Soy ciego, Señor

# Con ocasión de problemas graves, hechos dolorosos, si falló el buen ejemplo de discípulos/as del Maestro de Nazaret, pude leer una sentida SÚPLICA, verdadero grito de auxilio y de solidaridad. De nuevo pues la ceguera, el no ver y tropezar, querer salir y no saber, caer uno y hacer caer…

– Que nuestra conducta no oscurezca la belleza del evangelio, ni sea un impedimento para que otros se acerquen a Cristo.

Mas siempre “deberán velar y orar, tener piedad y recibir a quien llegó de lejos, temeroso y sin esperanza”. Pudiera ser o no como la oración de un hijo pródigo. Vean.

Soy ciego, Señor
Que seas Tú mi luz y mi guía
y me apartes de los túneles oscuros
donde fácilmente me pierdo
y me cuesta tanto esfuerzo abandonar.
Que seas ese horizonte al cual yo mire,
que nunca olvide que estás tú
y que tus manos me sostienen.

Soy ciego, Señor
Por eso necesito tu Palabra,
para que vea con los ojos del Evangelio
y no sólo con los de mi ajetreado corazón.
Para que avance por senderos de verdad
y sepa levantarme cuando sienta
que soy más pobre de lo que aparento,
no tan bueno como en presencia vendo.

Soy ciego, Señor
Tú me has llamado: si caigo, levántame.
Si me equivoco, corrígeme.
Si lloro, consuélame.
Sin Ti, Señor, será difícil permanecer,
y animar a los demás a permanecer en pie.
Porque soy ciego y a veces no veo,
que seas Tú, Señor, mi guía y mi luz.

# Ante una petición de auxilio tan urgente y necesaria, algunos recordarán aquel hermoso SALMO que fue de extrema confianza.

El Señor es mi pastor:
nada me falta, en verdes pastos él me hace reposar;
a las aguas de descanso me conduce y reconforta mi alma,
por el camino bueno me dirige, por amor de su nombre. 

– Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal,
tú estás conmigo, tu vara y tu cayado, yo voy sin miedo.

La mesa me has preparado frente a mis adversarios,
con aceites perfumas mi cabeza y rellenas mi copa.
Irán conmigo la dicha y tu favor mientras dura mi vida,
mi mansión será la casa del Señor por largos días”.

(Salmo 23)

# También podrán retomar si gustó la oración de TEILHARD de CHARDIN, En busca de Dios.

Apocalipsis, el final

La liturgia y su lectura bíblica nos ofreció semanas atrás el texto que me pareció entonces especialmente hermoso y sugerente. “Apocalipsis” significa ‘revelación’, sacar a la luz lo que permaneció oculto, las expectativas y el final de todo. Alguien descifró el enigma y lo contó.

Fue el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, para dar a conocer el sentido de todo lo que fue y el panorama figurado de lo que será. En imágenes y claroscuros, como en sueños, en prosa o poesía, que atrae y a la vez cuestiona.

– ¿El final de una etapa? ¿Cambios en la Vida? ¿Una Luz que ilumina, la niebla se disipa? ¿El fin último, el atardecer de la vida, de la propia vida? ¿Y después? ¿Amanecerá de nuevo?

L’Angélus | 1859 | Jean F. Millet

El mensaje del libro será más de confianza que de temor, de esperanza de Vida más que de muerte. Un final de acordes solemnes, una apuesta firme por la Vida y por la Luz. La actitud orante será la mejor del que espera confiado, aun sin saber el día ni la hora. Algo así sugirió Millet en su bello “Angelus”.

« El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río de agua viva, brillante como el cristal, saliendo del trono de Dios y del Cordero.
.. A mitad de la ciudad, a ambos lados del río, creció un árbol de la Vida.. Allí no habrá ya nada maldito. En la ciudad el trono de Dios y el del Cordero, sus servidores le prestarán servicio, verán al Señor cara a cara y llevarán su nombre en la frente.
.. Ya no habrá más noche ni necesitarán luz de lámpara ni del sol; el Señor Dios irradiará Luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos. El Señor Dios envió su ángel para mostrar lo que tiene que pasar muy pronto. Estoy para llegar. »

* Apocalipsis, c.22.

