Decepción

– “Aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré” -dijo el cantor.

Ahora poesía, sentimientos. Ocurre si vieron alejarse deseos y la ilusión desvanecerse. Pensarás que tal vez no fuera más que eso, una ilusión. La decepción venció, llegó el silencio, respetuoso silencio.

Lo heroico quiso dejar atrás todo por salir a mar abierto sin temor… Limpiarás ahora de malos amores los desengaños e ilusiones, andarás a pie nuevos caminos con esperanza.

– Con esos pensamientos vieron el navío creyendo en vano su partida, observado con mucho amor e impaciencia. Para nada la espera.

MÁSTILES

Tu velero del perfil
navega sin final
sueños de cielo se van
mástiles en el mar,
los niños mirando están
esperan y lloran allá
solo gaviotas acompañan
del cielo en silencio van
es el final.

– Como en otras ocasiones, unos versos llamaron a otros, su lamento y cuestiones sin fin. De Pablo Alborán “Palmeras en la nieve”.

Trozos de papel, se pierden en la mar
Viento que les lleva rumbo al azar
Qué blanco es el ayer
Qué triste el porvenir
Lleno de preguntas que no llegan a su fin.

Quién dirige el aire
Quién rompe las hojas
De aquellas palmeras que lloran
Quién maneja el tiempo
Que pierden a solas
Quién teje la redes que les ahogan.

Navegaré el dolor
Un barco sin timón
Llevando los recuerdos de la vida que dejó
El cielo verde y gris
La nieve de marfil
Caen sobre el sueño
Que una vez pudo vivir…

Año de san José / Día de la Poesía

“Un padre amado, un padre en la ternura, en la obediencia y en la acogida; un padre de valentía creativa, un trabajador, siempre en la sombra”.

Así lo describió el Papa Francisco en su Carta “Corazón de padre”, donde propone que 2021 sea un año dedicado a SAN JOSÉ, esposo de María y padre de Jesús de Nazaret.

= La grandeza escondida de san José, su sensibilidad para acertar con lo mejor, incómodo para él pero bueno para María y el Niño. José dio a Jesús un nombre, una casa, un oficio.
= Su relación personal, el conocimiento y amistad con el Hijo de Dios, su ayuda en los años de fragilidad. Jesús ya adulto sabrá qué hacer, ‘ocupado en los asuntos de mi Padre’.
= Lo más grande de José será su discreción y silencio, su humilde fidelidad, ganarse el pan de cada día, colaborando en todo, servidor incondicional del Plan de Dios, de su Alianza.

“En este tiempo de pandemia, san José nos ayudará a comprender la importancia de la gente común, de aquellos que, lejos del protagonismo, ejercen la paciencia e infunden esperanza cada día”.

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-Imagen: El sueño de san José, Bartolomé E. Murillo (+1682). Un ángel le habló a José medio dormido en su taller de carpintero: ¡José, recibe a María como tu esposa!

-Jesús de Nazaret fue conocido como ‘el hijo de José’, ‘el hijo del carpintero’: Mateo 13,55; Lucas 4,22; Juan 1,45; 6,42.

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Podrán leer aquí completa la CARTA del PAPA, con esta oración al final:

Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.

Bienaventurado José,
muéstrate a nosotros como padre
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.

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Con la llegada de la Primavera, el 21 de marzo fue propuesto por la UNESCO en 1999 Día Mundial de la Poesía. Verán pues este expresivo poema, el modo de sentir y vivir José de Nazaret, su fidelidad y buen hacer, cantados por un poeta y místico castellano contemporáneo:

“Tú, José, en la penumbra de la historia ordinaria,
sumido en el oscuro silencio de lo íntimo,
difuminado casi en el paisaje humano
como una leve hierba en humilde pradera.

Tú, que entonabas salmos al ritmo de la azuela.
Tú, constructor de nidos en la hondura del alma
cuando tus ojos puros besaban las palabras
inquietas de la llama en el hogar sencillo.

