Yo estoy a la puerta

Inspirado en su meditación asidua de la vida de Cristo, un misionero de Madagascar ya fallecido escribió tiempo atrás el poema oración que les pondré hoy en el blog. El autor tomará el punto de vista del mismo Jesús que expresó con frecuencia su pena ante la multitud abandonada.

– “Lo que harán por esos pequeños, conmigo lo harán. Serán benditos si fueron compasivos”. El Señor conoció de cerca nuestra indolencia, aseguró sentirse identificado con quien quedó malherido, y también con quien tuvo misericordia.

Jesús de Nazaret nos está invitando a mirar hoy con sus ojos la pobreza y el dolor de muchas personas, algunas vemos cada día en nuestras plazas y nuestra pantallas, rostros tristes y doloridos, interpelantes, víctimas de pobrezas y violencias.

– “Miren que yo estoy a la puerta y llamo, si oyeran mi voz y me abren, entraré y cenaremos juntos”, Apocalipsis c.3.

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«El Dios que conozco
permanece a la sombra de mi casa.
Cada día pide un poco de arroz,
más aún, una mirada de cariño, un rostro acogedor.

El Dios que conozco nació en un pesebre
y murió en un leño.
Y desde una cierta mañana de Pascua,
va de acá para allá por el mundo,
se confunde entre la muchedumbre anónima,
entre los olvidados, los rechazados,
y nueve de cada diez veces no es reconocido.

El Dios que conozco no tiene poder.
Me dice que tiene hambre, que tiene sed, que está desnudo,
que es extranjero, que está preso.
Creí entender su voz el otro día:

‘Estoy siempre con vosotros, nunca os he abandonado.
No me dejéis morir de hambre,
no me dejéis una noche más sin techo, sin calor.
No me dejéis en tanta aflicción.
Llamo a la puerta, pero nadie me responde.
Hace frío, estoy solo, nadie viene en mi ayuda’.

El Dios que yo conozco se llama Jesucristo,
permanece a la sombra de mi casa.»

Jacques Couture ~ 1986

– “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o te vimos forastero y te recibimos? . . Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”, san Mateo c.25.

Orar con Nicodemo #7

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípul@s. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que todos veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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La humildad

LLegarán textos, poemas, oraciones . . Compartir en internet causa satisfacción. Como aquel muchacho que vió muliplicarse al infinito sus cinco panes compartidos, llenando de alegría al Maestro, los discípulos y a la gente con hambre. Una bendición y un mar de sonrisas.

Rafael Merry del Val -Londres 1865, Roma 1930- ilustre ministro secretario de Estado del Papa Pío X, retirado de la vida pública compuso una ‘Letanía de la humildad’ que recitaba cada día después de la misa.

:: Qué es la humildad, para qué sirve. Santa Teresa de Ávila lo expresó así: “Dios es verdad, y la humildad es andar en verdad”. En el humilde hallaré verdad y libertad; en el soberbio mentira y tiranía. Entre tantas voces y certezas, el humilde se siente inseguro pero sereno.

“Si permanecen en mi palabra, serán en verdad discípulos míos, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”, san Juan c.8.

Ecce homo | Honoré Daumier, 1852

:: Se dice que la humildad verdadera será madre de otras virtudes: facilita la acogida, la ayuda desinteresada, el servicio. ‘Dios es humilde’ escribió alguien, y el mismo Jesús de Nazaret se autodefinió como “manso y humilde de corazón”. Fue fácil imaginarlo así.

Y nosotros, ¿qué valor damos a esta pequeña virtud? ¿qué utilidad le vemos? Conocer y tratar una persona humilde dicen que será una gran suerte . . Resumiré pues y rezaré la vieja letanía de monseñor Merry del Val:

«Jesús manso y humilde de corazón:

-Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús
-Del deseo de ser alabado . . .
-Del deseo de ser aplaudido
-Del deseo de quedar bien
-Del deseo de ser preferido a otros.

