Elegir bien ~ Dos espíritus

# Algunos sintieron curiosidad por saber más del tema, al leer aquí mismo días atrás:

“¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño” (‘Liberación del mal’).

El punto de partida fue la contrariedad sentida en el interior de cada uno, como en un combate espiritual. Será poco decir que fue ‘la voz de la conciencia’, o una inquietud por heridas o culpas pasadas.

Escoger entre un camino de bondad y libertad y otro de egoísmo y servidumbre, ese será el problema. La persona que se vió a sí misma como dividida, rota e indecisa. Al creyente no le bastará la explicación de la psicología.

San Pablo trató el tema como un conflicto personal, un dilema sin resolver:

“No entiendo mis propios actos: no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. El hombre interior se siente de acuerdo con la Ley de Dios, pero otra ley lucha contra la ley de mi espíritu, y me hace esclavo”, a los Romanos c.7.

# Para que la libertad tome bien sus decisiones, el libro “Ejercicios” de Ignacio de Loyola aportó unas ayudas para discernir o distinguir la acción de los dos espíritus.

A la búsqueda de conocer mejor la voluntad de Dios y de ponerla en práctica, tomaré nota de las diversas consecuencias para mi vida, y de la huella que uno y otro espíritu dejaron en mí:

Esp° del BIEN . . | . . Esp° del MAL

– alegría . . . . . . . . . tristeza
– paz . . . . . . . . . . . inquietud
– fe . . . . . . . . . . . oscuridad
– esperanza . . . . . . . desaliento
– apertura . . . . . . . cerrazón
– amor . . . . . . . . . distancia
– ánimo . . . . . . . . . desánimo
– confianza . . . . . . . . . temor
– humildad . . . . . . . . . soberbia
– entrega . . . . . . . . . repliegue
– acogida . . . . . . . . . exclusión
– reunión . . . . . . . . . dispersión
– vida . . . . . . . . . . . muerte

En la oración más conocida de Jesús de Nazaret, la última petición reflejó bien su propia experiencia: “Padre nuestro . . No permitas que caigamos en la tentación, y líbranos del Maligno”.

[Imagen: H. Matisse, Blue nude, 1952]

# Terminaré ahora el tema con estos versos que fueron también canto. La palabra que de lejos llegó al corazón a veces para herir, también para curar y salvar:

«Hay palabras que hieren o matan,
hay palabras que ahogan y arañan.
Palabras vacías, palabras gastadas,
palabras que hielan, palabras que cansan.

Y palabras serenas, palabras que calman,
palabras que llenan de noche callada.
Palabras que crean, palabras que sanan,
palabras tan tiernas, palabras que salvan.

Y el silencio donde curo tanta palabra.
Y el silencio donde busco Tu Palabra.»

[Al-Haraca, Palabras de vida]

La libertad, Miguel Hernández

“Vengo con tres heridas, la del amor, la de la muerte, la de la vida”. Setenta y cinco años de la muerte del poeta Miguel Hernández, homenaje a su vida, unidos a la esperanza de tanta gente que se ve abandonada, como los migrantes y refugiados, en campos y mares cargados de sufrimiento y de muerte, recordando del poeta su “Viento del Pueblo”.

Merecen este canto el trabajo de organizaciones y países por “acoger, proteger, promover e integrar” a estas personas, familias, niños, etnias enteras . . Los verbos fueron del papa Francisco en su mensaje para la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, como en su visita a Lampedusa y otros lugares.

Para la Libertad

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad, siento más corazones
que arenas en mi pecho dan espuma a mis venas;
y entro en los hospitales, y entro en los algodones,
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñaran aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida;
porque soy como el árbol talado que retoño:
aún tengo la vida.

_________

* Sabemos que está en marcha el proyecto “Vientos del pueblo sirio”. Busca apoyos para la solidaridad y la concienciación hacia los refugiados. En su ayuda preparan actividades teatrales desde poemas y textos de Miguel Hernández, y una exposición itinerante.

Unos 60.000 inmigrantes y refugiados muy apenados continúan atrapados en Grecia, entre ellos 20.000 niños y unos 2.400 menores no acompañados, viviendo en una situación “muy dura y desesperada”.