La oración del ciego

Verán este tema de evangelio, la fe desde el encuentro con Jesús de Nazaret. Por el interés de muchos en recuperar la vista y el conocimiento. “La fe es una cuestión de encuentro, no de teoría”, dijo el Papa Francisco. Un evangelio conocido que escucharon leer hará poco.

– “El ciego Bartimeo arrojó su manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Este le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego respondió: Maestro, que vea. Jesús le dijo: Puedes irte, tu fe te ha salvado. Al instante pudo ver, y siguió a Jesús por el camino”, san Marcos c.10.

Dedicarás un rato a hacer silencio en tu interior para escuchar su voz, buscarás la calma en medio de tus dudas y preocupaciones. Le hablarás así en confianza:

÷ Padre, me pusiste en el camino de Jesús. Lo sentí cerca, mas yo al borde del camino sin fuerzas ni ayuda para ir con él. Él se fijó en mí, escuchó mi grito: ¡Quiero ver! Gracias por el encuentro con el Maestro de Nazaret.
÷ Gracias, Jesús, tú eres maestro de lo que solo se ve con el corazón: la amistad, la paz, la alegría. Tú hiciste que desde dentro yo también te dijera: ¡Quiero creer!, y me diste el coraje para acercarme y seguirte.

Quien al fin vio se hizo portador de luz para los que siguieron a tientas buscando. Creer ayuda a recuperar la esperanza y a caminar con unas metas: por un mundo más justo y luminoso para todos.

Entonces recordé aquella letrilla, con su secreta vivencia:

BARTIMEO

En las puertas de Jericó
pasando Jesús de camino
oyó su voz Bartimeo,
saltó de alegría loco
su ceguera dejó y su manto
pues ya sólo al mesías
amar y seguir quería.

Los nombres del Amor

Vimos semanas atrás lo mismo en otros temas. Hoy buscaremos los nombres del amor, dinámicas concretas que lo pondrán en marcha. Un amor amante, no solo bellas palabras. Amar es entrega, amar es darse, “Obras son amores y no muchas razones”. El amor de verdad cuesta, es sacrificado, tan necesario, a veces indispensable. Por ejemplo:

Picasso, Mano con flores, 1958

▪ AYUDAR, ofrecerás tu propia presencia, tu corazón, un pequeño esfuerzo, para compartir la carga y aliviar el peso. Serás un auxilio en la dificultad, colaborando.

▪ ACOMPAÑAR, será permanecer al lado, estar cerca sin abrumar. La soledad compartida ya es amistad, así iluminará y hará más llevadera la vida con sus sombras.

▪ COMPRENDER, tarea de escucha y acogida, un intento discreto de comunión, si te pones en lugar del otro, solo viendo, sin juzgar, abrazando.

▪ PROTEGER, alguien estará en apuros, acudes para dar cobijo. Serás auxilio y fortaleza si ves indefenso, abandonada, perdida su mirada en el vacío.

▪ PERDONAR, será concretar el amor, no siempre fácil. Curar heridas, restaurar memoria, recoger al caído, sin pedir cuentas ni pasar factura. Nada sencillo.

Así de real y mucho más quiso ser el amor, en varias direcciones, sin esperar a verlo todo claro. Si amas así, verás a Dios porque él es amor. Es lo que queda y lo que cuenta al final, el amor de verdad. Se adelantará sin palabras ni anda con rodeos, simplemente se da, dará su tiempo, su presencia, su misma vida, como el Señor.

– Jesús de Nazaret, maestro en darse, dijo: Si guardas tu vida para ti, la perderás; si la entregas, la encontrarás.
– Pablo que fue fariseo, dirá: El amor es la Ley perfecta. El que ama a su prójimo como a sí mismo, cumplió toda la Ley.