-Del temor de ser humillado, líbrame Jesús
-Del temor de ser despreciado . . .
-Del temor de ser olvidado
-Del temor de ser juzgado.

-Que otros sean más estimados que yo, dame la gracia de desearlo
-Que otros sean alabados y de mí no hagan caso . . .
-Que otros sean preferidos a mí en todo
-Que los demás sean más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda.»

:: Recordarán también este texto del evangelio, una oración muy propia de Jesús de Nazaret, dando a conocer las preferencias de Dios:

“Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado los secretos del Reino a los sabios y entendidos y se los has dado a conocer a la gente sencilla”, san Lucas c.10.

Aparecieron pronto en la primera comunidad cristiana los aires de superioridad, las tentaciones de soberbia y las envidias. Así lo dió a entender un texto de san Pablo que puso como ejemplo a Jesucristo humilde servidor:

“Si me hacen el favor, no hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busquen sus propios intereses. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, hecho siervo”, a los Filipenses c.2.

Adiós, Vicente


“Qué hermosos en los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia, que anuncia la liberación, que dice a Sión: ¡Ya reina tu Dios!”, Isaías c.52.

Pasados los días, pensé reproducir aquí aquella entrada de septiembre de 2009 con la oración suya “Dime tu nombre”, en memoria de nuestro amigo Vicente Marqués. Descansó ya con Jesucristo, fue su seguidor fiel en trabajos y fatigas, también ahora sin duda seguirá sus pasos en la gloria. Gracias, Vicente, contamos contigo.

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16 septiembre, 2009

“Oración a Jesucristo, dime tu nombre”

. . Así habló a su amigo Jesucristo mi amigo Vicente. Me gustó la súplica, con su permiso quise ponerla aquí y prestarla a más gente. Unos y otros soñaron que él los escucha y a todos comprende, le rezarán así:

“Quiero conocerte como tú eres.
Dime, Jesús, tu nombre verdadero.
No he de buscarte, tú me buscas, tú no estás lejos.
Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano.

Tú, mi alegría, mi ansia sin descanso,
mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado,
mi meta y fundamento;
mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca,
mi refugio y mi defensa;
mi verdad también, la clave de mi historia.

Tú mi norma única y mi ley, el aire que respiro;
la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza;
el corazón con el que amo el mundo y su miseria.

Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser,
para que yo se lo diga
a los que buscan y no saben qué;
a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones;
a los que te arrinconan, pieza de museo
o ilustre personaje histórico;
a los que te reducen a una idea.
Quiero conocerte como tú eres, Jesucristo,
dime tu nombre.”

* Imagen: Santo Rostro, 1946, Georges Rouault. El Rostro de Cristo quiere manifestar su amistad y simpatía para cuant@s lo admiran y siguen.

Seguidores

«Si alguno quiere seguirme y no deja atrás a su familia e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz cada día y no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío», s Lucas c.14.

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– ¿Qué hace falta para ser un buen discípulo de Cristo?
– ¿Qué me estorba para ser de Cristo?
– ¿Qué significa Jesucristo para mí?
– ¿Qué lugar ocupa en mi vida, en mi corazón, en mis proyectos?

Un pequeño apunte de evangelio, para examen. En verdad resultó difícil ser buen cristiano. Debiste quitar obstáculos y vencer contrariedades, pensarlo bien y tomar tu decisión, como para una arriesgada aventura, viendo tus fuerzas. Una invitación a tomar en serio la llamada.

– Si lo pones tan difícil, Señor, tendrás pocos seguidores, le dijeron grandes santos como Teresa de Ávila.
– No me bastó creer en Dios, quise seguir a Cristo y vivir como él. Quise ser Luz y ser Sal, “Si la sal se vuelve sosa no sirve para nada, para ser echada”.

El cristiano tomará con calma su propósito y comenzará a caminar, humilde y constante, alegre y confiado, orante, vigilante, para no ceder a miedos ni presiones de la propia comodidad o inseguridad.

«Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.
Que, cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.»

(Vean nuestra entrada, “La aventura cristiana”)

Ejercicios, al Cristo crucificado

– Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales, aunque el tema no fuera mucho con el tiempo.

Cuando existe un deseo de cambio y de renovación, uno buscará modelos y razones para cambiar. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.

Su búsqueda la expresó en el libro “Ejercicios” con este que él llama Coloquio, en realidad una reflexión consigo mismo a la vista de lo que puso ante sí, el Cristo crucificado. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No le pareció razonable quedar impasible . .

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DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ

«Imaginando a Christo nuestro Señor delante y puesto en cruz,
considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre,
y de vida eterna a muerte temporal,
y así a morir por mis pecados.

Otro tanto, mirando a mí mismo,
ver lo que he hecho por Christo,
lo que hago por Christo,
lo que debo hacer por Christo;
viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.»

– Lo que de verdad mueve a las personas, ojalá también al mundo, será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder, dando algo a cambio, pobre amor pero sincero. El soliloquio ignaciano contiene bellos sentimientos espirituales:

: La admiración, fue y será el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, es el porqué que abre búsquedas, cuestiona y vincula a admiradores y seguidores.
: La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona que admira, todo le parecerá poco para mostrar su amor al que le parece adorable.

S Ignacio | Manresa

: El seguimiento, será la decisión más lógica y probable, consecuencia de lo anterior, se promete el amante no abandonarlo nunca y quedar pendiente de la palabra, el gesto y la vida toda del amado.
: El abandono, que deja a un lado la propia voluntad y modo de ver, para ponerse él mismo y sus cosas en las manos del que ama, confiando mucho, buscando en todo solo complacer y servirle.
: La correspondencia, estará en el origen, la razón de ser de sus decisiones, el empeño en mostrar amor a quien mucho debe, su respuesta, pareciéndole poco lo que puede dar de quien tiene tanto, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.

Jesús de Nazaret pidió al discípulo: “Carga cada día con tu cruz, y sígueme”.
San Pablo dirá: “Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él”.

El conocido soneto anónimo “No me mueve mi Dios”, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:

TÚ ME MUEVES, SEÑOR

No me mueve mi Dios para quererte.

Una sentida oración
recorre los siglos en busca de autor,
siguiendo la mirada de Cristo
delante y puesto en cruz.

Tú me mueves, Señor.

Conmovido ante tanto dolor
confiesa tu admiración y tu amor.

Cómo corresponder,
te preguntas qué hacer
ante tanto amor, qué decir.

Mi silencio es reverencia,
mis palabras solo obediencia.

Tú me mueves, Señor.

Encontrar a Jesucristo

Por la Navidad que está llegando corresponde recordar el deseo continuado del Dios eterno de participar como uno más en nuestras jornadas de camino. Por extraño que parezca, él quiere compartir nuestras desdichas y colaborar a superarlas. Le satisface encontrarse con cada uno.

= Algunas personas creerán soñar o vivir una ilusión, para otras buscar y encontrar a Jesucristo será la razón de su vida. “En verdad Él vive”, fue el mensaje. ¿Cómo no reconocerlo también hoy en la vida, en la gente, en el emigrante o el enfermo?

En los Evangelios vemos personas que recobraron la vista y el sentido tras haber conocido a Jesús de Nazaret. La Samaritana, Nicodemo, el joven rico o los de Emaús, se acercaron a Jesús y conversaron. La Samaritana buscó sin saber muy bien, y de repente alguien junto al pozo dijo: “Dame de beber”. Una dicha grande y contagiosa llenó su corazón.

“Encontrarme contigo, Jesús de Nazaret,
es la dicha más grande de mi vida.
Bebiste de mi agua en tu sed,
y saciaste mi sed con agua viva.”

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= Recordarán el testimonio de quien días antes de morir, viendo la imagen del Cristo junto a su cama, señaló: “Él fue quien salió a buscarme, me encontró y me llamó. Y desde entonces ni él me ha dejado a mí ni yo a él”.

