Pasión de Cristo, confórtame

– “CRISTO padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para seguir sus huellas. Cuando lo insultaron no insultó, en su pasión no amenazó; al contrario, se puso en manos del que juzga rectamente. Cargado con nuestros pecados, subió a la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos curaron”, 1ª carta de san Pedro c.2.

Para estos días que vienen de Pasión y Semana santa, tiempo de Via crucis y Procesiones, les ofreceré una reflexión de santo Tomás de Aquino, gran teólogo medieval. No serán líneas de elucubración, sino sentimientos para la meditación y el provecho personal: encontrar en Jesucristo un remedio y un ejemplo para imitar.

Bradi Barth | Él llevó su cruz

“¿Qué necesidad había de que el Hijo de Dios padeciera por nosotros? Se resumirá en dos puntos: necesidad de remedio por nuestros pecados, necesidad de ejemplo para nuestra vida.
+ Si buscas un ejemplo de caridad, nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
+ Si buscas la paciencia, Cristo sufrió paciente, no devolvió el insulto; como cordero al matadero, no abrió la boca.
+ Si buscas un ejemplo de humildad, mira al Crucificado, Dios quiso ser juzgado por Pilato, golpeado, desnudo, coronado de espinas.
+ Si buscas un ejemplo de obediencia, Él será obediente al Padre hasta la muerte, Hágase lo que tú quieras.”

* Conferencia sobre el CREDO, Tommaso d’Aquino, fraile italiano, 1225-1274, guía principal del pensamiento católico. Doctor de la Iglesia desde 1567.

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-Si lo desean podrán también escuchar esta conocida oración, “ALMA de CRISTO; Pasión de Cristo”, o en versión latina medieval en modo gregoriano ‘ANIMA CHRISTI’.

-Por esta Cuaresma y principio de la primavera, un amigo compartió así preocupado: “La liturgia del EVANGELIO fue primaveral, de esperanza, fue el canto de los pájaros, los niños jugando y el azul del cielo resplandeciente. La liturgia de las iglesias será en ocasiones triste, oscura, cruces y amenazas, poco festiva, sin apenas resurrección”. Lo pensaremos.

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-Del poeta castellano LOPE de VEGA (1562-1635), quisiera por las fechas recordar este conocido soneto, una íntima oración que verán llena de compromiso y afecto del poeta al Cristo crucificado:

Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado dese leño
en que tiendes los brazos poderosos:
.. vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
.. Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;
.. espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero, ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

Preguntas a Jesucristo

El tema quedó pendiente desde que publicamos “Las preguntas de Cristo”, las que él dirigió a sus propios discípulos y también a la gente. Ahora recordaremos las dudas que sus seguidores plantearon a Jesús de Nazaret, y las cuestiones que otros personajes le hicieron llegar a lo largo de los evangelios.

Sabemos por el redactor de los textos que algunas preguntas escondían una trampa, “para ponerlo a prueba”, otras fueron inquietudes sinceras, sobre la verdadera identidad de Jesús y su actividad.

Cristo | Bradi Barth

= Juan Bautista preguntó: “¿Eres tú el que tiene que venir o esperamos a otro?”
= Los discípulos buscaron conocerlo mejor: “Maestro, ¿dónde vives?”
= Nicodemo fue de noche a preguntarle: “¿Cómo podrá uno nacer de nuevo?”
= Al oir sus palabras y ver sus milagros: “¿No es este el hijo de José el carpintero?”
= Los fariseos preguntaron: “¿Por qué comes con publicanos y pecadores?”
= Los letrados: “¿Cuál es el mandamiento principal?”, “¿Quién es mi prójimo?”
= En casa de Simón el fariseo se preguntaron: “¿Quién será este que perdona pecados?”
= Pedro con dudas confesó: “A dónde iremos, Señor, solo tú tienes palabras de vida eterna”
= Los discípulos con admiración: “¿Quién será este que da órdenes al viento y le obedece?”
= Algún discípulo discutiendo: “Dinos quién es el más importante en el Reino de Dios”
= El sumo sacerdote le preguntó: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?”
= Pilato quiso saber: “¿Eres tú el rey de los judíos?”
= El día final unos preguntarán: “Señor ¿cuándo te vimos hambriento, desnudo o enfermo?”

