Nuevas preguntas de Cristo

– ¿Adán, dónde estás? preguntó Dios al Hombre avergonzado.
– ¿Dónde está tu hermano? preguntó a Caín revuelto en su crimen.

Con preguntas que ayuden a vivir en la verdad, el Señor nos busca y dialoga con nosotros, en lo cotidiano donde él mismo está. Jesús de Nazaret practicó también esa pedagogía.

Mark Rupnik | Cristo

¿Por qué me buscaban? Deberé ocuparme en los asuntos de mi Padre. Dijo Jesús a su madre en el templo: es la misión del Hijo de Dios.
¿Quién es mi madre y mis hermanos? La nueva realidad familiar, fraterna, del Reino de Dios.
¿No debieras compadecerte de tu compañero como yo me compadecí de ti? Compartir el amor y el perdón recibido de Dios.
¿Cuántos panes tienen ahí? Mirar y caer en la cuenta, solidarizarme ante el hambre de gente necesitada.

Saulo, ¿por qué me persigues? Como Pablo en su camino a Damasco, quisiéramos conocer las preguntas de Dios ahora, si escuchamos con atención.

‘Esa misma pregunta nos grita Dios desde los rostros sin nombre de los inmigrantes, desde las minas de silicio clandestinas, desde los pueblos indígenas despojados a tiros de sus territorios’.

–Cf. B. González Buelta, El discernimiento.

Escuchando pues sus preguntas veré qué quiere el Señor en este tiempo difícil. Él me llevará de la mano para mirar fuera de mí, para  la oración y la respuesta personal. Es la Cuaresma.

Oración .- Busco tu ayuda, Señor, para permanecer atento. Abre mis sentidos y mi corazón para oír tu voz: ‘Ven conmigo’. Que note tu mano amiga: ‘No temas’. Que adivine tus deseos: ‘Bendice, cura, perdona’. Así, con tu aliento y amistad, pobre y confiado, me pondré en camino.

Dame de beber

Resumiré unas reflexiones que leí y me hicieron pensar. La sed que todos tenemos de comprensión y afecto, también sed de Dios y de eternidad. No olviden saciar una sed tan primordial.

El evangelista san Juan contó que Jesús cansado del camino pidió un día de beber a una mujer samaritana. Fue un encuentro restaurador: la mujer buscando comprender, pudo al fin explicarse. En Jesús encontró escucha y respeto, invitada a tomar otro camino.

Mark Rupnik, Samaritana

Una vez abierta la herida de su vida pasada, la mujer notó su interior cicatrizando con el ungüento de la simpatía, recuperando dignidad. Fue la propia sed, su búsqueda: ‘Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón andará inquieto hasta que descanse en ti’.

Al regresar sus vecinos la notaron cambiada. La samaritana conversó consigo misma, con Dios y con los demás, y quedó libre de las ataduras del pasado, lo que llaman ‘conversión’. En su dialogar el Señor la ayudó a pasar de la oscuridad a la luz, del temor a la confianza.

Y dijo Dios…

Si nadie te ama, mi alegría será amarte.
Si lloras, quisiera consolarte.
Si te ves débil, te daré mi fuerza y energía.
Si tienes miedo, te llevaré sobre mis hombros.
Si me llamas, siempre vendré.
Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte.
Si estás cansada, conmigo descansarás.
Si te ves a oscuras, yo seré lámpara para tus pasos.
Si quieres ver mi rostro, búscame en los más vulnerables.
Si estás solitario, nos haremos compañía.
Si todos te olvidan, con emoción te recordaré.
Si haces silencio, yo te hablaré al corazón.
Si quieres ser alguien nuevo, ven conmigo, caminemos juntos.

Santos y difuntos | Tu cruz

“Será necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, será humillado, rechazado . . Si alguno quiere seguirme, habrá de renunciar a sí mismo y tomar cada día su cruz. El que pierda su vida por mi causa, la salvará”, san Lucas c.9.