* Imagen: refugiados de Myanmar. Al fin Myanmar y Bangladés firmaron 22/nov un acuerdo para el retorno de los rohingya. Buena noticia. Más de 620.000 refugiados malviven en campos, huyendo de la represión birmana. Los rohingya, minoría musulmana en la budista Myanmar, salieron del país hacia el vecino Bangladés. El Papa Francisco viajará pronto a la zona, difícil misión de reconciliación entre etnias y religiones, mensajero de Amor y de Paz.

Esperar con amor, Van Thuan

– Vivir el tiempo presente, mantener viva la espera, vivirlo todo con amor, fueron temas muy propios del blog nicodemo.
– Encontré a tal fin este conocido testimonio y quise traerlo aquí como en otras ocasiones.
– Vivir al día, vivir el hoy desde el corazón, sin guardar nada para sí mismo, sino dando todo por amor, cada día, dándose, así como rezamos: “Tomad, Señor, y recibid . . ”

«Me llamo F.X. Nguyen Van Thuan, soy vietnamita. En abril de 1975 fui nombrado obispo de Saigón. Cuando los comunistas llegaron a Saigón, fui arrestado.
. . En la noche sentí cansancio, abandono, tristeza. Recordé las palabras de un misionero doce años preso en China: ‘He pasado la mitad de mi vida esperando’.
. . Todo prisionero espera su liberación. Más tarde decidí: ‘Yo no esperaré. Viviré el presente colmándolo de amor. Cada día como el último de mi vida’. Me centraré en lo esencial, cada palabra, cada gesto. Temo perder un segundo vivido sin amor, sin sentido.
. . En este mar de extrema amargura me siento libre. No tengo nada, solo la cercanía de Jesucristo y de María. Camino de mi cautividad recé: ‘Tú eres mi Dios y mi todo’.
. . Como tú, Jesús, siempre queriendo agradar al Padre. Cada minuto quiero decirte: Jesús, te amo, mi vida será una nueva y eterna alianza contigo.»

* François-Xavier Nguyen Van Thuan (1928-2002) pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento. En 1988 fue puesto en régimen de arresto domiciliario en Hanoi. En 1991 se le autorizó ir a Roma pero no se le permitió el regreso. Desde entonces vivió exiliado en esa ciudad.

Vean una motivación semejante en el post “Ama ahora”.

= “En este mar de extrema amargura . .” Dióse a conocer la red de oración por los naúfragos del submarino argentino desaparecido; deseé ponerla aquí y decirla por l@s que perdieron su esperanza, también en el mar de esta vida. Quedó fuerte la fe a pesar de todo:

– Padre Eterno, fuerte para salvar,
Cuyo brazo ata la ola inquieta,
Quien ordena al poderoso Océano profundo
sus propios límites designados mantener;
¡Escúchanos cuando clamamos a Ti,
por los que están en peligro en el mar!

La humildad

LLegarán textos, poemas, oraciones . . Compartir en internet causa satisfacción. Como aquel muchacho que vió muliplicarse al infinito sus cinco panes compartidos, llenando de alegría al Maestro, los discípulos y a la gente con hambre. Una bendición y un mar de sonrisas.

Rafael Merry del Val -Londres 1865, Roma 1930- ilustre ministro secretario de Estado del Papa Pío X, retirado de la vida pública compuso una ‘Letanía de la humildad’ que recitaba cada día después de la misa.

:: Qué es la humildad, para qué sirve. Santa Teresa de Ávila lo expresó así: “Dios es verdad, y la humildad es andar en verdad”. En el humilde hallaré verdad y libertad; en el soberbio mentira y tiranía. Entre tantas voces y certezas, el humilde se siente inseguro pero sereno.

“Si permanecen en mi palabra, serán en verdad discípulos míos, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”, san Juan c.8.

Ecce homo | Honoré Daumier, 1852

:: Se dice que la humildad verdadera será madre de otras virtudes: facilita la acogida, la ayuda desinteresada, el servicio. ‘Dios es humilde’ escribió alguien, y el mismo Jesús de Nazaret se autodefinió como “manso y humilde de corazón”. Fue fácil imaginarlo así.

