Loyola, aniversario -4 / Casaldáliga

IGNATIUS 500 | AÑO IGNACIANO

– Del viejo tronco cortado
renace el verde de la vida.

Hablando de la ‘conversión’ de Ignacio de Loyola, su cambio grande, sus nuevas metas, evocaron algunos el tema evangélico de “nacer de nuevo” que Jesús propuso a Nicodemo, y sin duda a más gente.

Esta oración de Pedro Casaldáliga buscó saber si será posible hoy “nacer de nuevo”, para en verdad renovar la vida y ver todo nuevo, también en tiempos duros, de pandemia y violencias, de creyentes en busca. En sus versos sentirán brotar nueva la esperanza.


Nacer de nuevo

Buscamos, con Nicodemo,
la luz de tu respuesta.
Necesitamos oírte,
Palabra de Dios en carne.
Ayúdanos a escuchar,
entre las voces del miedo,
la voz del Viento que sopla
sin nosotros saber de dónde viene,
ni para dónde nos lleva.
Tú, levantado del suelo,
eres la respuesta, ¡Jesús!
¿Podemos nacer de nuevo?

Del viejo tronco cortado
renace el verde de la vida.
De la Muerte la Vida renace.
Ya todo es Gracia, por Ti.
Contigo todo es Pascua.
La nueva raza, divina.
Pueblo de todas las razas,
nace de las aguas del Espíritu,
crece alrededor de tu Cuerpo
y encauza las luchas de la Historia
en el curso del Reino,
¡Podemos nacer de nuevo!
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Monseñor Pedro Casaldáliga falleció el 8 de agosto de 2020, Sâo Paulo, Brasil, a los 92 años. Pastor bueno, profeta y poeta, valiente defensor de vidas y tierras de los más desfavorecidos de la tierra.

* Mural de Maximino Cerezo, São Félix do Araguaia.

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“Sentado un día junto al río Cardoner
se le abrieron los ojos del entendimiento
con una luz tan grande
que le parecieron todas las cosas nuevas.”

(I.Loyola, Autobiografía)

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-Quedará el acuerdo de ponerles algo más del tema ignaciano otro día.

Loyola, aniversario -1

IGNATIUS 500 | AÑO IGNACIANO

– Celebrando los 500 años de la conversión, el cambio grande de san Ignacio, con nuevas metas.
– Ese cambio fue hace mucho: los años 1520, a los 30 de edad, en su casa de Loyola, País Vasco.

Recuerden en Nicodemo y más: el Maestro Jesús les propuso nacer de nuevo -cómo hacerlo- y así vieron lo mismo de modo nuevo.

– ‘Vean nuevas todas las cosas en Cristo’, lema del centenario.

De entrada verán hoy este poema recibido, oración que bien pudiera recitar el propio Ignacio de Loyola, sus seguidores o nosotros mismos. Las sorpresas del amor divino, siempre nuevo.

“No es novedad el amor,
–porque es eterno–.
No es insólito llamarte
en nuestros sueños,
ni es sorpresa descubrir
que nos esperas.
No es la justicia un reclamo
que oigamos por vez primera.
El perdón no es imposible,
ni seguirte una quimera.

Pero a la vez, todo es nuevo:
el amor y los anhelos,
nuestros sueños
y tu espera.
Nuevo el grito de justicia,
nuevo el perdón y la senda
por la que seguir tus pasos,
en la que alzar tu bandera.

Cuando Tú, pobre y humilde,
nos lo muestres con tus ojos,
al fin veremos tu Reino
y habitaremos tu tierra.”

–José Mª Rodríguez Olaizola, SJ

* Imagen: Ignacio de Loyola, su nueva vestimenta de peregrino y catequista, explicando a una niña cómo hacer la señal de la cruz. Pintura sobre azulejo, fragmento. Ermita de la Magdalena, Azpeitia.

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-Quedará el acuerdo de poner algo más del tema otro día, saboreando cada cual a su modo los frutos.

Amigos de Jesucristo

Encontraron en el blog con frecuencia cantos, poesías y oraciones, casi sin buscarlo. Esta vez llegó desde muy lejos la oración del amigo misionero, súplicas al terminar el día, o al final de la propia vida, como fue el caso.

Entregar todo, rendir cuentas y dar gracias, pedir perdón y confiar en la misericordia. Fue el deseo de conservar como tesoro una amistad que dura por siempre, más allá de la muerte.