Mucha tarea quedará por delante, la dificultad de vivir el amor humano en modo divino, con realismo y generosidad; por eso habremos de esperar,

que nuestra miseria cambiará en grandeza,
que nuestra debilidad será nuestra fortaleza,
que nuestro egoísmo cambiará en amor limpio,
que nuestra impotencia se hará confianza,
que nuestra soledad se convertirá en amistad,
que nuestra libertad será ofrenda de sí misma.

Los nombres de la Paz

La Paz tiene muchos nombres. En otro tiempo debió ser popular un escrito llamado “De los nombres de Cristo”, del clásico poeta fray Luis de León. Así me llegó la sugerencia para pensar sobre la Paz con sus distintos nombres y significados.

Se trató de un tema de evangelio, también la paz como no violencia. Más en concreto la Paz que Jesucristo comunicó a sus más allegados/as, fruto del esfuerzo en la cruz y de su resurrección, “Reciban mi Paz”.

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Una armonía interior consigo mismo, con todas las criaturas, con las personas de cerca y de lejos, con Dios. La paz interior como un tesoro encontrado, envidiable bienestar espiritual, equivalente a los diversos NOMBRES DE LA PAZ. Vean.

□ AMOR. El abrazo de paz, signo de unión y de amistad, expresión de fraternidad, ‘Cuenta conmigo’, una promesa sincera que pacifica.

□ ALEGRÍA. Ventana abierta de la paz interior, el corazón alegre comunicará bienestar; marchó la tristeza, llegó el consuelo.

□ CONFIANZA. Fruto maduro de la paz, atrás quedó la incertidumbre; será firmeza para el presente y el futuro, ‘No temas, yo estaré contigo’.

□ PERDÓN. Camino necesario y costoso para la paz: disculpar, comprender, reconciliar, curar heridas, ‘No mires atrás, olvida, ponte en camino’.

Antiguos escritos hablaron de Jesucristo como ‘Príncipe de la Paz’, él fue nuestra paz, su principio y principal fundamento. Con la muerte en cruz puso fin al supuesto ‘conflicto’ o distancia entre Dios y nosotros, liquidó toda cuenta pendiente. Nos llenará de su paz si suplicamos con fe, ‘Derrama, Señor, en nuestros corazones tu espíritu de amor y de paz’.

Para final recordarán la oración compartida pidiendo a Cristo que nos diera su paz:

“Dame señor Jesús la paz, tu paz será mi descanso.
Tú eres mi paz, tu amistad y tu compañía.
Si tengo tu paz, si te tengo a ti,
confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
Eres brisa ligera que serena,
agua fresca que calma mi sed,
voz decidida que apacigua las tormentas.
Tu paz es amor que abraza y reconforta,
amor que perdona y siempre disculpa.
Ven señor Jesús, ven Espíritu santo, ven dador de paz.”

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Cfr. nuestra entrada “Reconciliación”.

Gestos de Jesús

Se trató del buen hacer de JESÚS DE NAZARET que con su sola palabra o su mirada, con sus manos benditas, puso en camino, curó, repuso la alegría de cuantos confiaron en él. Ahora prosigue la tarea con sus muchos amigos y seguidoras.

“No es la gente sana la que necesita médico, sino los enfermos”. Veremos algunos gestos de Jesús que fueron curación y salvación, recuperación del cuerpo y también del alma en personas con sufrimiento y desconsuelo, momentos difíciles. Él mismo dirá: “Vengan a mí, yo los aliviaré”. También nosotros esperamos su bendición y caricia, una vez más.

+ Jesús tomó de la mano a la suegra de Simón, la levantó, y se le quitó la fiebre. 
+ Jesús amenazó al demonio: Calla y sal de ese hombre. El demonio lo tiró al suelo y salió.
+ Jesús sintió compasión por el leproso, lo tocó, y al instante se le quitó la lepra.
+ Jesús dormía en la barca, despertó, y dijo al mar: Cállate, cálmate. El viento se apaciguó.
+ Una mujer se acercó a Jesús y le tocó el manto: Si toco solo su ropa, sanaré.
+ Entró donde estaba la niña, la tomó de la mano y dijo: Niña, levántate.
+ Tomó los panes, dió gracias, los partió y dió a sus discípulos para que los repartieran.
+ Jesús puso sus dedos en los oídos del sordomudo, le tocó la lengua diciendo: Ábrete.
+ El espíritu malo sacudió al niño, Jesús lo tomó de la mano y lo ayudó a levantar.

