Creer en Jesús, la última cena

«Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo, para que todo el que cree en él tenga vida eterna», san Juan c.3.

JESÚS de Nazaret gustó conversar sobre su origen y el motivo de su venida. Más que largos discursos, interesó su trabajo y el ejemplo de su vida, el amor en las obras más que en las palabras.

-Deberán creer en los signos: el vino de Caná, los panes y los peces, Lázaro resucitado, la vista del ciego, el sepulcro vacío.
-Lo propio de la fe cristiana será creer en JESUCRISTO, el Hijo de Dios.
-El discípulo amado ofreció un diálogo difícil con los discípulos en la Cena de despedida.

¿Quién eres tú, JESÚS, para que creamos en ti como creemos en Dios?

1 = Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchos lugares. Volveré y los llevaré conmigo.
.. Los discípulos no comprendieron. Verán pronto al Mesías rechazado. Deberán esperar, Jesús les mostrará el camino a Dios Padre.

2 = Tomás confesó: Señor, no sabemos adónde vas ni sabemos el camino. ‘Yo soy el camino, la verdad, la vida’.
.. JESÚS es el camino para llegar a Dios, el Padre nos recibirá en su casa. Él nos enseñará quién es Dios, cómo es Dios, cómo llegar a él.

3 = Felipe suplicó: Muéstranos al Padre. ‘Tanto tiempo y no me conoces. Quien me vio a mí, vio al Padre’.
.. Viendo, oyendo a JESÚS, veremos, oiremos, conoceremos a Dios. Más que creer importa amar, son ‘sus amigos’, donde hay amor estará Dios.

Mirando al cielo, rezó por sus discípulos así:

PADRE, te pido por ellos, que ya creen en mí y conocen tu voluntad. Yo cuidé de ellos, pero el maligno los amenaza / Te pido que no caigan en la tentación, que permanezcan unidos como nosotros, en la pena y en la gloria / Que den a conocer nuestro gran amor, que confíen y no teman.

Recordarán las palabras de san Pablo al joven Timoteo:

«No te olvides de JESUCRISTO, resucitado de entre los muertos; Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre. Si morimos con él, viviremos con él; si perseveramos, reinaremos con él. En él nuestra esperanza y nuestra paz.»
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* Imagen: Leonardo da Vinci, La Última Cena, 1498, pintura mural en el Refectorio comedor del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán (Italia). Última restauración 1999.

El desierto, soledad y escucha

Quise ponerles aquí alguna reflexión para este tiempo. La simbología sugerente del desierto lugar de soledad y de escucha, también de penuria y dificultades, una oportunidad para caminar en la verdad y vivir en profundidad. Estará cerca la Semana santa.

“La seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”, Oseas c.2.

Para acercarnos a Jesucristo y la Buena noticia, los evangelios presentaron al Bautista que propuso: sumergir en las aguas nuestro peor yo, reflotar el mejor, la verdad, la bondad, la belleza.

= Para escuchar su Palabra, el desierto, el silencio, será bueno. Un tiempo para dejar espacio al Dios-Amor en nuestra vida.
= Será bueno para el arrepentimiento, la transformación y el cambio. Que no se derrumbe la Esperanza, si la vida pareciera perderse.
= Mirando la vida con ojos nuevos, el desierto nos dejará a la intemperie, en lo que importa, no lo falso, la Bondad en nosotros y en todo.

El arrepentimiento pedirá obras que muestren el rumbo nuevo de la propia vida. No será un asunto privado, sino un compromiso para la fraterna solidaridad. Será la Cuaresma.

Entonces se activará el Evangelio, la tarea de Jesús el enviado del Padre a quien hemos de seguir e imitar. Como Él en el desierto venceremos la tentación de buscar poder y gloria para sí , tomaremos el camino del servidor humilde, del amigo verdadero.

Solo me basta, Señor, venir ante tu presencia
para sentir el calor, el cariño y el amor,
que a veces mi alma no encuentra.
Me basta tu luz que viene al despertar el alba,
para quitar el miedo, la tristeza y mi desvelo
que me hacen perder la calma.

Solo me basta, Señor, sentarme cerca, a tu lado,
para gustar de tu paz, tu cariño y amistad,
que sin verles ya me has dado.
Me basta con esperar, aunque la luz no se encienda,
para que pueda tener la fuerza de aquel querer,
que das con tu paciencia.

