Miradas al Cristo, la pasión

= Les puse aquí por estas fechas un soneto de Pasión para acompañar con afecto y sentimiento su devoción, en el ir y venir de cofradías e imágenes de Semana santa. Una invitación a mirar, decir y contemplar, con el corazón en la mano y la sincera impotencia, con el propio pecado, mas el deseo verdadero de no querer defraudar al amor ofrecido.

A JESÚS CRUCIFICADO

Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando
y sin ellos quererlo estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos querer estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida
y así con la palabra prisionera,
como a la carne a vuestra cruz asida,
quédeseme, Señor, el alma entera
así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así cuando queráis me muera.

(R Schez Mazas)

= Recordaré asimismo este poema /oración, medieval y anónimo, que podrán también escuchar, “Alma de Cristo”, o cantado en su original latino:


= Fue frecuente su rezo al final de las Misas, parece que los Ejercicios ignacianos lo divulgaron:

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe,
Por los siglos de los siglos.

Ejercicios, al Cristo crucificado

– Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales, aunque el tema no fuera mucho con el tiempo.

Cuando existe un deseo de cambio y de renovación, uno buscará modelos y razones para cambiar. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.

Su búsqueda la expresó en el libro “Ejercicios” con este que él llama Coloquio, en realidad una reflexión consigo mismo a la vista de lo que puso ante sí, el Cristo crucificado. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No le pareció razonable quedar impasible . .

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DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ

«Imaginando a Christo nuestro Señor delante y puesto en cruz,
considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre,
y de vida eterna a muerte temporal,
y así a morir por mis pecados.

Otro tanto, mirando a mí mismo,
ver lo que he hecho por Christo,
lo que hago por Christo,
lo que debo hacer por Christo;
viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.»

– Lo que de verdad mueve a las personas, ojalá también al mundo, será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder, dando algo a cambio, pobre amor pero sincero. El soliloquio ignaciano contiene bellos sentimientos espirituales:

: La admiración, fue y será el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, es el porqué que abre búsquedas, cuestiona y vincula a admiradores y seguidores.
: La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona que admira, todo le parecerá poco para mostrar su amor al que le parece adorable.

S Ignacio | Manresa

: El seguimiento, será la decisión más lógica y probable, consecuencia de lo anterior, se promete el amante no abandonarlo nunca y quedar pendiente de la palabra, el gesto y la vida toda del amado.
: El abandono, que deja a un lado la propia voluntad y modo de ver, para ponerse él mismo y sus cosas en las manos del que ama, confiando mucho, buscando en todo solo complacer y servirle.
: La correspondencia, estará en el origen, la razón de ser de sus decisiones, el empeño en mostrar amor a quien mucho debe, su respuesta, pareciéndole poco lo que puede dar de quien tiene tanto, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.

Jesús de Nazaret pidió al discípulo: “Carga cada día con tu cruz, y sígueme”.
San Pablo dirá: “Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él”.

El conocido soneto anónimo “No me mueve mi Dios”, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:

TÚ ME MUEVES, SEÑOR

No me mueve mi Dios para quererte.

Una sentida oración
recorre los siglos en busca de autor,
siguiendo la mirada de Cristo
delante y puesto en cruz.

Tú me mueves, Señor.

Conmovido ante tanto dolor
confiesa tu admiración y tu amor.

Cómo corresponder,
te preguntas qué hacer
ante tanto amor, qué decir.

Mi silencio es reverencia,
mis palabras solo obediencia.

Tú me mueves, Señor.

El silencio de Jesús

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Les hago llegar estas impresiones. En las fiestas ya pasadas de la Pascua y Semana santa, leyendo juntos la Pasión de San Mateo, rechinaron en nuestro interior esas piezas que parece no ajustan en el engranaje de la vida de Jesús de Nazaret:

: ¿Por qué no huyó ante la muerte inminente? “Después del beso de Judas, Jesús le dijo: Amigo, lo que vas a hacer, hazlo pronto”.
: ¿Por qué no se defendió con la fuerza? “Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada y cortó una oreja al criado; Jesús le dijo: Guarda tu espada en su lugar”.
: ¿Por qué no se defendió ante Caifás? “El sumo sacerdote preguntó a Jesús: ¿Qué es esto que están diciendo contra ti? Pero Jesús se quedó callado”.
: ¿Por qué no se defendió ante Pilato? “Los jefes y los ancianos acusaron, Jesús no respondió. Pilato le preguntó: ¿No oyes lo que dicen contra ti? Pero Jesús guardó silencio”.