SEÑOR, amigo de los pobres y de los atribulados, pondré mi vida en tus manos. Confiaré en ti en la salud y en la enfermedad, en la tristeza y la alegría, en la noche oscura y a la luz del día. Pongo en tus manos mi cuerpo y mi espíritu, mis sentidos, mis heridas, en tus manos de padre y amigo. Que yo aprenda a descubrir tu presencia y tu caricia sanadora en toda circunstancia, en la soledad y la enfermedad, en la vida y en la muerte. Déjame ahora seguirte, Señor, en tareas de ayuda y consolación, para amar y servir como tú.

(Sobre el tema verán también en nuestra entrada “Los milagros de Cristo”)

Instrumentos de paz

Me pasaron esta actualización muy sencilla de la conocida oración que fue atribuida a san Francisco de Asís. Parece que su autor en esta ocasión fue otro Francisco, el Papa actual, que debió rezarla dicen en sus recientes viajes por Latinoamérica.

Podrán notar el añadido de problemas actuales de nuestro mundo, principios y criterios que se proponen para remediar males y curar heridas. Se ofrece la posibilidad de un mundo nuevo más fraterno y luminoso, como un sueño realizable.

○ SEÑOR,
haznos instrumentos de paz,
tú eres fiel y digno de confianza,
haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios,
ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas,
que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo.

○ SEÑOR,
donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;
donde hay confusión, que inspiremos armonía;
donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;
donde hay exclusión, que llevemos el compartir;
donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;
donde hay superficialidad, que pongamos verdaderas cuestiones;
donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;
donde hay agresividad, que llevemos respeto;
donde hay falsedad, haz que pongamos verdad.

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* Rostro de la paz, Pablo Picasso, 1950.

-Vean también nuestra entrada, INSTRUMENTOS DE PAZ, NAVIDAD.

Salmos ~ Auxilio divino

El libro de Salmos de la Biblia fue libro de poemas y oraciones. Reflejará problemas de un tiempo pasado, sus lamentaciones y desgracias, mas también verán textos que hablan de un Dios amigo, tierno y compasivo. Los Salmos fueron oración para Jesús de Nazaret y para los primeros cristianos.

– Días pasados en una celebración cantaron el Salmo 121, canto de peregrinos y caminantes, oración de confianza. Un pueblo desterrado sintió soledad y abandono, en la dificultad pidió auxilio y confió en el Dios de Moisés: ‘Tú nos libraste de la esclavitud, en el desierto caminaste junto a nosotros, ahora no nos abandonarás’. La fe pasó a ser esperanza.

El tema de los caminantes y peregrinos a los Santuarios sigue actual. También por desgracia serán de actualidad los desterrados a la fuerza, los migrantes y refugiados de nuestro tiempo, huyendo de nuevas esclavitudes, de la violencia y el hambre. Estarán clamando a Dios y a nosotros, pidiendo auxilio. El salmo continúa vigente. Vean.

El guardián del pueblo

[Dios no te faltará .- El pueblo peregrino a Jerusalén pensará en las dificultades del viaje: el camino difícil, el calor del día, quizá en los peligros de parte de ladrones. Pero sabe que Dios estará con él y lo acompañará en el viaje]

Dirijo la mirada hacia los montes:
¿de dónde me llegará ayuda?
Mi socorro me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

.. No deja que tu pie dé un paso en falso,
no duerme tu guardián;
jamás lo rinde el sueño o cabecea
el guardián de Israel.

.. El Señor es tu guardián y tu sombra,
el Señor está a tu diestra.
Durante el día el sol no te maltratará,
ni la luna de noche.

Te preserva el Señor de todo mal,
él guarda tu alma.
Él te guarda al salir y al regresar,
ahora y para siempre.