Enfermedad, muerte, sufrimiento . . A la vista de lo que vivimos en amig@s, en seres muy queridos o en nosotros mismos, con ánimo de consolar, quise traerles sentimientos y deseos sinceros, como otros años por las celebraciones de los santos y difuntos.

La ocasión llegó tiempo atrás, en la oración del grupo, al escuchar aquel evangelio difícil; alguien pudo imaginar esas palabras duras de Jesús de Nazaret dirigidas a un discípulo indeciso, o a cualquiera de nosotros:

. . Mira, yo padecí y fui rechazado, por mostrar el rostro del Dios vivo, por plantar cara a los maestros de la ley, por tirar los muros del egoísmo. Fui ejecutado en una cruz, entre acusaciones de los sumos sacerdotes, y al tercer día resucité.
. . ¿Qué vas a hacer tú con tu vida? Si quieres ser mi discípulo, si quieres compartir mi vida y mi pasión, no te pongas en el centro de todo. Pon en el centro a Dios y a tu prójimo, y verás como cambian las cosas.
. . Carga con tu cruz de cada día, vente conmigo, estoy cerca y no siempre te das cuenta. Si quieres poseer tu vida, verás que no tienes nada. Si aprendes a regalarla, verás que está llena. ¿De qué te servirá ganar el mundo si te sientes vacío, sin nada?

– Sí, es verdad. Mi vida podré vivirla con amor o con rabia, viendo tanto sufrimiento injusto, con rechazo o con generosidad, con deseos de ayudar y sanar, como tú, ofreciendo lo mejor de mí mismo, aun con sacrificio.
– Entonces me sentiré bien, se encenderá mi luz, y tendré la paz que Jesús prometió a sus queridos discípulos, ‘Reciban mi paz, no teman, yo venceré al mundo, al mal y la muerte’.

“Si uno quiere guardar su vida, la perderá, pero el que la pierda por mí y por el evangelio, la encontrará”, san Mateo c.16.

– Añadiré unos sentimientos de simpatía y complicidad entre el Cristo de la cruz y quien lo contempla con afecto y reconocimiento:

Él sufre con nuestros sufrimientos
Está triste por mis tristezas
Se siente solo con mi soledad
Abandonado por nuestros abandonos
Rechazado en nuestros rechazos
Se siente agredido con nuestras agresiones
Injuriado cuando injuriamos
Despreciado con nuestros desprecios
Herido con mis heridas
Aliviado con nuestras caricias
Consolado con mi amistad y compañía.

– Para terminar con este poema y canción de C.Gabarain:

“El santo no es un ángel,
es hombre en carne y hueso
que sabe levantarse
y volver a caminar.
El santo no se olvida
del llanto de su hermano,
ni piensa que es más bueno
subiéndose a un altar.
Santo es el que vive su fe con alegría
y lucha cada día pues vive para amar”.

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* Imagen: Via crucis, Marko Rupnik, Cristo bajado de la cruz y puesto en el sepulcro. Y también, “Detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús”, san Lucas c.23.

La aventura cristiana

” Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen, yo les doy la vida eterna. No perecerán para siempre, nadie las arrebatará de mi mano “, san Juan c.10

Lo de ser cristiano será hoy una aventura, como decir algo difícil o incluso interesante. ¿Qué es ser cristiano? Alguien resumió así: ‘El cristiano escuchará la voz y seguirá los pasos de Jesús de Nazaret.

rupnik_buenpastor-2011-3b: Jesús sintió el rechazo de sus adversarios, ni mesías ni profeta ni voz de Dios, ‘Dinos lo que Dios quiere’, ¡Lo que Dios quiere es que crean en mí!

: Lo propio de la fe cristiana será escuchar su mensaje como voz de Dios, y seguirlo a él, ser como él, hacer como él. El seguimiento de Cristo como una aventura apasionante.