“Ustedes serán mis amigos, si hacen lo mandado”. El ustedes o el nosotros no fue ritual sino fraternal, el ‘yo grande’, universal, de los amigos de JESUCRISTO. Poesías y oraciones reflejo de una relación personal, la amistad del discípulo que busca ayuda.

.. Señor Jesús, tú nos miraste, nos llamas a colaborar en tu misión. Te damos gracias, no olvides tu promesa de estar siempre con nosotros.
.. Tuvimos el sentimiento de trabajar en vano, toda la noche, olvidando que tú estás cerca. Hazte presente en todo, en nuestro trabajo, cada día.
.. Llena con amor nuestras vidas en tu servicio. Quita de nuestro corazón el egoísmo de pensar en ‘lo nuestro’, en ‘lo mío’, exclusivo.
.. Ilumina nuestras mentes y corazones, haznos sonreir cuando las cosas no marchan como quisiéramos.
.. Que al final del día, de cada día, nos sintamos más unidos a Ti, confiando con alegría. Somos débiles y pecadores, pero somos tus amigos.

– “Soy un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos -comentó el Papa Francisco-. Soy alguien que ha sido mirado por el Señor… Jesús vio un publicano y, mirándolo con amor y eligiéndolo, le dijo: Sígueme”, La Civiltà 09/2013.

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Tal vez gustarán escuchar esta melodía llena de sentimientos de amistad, “Encontrarme contigo”, del grupo Satelite, Mexico. 

Encontrarme contigo
Mi fiel amigo, sentir el calor de
Tu gran amor; para adorarte
Y todo entregarte vertir lo que soy en adoración;

Y darte el honor; postrado a tus pies;
Con alma derramada ante tu mirada;
Tu rostro señor encontrarlo en mi;
Escuchar tus palabras hablando a mi alma.

Encontrarme contigo
Fiel amigo; sentir la pasión de tu corazón
Y darte el honor; postrado a tus pies;
Con alma derramada ante tu mirada;
Tu rostro señor encontrarlo en mi;
Escuchar tus palabras hablando a mi alma.

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Añadiré por mi parte estos rasgos evangélicos de Jesucristo, deseando entrar en el misterio de su persona, de entonces y de ahora.

Desde la nube la Voz señaló a Jesús de Nazaret, san Lucas c.9. Los discípulos oyeron atemorizados, rostro en tierra enmudecieron, más tarde recordarán…

: Este es mi Hijo amado, escúchenlo
: Es el Agua viva que renueva todo
: El Vino nuevo, alegría del Reino
: La Vida abundante, compartida
: Nuestra Luz en la tiniebla
: Es el Camino para ir al Padre
: La Vid verdadera, ustedes sarmientos
: La Gloria de Dios reflejada en mi Rostro
: Soy Jesucristo, el Ícono del Dios vivo.

Nicodemo el fariseo fue amigo de Jesucristo, primero de noche para conocerlo, luego al atardecer junto a la cruz, y en el sepulcro un amanecer. Verán aquí algunas oraciones, “Orar con Nicodemo”.

Nacer de nuevo, Casaldáliga

– Deberás nacer de nuevo, le dijo Jesús a Nicodemo. Si no naces del agua y del Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios.

Agradecimiento por el envío del poema “Nacer de nuevo” de Pedro Casaldáliga, obispo y profeta en Brasil. Este blog se llamó ‘Nicodemo’ por afición al personaje evangélico, deseando imaginar y compartir los encuentros del fariseo con JESÚS de Nazaret.

– El tema resultó de actualidad. La pandemia, los cambios imprevistos, la incertidumbre de futuro… ¿Habrá que nacer de nuevo? El estilo de vida y de trabajo, la escala de valores, lo habitual, será puesto en cuestión.

Para ‘nacer de nuevo’ Nicodemo fue bautizado en agua y Espíritu, un compromiso valiente con el Crucificado ahora resucitado. Todo esto le traerá problemas, tendrá que explicar.

Nacer de nuevo

Buscamos, con Nicodemo,
la luz de tu respuesta.
Necesitamos oírte,
Palabra de Dios en carne.
Ayúdanos a escuchar,
entre las voces del miedo,
la voz del Viento que sopla
sin nosotros saber de dónde viene,
ni para dónde nos lleva.
Tú, levantado del suelo,
eres la respuesta, ¡Jesús!
¿Podemos nacer de nuevo?