(Cf A. Torres)

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Piensen en la importancia del Guía como testigo de la luz. En los desiertos de la vida y de las religiones, se buscarán guías conocedores del camino y los peligros, su compañía en la oscuridad.

«El mundo actual dicen se convirtió en un desierto. El buen testigo dirá que él sabe de la ‘fuente’, cómo calmar la sed de bondad y de felicidad. En la vida habrá testigos, creyentes sencillos y humildes, personas que viven desde la verdad y el amor.» (José Antonio Pagola)

-Verán otros temas de ‘Ejercicios espirituales’ en «Meditaciones», pdf.

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-Para el mes de marzo, el VIDEO del PAPA, su propuesta de “vivir el sacramento y la reconciliación con renovada profundidad, saboreando el perdón y la misericordia”.

Dios, Padre nuestro

Desde siempre surgió la pregunta sobre Dios, quién es y cómo es. Difícil saberlo de primera mano. Los filósofos y teólogos de las religiones hicieron su esfuerzo por definir el ser y por expresar el parecer de Dios.

– Quedará todavía abierta la cuestión de difícil respuesta, por el dolor y el sufrimiento injusto de tantos inocentes, ¿Dónde está Dios?

En algunas religiones será el mismo Dios quien quiso darse a conocer por sus profetas y enviados, inspirando, iluminando y revelando sus planes y mandatos.

«En diversas ocasiones Dios habló por los profetas. En este tiempo habló por medio del Hijo; Jesucristo es reflejo de la gloria de Dios, impronta de su ser, señor del universo; Jesucristo purificó al mundo de sus pecados, sentó a la derecha del Dios de majestad.» (Cf. Hebreos c.1)

El texto de algunas oraciones nos ayudará a conocer el tono de la relación entre Dios y nosotros: cercanía o distancia, temor o confianza, implicación o indiferencia.

El «Padre nuestro» fue comunicado a los discípulos por el mismo Jesús de Nazaret, oración de confianza y de abandono del Hijo, las propias inquietudes, su mutuo amor y fidelidad.

Muchos fueron los comentarios al Padre nuestro. Vean esta presentación:

Padre nuestro que estás en el cielo, en el amor y la belleza, en el universo y en cada uno.
Santificado seas por todo lo bueno en el mundo, por lo justo y honesto en muchas personas.
Que llegue tu Reino de paz, de justicia y verdad, el centro de mis intereses sea hacer tu voluntad.
Te necesitamos, que todos disfruten del pan de la tierra y del pan de vida, tu misma vida.
Perdona, Señor, mis ofensas como yo quisiera perdonar al verme ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, de juicios y envidias, de la violencia y desesperanza.

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Durante su visita a Auschwitz en 2006, Benedicto XVI se preguntó ¿Dónde estaba Dios? Tras el humo negro de hornos crematorios 1,1 millones de personas quedaron convertidas en ceniza, el azul del cielo se alejaba, y muchos prisioneros no pudieron seguir creyendo en un ser superior omnipotente y bueno. Algunos confesaron: «La fe me salvó». En Auschwitz quedará el grito de abandono de Jesús el viernes santo, el silencio de Dios el sábado santo y la sorpresa y abrazo del domingo de resurrección. (Cfr. testimonios de Elie Wiesel, premio Nobel de la paz 1986, superviviente en Auschwitz)

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* Imagen: San José, Parroquia san Josemaría Escrivá, Burgos, España.

-La oración ‘Padre nuestro’, en san Mateo c.6 y en san Lucas c.11.
-Escuchen si gustan este canto, el Padre nuestro con nuevo acento popular.

El bien y la verdad

Escuché leer en una celebración el sencillo texto que hoy les traigo, lleno de deseos de cambio. Señala otro camino posible, el camino del bien y de la verdad. Encontrarán un parecido con la oración «Instrumentos de paz», que gustaron como atribuída a san Francisco de Asís.

«Jesús maestro y amigo,
concédeme la gracia de amar en lugar de odiar;
de reír en lugar de llorar;
de crear en lugar de destruir;
ser constante en lugar de abandonar;
de alabar en lugar de criticar
y de curar en lugar de herir;
concédeme Señor la gracia de dar y no retener;
de apreciar en lugar de reprochar;
actuar en lugar de aplazar;
de crecer en lugar de consumirme
y de vivir en lugar de morir».