Tú, José, de puntillas por las calles del hombre
para no enmudecer las risas de sus niños.
Tú, amigo de la estrella diminuta y perdida
cuando absorto mirabas el manto de la noche.

Tú, escondido y pequeño como esa estrella pura
que posaba en tus ojos otras estrellas niñas.
Tú mereciste ser morada de la Luz
cuando la Luz se hizo carne de nuestra carne.

La luz del ser inmenso no cabía en el brillo
de la soberbia humana que acongoja a los pobres.
La luz se deposita en los arroyos claros
para encender su cauce con estrofas serenas.”

–Rafael Matesanz Martín, Segovia, España, +1999.

Noche de estrellas

Poesía, dibujo, novela o cine, diversidad de formas y estilos para contar la experiencia religiosa.

Así veremos místicos y poetas de todo tiempo asociando temas de la vida de Cristo -el niño, el pastor, la cruz- con momentos personales de soledad o tristeza.

Recordarán a san Juan de la Cruz con sus noches oscuras, o a Lope de Vega en sus ‘Rimas sacras’ que saben a confesión.

Fue el caso del soneto que hoy les presento, unión mística en medio de la noche y el desamparo, compartiendo la mutua amistad y simpatía.

“Amo, Señor, tus sendas, y me es suave la carga
(la llevaron tus hombros)
que en mis hombros pusiste;
pero a veces encuentro que la jornada es larga,
que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,

que el agua del camino es amarga… es amarga,
que se enfría este ardiente corazón que me diste;
y una sombría y honda desolación me embarga,
y siento el alma triste hasta la muerte triste…

El espíritu débil y la carne cobarde,
lo mismo que el cansado labriego, por la tarde,
de la dura fatiga quisiera reposar…

Mas entonces me miras, y se llena de estrellas,
Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,
con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.”

–Luis Felipe Contardo, Chile, +1921.

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Imagen: Andrei Rublev, Cristo Salvador, siglo xv. “El Cristo de Rublev es Cristo sufriente y temeroso, el resucitado que vence a la muerte, sus ojos abiertos ventana del alma acogedora y hospitalaria. En el fondo de la mirada despunta la Gracia que se da misericordiosa al sufriente como el abrazo del padre.” (L.Alexander Vilkas)

Al alba

A lo lejos pude adivinar las tumbas y cruces. Allá descansaron los cuerpos y los nombres de conocidos y desconocidos. Recordando y pensando, también rezando, vinieron versos de esta larga Rima de G.Bécquer, romántico castellano: ¡Qué solos quedaron los muertos!

Pensar la muerte fue llenar el papel de preguntas, siempre las mismas más otras nuevas. Conversación de velatorio, también de café y copa por conocer lo que tú piensas, lo que ellas creen, sin concluir nada nuevo, hasta otra vez.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

–Rima LXXIII

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Saulo de Tarso -san Pablo- amenazado de muerte, escribe a los atemorizados cristianos de Roma:

“Que ninguno de nosotros vive ni muere para sí mismo: si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor; o sea que, en vida o en muerte, somos del Señor. Para eso murió Cristo y recobró la vida, para ser Señor de vivos y muertos”, c.14.

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Habiendo tomado ‘Al Alba’ como título de nuestro post, podrán recordar si gustan aquí la entrada y canción de Luis Eduardo Aute.

Veante mis ojos

“El Espíritu del Señor me envió para anunciar la Buena Noticia a los pobres,  para abrir los ojos de los ciegos, el año de gracia del Señor.”

Recuperando vivencias, no pude evitar el recuerdo, el gusto espiritual de antaño. Fue al escuchar un evangelio donde Jesús tocó los ojos apagados y con su propia saliva los limpió. El ciego vio al Señor y poco a poco todo lo demás. Fue la Buena noticia esperada.