– A partir de ahí entras en contacto con Él, crecerá en ti el deseo de conocerlo. El Espíritu de Dios te hablará al corazón, explicando el sentido de todo, iluminando rincones oscuros, dando sentido a tu vida.

= A propósito del film “Noé”, pusimos en el blog semanas atrás esta confesión sincera del actor Russell Crowe: “Creo que Dios habita en el interior de cada uno de nosotros”. Encontrar a Dios no debiera resultar tan difícil, no queda tan lejos. Así lo cantó el Salmo n 139:

“Señor, tú estás siempre conmigo, en mi más profundo interior:
tú me conoces como nadie y todo mi ser está en tu mano, todo lo que siento y vivo por dentro te resulta familiar.
Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad, estás cerca e iluminas todo mi ser.
Tú eres mi creador, yo soy tuyo, te adoro y doy gracias de todo corazón, tú me conoces y respetas, me acompañas y arropas.
Tú estás presente en todos mis pensamientos y mis acciones, en lo más adentro de mí mismo estás tú y nada habré de temer, porque tú vas conmigo”.

= Terminaré este apunte con unas palabras del Papa Francisco, buenas para estos días en que cada año preparamos a nuestra manera la Navidad:

“Invito a cada cristiano a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por él, de intentarlo cada día sin descanso.”

* Imagen: Emaus | Lleida, Assisi Product.

( Ver el post “Buscar a Jesús” )

Pasolini, el evangelio

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Leímos la noticia hace algún tiempo, sorpresa agradable. Parece que el Vaticano ve ahora con buenos ojos la cinta de Pier Paolo Pasolini “El Evangelio según San Mateo”. Los medios católicos, a pesar del declarado ateísmo del director, subrayaron su respeto por los evangelios y por la figura de Cristo. Hablaron de “la mejor película que se ha filmado hasta ahora sobre la vida de Jesús”. La propia madre de Pasolini interpretó la Virgen María. El autor como saben murió asesinado en 1975, en una playa romana a sus 53 años.

La película, estrenada hace cincuenta años, en septiembre de 1964, durante el Festival de cine de Venecia, fue objeto entonces de censura y escándalo, por su estilo “poco sagrado”, con un Jesús demasiado humano y sencillo.

En este tiempo del nuevo Papa latino pensaremos que gustó al Vaticano la sencillez y austeridad de los medios utilizados. La película fue rodada entre las casas y la gente de pueblos del sur de Italia. También agradó el aire revolucionario y el mensaje del protagonista. Recuerden que Pasolini fue un marxista de su tiempo. El mensaje de Cristo fue rechazado con crueldad en la película, mas de pronto también resucitará.

————-
– Leer más sobre la película en ‘Evangelio s Mateo’.
– Podrán ver aquí el film en YouTube.

Las manos atadas de Cristo

EcceHomo_Jan Provost (Mons, 1465 – Brujas, 1529)bEs un tema de espiritualidad para la fe, pero también un tema de arte para la sensibilidad y la contemplación. Fue sugerido por un sabio teólogo que invitó al auditorio a contemplar el interior de Cristo al verlo así tan cruelmente maniatado como si fuera malhechor, no habiendo pasado su vida sino en hacer el bien. Un Cristo que en Semana santa paseará por nuestras calles y veremos malherido en los tronos del desfile.

– Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años que abandonó su casa en dirección al río Jordán donde Juan bautizaba.
– Al final de su vida, antes del juicio y condena, será hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas. Privado de libertad, interrumpirá su tarea humanitaria de bendecir, curar y hacer bien.
– También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas y suplicantes.

“Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!”
“Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.”
“Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.”
“Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.”
“Él tomó los cinco panes y los dos peces, los bendijo y los repartió.”
“Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.”
“Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.”
“Jesús tomó una copa, y tomó un pan, dio gracias, lo partió y se lo dio.”
“Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.”
“Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.”
“Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.”

