El buen amor, el fundamento

– “Les doy un mandato nuevo: que se amen unos a otros como yo los he amado. Será la señal por la que conocerán todos que son discípulos míos, si se aman unos a otros”.

Una vez más el amor. En otra ocasión buscamos aquí razones para la esperanza, también los nombres diversos del amor y de la paz. Hoy pensaremos razones para vivir. Y entre esas razones, como principio y fundamento de todo, estará el AMOR, el buen amor.

Amor amistad, amor fraterno, amor misericordia. No fue solo un consejo para el cristiano, será el mandato nuevo y el principal, el distintivo, su seña de identidad.

Mas todo pareció ya desgastado y sin brillo, irrelevante.. Amor, palabras, más palabras.. Sin embargo para las personas de buena voluntad, el amor sincero será una buena meta, la RAZÓN DE SER de su vida, no una quimera.

– “Si se quisieran con el amor con que Jesús los quiso, lo sentirán vivo en medio. Lo propio del grupo cristiano no será la confesión de una doctrina ni el cumplimiento de unos ritos, sino el amor vivido con el espíritu de Jesús” (J.A. Pagola).

.. A veces nos echamos atrás si es costoso el amor, si supone sacrificio
Buscamos recompensa, correspondencia, compra venta de amor.
.. A veces nos movemos en el amor por propio interés
Buscamos ayudar pero desde arriba, por encima, dominando.
.. A veces nos movemos lo justo, con el mínimo esfuerzo
Buscamos quedar bien, apuntarnos el tanto.
.. A veces nos mueve el rencor, no el amor, pues no perdono ni olvido
Buscaremos amar cada día mejor, amor más evangélico, de la mejor calidad.

Jesús de Nazaret vivió un amor creativo, nuevo, regenerador, enseñó una actitud de SERVICIO a los últimos, los despreciados e incurables, luchó contra lo que deshumaniza y hace sufrir al ser humano, así fue hasta costarle la fama y la propia vida. No esperó a ser amado para amar. Sus seguidores aprenderemos a amar así, si observamos su corazón y su íntima motivación.

“El hombre fue creado para alabar y servir a su Creador y Señor; todo lo demás…” (Ejercicios espirituales). Una libertad nueva, enamorada. Vivir al modo de Jesús será distanciarse de las relaciones interesadas, de una ‘cultura del intercambio’, de objetos y servicios, de amores y sentimientos.

– “Yo no vine para ser servido, sino para servir y dar mi vida… El amor más grande será dar la vida por los que uno ama. Serán amigos míos si cumplen mi mandamiento”.

-Textos: san Juan c. 15.
-Rostro de la paz, Pablo Picasso, 1950.

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De otro lugar en el blog quise traerles aquí esta confesión de amor tan peculiar:

“Si preguntáramos a Dios, tú qué eres y qué haces, en su lugar nos responderá Jesús diciendo:

– Yo soy amor
– Yo lo que hago es amar
– Mi oficio principal amar
– Quiero dar a conocer mi amor
– Quiero enseñar a amar
– Lo que llena mi vida es el amor
– El amor que doy y el que recibo
– Todo lo que necesito es amar
– Lo que espero es amor
– Todo lo que hago lo hago por amor
– En todo lo que digo solo pongo amor
– Yo soy amor.”

(Cfr. “Dios es amor”, 2016/06/10)

La alegría de vivir

Tiempo atrás me llegaron unas cuestiones que parecieron interesantes para meditar y no olvidar, para compartir aquí. Fue a propósito de una frase del evangelio:

# “Yo les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los injurian”, s Lucas c.6.

¿Por qué tanto daño sin olvidar, tantas heridas sin sanar?
¿Por qué mucha gente vive triste, insatisfecha, en secreto?
¿La vida insípida aun en medio del bienestar material?
¿Còmo encontrar de nuevo la alegría de vivir
?

Jesucristo | icono s xiv | Moscow

# “Si guardan su vida para sí, la perderán; si la entregan, la encontrarán”, dirá Jesús de Nazaret dándonos ejemplo. ¿Por qué nuestra fe está a veces tan apagada y gris? ¿Por qué esa falta de alegría? ¿Buscamos sentir entre nosotros un Jesús lleno de vida?