Ahí quedaron algunas preguntas a Cristo. Sus respuestas formarán los evangelios, la novedad de sus propuestas y el misterio de su persona. Será la buena noticia que cambió los corazones y la situación de cuantos creyeron en él, como ocurre todavía hoy. Jesús inspira confianza y devuelve a muchas personas la esperanza.

Les pondré aquí las preguntas que hizo a Jesucristo al final de su vida el Cardenal Carlos Martini:

«Le preguntaré si me ama a pesar de que soy débil y de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo nuevamente de sus propios labios.
– También le quiero preguntar si en la muerte me vendrá a buscar, o si me recibe. Le pediré que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.» (De nuestro post “Cardenal Martini”)

Los mandamientos de Cristo

Lo habitual será hablar de los 10 mandamientos, la ley de Dios tal como aparece en la Biblia, preceptos la mayoría en forma de prohibición, “No matarás, no adorarás otros dioses, no robarás, no codiciarás la mujer de tu prójimo”.

JESÚS de NAZARET respetará esos mandamientos pero le parecen poco, ve más cosas y en positivo. Cuando le preguntaron por el mandamiento principal, entre la maraña de prohibiciones fariseas, respondió con estas palabras:

– “Este es el mandamiento más importante: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu fuerza, y a tu prójimo lo amarás como a ti mismo”.

Lavatorio de los pies | Bradi Barth

Jesús no es un legislador sino un maestro de vida con sus preferencias, “Si me aman, guardarán mis mandamientos”. A lo largo de los evangelios propuso un nuevo estilo, sus propias consignas y llamadas. Aquí verán en primer lugar el amor y la misericordia, la austeridad y el compartir, también la sencillez y el servicio, la oración y la misión.

□ Que se amen unos a otros como yo los he amado
– Amen a sus enemigos
– Perdonen y serán perdonados
– No juzguen y no serán juzgados
– Haz tú lo mismo, hazte prójimo
– Bendigan a los que los maldicen
– Sean perfectos como su Padre del cielo es perfecto
– Sean compasivos como el Padre es compasivo
□ Busquen ante todo el Reino de Dios y su justicia
– No atesores bienes en la tierra
– No vivan agobiados por el comer o el vestir
– Vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres
– Sígueme
□ Tienen que hacerse pequeños como niños
– Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas
– Cuidado con la doctrina de los fariseos
– No te dejes llamar maestro
– No ambicionen los primeros puestos
– Deberán lavarse los pies unos a otros
– El que quiera ser primero, sea el servidor de todos
□ Deberán orar siempre sin desfallecer
– Vigilen y oren, no caigan en la tentación
– Estén en vela, no saben el día ni la hora
– Vayan a trabajar a mi viña
– Anuncien el evangelio a todos los pueblos.

Y así unos cuantos más. Tal vez los cristianos nos acusemos todavía de incumplir los diez mandamientos, dejando de lado el mandamiento principal y olvidando los mandamientos de Cristo, tan cargados de vida y de utopía.

OREMOS.- Señor, tus palabras son mi alegría, tus mandatos mi delicia, y hacer tu voluntad llena mi vida. Eres modelo para vivir, maestro en conversar y ejemplo de amar. Tu mirada, tu modo de tratar, fue curación; tu manera de acoger y escuchar, fue consuelo y perdón. Imitaré tu confianza con el Padre y tu fraterna amistad con seguidoras y discípulos.

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.. Tus palabras alientan mi vida,
tu presencia conforta mi fe;
eres Vida, Verdad y Camino,
eres fuerza que ayuda a vencer ..