Las preguntas de Cristo, 2

– ¿Adán, dónde estás? preguntó Dios al Hombre avergonzado.
– ¿Dónde está tu hermano? preguntó a Caín revuelto en su crimen.

El Señor nos busca y dialoga con nosotros con preguntas que ayuden a vivir en la verdad, en lo cotidiano donde él mismo está. Jesús de Nazaret practicó también esa pedagogía.

Mark Rupnik | Cristo

¿Por qué me buscaban? Deberé ocuparme en los asuntos de mi Padre. Dijo Jesús a su madre en el templo: es la misión del Hijo de Dios.
¿Quién es mi madre y mis hermanos? La nueva realidad familiar, fraterna, del Reino de Dios.
¿No debieras compadecerte de tu compañero como yo me compadecí de ti? Compartir el amor y el perdón recibido de Dios.
¿Cuántos panes tienen ahí? Mirar y caer en la cuenta, solidarizarme ante el hambre de gente necesitada.

Saulo, ¿por qué me persigues? Como Pablo en el camino quedaremos a la escucha…

‘Esa misma pregunta nos grita Dios desde los rostros sin nombre de los inmigrantes, desde las minas de silicio clandestinas, desde los pueblos indígenas despojados a tiros de sus territorios.’

(B. González Buelta, El discernimiento)

+ Ayúdame, Señor, para permanecer atento. Abre mis sentidos para oír tu voz: ‘Ven conmigo’. Que note tu mano amiga: ‘No temas’. Que recuerde tus deseos: ‘Perdona, cura, bendice’. Con tu aliento y amistad me pondré en camino.

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