Solo el amor desinteresado nos hará recuperar la alegría de vivir. Si no lo conseguimos, se abrirá un vacío que nada ni nadie podrá llenar.

.. ¿Qué ganaré así? Calculamos, pensamos que todo se compra y se vende.
.. La amistad, la confianza, la alegría verdadera, no se adquieren con dinero.
.. Será gratuito, limpio, generoso, ofrecido sin esperar nada a cambio.

# “Para liberarte de ti mismo, lanza un puente más allá del abismo que tu egoísmo ha creado. Intenta ver más allá de ti mismo. Intenta escuchar a algún otro, y prueba a esforzarte por amar en vez de amarte a ti solo”, Mons Hélder Câmara.

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¡QUITA, MI MÁSCARA, SEÑOR!

La del odio,
para que pueda amar sin distinción
La de la  maldición,
para que  pueda desear siempre el bien
La del  egoísmo,
para que  nunca mire lo que doy ni a quien doy.

¡QUITA, MI MÁSCARA, SEÑOR!

La de la  dureza,
para que  brote en mí la comprensión
La de la  severidad,
para que  sepa entender y comprender los defectos de los demás
La de la  discordia,
para que vea  amigos y no adversarios.

[Javier Leoz]

# Si gustan el canto litúrgico, podrán escuchar aquí SI ME FALTA EL AMOR, texto del Himno de Corintios, c.13, la caridad, el Amor será lo definitivo:

– Aunque yo dominara las lenguas arcanas
y el lenguaje del cielo supiera expresar,
solamente sería una hueca campana
si me falta el amor.

SI ME FALTA EL AMOR
NO ME SIRVE DE NADA
SI ME FALTA EL AMOR
NADA SOY.

– Aunque todos mis bienes dejase a los pobres
y mi cuerpo en el fuego quisiera inmolar,
todo aquello sería una inútil hazaña
si me falta el amor.

Soy ciego, Señor

# Con ocasión de problemas graves, hechos dolorosos, si falló el buen ejemplo de discípulos/as del Maestro de Nazaret, pude leer una sentida SÚPLICA, verdadero grito de auxilio y de solidaridad. De nuevo pues la ceguera, el no ver y tropezar, querer salir y no saber, caer uno y hacer caer…

– Que nuestra conducta no oscurezca la belleza del evangelio, ni sea un impedimento para que otros se acerquen a Cristo.

Mas siempre “deberán velar y orar, tener piedad y recibir a quien llegó de lejos, temeroso y sin esperanza”. Pudiera ser o no como la oración de un hijo pródigo. Vean.

Soy ciego, Señor
Que seas Tú mi luz y mi guía
y me apartes de los túneles oscuros
donde fácilmente me pierdo
y me cuesta tanto esfuerzo abandonar.
Que seas ese horizonte al cual yo mire,
que nunca olvide que estás tú
y que tus manos me sostienen.

Soy ciego, Señor
Por eso necesito tu Palabra,
para que vea con los ojos del Evangelio
y no sólo con los de mi ajetreado corazón.
Para que avance por senderos de verdad
y sepa levantarme cuando sienta
que soy más pobre de lo que aparento,
no tan bueno como en presencia vendo.

Soy ciego, Señor
Tú me has llamado: si caigo, levántame.
Si me equivoco, corrígeme.
Si lloro, consuélame.
Sin Ti, Señor, será difícil permanecer,
y animar a los demás a permanecer en pie.
Porque soy ciego y a veces no veo,
que seas Tú, Señor, mi guía y mi luz.

# Ante una petición de auxilio tan urgente y necesaria, algunos recordarán aquel hermoso SALMO que fue de extrema confianza.

El Señor es mi pastor:
nada me falta, en verdes pastos él me hace reposar;
a las aguas de descanso me conduce y reconforta mi alma,
por el camino bueno me dirige, por amor de su nombre. 

– Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal,
tú estás conmigo, tu vara y tu cayado, yo voy sin miedo.

