Los nombres de la Paz

La Paz tiene muchos nombres. En otro tiempo debió ser popular un escrito llamado “De los nombres de Cristo”, del clásico poeta fray Luis de León. Así me llegó la sugerencia para pensar sobre la Paz con sus distintos nombres y significados.

Se trató de un tema de evangelio, también la paz como no violencia. Más en concreto la Paz que Jesucristo comunicó a sus más allegados/as, fruto del esfuerzo en la cruz y de su resurrección, “Reciban mi Paz”.

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Una armonía interior consigo mismo, con todas las criaturas, con las personas de cerca y de lejos, con Dios. La paz interior como un tesoro encontrado, envidiable bienestar espiritual, equivalente a los diversos NOMBRES DE LA PAZ. Vean.

□ AMOR. El abrazo de paz, signo de unión y de amistad, expresión de fraternidad, ‘Cuenta conmigo’, una promesa que pacifica.

□ ALEGRÍA. Ventana abierta de la paz interior, el corazón alegre comunicará bienestar; marchó la tristeza, llegó el consuelo.

□ CONFIANZA. Resultado y fruto maduro de la paz, atrás quedó la incertidumbre; será firmeza para el presente y el futuro, ‘No temas, yo estaré contigo’.

□ PERDÓN. Camino necesario y costoso para la paz: disculpar, comprender, reconciliar, curar heridas, ‘No mires atrás, olvida, ponte en camino’.

Antiguos escritos hablaron de Jesucristo como ‘Príncipe de la Paz’, él fue nuestra paz, su principio y principal fundamento. Con la muerte en cruz puso fin al supuesto ‘conflicto’ o distancia entre Dios y nosotros, liquidó toda cuenta pendiente. Nos llenará de su paz si suplicamos con fe, ‘Derrama, Señor, en nuestros corazones tu espíritu de amor y de paz’.

Para final recordarán la oración compartida pidiendo a Cristo que nos diera su paz:

“Dame señor Jesús la paz, tu paz será mi descanso.
Tú eres mi paz, tu amistad y tu compañía.
Si tengo tu paz, si te tengo a ti,
confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
Eres brisa ligera que serena,
agua fresca que calma mi sed,
voz decidida que apacigua las tormentas.
Tu paz es amor que abraza y reconforta,
amor que perdona y siempre disculpa.
Ven señor Jesús, ven Espíritu santo, ven dador de paz.”

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Cfr. nuestra entrada “Reconciliación”.

Las manos de la pascua

“Al atardecer los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: la paz con ustedes. Y les mostró las manos y el costado”, san Juan c.20.

“Al tercer día resucitó”, dirá sencillamente el credo cristiano más antiguo. El canto de pascua que hoy les traigo llamó mi atención, invitación a mirar bien lo que Cristo resucitado mostró a sus discípulos, sus manos de crucificado, “Miren las señales de los clavos en mis manos.. Soy yo, no teman”.

– Les ofreceré esto por mi aniversario, amig@s y seguidores. Largo y lindo poema /oración que encontré, que no olvidó los detalles, será como una densa confesión mutua de fe y amistad; la invitación a seguir adelante sin que la cruz tan dura interrumpa la relación, ni el aparente fracaso limite la urgente tarea que espera a sus seguidores y seguidoras. Vean.

” Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
Soy yo, dijo a los suyos, vean mis manos;
serán siempre señal para creer,
la verdad del Señor resucitado.

Las manos de la Pascua lucirán
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianzas de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.

Manos amistosas, siempre unidas,
que nunca serán puños armados,
no amenazarán altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.

Oh Señor de las manos traspasadas,
Señor del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure del dolor en otras manos. “

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# Permitirán que les ponga aquí de nuevo por gusto estos enigmáticos versos “Las manos”, de Miguel de Unamuno, su contemplación del Crucificado de Diego de Velázquez:

« Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz! ».

– El Cristo de Velázquez, III,20 –

(Imagen: Rostro de Cristo, fragmento, K. Argüello)

El agua viva, Jesucristo

El agua, el vino, el pan, la vid o las semillas del campo . . Jesús de Nazaret quiso tomar realidades cotidianas para explicar su mensaje, también para darse a conocer, el misterio de su persona, ‘Quién eres tú, Señor’. No fue fácil ni ahora captar su íntima grandeza.

