Dios en una cruz

Me impresionó leer este título en un escrito sobre Semana santa: “Qué hace Dios en una cruz”. Con su ayuda y esta ocasión les pondré unas reflexiones sobre el tema, revisión de un modo de entender la religión. Que nuestro beso de estos días al Cristo en cruz nos lleve a mirar también hacia quienes, cerca o lejos de nosotros, viven su propia cruz de sufrimientos.

:: Según los evangelios algunos testigos de la crucifixión de Jesús de Nazaret se burlaron: “¡Si eres Hijo de Dios, bájate de la cruz!”. Jesús no respondió a la provocación. Su respuesta fue un silencio cargado de misterio.
:: Nos preguntamos: ¿Será posible creer en un Dios crucificado? ¿Qué hace Dios en una cruz? Un ‘Dios crucificado’ fue una revolución y un escándalo que cuestiona la idea que nos hacemos de Dios.

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:: El ‘Dios crucificado’ no es un ser omnipotente e inmutable, ajeno a nuestro sufrimiento, sino un Dios impotente y humillado que sufre con nosotros hasta la misma muerte. Nuestro sufrimiento le afecta y le salpica.
:: Que Dios no vive al margen de nuestras penas y desgracias, ni lejos de nuestras alegrías. Lo encontraremos en los Calvarios y también en nuestros encuentros gozosos.
:: Que el ‘Dios crucificado’ no está al servicio de mis caprichos y pretensiones. Él me pone mirando hacia el que padece abandono y desamparo, tantas víctimas de la injusticia y la violencia.
:: Que él hará todo cuanto pueda por salir él y sacarnos a nosotros de los oscuros sepulcros, cargando de vida y de esperanza la fe de los discípulos, llenando de luz su duro trabajo.

Unos versos de Miguel de Unamuno, desde la noche oscura del alma:

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo,
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!

(El Cristo de Velázquez I,4)

* Imagen: Fra Angélico, Cristo crucificado, fragmento, 1442.

Un beso para el mundo | la música


«En el principio fue el verbo, dice la Biblia, y a los escritores nos gusta pensar que es cierto, se trata del material sensible con el que trabajamos a diario para comunicarnos. Sin embargo, los rudimentarios instrumentos que se han encontrado atestiguan: mucho antes que de labios del hombre brotara palabra alguna, existía ya la música».

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Hoy quise presentarles en el blog a un grupo de jóvenes músicos, “Un beso para el mundo”, que llevará a rincones olvidados de África, Asia y Latinoamérica, el lenguaje de la música. Actuarán en pequeñas aldeas y localidades para mostrar a los más desfavorecidos que no están solos, para ofrecer lo más valioso que tienen, su talento, su amor por la música.

– La inciativa del maestro Íñigo Pirfano nos recordó la película “La Misión”, donde un joven misionero se adentró en la selva del Amazonas sin más arma o protección que un oboe. Se valió de él para conjurar su miedo, y también para establecer contacto con los nativos que se encuentra. Empleará para ello el lenguaje más universal que se conoce, la música.

Podrán escuchar aquí mismo el elevado interés cultural y humanitario de la organización, “A Kiss for all the World”. Quisieron acercar la gran música a quienes de otro modo no pudieran disfrutarla, deseando asimismo ser altavoz de su miseria.

Saben que la música sirvió también para arrancar de las garras de la violencia y la soledad a muchos niños y jóvenes, con iniciativas como ‘Carlinhos Brown’ en Brasil, o las Orquestas Juveniles de Venezuela.

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– Texto: Carmen Posadas | Un directo al corazón
– Imagen: Fra Angelico | Ángeles músicos

( Vean nuestro post, “La música arma de cambio” )

Jesucristo, yo soy

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Jesús de Nazaret gustó presentarse a sus contemporáneos con apelativos tomados de la vida, identificado con la realidad cotidiana. Todo fue ocasión para darse mejor a conocer.

Las expresiones fueron tomadas de los Evangelios o del Nuevo testamento. No puse las muchas citas y números por no cansar; podrá hacer cada uno el trabajo o el grupo suyo de catequesis.

Importará adentrarse en el rico significado y la trascendencia de la persona de JESUCRISTO, así fue llamado muy pronto por los primeros cristianos, que para todos será nuestro SEÑOR.