Y nosotros, ¿qué valor damos a esta pequeña virtud? ¿qué utilidad le vemos? Conocer y tratar una persona humilde dicen que será una gran suerte . . Resumiré pues y rezaré la vieja letanía de monseñor Merry del Val:

«Jesús manso y humilde de corazón:

-Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús
-Del deseo de ser alabado . . .
-Del deseo de ser aplaudido
-Del deseo de quedar bien
-Del deseo de ser preferido a otros.

-Del temor de ser humillado, líbrame Jesús
-Del temor de ser despreciado . . .
-Del temor de ser olvidado
-Del temor de ser juzgado.

-Que otros sean más estimados que yo, dame la gracia de desearlo
-Que otros sean alabados y de mí no hagan caso . . .
-Que otros sean preferidos a mí en todo
-Que los demás sean más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda.»

:: Recordarán también este texto del evangelio, una oración muy propia de Jesús de Nazaret, dando a conocer las preferencias de Dios:

“Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado los secretos del Reino a los sabios y entendidos y se los has dado a conocer a la gente sencilla”, san Lucas c.10.

Aparecieron pronto en la primera comunidad cristiana los aires de superioridad, las tentaciones de soberbia y las envidias. Así lo dió a entender un texto de san Pablo que puso como ejemplo a Jesucristo humilde servidor:

“Si me hacen el favor, no hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busquen sus propios intereses. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, hecho siervo”, a los Filipenses c.2.

La esperanza | Pentecostés

Corresponde hoy ofrecernos un mensaje positivo, de esperanza necesaria. El Pentecostés o envío del Espíritu, fiesta del mundo cristiano, fue una promesa de futuro que Jesús de Nazaret hizo a sus discípul@s con estas o parecidas palabras:

– Si voy de regreso a la casa de Dios, yo les enviaré mi espíritu, él habitará íntimo en su corazón, será el alma de su alma, los iluminará para que conozcan mis preferencias, dará paz y confianza a su vida, y les pondrá en camino.

Con la ocasión hará semanas me pasaron este canto, donde el Espíritu divino se manifiestó como brisa y fuerza, dando vida y libertad… El buen amor será resumen de todo.

Espíritu Santo,
eres viento: llévame donde quieras;
eres brisa: déjame respirar lo nuevo;
eres fuerza: levántame del suelo;
eres vida: dame pasión por la vida;
eres alimento: nútreme de tu savia;
eres luz: ilumíname con tus rayos;
eres calor: aviva mi ser;
eres libertad: hazme libre;
eres fecundidad: cúbreme con tu sombra;
eres agua viva: dame de beber;
eres respuesta: dame fuerza para decirte sí.

– Nuestra​ ​vida​ ​es​ ​frágil,​ ​llena​ ​de​ ​contradicciones​ ​e​ ​incertidumbres. La​ presencia e inspiración del​ ​Espíritu​ nos hará confiar ​en​ ​el​ ​Amor divino, ilimitado, misterio​ último de​ ​todo.
– Para amar como el Padre, el Hijo y el Espíritu, habré de cantar a la vida, vibrar ante la belleza y el misterio, curar heridas y mantener viva la espera.

Jesús, camino

En un reciente encuentro entregaron el texto que hoy pondré aquí. Como en otras ocasiones que me gustó, les resumo y comparto, deseando comunicar así sentimientos y sueños propios. Un texto para recitar a sorbos, notando si expresa el propio corazón como canto suave, o íntimo poema y oración.

Su mirada atenta invita a que la nuestra esté pendiente del Cristo, de su camino de ahora y de sus pensamientos. Fue el mismo Jesús de Nazaret quien dijo de sí a pregunta de los discípulos: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. El que me sigue no se perderá”. Suerte.