” La aventura cristiana será creer lo que Jesús creyó, defender la causa del ser humano, acercarnos a los indefensos y desvalidos como él se acercó, ser libres para el bien, confiar en el Padre como él confió, ante la vida y la muerte con su misma esperanza “, –J.A. Pagola

Quedará mucho por hacer. No hay fórmulas sino llamadas, inspiración, líneas de fuerza. Observar el comportamiento de Jesús de Nazaret y escuchar sus explicaciones. En su lugar de trabajo, en la familia, el discípulo deberá elegir qué hacer, cómo hacer, cambiando poco a poco las situaciones al modo de Jesús.

SEÑOR, que yo sea portador de felicidad y de paz.
– Si encuentro distancia y enfrentamiento, pondré amistad.
– Si veo tristeza y desolación, llevaré alegría y consuelo.
– Si noto sufrimiento y soledad, que yo traiga compañía.
– Si encuentro heridas y resentimiento, traeré curación y caricia.
– Si hay oscuridad y desespero, llevaré esperanza.
– Si veo falta de amor y desconfianza, pondré amor de Dios.

* Imagen: La pesca milagrosa, Marko Rupnik, fragmento. “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador… No temas, a partir de ahora serás pescador de hombres. Lo dejaron todo y lo siguieron”, s Lucas c.5.

Si tú no vienes / Buen pastor

“Yo el Señor te he llamado como alianza y luz de los pueblos, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y rescates a los que viven en la oscuridad”, Isaías c.42.

Más o menos pudo ocurrir así: Al que después llamaremos Jesús de Nazaret le propusieron del cielo venir hasta nosotros para explicar y hacer todo de otra manera.

El panorama en la tierra se vio desde el cielo muy feo y tenebroso. Se dijeron ¿Quién irá a señalar los fallos? ¿Quién podrá reparar tanto daño? ¿Cómo pagará tan alto precio?

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– El clamor insistente de las personas buenas logró convencer al primogénito. Él se ofreció e irá con todas las consecuencias. Muchos lo esperan y confían, como un limpio amanecer de primavera; otros rechazaron la idea y maquinarán su final, una oscura noche.

– Así pudo ser la súplica confiada de los que esperan su venida, para disipar tinieblas y llenar de esperanza el mundo. Pese al desprecio de los grandes, triunfó el amor de los pequeños, prevaleció la vida.

SI TÚ NO VIENES

Señor, si tú no vienes
¿Quién nos mostrará el camino de retorno a la casa del Padre?
¿Quién nos abrirá la puerta y dispondrá la mesa para la fiesta?

Si tú no vienes
¿Quién saldrá a buscar la oveja perdida?
¿Quién la tomará en brazos y volverá al redil?
¿Quién curará sus heridas y perdonará las culpas?

Señor, si tú no vienes
¿Quién volverá la vista a los ciegos
y la esperanza a quienes la han perdido?
¿Quién nos regalará la verdadera paz?

¿Quién podrá vencer al mal y la muerte?
¿Quién dará la vida por sus amigos
y enseñará amar a los enemigos?
Si tú no vienes, Señor…

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* Imagen: El buen pastor, mosaico, Mark Rupnik, “Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Yo las conozco, ellas me conocen”, san Juan c.10.

Buscar a Jesús

Les traigo un pequeño apunte de evangelio. A partir del relato de la multiplicación de los panes, escuché hablar con acierto del modo de hacer de Jesús de Nazaret, y también de lo que él esperó de sus discípulos.

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• La gente buscó a Jesús, también ahora mucha gente busca a Jesús, tiene necesidad de él.
• En Jesús las personas encontraron acogida y compasión.
• El Maestro de Nazaret sufrió viendo la gente abandonada, hizo cuanto pudo, puso su gran confianza en Dios.
• La mirada de Jesús al cielo, su bendición ante los panes, hará a Dios partícipe de aquella situación.

= Lección de Jesús de Nazaret: compasión, apertura a Dios y ‘dar de comer al hambriento’.
= Pensemos si los discípulos de Cristo fuéramos más compasivos y más permeables a Dios.