Verán una coplilla popular que santa Teresa escuchó a alguien de la casa cantar, y enamorada al oír, vio todo con ojos nuevos, pues sintió gran consuelo y mucha paz.

La fe que ilumina, serena y no deslumbra, viendo sin ver del todo, lamento por la ausencia y a la vez confiado ruego.

Veante mis ojos,
dulce Jesús bueno,
veante mis ojos,
muerame yo luego.

No quiero contento,
mi Jesús ausente,
que todo es tormento
a quien esto siente.
Solo me sustente
tu amor y deseo
veante mis ojos,
muerame yo luego.

Sientome cautiva
sin tal compañia,
muerte es la que siento
sin Vos, Vida mia.
Cuando será el dia
que alceis mi destierro
veante mis ojos,
muerame yo luego.

Dulce Jesús mío,
aquí estais presente,
las tinieblas huyen,
Luz resplandeciente.
Oh Sol refulgente,
Jesús nazareno,
veante mis ojos,
muerame yo luego.

(Anónimo siglo xvi)

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-Cf. san Lucas c.4

-Si lo desean, podrán escuchar aquí el poema en esta versión de la melodía de Felipe Pedrell (+1922).

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Para este mes de diciembre, el Video del Papa nos recuerda la necesidad de la oración personal con Jesucristo.

Premio Cervantes, Francisco Brines

Enhorabuena a la poesía en lengua castellana, enhorabuena a Paco Brines por su Premio Cervantes. A sus 88 años este ilustre poeta y académico se muestra contento con el galardón y apela, ahora más que nunca, a la poesía como refugio.

– “Me siento físicamente caído y la poesía me ayuda, es como un salvavidas, me ayuda a tenerme, a pisar arena dentro del mar. La poesía es sanidad y eso es quizás lo más importante de ella”.

Para los amigos y lectores sus versos serán hoy la mejor cura. La luz de su tierra, su sensualidad, nos dará deseos de vivir, de cantar el tiempo que pasa y la belleza que perdura.

A Brines le gustará que lo lean y disfruten con sus versos, ‘Ahora tendré más lectores’ nos dirá, y así compartir su alma escondida, el encanto por la naturaleza y las personas, que el poeta comunica con su sola presencia y su mirada.

Publicaron días atrás este poema suyo, dicen inédito. Tal vez el buen corazón de los poetas vencerá la tristeza y hasta la misma muerte.

Donde muere la muerte

Donde muere la muerte,
porque en la vida tiene tan solo su existencia.
En ese punto oscuro de la nada
que nace en el cerebro,
cuando se acaba el aire que acariciaba el labio,
ahora que la ceniza, como un cielo llagado,
penetra en las costillas con silencio y dolor,
y un pañuelo mojado por las lágrimas se agita hacia lo negro.
Beso tu carne aún tibia.

Fuera del hospital, como si fuera yo, recogido en tus brazos,
un niño de pañales mira caer la luz,
sonríe, grita, y ya le hechiza el mundo
que habrá de abandonarle.
Madre devuélveme mi beso.

* Francisco Brines, n.1932, Oliva (Valencia, España), de la Real Academia Española (2001), Premio Nacional de las Letras (1999), Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2010), Premio Miguel de Cervantes (2020).

23 de abril, 2021, Dia del libro, entrega del Premio Cervantes: “Los Reyes y el ministro de Cultura llevarán a Brines el Premio Cervantes a su Oliva natal”. Francisco Brines no pudo acudir a la entrega del Premio en Alcalá de Henares por su delicado estado de salud y avanzada edad.

El leproso

Rembrandt | Cristo cura al leproso

Verán aquí un viejo poema, canto de agradecimiento y de alegría, también ahora necesario aunque difícil. El autor se vio identificado con el enfermo leproso del evangelio, y en su meditar sentirá cercano el gesto de Jesús de Nazaret que lo toca y cura, o el abrazo cariñoso al pródigo.