El silencio de Jesús, su actitud paciente frente a la burla, todavía hoy nos escandaliza. Con razón él dijo: “Todos perderán su fe en mí esta noche… Los discípulos dejaron solo a Jesús y huyeron”.

Mejor será no escandalizarnos de la Pasión del Señor, ni de tanto dolor injusto como hay en nuestro mundo. Ojalá pudiéramos con fe mirar y decir, como el romano testigo de la tragedia, “Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios”.

– ¿No será el silencio de Jesús su modo de disculpar tanta ofensa? ¿Será el silencio su más íntima oración, la palabra elocuente que nos salva? El silencio de Jesús de Nazaret fue entrega y perdón, misterio de amor.

Pasión en verso

# Tiempo de cruces y pesares, ahora además para muchos. En la pena importa hablar a solas con la cruz y el crucificado, reconocer la propia impotencia para ‘desclavar’ y quitar cruces. Viene al recuerdo la copla de Antonio Machado que cantará Joan Manel Serrat:

«Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?»

# Para los días que vienen ofrece aquí su poema doloroso Juan M. Llopis, interpelación y súplica. Por ese Cristo, esos cristos, que estos días y cada día pasan por nuestro lado.

«Los soldados se juegan a los dados
tu túnica sagrada
y desean tu muerte, confiando
poder marcharse a casa.

Ellos no te conocen.
De Ti no saben nada.

Un año, dos mil años esperando
la mano amiga, que quiera desclavarte,
y arranque del madero el duro clavo,
para cargar tu carga y aliviarte.

Unos no te conocen.
Otros no hacemos nada.

Conozco, señor, tu sufrimiento,
quiero coger tu cruz ensangrentada
y aligerarte, con mis manos, de su peso.
Mas pasas por mi lado y… no hago nada.»

( Ver nuestro post “Tiempo de pasión” )

Tiempo de Pasión

Para estos días ya próximos de Semana Santa y Pasión pongo aqui el “Soneto a Cristo crucificado”, poesía religiosa española del siglo XVI, de autor desconocido. Sugiero imaginarlo sin embargo como formando parte de la rica colección de “Rimas sacras” de Lope de Vega.

Autor y lector rezan con el poema una sentida oración mirando a Cristo delante y puesto en cruz, conmovidos ante tanto dolor y confesando su admiración, preguntándose cómo corresponder, qué hacer a cambio de tanto amor.

Así sucederá estos días cuando el trono que lleva a Cristo al Calvario detenga en nuestras calles su paso y su mirada.

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

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* Imagen: “Crucifixión”, fragmento, Fra Angélico (1387-1455). El rostro de Cristo que mira entre apenado y complacido a quienes permanecen al pie de la cruz.
* Vean “Soneto a Cristo crucificado”, cantado por Ximena Gray.

Haiti, entre llantos y rezos

Con esas palabras encabezó un medio de comunicación para explicar la noche de Puerto Príncipe, ‘una noche pasada entre llantos y rezos’, una noche bien larga y oscura.

:: A pesar de todo es necesario seguir creyendo, creer más que nunca en Dios Padre y en nosotros mismos, que podemos hacer las cosas mejor; quiero creer en la verdad de tantos detalles y caricias de estos días por salvar y ayudar a las víctimas del terremoto.

El cristiano sabe que la cruz y la muerte solo son la penúltima palabra, el amor y la vida permanecen, ¡Creo, Señor, pero aumenta tú mi pobre fe!

:: De corazón es lo que creo, siguiendo las huellas de Jesús de Nazaret en su pasión por el mundo. Mi súplica será como un murmullo ‘entre llantos y rezos’, adivinando entre lamentos su misma llamada, ‘Ven, sígueme’.

– ¿Por qué, Señor, por qué? ¿Dónde estás que no te veo?
– ¡Sálvanos, Señor, que nos hundimos!

:: Esta es mi oración desde el blog, en la oscura noche del mundo, creyendo sin ver, a tientas pero en camino con otros, con Él, buen samaritano siempre:

– Quiero amarte presente en mis hermanos, verte y servirte en los desamparados, sanar tus heridas en los afligidos.
– Pido recibir de ti y comunicar tu misma vida, esperanza sin fin, amor sin límites.
– Creo, Señor, pero aumenta mi fe; no te veo, no te oigo, pero te creo; te adoro escondido, te amo oculto, pero presente.