En una celebración de final de trabajos, oí cantar estos versos, oración y reposo del cooperante:

” Vengan conmigo a un lugar tranquilo
y descansen en mí su cansancio.
Dejen que cure sus heridas
que el trabajo por el Reino les causó.
Restauren con mi Pan sus fuerzas,
con mi Vino alegren el corazón.
Vengan conmigo.”

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-Texto de los panes: san Marcos c. 6
-Imagen: Jesucristo, mosaico, Marko Rupnik

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Tal vez gusten escuchar esta linda melodía y letra, búsqueda y cercanía de Jesús, “Encontrarme contigo”, del grupo mexicano Satelite:  ‘Mi fiel amigo… Sentir el calor de tu gran amor, / quiero estar contigo, Jesús, para todo entregarte… / Escuchar tus palabras hablando a mi alma, Jesús. Escucha oh Dios el latido de mi corazón.’

Los secretos de Dios


«El mensaje del evangelio de Jesucristo es revelación de un secreto callado durante siglos, por disposición del Dios eterno dado ahora a conocer a todos, acogido por algunos con fe», Romanos c.16.

De nuevo en el blog ‘nicodemo’ el tema Dios. Esta vez sobre los secretos de Dios que Jesús de Nazaret conoce y quiere dar a conocer, ¿Cuál es su contenido? ¿Qué utilidad puede tener el conocerlos?

rupnik_buenpastor-2011-32Jesús hablará sobre el padre Dios en el que cree: sus planes, sus preferencias, cómo nos ve, qué nos propone para mejorar, qué opina sobre el pecado y el perdón. He aquí algunas expresiones referidas al misterio de Dios:

– Dios ha ocultado esto a los sabios y entendidos, se lo ha comunicado a los sencillos.
– Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo dé a conocer.
– A Dios nadie lo ha visto nunca, el Hijo lo explicará.
– Este es mi hijo amado, escúchenlo.

Jesús de Nazaret explicará que Dios es un gran desconocido. Acusa a escribas y fariseos de estar cegados por el poder y la gloria, Dios es humilde y sencillo, es todo amor.

Muchos quedarán desconcertados por las palabras de Jesús, el hijo del carpintero, que dice conocer a Dios como nadie… Un discípulo le suplicó: “Jesús, danos a conocer al Padre”, él respondió: “No busques más, quien me ha visto a mí ha visto al Padre”.

– Jesucristo es el mejor secreto, él es la Buena Noticia: nos anuncia que Dios es Amor, que la humanidad no camina sola, que hay alguien empeñado en la vida y felicidad última de todos, alguien que es bondad y acogida, es Padre nuestro.

* Imagen: La pesca milagrosa, fragmento, Mark Rupnik. “Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron”, s Lucas c.5.

La fe de la Biblia

¿Cómo es la fe en la Biblia?
¿Cómo resumir su contenido?
¿Qué es tener fe?

A . En la tradición de la antigua ALIANZA:

– Creer significa tener fe en el Dios de Abraham y de Moisés, fue su apoyo y defensa.
– Aceptar la tradición de los grandes creyentes, cumplir la parte del pacto.
– Tener fe equivale a FIDELIDAD a la Alianza, no adorar otros dioses y cumplir los mandamientos.

“Él nos rescató y nos libró de la esclavitud.”
“Él es la roca que nos salva, es nuestro escudo y protección.”
“Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todo tu corazón. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

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B . En los EVANGELIOS, es la nueva Alianza:

– Tener fe será creer en JESUCRISTO, que entregó su vida y vive eternamente.
– Tener fe es seguirle, amar como él nos ama, y tomar su camino de MISERICORDIA.
– Será entrar en el Reino de Dios, ser discípulo y hacer discípulos.

“Creen en Dios, crean también en mí.”
“Señor, nosotros ya creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.”
“No entrará en el Reino de Dios el que me diga ¡Señor, Señor!, sino el que escuche mis palabras y las ponga por obra.”