El tema del agua en el 4° Evangelio, el del Discípulo amado, presentó así un horizonte de cambio y novedad. Agua es vida, fertilidad, alegría; sin ella, muerte y desolación. También el agua será limpieza, purificación, promesa de mejora. Recordaré alguna ocasión.

□ En Caná con ocasión de una boda, Jesús de Nazaret y sus discípulos fueron invitados a la fiesta que podía durar varios días. El vino se terminó, con gran disgusto de todos.

– Jesús dijo: Llenen de agua sus grandes tinajas vacías.
– El mayordomo sorprendido le dijo al novio: Tú has guardado el mejor vino para el final.

Discretamente Jesús se presentó como el amigo del novio, que regala con el mejor vino. Él mismo será como novio que llega a celebrar alianza de amor con la humanidad, todos invitados a entrar en el banquete y la fiesta del Reino: alegría, amistad, unión.

□ En Samaría la mujer conversó con Jesús, cansado y sediento, junto al viejo pozo de Jacob.

– Si bebes del agua que yo daré no tendrás más sed.
– Señor, dame tu agua, y no buscaré más.
– Yo soy agua viva, tendrás un manantial de vida.

La mujer buscó sin saber, “dónde adorar a Dios”. El encuentro fue iluminador, feliz adivinó qué hacer. La respuesta a sus interrogantes no fueron bellas teorías, sino la persona, la acogida y palabras amables de Jesús de Nazaret. Salió reconfortada, saciada.

□ En Jerusalén y desde la Cruz, el Maestro Jesús se dirigió a la humanidad dolorida, dolorido él mismo y abandonado de todos. Lección de amor y de fidelidad hasta el final:

– Si tienen sed, vengan a mí y beban. El que crea en mí, ‘De su seno brotarán ríos de agua viva’.
– Jesús dijo: Tengo sed. Probó vino agrio y suspiró: Todo está cumplido. Inclinó la cabeza y entregó el espíritu.
– De su costado abierto salió sangre y agua.

Comunión de Vida entre Él y sus seguidores y seguidoras. Su misma vida, su propia alma, su Espíritu. El Hijo de Dios compartirá su dignidad rota para fortalecer así, gran paradoja, la fragilidad de los hijos de Dios, amando siempre, a todos perdonando, desde lo alto abrazando todo. . Jesucristo vino nuevo que alegra, agua viva que sacia.

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Oración de la samaritana

Señor, tú sabes que mi corazón anda inquieto,
lleno mi cántaro con ajetreos cotidianos,
que no sacio mi sed de vida plena,
no me bastan las aguas turbias y escasas.

Como la cierva busca corrientes de agua,
mi alma te busca, mi Dios, tengo sed de ti;
que tu lluvia me empape, Señor,
y convierta mi desierto en vergel.

Que mi vida rendida a tu Espíritu
se transforme como la samaritana;
dejando mi cántaro, seré amante discípulo,
iré contenta a comunicarles la Buena noticia.

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-Textos evangelio san Juan, caps. 2, 4 y 19.
-Vean también el post “Tinajas vacias”.

Jesucristo hoy


– Así lo pensaron muchos: Jesucristo es todo para nosotros, es nuestra principal bendición, nuestro tesoro y bienaventuranza plena, la fuente de agua viva . . ¿Cómo descubrirlo, amarlo y servirlo hoy? ¿Mi experiencia religiosa está activa o adormecida?

Se trata de la necesaria actualización de creencias y acontecimientos, sugerida al oir comentar esta enigmática frase: «María guardó todo esto en su corazón». No guardará lo sucedido en el cajón de los recuerdos, sino en el corazón, donde vive el amor, donde vivirá todo agradecida. Se refiere a María de Nazaret, la madre del Señor.

– Creer en Jesús Salvador no será recordar sucesos de otros tiempos, sino experimentar HOY su fuerza salvadora, su aliento, capaz de hacer más humana y fraterna nuestra vida.

Fue la tesis del redactor evangélico san Lucas: Jesús no pertenece al pasado. La salvación de Jesús resucitado, la Vida divina, ofertada al creyente HOY en encuentros cotidianos:

¤ Así ocurrió en el encuentro al nacer: “Les ha nacido HOY en la ciudad de David un Salvador”. Los pastores hicieron su camino para ver.