” Al bajar Jesús del monte, se le acercó un leproso: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Extendió Jesús la mano y lo tocó: ‘Quiero, queda limpio’. Y enseguida quedó limpio de la lepra”, san Mateo c.8

Los gestos de acogida y de misericordia, al bajar Jesús del monte, hicieron realidad la bienaventuranza de la misericordia. Para el poeta y el lector será un llamado: ¡Anda, haz tú lo mismo!

” .. Antes de que brillara la luz divina,
no me conocía a mí mismo.
Viéndome entonces en las tinieblas y en la prisión,
caí a los pies de aquel que me había iluminado.
Y aquel que me había iluminado toca con sus manos
mis ataduras y mis heridas;
allí donde su mano toca y donde su dedo se acerca,
caen inmediatamente mis ataduras,
desaparecen las heridas, y toda suciedad.
Extraña maravilla: mi carne, mi alma y mi cuerpo
participan de la gloria divina.

.. Desde que fui purificado
y liberado de mis ataduras,
me tiende una mano divina,
me saca enteramente del lodazal,
me abraza, se echa a mi cuello,
me cubre de besos.
Es la luz que me arrebata y me sostiene;
me arrastra hacia una gran luz.
Me ha regalado una vida inmortal
y me ha dado unas sandalias, anillo y corona
incorruptibles y eternos.”

–Simeón Nuevo Teólogo, Monje y poeta ortodoxo (+1022), Galacia, Turkia.

Mario Benedetti, centenario

Homenajes y antologías celebraron el centenario del escritor Mario Benedetti. En Latinoamérica sus poemas fueron canción y bandera. Lo recitaron en tiempos duros, soportando el exilio y más… Él fue siempre una voz amiga.

– Mario Benedetti, poeta y periodista uruguayo, de la Generación del 45, con Idea Vilariño y JCarlos Onetti, entre otros. Nació un 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Murió en Montevideo el 17 de mayo de 2009.

– “Su literatura aportó una manera de unir la Historia con la intimidad, de acercarse a la política cuando tuvieron su protagonismo no sólo las consignas partidarias sino también los sentimientos amorosos.” (García Montero)

Como homenaje nuestro y amistad, verán de nuevo esta cálida súplica de Benedetti, con los mejores deseos para sus amigos. En este tiempo difícil que estamos viviendo, de aquí y de allá, nos dará ánimo para continuar y ser mejores.

Algunos versos ahora de “No te rindas”, como invitación para una esperanza firme.

NO TE RINDAS

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

Migrantes ~ Gabriela Mistral

El Papa con la escultura de migrantes y refugiados, Roma, 2019

Recordarán que el papa Francisco inauguró el 30 de septiembre de 2019, en la Jornada Mundial para los Migrantes y Refugiados, una enorme escultura de bronce y arcilla en la plaza de San Pedro, “para que recuerde a todos el desafío evangélico de la acogida”.

Bajo el título de “Angels unaware”, la estatua, de seis metros de altura y tres toneladas de peso, representa a 140 migrantes y refugiados de diferentes culturas y tiempos, el mismo número de esculturas que adornan la columnata de Bernini en la plaza de San Pedro.

El autor de la obra fue el artista canadiense Timothy Schmalz. Le fue encargada por la Oficina de Migrantes y Refugiados del Vaticano.

Un año después, acompañaremos el Día Mundial del Refugiado 2020 con estos versos tan sugerentes de la poeta chilena Gabriela Mistral.

¿De qué quiere usted la imagen?

Preguntó el imaginero:
Tenemos santos de pino,
Hay imágenes de yeso,
Mire este Cristo yacente,
Madera de puro cedro,
Depende de quién la encarga,
Una familia o un templo,
O si el único objetivo
Es ponerla en un museo.

Déjeme, pues, que le explique,
Lo que de verdad deseo.