La fe de la Biblia tendrá pues diferentes colores y matices, según personas y momentos. La fe será llamada de Dios y encuentro, respuesta personal o fidelidad sostenida. En ocasiones solo búsqueda y oscuridad, más tarde será confianza plena o entrega sin condiciones…

C . La oración de San Francisco de Asís, pidiendo la fe:

«¡Glorioso Señor Jesucristo! Tú que eres la luz del mundo, ilumina las tinieblas de mi corazón, y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento para cumplir tu santo mandamiento».

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* Imagen: El buen samaritano (fragmento), mosaico, Marko Rupnik. “¿Quién es mi prójimo, Señor? El que lo trató con misericordia”, san Lucas c.10.

-Vean la entrada “Qué es creer”.

María Magdalena #17

María Magdalena nos acerca a escenas y personajes de la Pasión de Cristo en Jerusalén, su rechazo y muerte: “La luz vino al mundo y todos prefirieron la oscuridad a la luz”. Ella desea destacar que entre Jesús y sus discípulos creció una amistad y una fidelidad mutuas a toda prueba, como pudo comprobarse en los momentos más difíciles. Sus más incondicionales discípulos y seguidoras no abandonarán nunca del todo al Maestro, a pesar de las apariencias, dando la cara y exponiendo su vida por él.

“MARIA MAGDALENA”

17.- CERCA DEL CRUCIFICADO

+ Unos vecinos de Jericó y de otras aldeas cercanas a Jerusalén estarán este día con nosotros, incluso en los círculos más próximos al gran maestro. Muchos subieron hasta Galilea buscando al maestro y para acompañarnos en nuestra pena y espera. Serán los que no olvidaron y creyeron viendo su cuerpo y su rostro ensangrentados, los discípulos de Jesús de la última hora, los que oyeron su voz y sus palabras al pie de la cruz.

Me refiero a aquellos mismos que fijaron atentamente la mirada en el corazón del Nazareno tan abierto que solo amaba y perdonaba, deslumbrados en verdad por ese manantial de salvación; fueron los que allí mismo al pie reconocieron sin temor que el hombre clavado en aquella cruz, Jesús de Nazaret, era en verdad hijo de Dios.

Alguno de los viajeros fue guardia de la milicia del gobernador romano, otros del cuerpo vigilante en lugares de tortura y ejecuciones. Nadie sabía con seguridad quiénes de ellos creyeron y confesaron que Jesús era el Justo de Dios. Era pronto para manifestar abiertamente la gran iluminación recibida en aquellas horas tan oscuras.

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+ En la mañana al amanecer encontré a José de Arimatea cerca de Jesús, uno de los amigos de nuestro señor que conocí en Jerusalén junto a la cruz. De gran altura y fortaleza, creímos soñar viéndole como un ángel por su figura y juventud, un príncipe por sus ricas y luminosas vestiduras.

Parece que aún le vea en aquel atardecer de tinieblas, contorsionado y largo rato encaramado al madero, con aquel cuerpo tan llagado pegado al suyo, desclavando con gran cuidado sus manos santas, abrazado sin temor al ajusticiado, entornando los ojos abatidos del gran maestro mientras acariciaba con amor su rostro ya apagado. Yo misma al pie de la cruz contemplaba y asentía, mientras la dolorosa madre con los brazos abiertos hacia el cielo esperaba.

En pie
abrazados junto a la cruz abrazando
el madero, sus llagas y sus pies custodiando
los amigos en pie
allí clavados amando
en sangre purificados perdonados perdonando.

Este joven rico y valiente discípulo será conocido entre nosotros como José el de la cruz. Todos sentíamos por él un gran aprecio y veneración, yo especialmente. Se contó que el de Arimatea había conocido a Jesús un día en el camino ofreciéndose como discípulo, pero que atemorizado en aquel entonces por los riesgos y la exigencia del mensaje, no le siguió aún abiertamente.

Aseguraron haberles visto conversar con cierta frecuencia. Entre discípulo anónimo y maestro galileo debió crecer una inolvidable amistad, desconocida para muchos, bien visible para todos aquel día junto a la cruz.