Del viejo tronco cortado
renace el verde de la vida.
De la Muerte la Vida renace.
Ya todo es Gracia, por Ti.
Contigo todo es Pascua.
La nueva raza, divina.
Pueblo de todas las razas,
nace de las aguas del Espíritu,
crece alrededor de tu Cuerpo
y encauza las luchas de la Historia
en el curso del Reino,
¡Podemos nacer de nuevo!

[Mural de Maximino Cerezo]

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* El 8 de agosto de 2020 falleció en Batatais, estado de Sâo Paulo, Brasil, monseñor Pedro Casaldáliga a los 92 años. Fue Pastor bueno, profeta y también poeta, Obispo en Sâo Felix, Mato Grosso, valiente defensor de vidas y tierras de los más desfavorecidos y expropiados de la tierra.

-Podrán ver también si gustan nuestra colección de oraciones, “Orar con Nicodemo”, pdf.

Orar con Nicodemo #7

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel y demás.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípul@s. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Con el ‘Padrenuestro’ los discípulos comunicaron los temas clave de la oración de Jesús. Yo diré así: Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan. Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador. Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento. Ahora te pediré por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Siendo ya anciano descansaré viendo de lejos el Reino prometido en marcha y creciendo. Estoy recordando señor tus palabras, El que no nace del agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios. Yo esperaré en paz tu llegada y tu llamada para ‘nacer de nuevo’, y pondré todo, mi vida y mi muerte, mi pasado y mi futuro, en tus manos benditas con infinita confianza. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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(Podrán ver aquí recopilado “Orar con Nicodemo”, pdf)

Liberación del mal

En la página católica aleteia.org pude leer una oración que recoge la preocupación de algunas personas, viéndose atemorizadas por el poder del mal y del maligno sobre su vida. A veces costó creer en el bien y la bondad.

La oración será un gesto de fe, de relación con el Señor bueno y fuerte. Él desea que nos sintamos libres y no esclavos de nada ni de nadie, que vivamos en la confianza y el amor, no en el temor. Deseo que les ayude si lo precisan.

A los discípulos encerrados por el miedo, Jesús les dará aliento y fuerza divina para perdonar, echar demonios y sanar todo mal. Les enseñó a pedir cada día “no caer en tentación y verse libres del maligno”.

# Oración de liberación por los males que nos atormentan:

Supliquemos a Dios que vivamos libres de los males corporales y espirituales. Señor, eres grande, eres Dios, eres Padre. Líbranos del maligno que nos amenaza y esclaviza.
.. De la angustia y la tristeza, líbranos, Señor.
.. De los pensamientos de agresión y de muerte, líbranos, Señor.
.. De los pensamientos de suicidio y de violencia, líbranos, Señor.
.. De la división de la familia, de toda amistad que nos aparta del bien, líbranos, Señor.
.. De todas las formas de maleficio y de cualquier mal oculto, líbranos, Señor.
Señor, que dijiste “Les dejo la paz, les doy mi paz”, concédenos por intercesión de María virgen y de los santos, la liberación de toda maldad y maldición, la gracia de gozar siempre de tu paz.

# ¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño.

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho”, Génesis c.3.

# Recuerden ahora el llamado ‘Padre nuestro’ de Nicodemo que dice así:

«Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
-Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
-Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento».

Orar con Nicodemo #6

De nuevo podrán leer aquí unos papeles de oración de Nicodemo, el discípulo de última hora que de noche se interesó por Jesús de Nazaret. Esta vez recordando y celebrando la Ascensión del Señor, Nicodemo rezó en su nueva comunidad. Sintiéndose unido al resto de los creyentes, pedirá con insistencia ‘Quédate con nosotros’. Fue cierto, Jesús dejó el lugar de Dios para hacerse hombre y siervo de todos; ahora tras su muerte y resurrección se le confiesa “sentado a la derecha del Padre”, su nueva situación, su señorío y relación privilegiada con Dios nuestro Padre. Desplazamiento que no es alejamiento, sino presencia y trabajo de fondo por nosotros y con nosotros.