Yo necesito una imagen
De Jesús El Galileo,
Que refleje su fracaso
Intentando un mundo nuevo,
Que conmueva las conciencias
Y cambie los pensamientos,
Yo no la quiero encerrada
En iglesias y conventos.

Ni en casa de una familia
Para presidir sus rezos,
No es para llevarla en andas
Cargada por costaleros,
Yo quiero una imagen viva
De un Jesús Hombre sufriendo,
Que ilumine a quien la mire
El corazón y el cerebro.

Velázquez, Cristo crucificado, fragmento, 1632

Que den ganas de bajarlo
De su cruz y del tormento,
Y quien contemple esa imagen
No quede mirando un muerto,
Ni que con ojos de artista
Sólo contemple un objeto,
Ante el que exclame admirado
¡Qué torturado mas bello!

Perdóneme si le digo,
Responde el imaginero,
Que aquí no hallará seguro
La imagen del Nazareno.

Vaya a buscarla en las calles
Entre las gentes sin techo,
En hospicios y hospitales
Donde haya gente muriendo
En los centros de acogida
En que abandonan a viejos,
En el pueblo marginado,
Entre los niños hambrientos,
En mujeres maltratadas,
En personas sin empleo.

Pero la imagen de Cristo
No la busque en los museos,
No la busque en las estatuas,
En los altares y templos.

Ni siga en las procesiones
Los pasos del Nazareno,
No la busque de madera,
De bronce de piedra o yeso,
¡mejor busque entre los pobres
Su imagen de carne y hueso!

–Gabriela Mistral, (+1957), Chile, Premio Nobel de Literatura 1945.

Pedro Casaldáliga, adiós

El pasado 8 de agosto falleció en Batatais, estado de Sâo Paulo, Brasil, monseñor Pedro Casaldáliga a los 92 años. Fue Pastor bueno, profeta y también poeta, Obispo en Sâo Felix, Mato Grosso, valiente defensor de vidas y tierras de los más desfavorecidos y expropiados de la tierra.

Pese a las amenazas, estuvo con el Consejo Indigenista de Brasil, unificando las tribus del Amazonas en defensa de la tierra y el ecosistema.

– Missionário ao estilo de Jesus de Nazaré, que já o recebeu em Casa com o seu abraço. Obrigado dom Pedro. Descanse em paz e ore por nós.

‘Tras un momento de desconcierto, los discípulos proclamaron a los cuatro vientos que el Crucificado está vivo. Dios le ha dado la razón, le hizo justicia y resucitó. Tras su muerte se abrió un camino a la esperanza, ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida… No teman, yo vencí al mundo’.

Pondré en memoria estos sentidos versos suyos que gustaron y recordarán, dedicados a Jesucristo, en la vida y en la muerte Señor de nuestras vidas.

“Mi fuerza y mi fracaso, eres tú.
Mi herencia y pobreza, eres tú.
Tú, mi justicia, Jesús,
mi guerra y mi paz,
mi libre libertad.
Mi muerte y mi vida, tú.
Palabras de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mi sueños,
cruz de mi cruz, tú.
Perdón de mis pecados,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
mi tierra prometida,
tú, Jesús”.

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En su funeral en Batatais, fue recitado el poema oración de Don Pedro “La paz inquieta”, aquí verán recitado por él mismo:

Dá-nos a Paz que luta pela Paz!

La paz que nos sacude
con la urgencia del Reino.
La Paz que nos invade,
como el viento del Espíritu,
rutina y miedo,
la tranquilidad de las playas
y oración de refugio.

Paz de armas rotas
en la derrota de las armas.
Paz del hambre de justicia,
la Paz que se vuelve “nuestra”
sin vallas ni fronteras,
que es tanto “Shalom” como “Salam”,
perdon, regreso, abrazo…

Danos tu paz
esta paz marginal
que deletrea en Belém
y muere en la cruz
y triunfos en Semana Santa.

Danos, Señor, esa paz inquieta,
eso no nos deja solos!