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SEÑOR DEL CAMINO:

¿A dónde vas y a dónde quieres llegar cada tarde entre dos luces, cansado de andar y andar, hecho camino de esperanza? ¿Quién te sigue, quién se atreve a poner su pie desnudo en tu pisada en marcha?
La luz de las estrellas será tu tienda en la noche que te aguarda. Caminante de corazón pobre y libre, hecho tienda abierta en tu llamada. Caminante alzando siempre la vista, buscando siempre la altura.
Señor de los caminos abiertos que arrancan al hombre de lo seguro, de los suyos, de sus bienes, de sus cosas, y los lanza a seguir tu paso hecho sendero, a seguirte donde quiera que vayas.
Señor, si el camino es largo, si la sed y el sol abrasan, Tú eres, Señor, en cada pisada, el vaso fresco de agua. Mi libertad aún busca, anhela y clama, levantar muy alto el alma.

Encarcelados

«JUBILEO DE LOS ENCARCELADOS»

En la basílica de San Pedro, en un encuentro sin precedentes, el Papa Francisco celebró semanas atrás una Misa para mil presos de doce nacionalidades, acompañados de familias, funcionarios y policías. Ocurrió con ocasión de la clausura del Año de la misericordia.

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– “Estuve enfermo y me visitaron, fui preso y vinieron a verme… Cada vez que lo hicieron con mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron”.
– Francisco recordó: “Cada vez que visito una cárcel me pregunto, ¿Por qué ellos y no yo? Todos cometimos errores”.

Entre las reclusas y reclusos predominaron los rostros serios, marcados por largos años de sufrimiento, solo un suspiro o una lágrima cuando la homilía del Papa llevó a reflexionar sobre su pasado, y sobre “la certeza de la presencia y la compasión de Dios, no obstante el mal que hemos cometido”.

  • Privar de libertad fue “la forma más dura de pagar una pena, toca la persona en su núcleo más íntimo”, no deberán perder la esperanza.
  • La meta será rehabilitar la persona y su reinserción.
  • Llamada general a la mejora de las condiciones de vida de las cárceles.
  • A las autoridades una súplica de “gestos de clemencia hacia reclusos que lo merezcan”, en este Año Santo de la Misericordia.

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Seguidores

«Si alguno quiere seguirme y no deja atrás a su familia e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz cada día y no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío», s Lucas c.14.

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– ¿Qué hace falta para ser un buen discípulo de Cristo?
– ¿Qué me estorba para ser de Cristo?
– ¿Qué significa Jesucristo para mí?
– ¿Qué lugar ocupa en mi vida, en mi corazón, en mis proyectos?

Un pequeño apunte de evangelio, para examen. En verdad resultó difícil ser buen cristiano. Debiste quitar obstáculos y vencer contrariedades, pensarlo bien y tomar tu decisión, como para una arriesgada aventura, viendo tus fuerzas. Una invitación a tomar en serio la llamada.

– Si lo pones tan difícil, Señor, tendrás pocos seguidores, le dijeron grandes santos como Teresa de Ávila.
– No me bastó creer en Dios, quise seguir a Cristo y vivir como él. Quise ser Luz y ser Sal, “Si la sal se vuelve sosa no sirve para nada, para ser echada”.

El cristiano tomará con calma su propósito y comenzará a caminar, humilde y constante, alegre y confiado, orante, vigilante, para no ceder a miedos ni presiones de la propia comodidad o inseguridad.

«Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.
Que, cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.»

(Vean nuestra entrada, “La aventura cristiana”)

Invencible

Hará unos días llegó a mis manos y hoy les traigo al blog el poema “Invictus”, escrito en 1875 por el poeta inglés William Ernest Henley (1849–1903). No fue para él un mero ejercicio estético, sino expresión de su actitud ante las dificultades de la propia vida.

En estos versos aparecerá la libertad como un estado interior de dignidad personal, dueña de sí misma, alma invencible del ser que consigue vivir en paz a pesar de la contrariedad y las apariencias.

Nelson Mandela tuvo siempre a la vista en su celda el escrito del poema, que se recitaba a sí mismo en los momentos duros, ayudándole a sobrellevar los 27 años de cautiverio por su lucha contra el racismo y el apartheid.

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INVICTUS

«Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.»

* El título del poema dará nombre a la película “Invictus”, Clint Eastwood (2009), que narra la victoria de la selección sudafricana de rugby durante el mundial de 1995, victoria que sirvió para unir a un país de negros y blancos en torno a una misma bandera, un himno, una ilusión, un futuro, un presidente, el propio Mandela.