¤ En la Sinagoga de Nazaret, Jesús se presentó como Enviado para liberar a los cautivos, dar la vista a los ciegos y mostrar la gran misericordia divina: “HOY se cumplió la promesa”.

¤ Cuando en una aldea de Galilea Jesús curó un paralítico: “Hemos visto HOY cosas admirables”. La gente experimentó la paz de Dios y alegría honda.

¤ En Jericó, el encuentro con Jesús que transformó a Zaqueo. Devolverá lo robado, compartirá sus bienes con los pobres. Jesús le dijo: “HOY ha llegado la salvación a esta casa”. 

¤ Agonizando en la cruz entre malhechores: “Jesús, acuérdate de mí en tu reino. . HOY estarás conmigo en el paraíso”. También el día de nuestra muerte será un día de salvación.

Nosotros, deseando mantener viva y despierta la fe, habremos también de “guardar en el corazón” la vida, las personas, las palabras, los acontecimientos, la buena noticia de cada día. Si repaso el día con el corazón, caeré en la cuenta: “Es el Señor”.

Así lo resumió sencillo San Ambrosio de Milán (+397):

«Todo lo tenemos en Cristo, Cristo es todo para nosotros.
Si quieres curar una herida, él es el médico;
si estás ardiendo de fiebre, él es la fuente;
si estás oprimido por la iniquidad, él es la justicia;
si tienes necesidad de ayuda, él es la fuerza;
si tienes miedo de la muerte, él es la vida;
si deseas el cielo, él es el camino;
si estás en las tinieblas, él es la luz;
si buscas manjar, él es alimento.»

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Podrán ver más en “Meditaciones”, ebook de Nicodemo Martin.

Yo estoy a la puerta

Inspirado en su meditación asidua de la vida de Cristo, un misionero de Madagascar ya fallecido escribió tiempo atrás el poema oración que les pondré hoy en el blog. El autor tomará el punto de vista del mismo Jesús que expresó con frecuencia su pena ante la multitud abandonada.

– “Lo que harán por esos pequeños, conmigo lo harán. Serán benditos si fueron compasivos”. El Señor conoció de cerca nuestra indolencia, aseguró sentirse identificado con quien quedó malherido, y también con quien tuvo misericordia.

Jesús de Nazaret nos está invitando a mirar hoy con sus ojos la pobreza y el dolor de muchas personas, algunas vemos cada día en nuestras plazas y nuestra pantallas, rostros tristes y doloridos, interpelantes, víctimas de pobrezas y violencias.

– “Miren que yo estoy a la puerta y llamo, si oyeran mi voz y me abren, entraré y cenaremos juntos”, Apocalipsis c.3.

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«El Dios que conozco
permanece a la sombra de mi casa.
Cada día pide un poco de arroz,
más aún, una mirada de cariño, un rostro acogedor.

El Dios que conozco nació en un pesebre
y murió en un leño.
Y desde una cierta mañana de Pascua,
va de acá para allá por el mundo,
se confunde entre la muchedumbre anónima,
entre los olvidados, los rechazados,
y nueve de cada diez veces no es reconocido.

El Dios que conozco no tiene poder.
Me dice que tiene hambre, que tiene sed, que está desnudo,
que es extranjero, que está preso.
Creí entender su voz el otro día:

‘Estoy siempre con vosotros, nunca os he abandonado.
No me dejéis morir de hambre,
no me dejéis una noche más sin techo, sin calor.
No me dejéis en tanta aflicción.
Llamo a la puerta, pero nadie me responde.
Hace frío, estoy solo, nadie viene en mi ayuda’.

El Dios que yo conozco se llama Jesucristo,
permanece a la sombra de mi casa.»

Jacques Couture ~ 1986

– “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o te vimos forastero y te recibimos? . . Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”, san Mateo c.25.

Orar con Nicodemo #7

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípul@s. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Este será mi ‘Padre nuestro’, los discípulos comunicaron como piezas de una oración, la oración de Jesús. Yo diré así: Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan. Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador. Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento. Ahora te pediré por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que todos veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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(Podrán ver ‘Orar con Nicodemo’ en “¿Cómo orar?”, ebook de Nicodemo Martin)

La humildad

LLegarán textos, poemas, oraciones . . Compartir en internet causa satisfacción. Como aquel muchacho que vió muliplicarse al infinito sus cinco panes compartidos, llenando de alegría al Maestro, los discípulos y a la gente con hambre. Una bendición y un mar de sonrisas.