– Yo soy la Puerta, por la que todos entrarán
– Yo soy el Pastor, que conoce sus ovejas
– Yo soy el Camino
– Yo soy la Verdad
– Yo soy la Vida
– Yo soy el Agua viva, que mana sin cesar
– Yo soy el Pan de vida, bajado del cielo
– Yo soy el Grano de trigo, que cae en la tierra
– Yo soy la Vid verdadera, ustedes los sarmientos
– Yo soy el Vino nuevo, que precisará odres nuevos
– Yo soy la Luz del mundo, que quita toda tiniebla
– Yo soy el Tesoro escondido, el más valioso
– Yo soy la Resurrección, ¿creen esto?
– Yo soy el Maestro
– Yo soy el Señor
– Yo soy el Siervo, que lava sus pies
– Yo soy el Esposo, que llega a la medianoche
– Yo soy el Amigo, ustedes serán mis amigos
– Yo soy la Palabra de Dios, que habitó en la tierra
– Yo soy el Rostro de Dios, para quien me vea
– Yo soy el Hijo de Dios
– Yo soy el Alfa y la Omega
– Yo soy el Principio y el Fin de todo.

Podrán añadir otros nombres que gusten para describir la honda personalidad y tarea de nuestro Salvador, que a todos quiere y bendice. Lo que él fue para unos pocos, continúa siéndolo ahora para muchos más…

Terminaré compartiendo los deseos de esta oración, escrita para después de la comunión:

“Concédenos, Señor, permanecer siempre en ti, perseverar en tu amor, vivir de tu vida y ser conducidos por tu amor.”

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* Imagen: Fra Angelico, “Volto di Cristo”, 1446-47, fragmento de fresco, Roma. Algunos relacionaron esta imagen con la Santa Faz de Manoppello (Italia).
* Más sobre el tema en el post “Los nombres de Cristo”.

Lucerna Festival, concordia musical

frangelico-angeles-musicos_coronation-blEs la noticia que pongo en el blog porque es buena e interpela:

“El festival suizo celebra los 75 años del concierto inaugural ofrecido por Arturo Toscanini en Lucerna. La cita nació como un refugio de concordia en la Europa que se precipitaba a la guerra.”

En efecto, el 25 de agosto de 1938, Toscanini dirige un concierto frente a la Villa Tribschen, residencia de Richard Wagner, a orillas del lago de los Cuatro Cantones, a las afueras de Lucerna. Eran tiempos convulsos.

· Con la anexión de Austria por parte de Alemania, las programaciones de los festivales de Salzburgo y Bayreuth habían caído enfermas del cáncer del nazismo.
· En el horizonte, el mayor fratricidio nunca vivido en Europa.
· Como quien profiere un último grito de esperanza, Toscanini acomete el ‘Idilio de Sigfrido’ en el mismo espacio donde se estrenó.

La música viene en nuestra ayuda para refrescarnos la memoria, conviene a veces no olvidar del todo, y para curar heridas y fantasmas. Una apuesta clara por la paz, siempre por el uso de medios no violentos para resolver conflictos. Los dirigentes deben trabajar en verdad por el respeto a la vida y la dignidad de los pueblos y las personas, sean de la cultura, raza o religión que sean.

* Angeles músicos (detalle) | Coronación de la Virgen | Fra Angelico.

Escuchar a Dios, lectio divina

Encontré sobre oración un modo de entrar en la presencia y escucha de Dios, la ‘LECTIO DIVINA’, practicado por los monjes medievales. Una lectura meditada de la Biblia que permite llegar hasta el Señor paso a paso para escuchar su voz desde el ‘corazón’, ahí donde nuestro espíritu comunicará con el suyo. Aquí lo resumo:

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1 ) Lo primero será LEER el texto para captar su sentido original, una lectura reposada, sin prejuicios, queriendo comprender.

2 ) El paso siguiente es ESCUCHAR, llevar hasta el corazón la Palabra de Dios: meditar, ‘rumiar’ el texto para asimilar su mensaje. Necesitarás silencio interior y recogimiento.

3 ) El tercer momento es ORAR, el diálogo entre el creyente y Dios, «Señor, ¿qué quieres decirme? ¿qué quieres que haga?»

4 ) El paso siguiente será CONTEMPLAR, el silencio ante Dios. El creyente descansa en Dios, ante él recibiendo y dando amor, sin más preocupación ni otro interés.