:: Diremos al fin un canto de victoria, con versos del obispo brasileño Dom Pedro Casaldáliga dedicados a Jesucristo.

“Mi fuerza y mi fracaso eres tú
Mi herencia y mi pobreza
Tú mi justicia, Jesús.
Mi guerra y mi paz.
¡Mi libre libertad!
Mi muerte y mi vida, tú.
Palabra de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mis sueños,
¡cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
perdón de mi egoísmo,
crimen de mi proceso,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza, ¡tú!
Mi tierra prometida eres tú…
La pascua de mi pascua,
nuestra gloria por siempre,
Señor Jesús.”

* Imagen: Vía Crucis africano, XIII Estación, Jesús en brazos de su madre.

La pasión de Cristo

“UN SOLDADO LE ABRIÓ EL COSTADO CON LA LANZA”

– ¿Cómo podemos los seres humanos llegar a causar tanto dolor y sufrimiento en nuestros semejantes? ¿Cómo puede el odio aliado con el poder producir tanta destrucción y muerte?
– ¿Qué decir de las prisiones secretas, de la tortura y el desprecio de la vida del prisionero o del indefenso? ¿Qué utilidad redentora pudo tener tanta injusticia y dolor?

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1 . La Pasión de Cristo fue pasión de dolor por la gran crueldad, mas también pasión de amor por el gran amor que comunicó. Quedó de manifiesto que el odio y la envidia hieren y matan. Solo el amor y la compasión salvan de la muerte y resucitan.

La Pasión de Cristo reveló que Dios tiene corazón, que el Padre está cerca del abandonado y maltratado, que llegará pronto para limpiar su rostro y librarlo de la muerte, para restaurar su dignidad.

2 . Algunos oyeron a Cristo rezar desde la cruz un murmullo con versos de salmos:

– Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
– Te invoco de día y no respondes, de noche sin descanso, no hay nadie para socorrerme.
– No despreció la miseria del pobre, no le ocultó su rostro, cuando pidió auxilio lo escuchó.
– En tus manos encomiendo mi espíritu. Ten compasión de mí, mi vida está en tus manos.

3 . La Pasión de Cristo duró toda su vida, cuando conoció el dolor o la ausencia de sus seres queridos, cuando vio llorar a los niños o penar a las madres, cuando oyó a lo lejos el lamento del leproso y el grito del hambriento.

Sus entrañas se conmovieron con frecuencia por el sufrimiento de sus semejantes, su corazón sangraba y sus labios callaban, sus ojos lloraban por la muerte de sus amigos, ante la mujer amenazada o el enfermo incurable.

4 . La Pasión de Cristo continúa ahora en tantas personas maltratadas, excluidas o humilladas, en la pobreza y muerte indignas, en injustas condenas, en las ideas perseguidas.

La Pasión prosigue también en la fidelidad del amor solidario, en el perdón ofrecido, en la compasión sin condiciones, en el buen samaritano de cada día y de cada hora, en los via crucis sin fin de pueblos y barrios del mundo.

«Fluye sangre de tus sienes
hasta cegarte los ojos.
Cubierto de hilillos rojos
el morado rostro tienes.
Y al contemplar cómo vienes
una mujer se atraviesa,
te enjuga el rostro y te besa.
La llamaban la Verónica.
Y exacta tu faz agónica
en el lienzo queda impresa.»

(Via crucis VI, Gerardo Diego)

* Imagen: Icono de la Santa Faz o “Acheropita”, s.xvi, presentación del rostro de Cristo, la imagen desfigurada restablecida en su original dignidad y belleza.

La crucifixión de Cristo

Las noticias recién publicadas sobre el modo de crucificar los romanos en tiempo de Jesús no ofrecen mayor dificultad para un creyente, por la crueldad e inhumanidad de cualquier ejecución a muerte. Recordaré el contenido y la sobriedad de detalles de los antiguos relatos de la Pasión de Cristo.

¿Cómo ocurrió todo y por qué? ¿Cuál fue su significado?
¿Qué datos tenemos en los Evangelios sobre la ejecución y muerte de Jesús de Nazaret?