Rafael Merry del Val -Londres 1865, Roma 1930- ilustre ministro secretario de Estado del Papa Pío X, retirado de la vida pública compuso una ‘Letanía de la humildad’ que recitaba cada día después de la misa.

:: Qué es la humildad, para qué sirve. Santa Teresa de Ávila lo expresó así: “Dios es verdad, y la humildad es andar en verdad”. En el humilde hallaré verdad y libertad; en el soberbio mentira y tiranía. Entre tantas voces y certezas, el humilde se siente inseguro pero sereno.

“Si permanecen en mi palabra, serán en verdad discípulos míos, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”, san Juan c.8.

Ecce homo | Honoré Daumier, 1852

:: Se dice que la humildad verdadera será madre de otras virtudes: facilita la acogida, la ayuda desinteresada, el servicio. ‘Dios es humilde’ escribió alguien, y el mismo Jesús de Nazaret se autodefinió como “manso y humilde de corazón”. Fue fácil imaginarlo así.

Y nosotros, ¿qué valor damos a esta pequeña virtud? ¿qué utilidad le vemos? Conocer y tratar una persona humilde dicen que será una gran suerte . . Resumiré pues y rezaré la vieja letanía de monseñor Merry del Val:

«Jesús manso y humilde de corazón:

-Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús
-Del deseo de ser alabado . . .
-Del deseo de ser aplaudido
-Del deseo de quedar bien
-Del deseo de ser preferido a otros.

-Del temor de ser humillado, líbrame Jesús
-Del temor de ser despreciado . . .
-Del temor de ser olvidado
-Del temor de ser juzgado.

-Que otros sean más estimados que yo, dame la gracia de desearlo
-Que otros sean alabados y de mí no hagan caso . . .
-Que otros sean preferidos a mí en todo
-Que los demás sean más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda.»

:: Recordarán también este texto del evangelio, una oración muy propia de Jesús de Nazaret, agradeciendo y dando a conocer la preferencia de Dios:

“Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado los secretos del Reino a los sabios y entendidos y se los has dado a conocer a la gente sencilla”, san Lucas c.10.

– Aparecieron pronto en la primera comunidad cristiana los aires de superioridad, las tentaciones de soberbia y las envidias. Así lo dió a entender un texto de san Pablo que puso como ejemplo a Jesucristo humilde servidor:

“Si me hacen el favor, no hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busquen sus propios intereses. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, hecho siervo”, carta Filipenses c.2.

– La táctica del Dios de la Biblia también se verá en el Magníficat, el canto de María de Nazaret: “El Señor abaja a los soberbios de corazón, derriba a los poderosos, levanta a los humildes”, san Lucas c.1.

Adiós, Vicente


“Qué hermosos en los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia, que anuncia la liberación, que dice a Sión: ¡Ya reina tu Dios!”, Isaías c.52.

Pasados los días, pensé reproducir aquí aquella entrada de septiembre de 2009 con la oración suya “Dime tu nombre”, en memoria de nuestro amigo Vicente Marqués. Descansó ya con Jesucristo, fue su seguidor fiel en trabajos y fatigas, también ahora sin duda seguirá sus pasos en la gloria. Gracias, Vicente, contamos contigo.

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16 septiembre, 2009

“Oración a Jesucristo, dime tu nombre”

. . Así habló a su amigo Jesucristo mi amigo Vicente. Me gustó la súplica, con su permiso quise ponerla aquí y prestarla a más gente. Unos y otros soñaron que él los escucha y a todos comprende, le rezarán así:

“Quiero conocerte como tú eres.
Dime, Jesús, tu nombre verdadero.
No he de buscarte, tú me buscas, tú no estás lejos.
Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano.

Tú, mi alegría, mi ansia sin descanso,
mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado,
mi meta y fundamento;
mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca,
mi refugio y mi defensa;
mi verdad también, la clave de mi historia.

Tú mi norma única y mi ley, el aire que respiro;
la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza;
el corazón con el que amo el mundo y su miseria.

Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser,
para que yo se lo diga
a los que buscan y no saben qué;
a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones;
a los que te arrinconan, pieza de museo
o ilustre personaje histórico;
a los que te reducen a una idea.
Quiero conocerte como tú eres, Jesucristo,
dime tu nombre.”