[Pondré en Comentarios el texto original inglés del poema]

Orar con Nicodemo #3

Corresponde proseguir con estos textos recuperados, largos y apretados, testimonio incontestable de fe y de buena amistad. Hoy nos ofrecen la confesión humilde del seguidor maduro: Nicodemo cambió de maestro y deberá cambiar de ideas, con sus muchas dudas y temores. Con el tiempo habrá de ‘nacer de nuevo’. El discípulo busca hacerse comprender, confiado en la infinita misericordia del Buen pastor que lo ha rescatado. El texto refleja una buena relación entre Nicodemo y Jesús de Nazaret, a pesar del trato poco frecuente, si creemos la presentación que hizo el discípulo amado en su evangelio. Mas todo pudo ocurrir de otro modo, Jesús mismo siendo el principal catequista de Nicodemo, con frecuentes encuentros. Una mutua simpatía que irá más allá de aquellos oscuros días de la Pasión.

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NUESTRO BUEN PASTOR

«Jesús dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen. El buen pastor da su vida por las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz y me siguen. Yo les doy la vida eterna y nunca perecerán’. Señor, queremos seguirte a ti que eres nuestro PASTOR bueno, sabiendo bien lo que esto significa. Seguirte significa conocerte y amarte, no perderte nunca de vista, hacer camino contigo, ser valiente, imaginar lo que tú quieres hacer y cómo hacerlo a tu estilo. Mucho más no sabemos. Seguirte como ‘oveja’ a ti que eres ‘pastor’, no significa negar la propia libertad ni renunciar a pensar ni a tomar las propias decisiones. Significa ser discípulo, aprender de ti, sentir como tú, saber que tú eres el Maestro y el Señor, que a ti te lo debemos todo, confiar en tus indicaciones. Yo soy persona ya madura, bien formada en la gran Escuela farisea de Jerusalén. Ahora sin embargo yo estoy dando mis primeros pasos en un nuevo camino y necesito dejarme guiar. Quiero seguirte con humildad, apoyado en ti que eres mi fuerza principal. Sé bien que el camino del Evangelio es para personas libres y enamoradas, tú quieres que te sigan personas convencidas. Quiero seguirte en verdad y con todo mi ser. Tú invitas, mas no violentas, a creer en ti y a ser tu discípulo. Tu voluntad será que te siga con otras personas, en comunidad, contigo, juntos en amistad y fraternidad. A veces hablamos del encargo de continuar tu trabajo de enseñar, ayudar y acompañar a otros, vigilando para que nadie se pierda. Seguirte será también proseguir tu tarea de acoger, curar y perdonar. Oficios necesarios para los que yo mismo me he ofrecido a Pedro, disponible para servir en lo que me encomienden. Toma mi vida, Señor, mi nueva vida, tú me la diste, a ti te la debo y a ti te la entrego. Seguirte a ti, Jesús, es una dicha completa. ¿Cómo acompañar y ayudar a otros? Aprendí de ti a conversar, a escuchar sin final y explicar con sencillez, como tú, cuando de noche te hice muchas preguntas y supiste de mis dudas e indecisiones. Me veo a mí mismo mayor, pero no anciano; el conocerte abrió mi mente y mi corazón. He acumulado experiencias, algunas contradictorias, pero estoy naciendo de nuevo. Soy feliz con mi nueva vida, con este nuevo camino que tú me ofreces y que eres tú, Señor. Si yo te abandonara es posible que me perdiera o cayera, ciego, ante la puerta estrecha del Reino. Tú eres, Señor, para cada uno de nosotros una puerta siempre entreabierta que comunica con el Padre y abre al Espíritu, la puerta que comunica con los demás y que nos abre al mundo. No nos dejes, Pastor bueno, Jesús maestro, cabeza y guía nuestro, debes saber cuánto te echamos de menos y te necesitamos. Mis dudas y cuestiones -dónde estás, cómo encontrarte, cuándo vendrás- ya quedaron en parte resueltas. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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