La mesa me has preparado frente a mis adversarios,
con aceites perfumas mi cabeza y rellenas mi copa.
Irán conmigo la dicha y tu favor mientras dura mi vida,
mi mansión será la casa del Señor por largos días”.

(Salmo 23)

# También podrán retomar si gustó la oración de TEILHARD de CHARDIN, En busca de Dios.

Serás feliz

Inspirado en las ‘Bienaventuranzas’ del Evangelio, este género literario se utilizará para expresar motivos de alegría, bendiciones, buenos deseos y sueños, confiando se cumplan.

– También para expresar la satisfacción por las personas que pusieron bondad y alegría donde había dolor y tristeza, olvidadas de sí mismas y volcadas en el prójimo, curando heridas.
– Un canto de agradecimiento a la magnanimidad, generosidad a veces silenciosa de mucha gente. Cada Bienaventuranza contiene un motivo y una promesa, ‘serás feliz’.

Así ocurrió en el caso de las nuevas ‘bienaventuranzas’ sugeridas desde un comentario, que hoy puse en el blog para nuestra alegría y examen, ¡quedará tanto por hacer!

▪ Bienaventurado el que devuelve la dignidad al necesitado con su cuidado y respeto. Será como lluvia que desciende del cielo para empapar y fecundar la tierra.

▪ Bienaventurado el que sacia el hambre de pan y de dignidad del pobre, compartiendo sus dones y humanidad. Será como roca fuerte para construir la justicia y la paz.

▪ Bienaventurado el que con su ternura enjuga las lágrimas del enfermo y del que sufre. Será como luz que alumbra la oscuridad de la noche.

▪ Bienaventurado el que se solidariza con quienes se arriesgan por la vida, por la libertad, por la paz. Será como cielo abierto que cubre el sendero que conduce al Reino.

▪ Bienaventurado el que se fía de Dios, porque nunca se sentirá defraudado. Será como árbol plantado a las orillas del agua, donde echa sus raíces.

[Verán las Bienaventuranzas del Sermón de la montaña en san Mateo c.5]

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– Los escenarios de guerra en el mundo se multiplican en todos los continentes. No faltan en esos infiernos personas que, como ángeles, se acercan para llevar ayuda, consuelo y dignidad humana. Entre ellos, los profesionales de la medicina y el personal de ayuda humanitaria. En su tarea no pocas veces arriesgan sus vidas. Nuestra oración por ellos, que acercan un rostro humano allí donde reina tanta barbarie. (cf. Papa Francisco)

El Cielo, Paulo Coelho

Ya conocerán tal vez este bello y sencillo cuentecito de Paulo Coelho. Lo pondré aquí como piadoso pasatiempo y para no olvidar, porque las cosas más importantes son sencillas y amables, mas algunos las complican cargándolas de razones, temores y prohibiciones.

Le puse por título “El Cielo” porque es alabanza de la verdad frente a la mentira, está por la amistad y la compasión frente al egoísmo y el rechazo, por el respeto a la Vida de todos.

” Un Hombre, su caballo y su perro iban caminando, cuando cerca de un árbol cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales.

Sedientos en su camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. 

– ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? -preguntó al guardián.
– Esto es el Cielo. 
– ¡Qué bien, porque estamos sedientos! 
– Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.
– Pero mi caballo y mi perro también tienen sed. 
– Lo siento, aquí no se permite la entrada a los animales. 

El hombre tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Después de caminar un buen rato, ya exhaustos los tres, llegaron a una entrada con una puerta vieja de un camino rodeado de árboles. Había allá un hombre echado, posiblemente dormía.
 
– Buenos días. Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo. 
– Hay una fuente entre aquellas rocas –dijo el hombre. Podrán beber toda el agua que quieran. 

El hombre, el caballo y el perro calmaron su sed. El caminante volvió para dar gracias. 
– ¿Cómo se llama este lugar?  
– CIELO. 
– El guardián del portal de mármol me dijo que aquello era el Cielo. 
– Aquello no era el Cielo, era el Infierno. Nos hacen un favor, porque allá quedarán todos los capaces de abandonar a sus mejores amigos.