Sin duda quedaron los lectores a la espera de percibir también ellos la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que trae, contada por él mismo:

«He venido para sacar a los presos de las cárceles,
para que los ciegos recuperen la vista
y dar de comer al hambriento,
para consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo»

Permitirán que les ponga aquí por propio gusto y devoción, estos enigmáticos versos de Miguel de Unamuno que reconocerán pronto por los hechos evangélicos mencionados:

«Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz!»

Las manos, El Cristo de Velázquez, III,20.

* Imagen: Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. “Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!”.

(Vean también el post “Las manos de Dios” )

Preguntas a Jesucristo

El tema quedó pendiente en el blog desde que publicamos “Las preguntas de Cristo”, las que él dirigió a sus propios discípulos y también a la gente. Ahora recordaremos las dudas que sus seguidores plantearon a Jesús de Nazaret, y las cuestiones que otros personajes le hicieron llegar a lo largo de los evangelios.

Sabemos por el redactor de los textos que algunas preguntas escondían una trampa, “para ponerlo a prueba”, otras fueron inquietudes sinceras, sobre su verdadera identidad y su actividad.

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1 . El tentador en el desierto cuestionó la identidad de Cristo:
– “Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes”
2 . San Juan Bautista pareció dudar del mesianismo de Jesús:
– “¿Eres tú el que tiene que venir o hemos de esperar a otro?”
3 . Los discípulos buscarán conocer de cerca al Maestro:
– “Maestro, ¿dónde vives?”
4 . Nicodemo fue de noche a preguntarle:
– “¿Cómo podrá uno nacer de nuevo?”
5 . Al oir sus palabras y ver sus milagros le gente se preguntaba:
– “¿No es éste el hijo de José el carpintero?”
6 . Los fariseos preguntaron:
– “¿Por qué cura a los enfermos en sábado?”
– “¿Por qué comes con publicanos y pecadores?”
7 . Un letrado le preguntó:
– “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”
– “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal, el más importante?”
– “¿Quién es mi prójimo?”
8 . Los convidados en casa de Simón se preguntaron:
– “Si este fuera profeta sabría qué clase de mujer lo está tocando”
– “¿Quién es este que hasta perdona pecados?”
9 . Pedro lleno de dudas le dijo a Jesús:
– “Si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua”
– “A dónde iremos, Señor, solo tú tienes palabras de vida eterna”
10 . Los discípulos con miedo y admiración comentaron:
– “¿Quién será este que da órdenes al viento y al mar, y le obedecen?”
11 . Viendo los discípulos que muchas aldeas no los recibían:
– “Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?”
12 . Los discípulos discutían entre ellos y preguntaron:
– “Dinos quién es el más importante en el Reino de Dios”
13 . El sumo sacerdote le preguntó:
– “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?”
14 . Pilato quiso saber:
– “¿Eres tú el rey de los judíos?”
15 . Los verdugos se burlaron de él diciendo:
– “Baja de la cruz, si realmente eres el Hijo de Dios”
16 . Los apóstoles reunidos preguntaron al resucitado:
– “¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino para Israel?”
17 . En el día final, muchos preguntarán:
– “Señor ¿cuándo te vimos hambriento, desnudo o enfermo?”

Ahí quedaron algunas preguntas a Cristo. Sus respuestas formarán los evangelios, la novedad de sus propuestas y el misterio de su persona. Será la buena noticia que cambió los corazones y la situación de cuantos creyeron en él, como ocurre también ahora. Jesús inspira confianza y devuelve a muchas personas la esperanza.

Les pondré aquí las preguntas que hizo a Jesucristo al final de su vida el Cardenal Carlos Martini:

«Le preguntaré si me ama a pesar de que soy débil y de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo nuevamente de sus propios labios.
– También le quiero preguntar si en la muerte me vendrá a buscar, o si me recibe. Le pediré que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.»
( De nuestro post “Cardenal Martini” )