JuandeJuanes(1523-1579).eccehomomuseodelprado-3

1 ) Sabemos que la crucifixión era lo previsto, incluso por el mismo Jesús. Es el tipo de muerte que las autoridades religiosas y el pueblo pedirán al ser preguntados por el gobernador.

– Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado y crucificado.
– Insistían a gritos reclamando que fuera crucificado, y el griterío se hacía cada vez más violento. Al fin Pilatos resolvió acceder al pedido del pueblo.

2 ) Las circunstancias y algunos detalles reseñados por los evangelios serán los propios de una crucifixión, como el llevar la cruz, el repartirse sus vestiduras y ser ajusticiado con otros condenados:

– Jesús, cargando la cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Gólgota.
– Lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda.
– Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron.

[Lean más datos abajo en Comentarios]

3 ) El tiempo de agonía transcurrido hasta la muerte, de media mañana a media tarde, será de unas seis horas:

– Mediaba la mañana cuando lo crucificaron. Al mediodía se oscureció toda la tierra, hasta las tres de la tarde. Jesús exclamó: ¡Dios mío, por qué me has abandonado!

4 ) Con posterioridad a la muerte en cruz, los testigos señalarán otros hechos:

– Viendo a Jesús ya muerto, no le quebraron las piernas, un soldado le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
– José de Arimatea fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
– Después de bajarlo de la cruz, José y Nicodemo tomaron el cuerpo, lo envolvieron en una sábana empapada con perfumes y lo colocaron en un sepulcro en la roca.

5 ) Los textos sólo mencionarán los clavos, las manos y los pies, la herida del costado, para confirmar la identidad del resucitado, se trata del crucificado:

– Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Y les mostró las manos y el costado.
– Tomás dijo: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto mi dedo en el agujero de los clavos y en su costado, no lo creo’.
– Ocho días después, Jesús dijo a Tomás: ‘Mete aquí tu dedo, y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado. No seas incrédulo’. Tomás contestó: ¡Señor mío y Dios mío!

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-Imagen: Ecce Homo, 1570, Juan de Juanes. El Rostro de Cristo en medio del dolor, su mirada de compasión y de paz. “Salió Jesús con la corona de espinas y una capa roja. ‘Ahí tienen a este hombre’, dijo Pilato. La gente respondió: ¡Crucifícalo!”, s Juan c.19.
-Vean también el post “Las manos atadas de Cristo”.

(Lean más en “Meditaciones”, de Nicodemo M.)

La Pasión del mundo, hambre y violencia

Traigo al blog estas tres noticias al azar, motivos de preocupación que destaco como un triple grito de humanidad que a todos nos llega y golpea. Como si LA PASION DE CRISTO continuara representada en vivo en nuestros días.

— En la película “Jesús de Nazaret” (1977) de Franco Zeffirelli, Nicodemo miró al Crucificado y recitó unos versos del profeta Isaias:

“Desfigurado, despreciado,
triturado por nuestros crímenes,
herido de Dios y humillado, varón de dolores maltratado,
inocente murió con los malhechores,
cargó con nuestros pecados”

: La cotidiana VIOLENCIA de las pistolas en atentados, guerras y terrorismos. La sin razón de las armas, los secuestros y la muerte, en los cinco continentes. La violencia de la represión política o social sufrida por las personas que son o piensan diferente.
: El HAMBRE ya no es noticia en los medios de comunicación, y sin embargo las protestas en Camerún, Mozambique, Indonesia y otros países pobres, por el incremento del coste de los productos básicos. El Programa Mundial de Alimentos ONU advierte: quedarán desatendidas 73 millones de personas en 81 países, el 10% de los desnutridos del mundo.
: Unos 25 millones de personas son adictos a las DROGAS en el mundo. La Comisión de Estupefacientes de la ONU señala que el 0,5% de la población mundial depende de las drogas.

— Buscaremos motivos para la esperanza. Traigo estos versos de Raimon en su poema “Canción de las manos” (Cançó de les mans, 1964).

Del hombre miro
siempre las manos.
Manos de los que matan, sucias;
manos finas que mandan matar.
Manos temblorosas, secas,
manos temblorosas,
manos de los amantes.
Manos tan duras
de los que pasan hambre.
Manos tan puras
de cuando éramos niños.

* Imagen: “La Sábana Santa”, Georges Rouault (1871-1958), versión contemporánea del Rostro de Cristo, mirada de protesta y demanda de auxilio.