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Los discípulos pudieron quedar mirando al cielo, pero son invitados a mirar a la tierra, mirar al futuro y salir en misión. En esa cita misteriosa de Galilea, la principal tras la resurrección, imaginaremos con el grupo de los apóstoles a otros muchos, a José de Arimatea, a la Magdalena, a María de Nazaret y Nicodemo, a los amigos de Emaús. En la montaña de Galilea vieron a Jesús resucitado resplandeciente por su bondad y belleza, mas al punto de ocultarse, como el sol, deslumbrando la última vez. Así oró Nicodemo esta vez, adivinando ya un amanecer:

QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE OSCURECE

«Inspirado en aquellos discípulos temerosos de la noche pero ávidos de tu presencia, quiero rezar contigo por todos los pueblos de donde llega a nosotros la presencia de mucha tiniebla de muerte y violencia, pueblos lejanos con gran necesidad todavía hoy de evangelio. Yo pediré con fe: Quédate con nosotros, SEÑOR, acompáñanos porque no siempre supimos comprender y reconocerte. Quédate con nosotros, Jesús amigo, porque nos rodean densas sombras que nos impiden ver bien. Tú eres la Luz, en nuestros corazones se insinúa la desesperanza. Cuesta reconocerte en el pan partido y en el hermano de cerca, resulta difícil amar al enemigo como tú nos mandaste. Cansados del camino, sabemos que tú nos reconfortarás. Deberemos ser testigos de la vida resucitada, nueva vida, amanecer de una humanidad nueva. Quédate con nosotros, Señor, cuando surge la niebla de la duda o el peso del cansancio; cuando la fe se oscurece y cuesta adivinar el horizonte. Tú nos explicarás paciente también ahora el sentido de cuanto sucede. g-artur-24Quédate en nuestras comunidades, sostenlas en sus dificultades, dales consuelo en su cruz y penalidades, en su fatiga de cada día. Fortalece nuestra natural debilidad, engrandece nuestra humillación. Tú que eres la VIDA, quédate en nuestros hogares, que se ame y respete siempre con generosidad la vida de todos. Quédate, Señor, con nosotros presente entre los más vulnerables, en los más pobres y los enfermos incurables, entre los emigrantes y refugiados, en las mujeres maltratadas y en los ancianos abandonados, en los que perdieron la esperanza. Quédate, Señor, con nuestros niños y nuestros jóvenes, bendícelos con tu luz, ellos serán la esperanza del Reino para el mundo. Fortalece en todos nosotros la fe en ti. Queremos ser ahora tus amigos y discípulos incondicionales. Con la experiencia de encontrarte en nuestro camino y en el partir el pan, seremos gracias a tí misioneros valientes, testigos que anuncian la buena noticia con obras y de verdad. Tú eres la Buena noticia, ¡Jesús vive, es el Señor, él será nuestra paz y alegría para siempre! Tú nos llamas de nuevo y nos envías. Gracias. Adiós, Señor, hasta otro día.»

Orar con Nicodemo #5

Nicodemo explicó el secreto del gran amor de Jesús por todos: es el Padre Dios quien nos ama así con un amor eterno, desde siempre y para siempre, como de grande es el corazón del hijo Jesús. La preocupación del viejo discípulo será esta vez que no queden archivados el mensaje y la persona del Salvador. Recordará con emoción su primer encuentro con el Cristo ya resucitado, pero teme asimismo olvidar y perder ánimo. A Nicodemo le preocupa proceder con sinceridad, ‘en espíritu y en verdad’, que su fe sea honda y personal. Recupera confianza cuando piensa en la promesa de Jesús a los discípulos:’El Padre y yo viviremos cada día con ustedes, hasta el final’. Serán impresiones de un discípulo, en otro tiempo fariseo ahora decidido por el nuevo camino.