: El texto contiene sin duda dificultades y empeños personales de cada uno.
: Temas de evangelio que fueron deseos de Jesús de Nazaret, más tarde serán del discípulo imitando al maestro.
: ‘Estén vigilantes y oren para no caer en la tentación’, dijo.
: Y también: ‘Vivan alerta, pues no saben cuándo vendrá el Hijo del hombre’.

Cada cual podrá añadir súplicas sobre sus propios puntos débiles . . Recordarán entonces la táctica del mal espíritu, en los Ejercicios espirituales: «El enemigo de natura humana mira nuestras virtudes, y por donde nos halla más flacos y más necesitados, por allí nos ataca y procura derrotar», n. 327.

Elegir bien ~ Dos espíritus

# Algunos sintieron curiosidad por saber más del tema, al leer aquí mismo días atrás:

  • ¿Cómo sabré si sigo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. El espíritu maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, oscuridad en el alma y orgullo.

Será la contrariedad sentida en el interior de cada uno, como un combate espiritual. Será poco decir que fue ‘la voz de la conciencia’, o una inquietud por heridas o culpas pasadas.

Escoger entre un camino de bondad y libertad, y otro de egoísmo y servidumbre, ese será el problema. La persona se verá como dividida, rota e indecisa.

San Pablo trató el tema como un conflicto personal, un dilema sin resolver:

  • No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. El hombre interior de acuerdo con la Ley de Dios, pero otra ley me hace esclavo, cf. Romanos c.7.

[Imagen: H. Matisse, Blue nude, 1952]

# Para que la libertad tome bien sus decisiones, el libro «Ejercicios» de Ignacio de Loyola aportó unas ayudas para discernir o distinguir la acción de los dos espíritus.

Buscando conocer la voluntad de Dios, tomaré nota de los efectos y consecuencias en mi vida, la huella que uno y otro espíritu dejaron en mí:

Espíritu del BIEN . . . . | . . . .  Espíritu del MAL

alegría . . . . | . . . . tristeza
paz . . . . | . . . . inquietud
fe . . . . | . . . . oscuridad
esperanza . . . . | . . . . desaliento
ánimo . . . . | . . . .  desánimo
confianza . . . . | . . . . temor
humildad . . . . | . . . . soberbia
vida . . . . | . . . . muerte

En la oración de Jesús de Nazaret, la última petición reflejó su experiencia: «Padre, no permitas que caigamos en la tentación y líbranos del Maligno», y también en este aviso: «Vigilen, no caigan en la tentación».

# Súplicas pidiendo que la LUZ venza a las tinieblas, que el Amor sane los corazones:

SEÑOR DIOS, ilumina nuestro espíritu para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón / Que tu Espíritu encienda en nosotros su Luz interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas del odio y el desespero / Que tu Espíritu ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer.

# El Papa Francisco lo explicó así comentando textos de s. Pablo:

  • Hay dos espíritus, dos formas de pensar y de actuar: Espíritu de Dios y Espíritu del mundo. El Espíritu de Dios me conduce al bien, a la caridad,  a la oración.
  • El Espíritu del mundo me llevará a la vanidad, el orgullo, el juicio. Nuestro corazón será un ‘campo de batalla’, donde estos dos espíritus pelean.

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Terminaré el tema con estos versos que fueron también canto. La palabra que llegó al corazón, pudo herir, también curar y salvar:

«Hay palabras que hieren o matan,
hay palabras que ahogan y arañan.
Palabras vacías, palabras gastadas,
palabras que hielan, palabras que cansan.

Y palabras serenas, palabras que calman,
palabras que llenan de noche callada.
Palabras que crean, palabras que sanan,
palabras tan tiernas, palabras que salvan.

Y el silencio donde curo tanta palabra.
Y el silencio donde busco Tu Palabra.»