5 ) La ‘lectura orante’ de la Biblia nos llevará a VIVIR la vida así: si escuché a Dios, algo cambiará en mí, pasaré de la ‘Palabra escrita’ a la ‘Palabra vivida’.

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– «María guardaba todas estas cosas en su corazón», Lucas c.2; será el buen camino para acoger y trasmitir la Palabra: escuchar, meditar, asimilar, vivir, celebrar, enriquecer lo recibido con la propia experiencia y, finalmente, compartir lo recibido.
– Según el relato de la escena del Tabor, los discípulos oyeron una inolvidable invitación del cielo: «Este es mi Hijo amado, escúchenlo». Buscar a Dios y su voluntad les llevará a escuchar y seguir a Jesús de Nazaret, asimilar su evangelio y sacar consecuencias.
– Leer más en nuestra entrada “Qué es orar”.

* Anunciación, Fra Angélico, 1450 h., Florencia, Italia: “Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo”, s Lucas c.1

¿Qué es orar? Es amistad

Orar es comunicar con Dios, estar en su presencia para agradecer o pedirle algo. Ponerse cerca de él para recibir luz y calor como del sol, acoger su amor y su aliento, escuchar su voz. Orar supone la fe, o al menos desearla.

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– Orar es como amar y ser amado, una necesidad vital de cada uno, de Dios y de nosotros.
– Orar no es solo hablar, es buscar, escuchar, mirar, esperar, y sobre todo amar.

Parece que la relación de amistad y de confianza es clave para entender el sentido de la oración. Tanto en Abrahan como en Moisés fue habitual hablar con Dios, y a pesar de no ser fácil la relación, la Biblia dirá que llegaron a ser ‘amigos de Dios’.

– El camino obligado para una amistad honda es el trato frecuente y paciente. Santa Teresa de Jesús define la oración como “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama”.
– La Madre Teresa de Calcuta habló de la importancia que tiene el silencio y la escucha para llegar a la oración, porque “lo que cuenta no son nuestras palabras sino lo que él dice”.

Para Jesús de Nazaret orar será un ejercicio de abandono en las manos del Padre Dios, una relación confiada a veces difícil. Cuando oren digan “Padre nuestro, hágase tu voluntad”, y desde la cruz, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Conocerán la oración de abandono escrita por Charles de Foucauld, tal vez meditando la oración de Jesús en Getsemaní:

«Padre mío, me abandono en Tí,
haz de mí lo que quieras,
pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque Te amo, y es para mí
una necesidad de amor el darme,
sin límite, con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.»

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* Imagen: Anunciación, fragmento, 1430, Fra Angélico. El diálogo del Evangelio, san Lucas c.1, expresa respeto, afecto y entrega mutua.
* Vean también nuestro post ‘“Dios en el silencio”‘.

Tiempo de Pasión

Para estos días ya próximos de Semana Santa y Pasión pongo aqui el “Soneto a Cristo crucificado”, poesía religiosa española del siglo XVI, de autor desconocido. Sugiero imaginarlo sin embargo como formando parte de la rica colección de “Rimas sacras” de Lope de Vega.

Autor y lector rezan con el poema una sentida oración mirando a Cristo delante y puesto en cruz, conmovidos ante tanto dolor y confesando su admiración, preguntándose cómo corresponder, qué hacer a cambio de tanto amor.

Así sucederá estos días cuando el trono que lleva a Cristo al Calvario detenga en nuestras calles su paso y su mirada.

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

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* Imagen: “Crucifixión”, fragmento, Fra Angélico (1387-1455). El rostro de Cristo que mira entre apenado y complacido a quienes permanecen al pie de la cruz.
* Vean “Soneto a Cristo crucificado”, cantado por Ximena Gray.

Historia de una flor, a la Magdalena

Cuentan que María Magdalena fue la primera en reconocer a Jesús resucitado en el huerto junto al sepulcro, la primera en hablarle y contarlo luego a los demás discípulos, también a Nicodemo. Muchas flores de aquel jardín fueron testigos del acontecimiento, como el rocío mañanero y la brisa suave, en ese bendito “día primero de la semana”.

– La delicada “Historia de una flor” que traigo al blog ‘nicodemo’ y dedico a la Magdalena, es un lindo relato que escribió mi amiga Dened Casañas, una experiencia de amistad y felicidad, testigo de tanta luz y belleza.