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EL AMOR VENCIÓ AL ODIO

«Señor, gracias por tu repetida invitación a que tengamos paz, tu primer regalo tras la resurrección, la paz que tú nos das vale más que un tesoro. Cada día al levantarme, cuando amanece el Sol luminoso, te recuerdo. Temo olvidar tu aspecto y tus palabras cuando te dirigiste a mí viéndome triste por tu ausencia: ‘Nicodemo, anímate, la Paz contigo. No olvido tu presencia y ayuda junto a la cruz y en el sepulcro. No temas, amigo, la Vida ha superado a la Muerte, el Amor al Odio. Sé feliz, sé valiente, que mi amistad y mi Paz te acompañen siempre. Nicodemo, no me olvides, cuento contigo’. La Paz, el AMOR, la Esperanza, la Vida, cuatro fuertes columnas para reconstruir mi vida, la vida, y mantenerla firme. Al recordar tu rostro transfigurado, confieso que tú eres la fuente de toda consolación, tú curas mi pena y desespero junto a tu cruz, como en la cruz de cada día. Señor, yo creo en ti, quiero vivir de ti, vivir de tu vida. Pasaré de la muerte a la vida si amo de verdad, más con las obras que solo de palabra. ¿Amar? Amor es generosidad, paz, sacrificio, confianza, libertad, alegría y bondad. Tus discípulos trabajaremos juntos día y noche en lo que tú quieres: un mundo recuperado, justo, pacífico y fraterno, sin odios ni violencia. La fuerza de tu Espíritu que nos prometiste, que sin cesar nos ofreces, vencerá en nosotros cualquier miedo y natural egoísmo, amansará el afán de poseer y de dominar que continúan tentadores y vivos también en tu comunidad. Según tu deseo y tu promesa, queremos vivir libres, unidos, el Espíritu, el Padre, contigo y nosotros, en una casa común, plural y universal, donde todos sin faltar ninguno tendremos un lugar, y el calor y alimento necesarios. La casa donde habitaremos Dios y nosotros es el mundo, este mundo, cada día más un cielo con tu ayuda, el Reino de Dios, el sueño del Creador por fin realizado, la nueva creación, la humanidad al fin restaurada. Contigo será posible, porque has vencido a la muerte, sin ti no podemos nada. No olvidaré que a tus discípulos llamaste, y ahora nos llamas, amigos. No nos dejes solos, estate siempre con nosotros, según tu promesa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

Orar con Nicodemo #4

Será tiempo de proseguir las reflexiones y súplicas de Nicodemo, rescatadas del olvido y puestas aquí en estilo apretado. Quiso agradecer a Jesús la capacidad nueva de amar que nota en los discípulos y en sí mismo, antes cobardes y retraídos, ahora valientes y decididos. Nacer de nuevo sí es posible, gracias a ese amor llegado de lo alto que ha rejuvenecido su corazón. Se adivina un modo nuevo de vivir. Todos querrán imitar literalmente la entrega en cruz del Maestro. Durante un buen número de años y en muchos lugares, muchos seguidores y seguidoras del Galileo serán perseguidos y amenazados de muerte, algunos cruelmente maltratados y sacrificados por causa de Jesús y del nuevo camino, y por denunciar la corrupción religiosa y política de su tiempo.

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JESÚS AMA SIEMPRE

«Los discípulos supieron pronto que los dirigentes habían acordado quitar de en medio a Jesús de Nazaret. Judas no fue sino excusa y trampa, pobre discípulo que fue sin duda el primer arrepentido y el primer redimido, en ese momento el último de todos y el más necesitado. Jesús bajó hasta los infiernos, según una antigua tradición, para rescatar a los hijos de Dios expectantes, perdidos, desesperados, entre tanta sombra de muerte. Allá Jesús besó a JUDAS, allá lo tomó de la mano y cargó sobre su espalda, llevándolo al reino de la luz y de la vida. No pudo ser de otro modo para los que conocieron bien al Maestro, como el mismo Judas. “Tan pronto como Judas salió, Jesús dijo: Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él. Hijos míos, voy a estar ya muy poco tiempo con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como yo los he amado”. No resultará fácil en lo concreto AMAR a todos sin distinción ni discriminación, incluyendo a los que nos desprecian. Señor, el nivel de amor que tú nos dejaste es muy alto y exigente. Tú sabes cuánto nos costó perdonar a Judas. El joven discípulo Juan se resistió impaciente a perdonar. Solo pudo recuperar la paz cuando oyó en su interior tus mismas palabras: ¡Amen a todos, como yo los amé! Su deseo primero fue salir ya para abrazar a Judas. En verdad Judas solo encontró la paz junto a ti en el paraíso, gozoso y recuperado. Conociéndote, ya nadie pudo dudar. Qué pensar y qué hacer de cuantos te despreciaron y maltrataron con tanta crueldad, y de aquellos que hacen ahora la vida imposible a muchos valientes seguidores y seguidoras tuyos. Esta será mi súplica: Jesús, dame a entender que tú me acoges, me amas y me perdonas, para que yo ame, acoja y perdone como tú. Juan el joven discípulo contó de tu modo de ser, que tu amor fue ‘ciego’, pues que solo veías al niño bueno que todos llevamos dentro, fue ciego tu amor porque solo atendió a razones para amar más, que no viste más que el bien olvidando el mal de cada uno. Enséñame, Señor, un amor que no falle nunca. Supimos que el manantial inagotable de donde tú sacas tanto amor es el PADRE. Juan explicó que tú les hablaste siempre del Padre con mucho calor y confianza, les confesaste que el Padre te llenaba continuamente de amor y de atenciones, que estar con Él al atardecer apartaba todos tus temores, y que al amanecer ponía en tu corazón un afán infinito por darte del todo a todos. Cuando los discípulos te veían conmovido hasta las lágrimas por el dolor o la pena de alguna persona, comentaban: ‘Es el Padre’. El viejo Nicodemo nacerá de nuevo si puede imitarte amando sin fin a todos por igual. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Orar con Nicodemo #3