Jamás abandones a tus verdaderos amigos. Porque hacer un amigo es una Gracia. Tener un amigo es un Don. Conservar un amigo es una Virtud. Ser tu amigo es un Honor. “
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NOTA . Recordarán que los evangelios presentaron el ‘Cielo’ como un espacio abierto y generoso, lugar de acogida y descanso:

= “Vengan a mí los que están cansados y encontrarán respiro..
= El que beba del agua que yo le daré no pasará más sed..
= A los servidores en vela.. el mismo señor los hará sentar y se pondrá a servirles.”

.. Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre ..

La oración del ciego

Verán este tema de evangelio, la fe desde el encuentro con Jesús de Nazaret. Por el interés de muchos en recuperar la vista y el conocimiento. “La fe es una cuestión de encuentro, no de teoría”, dijo el Papa Francisco. Un evangelio conocido que escucharon leer hará poco.

– “El ciego Bartimeo arrojó su manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Este le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego respondió: Maestro, que vea. Jesús le dijo: Puedes irte, tu fe te ha salvado. Al instante pudo ver, y siguió a Jesús por el camino”, san Marcos c.10.

Dedicarás un rato a hacer silencio en tu interior para escuchar su voz, buscarás la calma en medio de tus dudas y preocupaciones. Le hablarás así en confianza:

÷ Padre, me pusiste en el camino de Jesús. Lo sentí cerca, mas yo al borde del camino sin fuerzas ni ayuda para ir con él. Él se fijó en mí, escuchó mi grito: ¡Quiero ver! Gracias por el encuentro con el Maestro de Nazaret.
÷ Gracias, Jesús, tú eres maestro de lo que solo se ve con el corazón: la amistad, la paz, la alegría. Tú hiciste que desde dentro yo también te dijera: ¡Quiero creer!, y me diste el coraje para acercarme y seguirte.

Quien al fin vio se hizo portador de luz para los que siguieron a tientas buscando. Creer ayuda a recuperar la esperanza y a caminar con unas metas: por un mundo más justo y luminoso para todos.

Entonces recordé aquella letrilla, con su secreta vivencia:

BARTIMEO

En las puertas de Jericó
pasando Jesús de camino
oyó su voz Bartimeo,
saltó de alegría loco
su ceguera dejó y su manto
pues ya sólo al mesías
amar y seguir quería.

Al atardecer

# Al atardecer se anuncia el final del día, el sol parece apagarse, la noche está ya cerca. De niños la oscuridad atemoriza, a los mayores entristece, evocará ausencias, tal vez soledad. Comienzan momentos de reposo y pensamiento, pasó un día más que no volverá.

Por eso el atardecer del día sugiere a poetas y pensadores el atardecer de la propia vida, su declive final hasta la misma muerte. En la pasada fiesta de Santos y difuntos lo hablaron.

Mas también la noche es tiempo de encuentro y de intimidad, tiempo de silencio y escucha, de calor familiar. Buscarás compañía si estás solo, y estarás cerca por si alguien se aleja, no se pierda.

# Así los discípulos de Emaús desconsolados pidieron a Jesús permanecer juntos al atardecer. Un gesto de confianza y de amistad, también de auxilio:

– Llegando cerca de la aldea, Jesús de Nazaret hizo ademán de seguir su camino, mas los discípulos le rogaron: ‘Quédate señor con nosotros que el día está cayendo’.

Sin duda su experiencia de encuentro con Jesús, primero crucificado ahora resucitado, les valió la pena porque su corazón arrugado y frío por tanto dolor, fue ensanchado y de nuevo iluminado por su presencia y su palabra.

# “A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado”. El místico castellano san Juan de la Cruz dejó el aviso en sus ‘Dichos de luz y de amor’, él mismo amenazado por inquisidores, amando siempre, en los brazos del Amado así seguro.

Verán aquí la idea hecha canto, haciendo referencia al examen final de nuestra vida, donde la asignatura pendiente más difícil será el amor, el amor amante y fraterno que perdona y abraza al amigo y al enemigo, la misericordia que cura al herido y viste al desnudo. Fue el credo de Jesús de Nazaret, algo transformador, un sueño. Estamos a tiempo.

– Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.

Si ofrecí mi pan al hambriento,
si al sediento dí de beber,
si mis manos fueron sus manos,
si en mi hogar le quise acoger.

Si ayudé a los necesitados,
si en el pobre he visto al Señor,
si los tristes y los enfermos
me encontraron en su dolor.

Aunque hablara miles de lenguas,
si no tengo amor nada soy,
aunque realizara milagros,
si no tengo amor nada soy.

– Al atardecer de la vida
me examinarán del amor.

(Cesáreo Gabaráin. Podrán escuchar en “Al atardecer”)

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Razones para la esperanza

# Será una de las tres virtudes cristianas fundamentales, la ESPERANZA, junto a la fe y la caridad. Y fueron tantas las razones para desesperar, que un grupo cristiano se afanó este verano por buscar y encontrar motivos para seguir esperando.

Lo hicieron a partir de un texto del evangelio que ofrece posibilidades, anima a confiar, algo que pareció imposible:

“Al desembarcar vio Jesús mucha gente, sintió compasión de ellos, les vió como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles. Sus discípulos le dijeron: El lugar está deshabitado, y es hora avanzada. Despídelos para que vayan a comprarse de comer. El les contestó: Denles ustedes de comer”, s.Marcos c.6

# Nuestros mejores ‘sueños’, en nuestras largas esperas, la Esperanza no defraudará. Bastará en el discípulo un poco de fe y algo de amor, lo imposible se hará realidad. El grupo encontró dentro y fuera de sí mismo suficientes MOTIVOS PARA LA ESPERANZA:

1° . Reconocer y sentir la presencia y trabajo entre nosotros de Jesús el Señor.
2° . Mucha gente lo busca y necesita, su palabra, su curación, su alimento.
3° . Notar su mirada compasiva que no cesa sobre el pueblo necesitado.
4° . Nos ve a nosotros agobiados, impotentes, ante tanta necesidad y dolor.
5° . Él cuenta ahora con cada uno, nos necesita para la misericordia.
6° . Jesús Señor pone su Pan, su Vida, en manos de sus seguidores y seguidoras.
7° . La gente quedó satisfecha, y buscará algo más que pan.

# Por la CONTINUIDAD de su tarea redentora, Jesús de Nazaret buscó colaboración, cuenta con nosotros. El grupo recordó esta súplica que conocerán:

“Necesito tus manos, para seguir bendiciendo;
necesito tus labios, para seguir hablando;
necesito tu cuerpo, para seguir sufriendo;
necesito tu corazón, para seguir amando.
Te necesito para seguir salvando.”

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Debió quedar grabada en la memoria de los discípulos la MIRADA compasiva de Jesús a la gente. Suplicaron tener su misma mirada, verán en el canto de Cecilia Rivero, “Dame señor tu mirada”.

Dame, Señor, tu mirada y pueda yo ver desde allí
el día que empieza, el sol que calienta y cubre los montes de luz.
Dame, Señor, tu mirada y pueda gozar desde allí
que el día declina y anuncia las noches de luna cuando viene abril.

– Dame, Señor tu mirada, grábala en mi corazón,
donde tu amor es amante y tu paso constante, tu gesto creador.

Dame, Señor, tu mirada y entrañas de compasión;
dale firmeza a mis pasos, habita mi espacio y sé mi canción.
Dame, Señor, tu mirada y entrañas de compasión,
haz de mis manos ternura y mi vientre madura, ¡Aquí estoy, Señor!

# Estos fueron los deseos del Papa Francisco en el reciente SÍNODO de la JUVENTUD, que no perdamos la capacidad de soñar:

“La esperanza nos desafía a todos y nos moviliza. Que los Padres sinodales no se dejen asfixiar y aplastar por los profetas de calamidades y del infortunio, o por sus propios límites, errores y pecados, sino que sean capaces de encontrar espacios para inflamar el corazón y discernir los caminos del Espíritu”.

Hambre de bien

Pasar hambre será carecer de algo necesario, pasar necesidad. Hambre no solo de alimento, también de comprensión y de cariño. Un indicador de necesidades básicas. Algunas expresarán deseos y convicciones, hambre de justicia, de paz, hambre de saber; otras solo delatan ambiciones o necesidades artificiales.