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«Apenas nacía el alba cuando ella ya estaba allí. Yo disfrutaba de ese baño fresco de rocío que la noche bondadosamente me había regalado. La joven lloraba desconsoladamente, sólo de vez en cuando levantaba la mirada hacia el sepulcro vacío. Sentí pena por ella, mas no podía ayudarla, a fin de cuentas yo soy tan solo una flor en este huerto y nada entiendo de los conflictos humanos. Era tanta su aflicción que ni siquiera se percató de mi presencia. Mi corazón de flor me decía que esta no era una mañana cualquiera y no sé por qué pero ese presentimiento me hacía extrañamente feliz.

No sé cuánto tiempo había pasado cuando de pronto apareció Él. Yo no lo conocía, pero recuerdo que una brisa me había traído un día noticias de un tal Jesús de Nazaret y en ese instante tuve la certeza de tenerle delante, como nunca imaginé que lo tendría. La joven continuaba allí, cuando se percató de su llegada lo confundió con mi jardinero, entonces muy turbada le preguntó: ‘Señor, si tú te lo has llevado dime dónde lo has puesto’. El la miró con la misma ternura con que lo hace el jardinero en la mañana cuando descubre que ha nacido una nueva flor; mas aun conociéndonos a cada una, a ninguna ha llamado nunca por su nombre. Él la llamó ‘¡María!’, a ella se le encendió la mirada y también el corazón; prendida entonces de su cuello lo llamó: ‘¡Señor!’.

mifl_magdaPor un momento soñé que realizara en mí algún milagro, que me tornara más bella quizás, pero recordé que una vez él dijo que ni el mismo Salomón en todo su esplendor se vistió como una de nosotras.

Es corta la vida de una flor, por eso antes de perder el último de mis pétalos decidí contarles mi historia. Probablemente muchos la conozcan, mas no estuvieron allí para ver el sepulcro vacío, el llanto de la Magdalena. Nadie estuvo para sentir el aroma de la hierba mojada, la brisa que acarició el cuerpo del Señor resucitado; tampoco para escuchar la música de sus palabras. Por eso creo que Él me ha concedido un milagro, el milagro de vivir y morir junto a su sepulcro vacío.»

– Compartir esta historia fue para mí una satisfacción; quiso ser homenaje a la vida, al discípulo fiel y valiente, a tantas personas buenas que iluminaron con su fe sencilla y alegre muchos rincones oscuros de nuestra tierra, como en aquella primera mañana.

“Es corta la vida de una flor”, Dened Casañas falleció meses atrás en su querida Cuba, sin duda rodeada de sus muchos amigos y su familia. Entregó agradecida su último pétalo al Señor. Descanse en Paz a la espera de la resurrección.

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* Imagen: Fra Angelico, Noli me tangere, 1441, Florencia.

(Leer más en el blog sobre “María Magdalena”)

María Magdalena #6

Con este sexto relato termina en nuestro blog la primera parte de las conversaciones y reflexiones de Magdalena con unos jóvenes discípulos que quieren saber. María, explicando sus propias dificultades para creer, se muestra muy crítica con los que no creyeron. Lo que está en cuestión es la “resurrección” del crucificado Jesús de Nazaret, la realidad del sepulcro vacío y el encuentro de los discípulos con el maestro que vive de nuevo. A pesar de las descalificaciones que su testimonio soportó por el hecho de ser mujer, no cabe duda de que María Magdalena fue testigo indiscutible y desinteresado de una y otra realidad, del nazareno muerto en cruz y del nazareno que vive, come y conversa. Es el contenido básico del testimonio de los discípulos.

“MARIA MAGDALENA”

6.- ÉL VIVE Y REINA

Debo confesarles que, al recordar la larga espera de mi propia iluminación, mi cerrazón para entender la nueva realidad y cuánto costó abrir mis ojos ciegos y los de otros discípulos, reconociendo qué duras fueron mis entrañas hasta adorarle vivo, no entiendo cómo algunos sabios de Israel y también fieles creyentes que luego abandonaron, cómo pudieron pensar que todo fue una leyenda imaginada por una alocada mujer y unos discípulos atemorizados.