[Al-Haraca, Palabras de vida]

Orar con Nicodemo -7 / Nacer de nuevo

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel y demás.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípulos. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Con el ‘Padrenuestro’ los discípulos comunicaron los temas clave de la oración de Jesús. Yo diré así: Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan. Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador. Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento. Ahora te pediré por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Siendo ya anciano descansaré viendo de lejos el Reino prometido en marcha y creciendo. Estoy recordando señor tus palabras, El que no nace del agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios. Yo esperaré en paz tu llegada y tu llamada para ‘nacer de nuevo’, y pondré todo, mi vida y mi muerte, mi pasado y mi futuro, en tus manos benditas con infinita confianza. Adiós, Señor, hasta otro día.»

cenefa-e

(Podrán ver aquí recopilados «Orar con Nicodemo», pdf)

La humildad, Merry del Val

LLegaron textos, poemas, oraciones. Compartir en internet causa satisfacción. Como aquel muchacho que vio multiplicar al infinito sus cinco panes compartidos, llenando de alegría al Maestro, los discípulos y la gente con hambre. Una bendición y un mar de sonrisas.

A .- Monseñor Rafael Merry del Val -Londres 1865, Roma 1930- secretario de Estado del Papa Pío X, retirado de la vida pública compuso una «Letanía de la humildad» que recitaba cada día después de la Misa.

Qué es la humildad. Santa Teresa lo expresó así: «Dios es verdad, y la humildad es andar en verdad». En el humilde hallaré verdad y libertad; en el soberbio mentira y tiranía. Entre tantas voces y certezas, el humilde se siente inseguro pero sereno.

  • Si permanecen en mi palabra, serán en verdad discípulos míos, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres, san Juan c.8.

Ecce homo, Honoré Daumier

B .- La humildad verdadera será madre de otras virtudes: facilita la acogida, la ayuda desinteresada, el servicio.

Jesús manso y humilde de corazón:

-Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús
-Del deseo de ser alabado . . .
-Del deseo de ser aplaudido
-Del deseo de quedar bien
-Del deseo de ser preferido a otros.

-Del temor de ser humillado, líbrame Jesús
-Del temor de ser despreciado . . .
-Del temor de ser olvidado
-Del temor de ser juzgado.

-Que otros sean más estimados que yo, dame la gracia de desearlo
-Que otros sean alabados y de mí no hagan caso . . .
-Que otros sean preferidos a mí en todo
-Que los demás sean más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda.

C .- Recordarán esta oración de Jesús de Nazaret agradeciendo y dando a conocer la preferencia de Dios:

  • Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado los secretos del Reino a los sabios y entendidos y se los has dado a conocer a la gente sencilla, san Lucas c.10.

Aparecieron pronto en la primera comunidad cristiana los aires de superioridad, las tentaciones de soberbia y las envidias.  San Pablo puso como ejemplo a Jesucristo humilde servidor:

  • No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busquen sus propios intereses. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús hecho siervo, carta Filipenses c.2.

La táctica del Dios de la Biblia se reflejó bien en el Magníficat, el canto de María de Nazaret:

  • El Señor abaja a los soberbios de corazón, derriba a los poderosos y levanta a los humildes, san Lucas c.1.

Liberación del mal

# En la página católica aleteia.org pude leer una oración que recoge la preocupación de algunas personas, viéndose atemorizadas por el poder del mal. A veces costó creer en el bien y la bondad.

La oración será un gesto de fe, de relación con el Señor bueno y fuerte. Él desea que nos sintamos libres y no esclavos de nada ni de nadie, que vivamos en la confianza y el amor, no en el temor.

A los discípulos encerrados por el miedo, Jesús les dará aliento y fuerza divina para perdonar y echar demonios. Les enseñó a pedir cada día «no caer en tentación y verse libres del maligno».

# Oración de liberación por los males que nos atormentan:

Supliquemos a Dios que vivamos libres de los males corporales y espirituales. Señor, eres grande, eres Dios, eres Padre. Líbranos del maligno que nos amenaza y esclaviza.

.. De la angustia y la tristeza, líbranos, Señor.
.. De los pensamientos de agresión y de muerte, líbranos, Señor.
.. De los pensamientos de suicidio y de violencia, líbranos, Señor.
.. De la división de la familia, de toda amistad que nos aparta del bien, líbranos, Señor.
.. De todas las formas de maleficio y de cualquier mal oculto, líbranos, Señor.

Señor, que dijiste “Les dejo la paz, les doy mi paz”, concédenos por intercesión de María virgen y de los santos, la liberación de toda maldad y maldición, la gracia de gozar siempre de tu paz.

# ¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño.

«Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho”, Génesis c.3.

# Recuerden ahora el llamado ‘Padre nuestro’ de Nicodemo que dice así:

«Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
-Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
-Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento».

Alegría, la Navidad

En la pasada Navidad me llegaron algunas reflexiones que corresponde compartir. Afectarán tal vez a nuestras viejas ideas sobre Dios que reflotaron en el subconsciente, cuando las creímos ya olvidadas.

Fuimos invitados a la fiesta de la llegada de un Dios amigo. Nuestra vida, a veces apagada y triste, recibió la invitación a la alegría, ‘No puede haber tristeza cuando nace la vida’.

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En el Evangelio los sencillos disfrutaron la alegría verdadera, abiertos a la cercanía de Dios, atraídos por su ternura. Una alegría liberadora, curativa de miedos y desconfianzas.

– ¿Cómo temer a un Dios que se nos acerca como niño? ¿Cómo huir ante quien se nos ofrece como un pequeño frágil e indefenso?
– Dios no ha venido armado de poder para imponerse, sino que llega con la ternura de un niño a quien podemos hacer sonreír o llorar.
– Dios no puede ser el todopoderoso de las viejas oraciones, encerrado en la seriedad y el misterio de un mundo inaccesible.
– Dios será este niño entregado cariñosamente a la humanidad, un pequeño que busca nuestra mirada para alegrarnos con su sonrisa.

El hecho de que Dios se haya hecho niño, dice mucho más de cómo es Dios que todas nuestras cavilaciones sobre su misterio. En silencio ante un niño acogeremos la cercanía y ternura de Dios, una alegría diferente, un Dios a descubrir.

– Habré de mantenerme vigilante ante la tentación del temor o la desesperanza, que la tristeza no apague la luz de la vida, patrimonio compartido por Dios con nosotros. 

Campo de minas

Yacen en lo hondo de uno mismo,
a veces libres, y otras bajo llave,
un tumulto de miedos y desánimos
sin razón, sin objeto, sin gobierno.

Pequeños dictadores del ocaso,
eternos asesinos de esperanza.
Metiendo en la mortaja nuestros sueños,
nos dejan paralíticos y cojos.

Viven y conviven entre ellos,
inmunes a su aliento y su fragancia,
burbujas de alegría y de entusiasmo
que curan, que acarician, que levantan.

Se expanden por el alma sin retraso,
asomando el devenir del infinito,
poniendo al corazón ruedas y alas.
La vida, en ellas, cobra su sentido.

Dame, Señor Jesús, instinto de discernimiento.
Sujeta mis miedos, recorta mis desánimos.
Devuelve a mi alegría y entusiasmo
la fuerza y la energía de tu resurrección.

(Seve Lázaro)

* Verán también en nuestra entrada «El Dios de Jesús».

Loyola eligió la alegría

Más allá de las apariencias, algún autor contemporáneo quiso caracterizar al santo de Loyola, el autor de los Ejercicios espirituales, como «el santo que eligió la alegría». Por su fiesta pasada recibí alguna explicación.

= En verdad la alegría verdadera será por algo que fue bien, un sueño realizados, una puerta cerrada al fin abierta. Pudo entrar la luz, una paz y confianza esperadas, reconfortantes.

La alegría no pasajera, como la paz, será señal de amistad y experiencia de Dios.

Un santo con esas características valió la pena, pues algo importante debió cambiarle la vida, «cambió su luto en danzas». Así en algunos santos, porque «Un santo triste…».

– Alegre en tu juventud, tu conversión no te robó la alegría.
– Unos pensamientos te dejaban triste y otros alegre, escogiste la alegría como signo divino.
– Un extraño personaje te describió así: ‘Un pequeño españolito, un poco cojo, que tiene los ojos alegres’.
– Fuiste alegre y repartiste alegría: ante alguno de tus amigos triste, tu alegría en la mirada, iluminó toda sombra.

* Dibujo, Picasso, El rostro de la paz.

= Jesús de Nazaret presentó su venida como una fiesta de boda, él mismo como novio feliz, siendo asimismo el mejor vino, el vino nuevo. «Tus discípulos comen y beben, no ayunan como los de Juan. ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Vino nuevo, odres nuevos».