Cuentan que José fue uno de los primeros en conocer la gran noticia, recibiendo al maestro recién transfigurado en su propia casa de Arimatea. Sin duda nuestro señor quiso consolar y corresponder tanto desvelo junto a la cruz y en el sepulcro.

+ También quiero contarles lo que ocurrió en Jerusalén con Simón, el joven campesino de Cirene, que fue obligado por los guardias a llevar la cruz con Jesús, ayudando al Galileo a caminar con una carga tan pesada.

M.Rupnik | VCrucis, Cireneo

Este hombre bueno no pudo recuperarse ya del impacto tan fuerte que allí sufrió. Yo mismo fui testigo de lo que digo. Después de su obligado trabajo, Simón no consintió en dejar solo a Jesús sin ayuda y compañía. Debió ser empujado a retirarse amenazado por la milicia, que quiso golpearle también a él si no desapareciera.

El joven Cireneo sintió muy dentro de sí la mirada amiga del maestro agradecido, fue tan grande el estremecimiento que padeció al presenciar tanto tormento, que en adelante le vieron como trastornado. Pocos años más tarde enfermó agonizando él mismo entre súplicas, sollozos y pesadillas. Según cuentan murió en paz abrazado con todas sus fuerzas a unos pequeños maderos en forma de cruz que encargaron hacer para ver de consolarle.

Parece cierto por lo que sé que una de las hermanas del de Cirene, la que cuidó de él y acompañó en su enfermedad y agonía, se unió pronto a las mujeres que servían en el grupo de creyentes de Jerusalén. En su nuevo oficio se ocupaba de consolar a los enfermos y los atormentados, también de acompañar a los sentenciados a muerte y los ajusticiados.

+ Imagen: “Descendimiento de la Cruz”, de Peter P. Rubens (1577-1640). El grupo de discípulos, lleno de fuerza y piedad, hombres y mujeres cargados de dolor y de afecto, desclavan y retiran de la cruz el cuerpo ya muerto del Cristo. Vemos al discípulo amado y a Nicodemo, al de Arimatea y la Magdalena, que reciben el cuerpo junto a la madre de Jesús y la hermana de su madre.
– Y también: Via crucis, Marko Rupnik, “Detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús”, san Lucas c.23.

Traeré aquí unos versos de Dened Casañas, buena amiga fallecida meses atrás en La Habana. Descanse en Paz. Sus versos bien pudieran expresar los sentimientos y la oración de María Magdalena junto a la cruz.

Hoy quiero ser la cruz que abraza tu cuerpo
o abrazada por ti llegar a ser trono de salvación.
Hoy quiero ser la gota de sangre que de tu costado sale
y mañana ser el vino que a todos alimente en la comunión.
Hoy quiero ser el agua que brota de tu costado
y dar de beber a todo el que tenga sed de ti.
Hoy quiero ser el suspiro en la cruz
para mañana ser tu primera palabra.
Hoy quiero ser el perfume que embalsame tu cuerpo,
para ser la fragancia que despierte contigo
el día de la resurrección
.

María Magdalena #16

María Magdalena, enamorada y creyente, no llegará a ser testigo creíble de la resurrección para sus contemporáneos, en tanto su propia manera de entender la persona y la misión de Jesús no entre en crisis. Dejando atrás su propio interés y consuelo, Magdalena será una mujer nueva, apóstol y testigo privilegiado para muchos creyentes de su tiempo. Se dice que ‘la percepción amorosa genera formas de conocimiento inaccesibles para quienes no aman’, y también ‘lo que les digo en la oscuridad díganlo a plena luz, lo que oyen al oído predíquenlo desde las terrazas’.

“MARIA MAGDALENA”

16.- ME MIRÓ SONRIENTE

— Todavía he de hacerles por mi parte una confesión. Ocurrió aquella mañana soleada en Galilea al servir la jarra con el vino a los presentes, me hallé de pronto ante el mismo Jesús allí recostado. Quise llevarle primero el agua para lavar sus manos y más tarde acercarle el vino hasta sus labios, cuando allí me detuve, acaricié y besé con cariño las manos del nazareno.