Corresponde proseguir con estos textos recuperados, largos y apretados, testimonio incontestable de fe y de buena amistad. Hoy nos ofrecen la confesión humilde del seguidor maduro: Nicodemo cambió de maestro y deberá cambiar de ideas, con sus muchas dudas y temores. Con el tiempo habrá de ‘nacer de nuevo’. El discípulo busca hacerse comprender, confiado en la infinita misericordia del Buen pastor que lo ha rescatado. El texto refleja una buena relación entre Nicodemo y Jesús de Nazaret, a pesar del trato poco frecuente, si creemos la presentación que hizo el discípulo amado en su evangelio. Mas todo pudo ocurrir de otro modo, Jesús mismo siendo el principal catequista de Nicodemo, con frecuentes encuentros. Una mutua simpatía que irá más allá de aquellos oscuros días de la Pasión.

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NUESTRO BUEN PASTOR

«Jesús dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen. El buen pastor da su vida por las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz y me siguen. Yo les doy la vida eterna y nunca perecerán’. Señor, queremos seguirte a ti que eres nuestro PASTOR bueno, sabiendo bien lo que esto significa. Seguirte significa conocerte y amarte, no perderte nunca de vista, hacer camino contigo, ser valiente, imaginar lo que tú quieres hacer y cómo hacerlo a tu estilo. Mucho más no sabemos. Seguirte como ‘oveja’ a ti que eres ‘pastor’, no significa negar la propia libertad ni renunciar a pensar ni a tomar las propias decisiones. Significa ser discípulo, aprender de ti, sentir como tú, saber que tú eres el Maestro y el Señor, que a ti te lo debemos todo, confiar en tus indicaciones. Yo soy persona ya madura, bien formada en la gran Escuela farisea de Jerusalén. Ahora sin embargo yo estoy dando mis primeros pasos en un nuevo camino y necesito dejarme guiar. Quiero seguirte con humildad, apoyado en ti que eres mi fuerza principal. Sé bien que el camino del Evangelio es para personas libres y enamoradas, tú quieres que te sigan personas convencidas. Quiero seguirte en verdad y con todo mi ser. Tú invitas, mas no violentas, a creer en ti y a ser tu discípulo. Tu voluntad será que te siga con otras personas, en comunidad, contigo, juntos en amistad y fraternidad. A veces hablamos del encargo de continuar tu trabajo de enseñar, ayudar y acompañar a otros, vigilando para que nadie se pierda. Seguirte será también proseguir tu tarea de acoger, curar y perdonar. Oficios necesarios para los que yo mismo me he ofrecido a Pedro, disponible para servir en lo que me encomienden. Toma mi vida, Señor, mi nueva vida, tú me la diste, a ti te la debo y a ti te la entrego. Seguirte a ti, Jesús, es una dicha completa. ¿Cómo acompañar y ayudar a otros? Aprendí de ti a conversar, a escuchar sin final y explicar con sencillez, como tú, cuando de noche te hice muchas preguntas y supiste de mis dudas e indecisiones. Me veo a mí mismo mayor, pero no anciano; el conocerte abrió mi mente y mi corazón. He acumulado experiencias, algunas contradictorias, pero estoy naciendo de nuevo. Soy feliz con mi nueva vida, con este nuevo camino que tú me ofreces y que eres tú, Señor. Si yo te abandonara es posible que me perdiera o cayera, ciego, ante la puerta estrecha del Reino. Tú eres, Señor, para cada uno de nosotros una puerta siempre entreabierta que comunica con el Padre y abre al Espíritu, la puerta que comunica con los demás y que nos abre al mundo. No nos dejes, Pastor bueno, Jesús maestro, cabeza y guía nuestro, debes saber cuánto te echamos de menos y te necesitamos. Mis dudas y cuestiones -dónde estás, cómo encontrarte, cuándo vendrás- ya quedaron en parte resueltas. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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