-Jesús de Nazaret dijo al tentador: “Recuerde, no solo de pan vive el hombre”.
-Y nos dirá: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”.
-También dijo: Yo soy el pan de vida. Si vienen a mí no pasarán más hambre.

El mismo Jesús se presentó como “Pan de vida eterna”. Quiso despertar en las personas un hambre diferente. Les hablará de un pan que saciará el hambre de vida y de felicidad que hay en todo ser humano.

Al escuchar a Jesús hablar así, las gentes de Cafarnaún gritaron: “Señor, danos siempre ese pan”. El pan de la fe, pan de esperanza, ¡Aumenta señor mi fe! Quizás solo nos preocupa la comida de cada día, tal vez solo la nuestra. Será insuficiente.

– Notarás hambre de fraternidad, de acogida, también hambre de intimidad, necesidad de silencio y soledad. Nuestro yo profundo a veces pasa hambre.
– Cada uno decidirá cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Los seguidores de Cristo sabemos que él llenará nuestra esperanza con una Vida sin fin, su misma vida.

Resumiendo:

• Hambre de PAN . . Millones de personas mueren de hambre todavía
• Hambre de JUSTICIA . . Víctimas de trato inhumano y degradante
• Hambre de PAZ . . La violencia que no cesa, de bombas y de palabras
• Hambre de FRATERNIDAD . . Necesaria solidaridad entre pueblos y razas
• Hambre de BIEN . . Ante tanto daño y dolor, curar y consolar, amar

[Imagen: Mural de Cerezo Barredo, desde “Koinonía”]

Los nombres de la Paz

La Paz tiene muchos nombres. En otro tiempo debió ser popular un escrito llamado “De los nombres de Cristo”, del clásico poeta fray Luis de León. Así me llegó la sugerencia para pensar sobre la Paz con sus distintos nombres y significados.

Se trató de un tema de evangelio, también la paz como no violencia. Más en concreto la Paz que Jesucristo comunicó a sus más allegados/as, fruto del esfuerzo en la cruz y de su resurrección, “Reciban mi Paz”.

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Una armonía interior consigo mismo, con todas las criaturas, con las personas de cerca y de lejos, con Dios. La paz interior como un tesoro encontrado, envidiable bienestar espiritual, equivalente a los diversos NOMBRES DE LA PAZ. Vean.

□ AMOR. El abrazo de paz, signo de unión y de amistad, expresión de fraternidad, ‘Cuenta conmigo’, una promesa sincera que pacifica.

□ ALEGRÍA. Ventana abierta de la paz interior, el corazón alegre comunicará bienestar; marchó la tristeza, llegó el consuelo.

□ CONFIANZA. Fruto maduro de la paz, atrás quedó la incertidumbre; será firmeza para el presente y el futuro, ‘No temas, yo estaré contigo’.

□ PERDÓN. Camino necesario y costoso para la paz: disculpar, comprender, reconciliar, curar heridas, ‘No mires atrás, olvida, ponte en camino’.

Antiguos escritos hablaron de Jesucristo como ‘Príncipe de la Paz’, él fue nuestra paz, su principio y principal fundamento. Con la muerte en cruz puso fin al supuesto ‘conflicto’ o distancia entre Dios y nosotros, liquidó toda cuenta pendiente. Nos llenará de su paz si suplicamos con fe, ‘Derrama, Señor, en nuestros corazones tu espíritu de amor y de paz’.

Para final recordarán la oración compartida pidiendo a Cristo que nos diera su paz:

“Dame señor Jesús la paz, tu paz será mi descanso.
Tú eres mi paz, tu amistad y tu compañía.
Si tengo tu paz, si te tengo a ti,
confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
Eres brisa ligera que serena,
agua fresca que calma mi sed,
voz decidida que apacigua las tormentas.
Tu paz es amor que abraza y reconforta,
amor que perdona y siempre disculpa.
Ven señor Jesús, ven Espíritu santo, ven dador de paz.”

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Cfr. nuestra entrada “Reconciliación”.