El maestro Jesús me dejó hacer, me miró sonriente y me llamó por mi nombre, al tiempo que me dirigió un suave reproche, una vez más:

– ‘Déjame ahora, he de ir a nuestro padre’
– ‘La carne es débil y comprende mal. El espíritu está fuerte y nos lo dará a entender pronto’
– ‘Les quiero, volveré más tarde y me quedaré con ustedes para siempre’

Mis propios labios acercándose a su bendita carne en aquel momento sólo querían expresar mi estrecha comunión con él, también mi dolor y mi contento, mi deseo de no perderle más.

De repente algo ocurrió en mi interior. Su rostro verdadero pareció desvanecerse ante mis ojos y por un instante le contemplé desfigurado aún y malherido, recién descolgado del madero, entre los brazos y rodillas de su bendita madre dolorosa.

Confusa y avergonzada regresé con lágrimas al lugar donde me encontraba. Algunos notaron lo ocurrido, pero esta vez no comentaron ni me reprocharon nada porque comprendían.

¿Qué había sucedido? ¿Mis prisas e impaciencias por verle y abrazarle? Más que creer, yo sólo amaba, creía porque amaba, mas buscando sólo mi bien. Aprendí que mi fe deberá purificarse, pasará por noches oscuras de soledad y de muerte.

— Jesús continuó ese día un tiempo allí recostado, alternando su mirada entre el cielo y la tierra, conversando pausadamente con sus más próximos. Quiso animarles para que no abandonaran el camino, que siguieran juntos unas semanas más. A algunos los llamó para que se acercaran y él habló personalmente con cada uno.

Quedó claro que Jesús era de todos y para todos, que teníamos un lugar propio y privilegiado en el corazón grande de nuestro señor Galileo.

El día fue avanzando, finalmente fuimos numerosos los recostados en círculos alrededor de Jesús como en tantas otras ocasiones. Yo misma, acompañada por Leví Mateo y por otros discípulos, conversé y serví a ratos el vino entre los invitados, sintiendo en mí una gran alegría y claridad por su presencia.

Así nos quería Jesús, en pequeños grupos con la gente entremezclada, hombres y mujeres, niños, servidores y servidos, conocidos y desconocidos, pequeños y grandes, judíos y galileos, de los valles y de las montañas, discípulos y gente recién llegada, todos unidos cerca de él, compartiendo la vida, el pan y la palabra.

— Recuerdo que la más pequeña de las hermanas de María de Nazaret se encontraba allí esa mañana con nosotros. Una hija suya aún muy niña quedó huérfana meses después y yo la recibí en mi casa. En mi huida y exilio atravesamos arroyos y colinas hasta llegar a esta región más al norte donde nos refugiamos.

Las dos vivimos juntas muchos inviernos, hasta que ella ya joven mujer formó familia. Como una hija mía muy querida, su juventud me recordó la mía tan desgraciada, pero su ánimo y su alegría evocan la nueva vida que Jesús prometió, ofrecida ya a todos sin cesar.

Aquella mañana de sol en Galilea pudimos ver gentes de Judea que se acercaron al grupo buscando a Jesús. Algunas madres vinieron hasta nosotros con sus hijos más pequeños en brazos o enfermos en camillas. Con ellos fueron llegando también inválidos, leprosos y mendigos de la región. Llenos de esperanza hicieron largas jornadas de camino, porque se había extendido esta buena noticia: que nuestro señor Jesús de Nazaret está curando y resucitando en los alrededores del gran lago de Galilea.

* Imagen: “Noli me tangere”, A. Correggio (1489-1534). Dice el 4º evangelio que María Magdalena al oir su propio nombre reconoció a Jesús que le dijo “suéltame, aún he de subir al Padre”. El discípulo deberá comprender que todo ha cambiado desde la muerte y a partir de la resurrección, que todo será diferente después de la ascensión de Jesús a la derecha del Padre.