No fue posible que tanta luz y tanta vida comunicada, con tanto sufrimiento, que pudiera brotar de unas mentes iluminadas y desconcertadas, tan impotentes para imaginar y soñar, solo capaces de penar y desesperar.

Algunos malintencionados y obcecados debieron querer justificar así su propia negativa a creer, culpándonos de dar cuerpo a una maravilla inimaginable para nosotros mismos, hombres y mujeres simples como los demás, mortales y frágiles como todos.

frangelico_tangere-3Esta fue la maravilla, que Jesús muerto no quedó en el sepulcro nuevo del huerto de fuera para siempre, sino que comenzó muy pronto a vivir con cada uno de nosotros una vida que ya no muere, que él era todo vida, solo vida.

– Yo soy la resurrección, yo soy la vida, crean en mí.
– No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida.

# Yo lo creo ahora firmemente y en verdad es así. Porque no se engañen, no fueron tanto los días de su vida tan breve entre nosotros ni las enseñanzas del Nazareno lo que en definitiva importaba, sino su vida nueva, la vida que nos prometió a todos y que él adquirió tras su muerte en la cruz. Ante el acontecimiento de su puesta en el sepulcro y posterior desaparición, unos discípulos continuaron y otros marcharon regresando decepcionados a sus aldeas y ocupaciones habituales.

Después de tan horrible suplicio y muerte, si nuestro cristo no hubiera resucitado, entenderán que la nueva fe de los discípulos quedaba vacía de sentido y sin futuro. ¿Quién va a declararse seguidor y apostar fuerte por un gran maestro de Israel que ha sido públicamente declarado infiel y blasfemo, maltratado y crucificado por malhechor y traidor?

# Esos mismos sentimientos y reflexiones ocurrieron cuando yo conversaba con los jóvenes que me visitaron e hicieron tantas preguntas. Cuando me oyeron hablar de él como de alguien que vive, ¿no confundieron al resucitado con un fantasma o un sueño que aparece y desaparece, que vive al margen de nuestra vida real?

No fue así. Jesús vivo convivió y convive aún hoy como uno más, su presencia reconocida iluminó y transformó todo sin violentar nada, la certeza de su cercanía da sentido y trascendencia a una pequeña conversación o una comida fraterna, confundido entremezclado con lo de cada día. En esos instantes ya nadie preguntó, todos sabían, cada uno en su momento, que era él, que es nuestro señor.

El espacio y el tiempo se dilataban y a la vez se recogían para acoger la maravilla y facilitar su percepción en los que esperan y creen ¿cómo explicarlo sin romper el encanto de la nueva realidad? Aun con incertidumbres, debía cada uno hacer la experiencia y escuchar nuevamente su palabra:

– Soy yo, no teman, tengan paz.

# Mis jóvenes amigos se demoraron en ocasiones en pequeños detalles sin importancia, historias del pasado que yo misma les había contado. Entonces yo detuve mi relato, les miré a los ojos y les hablé con fuerza, como queriendo sobresaltarles y despertarles de sus sueños.

– Eso ya pasó ¿saben?
– Él vive y reina, volverá.
– Tengan la seguridad, créanme, yo lo vi y pude oír y tocar.
– ¡El es nuestro señor!

Ellos protestaron a mis palabras, y me urgían a continuar con mis historias y comentarios, yo respondí cada rato como supe a sus ansias de conocer lo sucedido. Cada uno quería llegar por sí mismo a mi misma fe de ahora, la que todo ilumina, la que yo tanto tardé en sentir, cuando finalmente se me abrieron los ojos del alma no pudiendo ya contemplarle de carne y hueso como antes.

* Imagen: ‘Noli me tangere’: Jesús aparece a la Magdalena, 1441, Fra Angélico, Florencia. En un paradisíaco jardín junto al sepulcro vacío, vemos a la Magdalena conversando con el jardinero. Ella busca el cadáver desaparecido, el jardinero es para el pintor y el espectador el mismo Jesús resucitado. El estilo hace ver la ingenuidad de los personajes y sus pretensiones. María al reconocerle quiere comprobar lo ocurrido con sus propias manos; Jesús hace ademán de alejarse, pero encarga a la mujer que comunique cuanto ha visto. Según el evangelio del discípulo amado, la Magdalena será la primera que vio el sepulcro vacío y al Nazareno vivo y hablándole.