(Imagen: Pascua, Camboya)

Las peticiones del evangelio

Como en otras ocasiones he pensado coleccionar algunas peticiones y súplicas, deseos que la gente expresó y los cuatro evangelios nos reportaron; deseos del mismo Jesús de Nazaret, objeto también de muchas peticiones.

– ¿Cuál creen que será la petición principal? ¿Qué deseo será más importante?

Apostamos que ese deseo principal deberá estar contenido en la oración del PADRE NUESTRO que Jesús entregó a sus discípulos:

• “Padre, que se cumpla tu voluntad”
“Que venga a nosotros tu Reino”
• “Danos el pan de cada día”
• “Perdona nuestras ofensas”
• “Que no caigamos en la tentación”
• “Líbranos del Maligno”.

Otras peticiones harán referencia a LA FE: la dificultad para comprender el Misterio del Hijo de Dios, los deseos de conocer bien y seguir a Jesús de Nazaret:

• “Señor, aumenta mi fe”
• “Jesús, muéstranos al Padre”
“Dame, Señor, tu agua viva, así no tendré más sed”
• “Vayan a trabajar a mi viña”
• “Perdónalos, Padre”
• “Padre, protege a los que me has confiado”.

No pocas súplicas expresaron EL SUFRIMIENTO, las necesidades de la gente, situaciones en apuro, desde la confianza en la salvación que está cerca:

• “Vengan a mí los que están rendidos y abrumados”
• “Señor, si quieres puedes limpiarme”
“Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”
• “¡Auxilio, Señor, que nos hundimos!”
• “Señor, que vea otra vez”
• “Padre, aparta de mí este trago”.

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Si gustan podrán ver en este canto un resumen de deseos para la confianza y la misericordia, DAME SEÑOR TU MIRADA.

Dame, Señor, tu mirada y pueda yo ver desde allí
el día que empieza, el sol que calienta y cubre los montes de luz.
Dame, Señor, tu mirada y pueda gozar desde allí
que el día declina y anuncia las noches de luna cuando viene abril.

Inicio de curso

Me pasaron una sencilla oración que yo mismo completé, y ahora comparto en el blog como otras veces. Fue escrita para el inicio del curso, será útil también para el comienzo de una actividad, en cuanto asome una inseguridad, si se busca ayuda y precisa confiar.

Deberemos confiar no solo en nosotros mismos, sino en la gente cercana, también en Dios si soy creyente y quiero compartir con Él mis tareas e inquietudes, las de cada día y las más excepcionales; le ofreceré un lugar, invitándole a participar, buscando su colaboración, porque juntos queremos ‘trabajar en su viña’ . .

Si nuestros deseos fueron firmes y nuestras peticiones sinceras, diremos la necesidad de ayuda, pero también la confianza, nuestra alegría y amistad, escapando así de la soledad; desearemos lo bueno y lo mejor para todos, para el grupo y para el trabajo, por los amig@s, quienes estamos de corazón empeñados en lo mismo.

Para iniciar el curso

¡Acompáñanos, Señor,
guíanos por el camino justo!

Al comenzar este curso, Señor,
nuestros corazones quieren llegar hasta ti
en busca de tu presencia y tu mirada.

Da respuesta a nuestras preguntas,
ayúdanos en nuestras inquietudes,
en ti confiamos.

Ponemos en tus manos
nuestros miedos e ilusiones,
también ponemos la pureza
y sinceridad de nuestra búsqueda.

¡Guíanos, Señor, tú que eres bueno!

Que nuestra boca sea este curso
expresión de nuestro interior;
que nuestras palabras vengan
de lo hondo y sean verdaderas.

¡Señor, que podamos ver todo con limpio corazón!

Abrimos ante ti los proyectos
y planes de este nuevo día,
del nuevo curso.

Te ofrecemos lo que somos y tenemos;
anímanos en la dificultad,
para que seamos fieles colaborando
y constantes en el proyecto.

¡Acompáñanos siempre, Señor,
bendícenos, y guíanos por el camino justo!