* Imagen: Santo Rostro, 1946, Georges Rouault. El Rostro de Cristo quiere manifestar su amistad y simpatía para cuant@s lo admiran y siguen.

Seguidores

«Si alguno quiere seguirme y no deja atrás a su familia e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz cada día y no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío», s Lucas c.14.

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– ¿Qué hará falta para ser un buen discípulo de Cristo?
– ¿Qué me estorba para ser de Cristo?
– ¿Qué significa Jesucristo para mí?
– ¿Qué lugar ocupa en mi vida, en mi corazón, en mis proyectos?

Un pequeño apunte de evangelio, para examen. En verdad resultó difícil ser buen cristiano. Debiste quitar obstáculos y vencer contrariedades, pensarlo bien y tomar tu decisión, como para una arriesgada aventura, viendo tus fuerzas. Una invitación a tomar en serio la llamada.

– Si lo pones tan difícil, Señor, tendrás pocos seguidores, le dijeron grandes santos como Teresa de Ávila.
– No me bastó creer en Dios, quise seguir a Cristo y vivir como él. Quise ser Luz y ser Sal, “Si la sal se vuelve sosa no sirve para nada, para ser echada”.

El cristiano tomará con calma su propósito y comenzará a caminar, humilde y constante, alegre y confiado, orante, vigilante, para no ceder a miedos ni presiones de la propia comodidad o inseguridad.

El seguidor fiel deberá estar atento para escuchar la voz y complacer a su Señor . .

“Señor, tú quieres contar conmigo
para que eche a andar en misión.
.. Buscaré en silencio y oración
cómo servir a mis hermanos.
.. Enséñame, Señor, a escuchar tu voz,
yo quiero responder y darte mi vida.”

-Vean también nuestra entrada, “La aventura cristiana”.

Ejercicios, al Cristo crucificado

– Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales, aunque el tema no fuera mucho con el tiempo.

Cuando existe un deseo de cambio y de renovación, uno buscará modelos y razones para cambiar. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.

Su búsqueda la expresó en el libro “Ejercicios” con este que él llama Coloquio, en realidad una reflexión consigo mismo a la vista de lo que puso ante sí, el Cristo crucificado. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No le pareció razonable quedar impasible . .

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DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ

«Imaginando a Christo nuestro Señor delante y puesto en cruz,
considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre,
y de vida eterna a muerte temporal,
y así a morir por mis pecados.

Otro tanto, mirando a mí mismo,
ver lo que he hecho por Christo,
lo que hago por Christo,
lo que debo hacer por Christo;
viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.»

– Lo que de verdad mueve a las personas, ojalá también al mundo, será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder, dando algo a cambio, pobre amor pero sincero. El soliloquio ignaciano contiene bellos sentimientos espirituales:

: La admiración, fue y será el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, es el porqué que abre búsquedas, cuestiona y vincula a admiradores y seguidores.
: La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona que admira, todo le parecerá poco para mostrar su amor al que le parece adorable.

S Ignacio | Manresa

: El seguimiento, será la decisión más lógica y probable, consecuencia de lo anterior, se promete el amante no abandonarlo nunca y quedar pendiente de la palabra, el gesto y la vida toda del amado.
: El abandono, que deja a un lado la propia voluntad y modo de ver, para ponerse él mismo y sus cosas en las manos del que ama, confiando mucho, buscando en todo solo complacer y servirle.
: La correspondencia, estará en el origen, la razón de ser de sus decisiones, el empeño en mostrar amor a quien mucho debe, su respuesta, pareciéndole poco lo que puede dar de quien tiene tanto, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.

Jesús de Nazaret pidió al discípulo: “Carga cada día con tu cruz, y sígueme”.
San Pablo dirá: “Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él”.

El conocido soneto anónimo “No me mueve mi Dios”, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:

TÚ ME MUEVES, SEÑOR

No me mueve mi Dios para quererte.

Una sentida oración
recorre los siglos en busca de autor,
siguiendo la mirada de Cristo
delante y puesto en cruz.

Tú me mueves, Señor.

Conmovido ante tanto dolor
confiesa tu admiración y tu amor.

Cómo corresponder,
te preguntas qué hacer
ante tanto amor, qué decir.

Mi silencio es reverencia,
mis palabras solo obediencia.

Tú me mueves, Señor.