente. Ellos no son buenos. ¿Por qué los querrías tomar? Tú los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán. ¡Tú no quieres a esa gente!
– ¿Cuánto? Preguntó nuevamente Jesús.
Satanás miró a Jesús y sarcásticamente respondió:
– Toda tu sangre, tus lágrimas, y tu vida.
– Jesús dijo: ¡HECHO!
Y así fue como pagó el precio.»

= Justo será añadir en agradecida respuesta unos versos de Miguel de Unamuno de su gran poema “El Cristo de Velázquez”, confesión amorosa ante la figura crucificada tan llena de dolor y de misterio.

Con tu visión de amor a cuyo atisbo
nada se escapa, envuelves al pecado,
y al perdonar al hombre de su culpa
no te perdonas a Ti mismo, el único
hijo de Hombre de pecado libre,
mas el único Tú que lo comprende.
Y así tomaste sobre Ti el pecado,
del bien y el mal la triste ciencia amarga,
la que te hace ser Dios siendo al par hombre,
pues te has hecho pecado por nosotros,
y el cielo pueblas de almas que le arrancas
al mundo, de energías al ladrón.
(III, 3)

* Imagen: Rostro de Cristo, K Argüello.

La fe de Cristo

+ ¿Cómo fue la fe de Cristo? Jesucristo no necesitó la fe como nosotros. No creía propiamente, él sabía. Jesús de Nazaret el “hijo del hombre”, fue ante todo el “hijo de Dios”. Él está seguro, conoce y comunica por sí mismo, de primera mano.

– “El que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído”
– “Hablamos de lo que sabemos y de lo que hemos visto”

Nosotros nos fiamos de la palabra de otros, de una experiencia religiosa subjetiva, o de la Biblia, pero no vemos claro del todo. La fe es nuestro modo de conocer lo divino y lo humano que se nos escapa, la razón y el sentido de todo. Creemos saber, mas entre sombras y sospechas.

“Creo, Señor, pero aumenta mi fe”
– “Confíen en Dios, confíen también en mí!”


+ La fe es relación, confianza, pero también es un conocer limitado. Son muy expresivas estas palabras de Saulo de Tarso, San Pablo, dirigidas a los cristianos de Corinto:

“Nuestra conocimiento es imperfecto y nuestras profecías limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios conoce.”

+ ¿En qué creyó Jesús de Nazaret? La fe de Jesús contiene sus propias opciones y convicciones:

a . No dudó jamás del amor del PADRE, esa fue su fe. Él quiso amarle, servirle y complacerle en todo, aun en medio de las mayores contrariedades.
b . Creyó y apostó por el AMOR hasta el final, con todas sus consecuencias, en el amor a los enemigos; creyó en la compasión y el perdón ilimitados.
c . La fe de Cristo apuntó con decisión a la llegada del REINO DE DIOS, su plan de redención y restauración de las personas y de la humanidad.
d . Creyó en las personas y en sus posibilidades de cambio. El proyecto del Reino le costó la VIDA, fue la razón de su vida.

+ ¿Qué es la fe? Poco importa especular sobre la fe de Cristo, interesa saber si nosotros tenemos fe en Él y en sus palabras. Muerto en Betania su amigo Lázaro, Jesús dirá a los discípulos:”Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá . . ¿Creen esto?”.

Miguel de Unamuno, a raíz de su crisis religiosa, escribió “Nicodemo el fariseo” (1899), donde hizo esta reflexión sobre la fe:

«¡Qué poco se medita con el corazón y no con la cabeza tan sólo, en lo que la fe sea e importe! No una mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido; no la afirmación de principios metafísicos o teológicos; no, sino un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza. Una confianza firme en que habita la verdad dentro de nosotros, en que la verdad es consuelo»

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-Imagen: “Jesucristo Salvador”, Cristo Pantocrator, icono servio s. XIII. El Rostro de Cristo, maestro y pastor bueno, que guía y bendice.
-Vean nuestra entrada “Qué es creer”.
-La colección de posts sobre el tema en “Creer”, pdf, ebook de Nicodemo Martin.