La Sabiduría | Salomón

Se refiere a la Sabiduría de los sabios que no presumen de serlo; no una conquista personal,  sino como regalo divino. Será horizonte de luz para iluminar situaciones y personas.

Esta Sabiduría sí será objeto de deseo y súplica para acertar con lo mejor y complacer a Dios. En el creyente el don de Sabiduría será satisfacción, para todos una bendición.

Elegir bien y realizar lo más justo para su pueblo: así fue notable Salomón rey, por su Sabiduría más que por sus riquezas. Hasta él llegaron reyes y reinas de otros pueblos. Salomón también fue Amigo de Dios.

-Le dijo un día Dios: ‘Pídeme lo que más quieras, y yo te lo daré’.
-Te pido, Señor, la Sabiduría -respondió Salomón- el don del discernimiento para acertar en los asuntos.
-Dijo Dios: ‘No me pediste riquezas sino inteligencia para hacer justicia. Yo te daré un corazón sabio y recto como ningún otro’.

DIOS de misericordia, que en tu Sabiduría formaste al hombre para regir el mundo con santidad y justicia…
SIERVO tuyo soy, pequeño para conocer el juicio y las leyes, sin la Sabiduría que procede de ti seré estimado en nada…
SEÑOR, dame tu Sabiduría que me asista en mis trabajos y venga yo a saber lo que es justo, lo que te agrada.

[Cf. 1Reyes c.3; Sabiduría c.9 // Imagen: Miguel A. Buonarroti, Jeremias, C.Sixtina, Roma]

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Leí algo más sobre el don del discernimiento, una técnica espiritual para elegir y acertar con lo que Dios quiere:

– San Ignacio de Loyola habló en los Ejercicios espirituales de variedad de ‘mociones en el alma’: deseos, temores, oscuridad, paz, alegría…
– El discernimiento busca saber a dónde me llevan esas ‘llamadas’: si al bien, al amor y la paz, entonces aceptaré. Habrá lucha interior.
– Dejó escrito: “Piensen que no el mucho saber satisface del todo el alma, sino el sentir y gustar internamente”.

Magdalena enamorada

¿Qué viste de camino,
María, en la mañana?
A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Vengan a Galilea,
allá el Señor aguarda;
allá verán los suyos
la gloria de la Pascua.

–Liturgia pascual

Fue su fiesta hará pocos días. Quise retomar el propósito de la Magdalena de acercarnos a Jesús de Nazaret que tanto significó para ella. El amor y la amistad crean proximidad, curando heridas, realizando sueños, ¿Eres tú, Señor? El amor buscará la presencia y la figura, ‘contemplar para amar’ lo llamó el santo de Loyola.

María Magdalena, anciana y exiliada, lo explicará así a unos jóvenes que quisieron saber más de Jesús :

– “Esta gente amiga llegó hasta mi puerta con pequeñas excusas, acercándose pronto al fuego que nos calentaba. Juntos soñábamos abrazando nuestras manos, y al poco despertábamos sintiéndonos personajes que vivieran en otro tiempo con el Galileo y sus discípulos, en un mundo que nos encantaba, un mundo de ensueño y bienestar.

Eran muy jóvenes y no me resultó difícil poner en marcha sus sentidos de dentro, imaginando y contemplando para que vieran y tocasen, que oyeran y hasta notasen aromas y sabores, ‘Ven, amigo mío, acércate, cuéntame’. Yo los fui llevando de la mano poco a poco hasta el Nazareno que los atraía con fuerza, familiarizados con sus bellos ojos y su semblante agradable. Cantamos abrazados una canción de amor:

Junto a ti
amor
todo es belleza,
tras de ti
mi vida
vuelo sin tregua,
sin ti
bondad suma
solo tristeza.

Sin haberlo visto ya lo amaban, como si en verdad lo conocieran. Las palabras y hasta los gestos del gran maestro les hablaron a ellos mismos, siguiendo paso a paso el camino que marcaba mi discurso, con frecuencia entrecortado por el recuerdo y la emoción, ¡Señor mío, amor mío!”

–Cf. ‘María Magdalena #4’

* Imagen: Anton Raphael Mengs, Magdalena penitente, 1765.

Elogio de la vida interior

Las personas hoy deberemos aprender el arte de escuchar, de hacer silencio, detenernos en nuestro interior, sentir la vida, escuchar la llamada de Dios en el silencio.

Fue un comentario al encuentro de JESÚS con Marta y María, que me llevó a buscar aspectos de la vida interior. La vida que fluye en el subsuelo, alimento para la vida en superficie.

JESÚS de Nazaret observó con respeto el interior y los sentimientos de las personas, sus pensamientos y deseos, la fe vacilante e inquietudes. Vendrá a la memoria Zaqueo el publicano, la mujer samaritana o Pedro arrepentido junto al lago.

A . – JESÚS fue hombre de oración, una relación de confianza y abandono. Pasó noches en oración, o al amanecer buscó el silencio y la soledad, la compañía del PADRE y la naturaleza.

“De madrugada, todavía muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario. Allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron a buscarlo”, san Marcos c.1.

Así lo vio R. Galarreta en sus versos:

– Con el frío primero que anuncia el alba,
cuando empiezan a cantar los pájaros
con cuidado, sorteando los cuerpos dormidos,
retira la cortina de la puerta, suavemente,
se desliza a la sombra de la calle,
se aleja hasta la arena de la playa,
y justo donde muere la última ola
rizada y silenciosa se acuclilla,
las manos extendidas sobre las rodillas
y deja que penetre en su alma el murmullo de Dios ”

B . – El Salmo 139 recordará la relación de intimidad entre el pueblo creyente y el Dios de la Alianza, una larga tradición de amistad, de luces y sombras, él conoce y nos ama.

“Señor, tú me conoces y estás siempre conmigo. Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad. Tú me conoces y respetas, me acompañas… En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo”.

JESÚS de Nazaret se presentó como pastor que conoce bien a sus ovejas, cuida de ellas y desea que lo conozcan, su voz y sus pasos, una familiaridad personal.

C . – “Vengan a mí si están cansados o se sienten agobiados. No teman. En mí solo encontrarán descanso y amistad… Yo soy pobre, humilde, amigo”.

La gente valoró la acogida de JESÚS al necesitado de atención y consuelo. Cansado él mismo llamó a la puerta de sus amigos, o buscó agua en el pozo de Samaría. Conversar y descansar. La oración será encuentro de amistad, una corriente fresca de vida interior.

– Cuando reces entra, cierra la puerta, ora a tu Padre que está contigo y ve en lo secreto.
– Recen así: PADRE NUESTRO, santificado sea tu nombre.
– Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece unido a mí, ese dará mucho fruto. 

D . – Nuestra oración estuvo llena de las propias preocupaciones e intereses. La presencia, el silencio, la escucha, abrirá nuestro corazón. Descubriremos la ternura del PADRE Dios que nos habla y acompaña. Eso será oración.

– Santa Teresa de Jesús explicó: “Oración no es sino tratar de amistad con quien sabemos que nos ama”.
– En su libro Ejercicios espirituales el santo de Loyola dijo: “No el mucho saber llenará del todo el alma, mas el sentir y gustar en el interior”.
– La madre Teresa de Calcuta dirá: “Para poder amar, tenemos que orar”.

= Conclusión : Importará mucho cuidar nuestra vida interior. Si estamos vacíos por dentro, seremos más vulnerables, disminuirá nuestra confianza en Dios, no sabremos qué hacer ni cómo defendernos del maligno, ‘Oren, para no caer en tentación’.

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MARÍA, la madre del Señor, fue ejemplo de escucha y de vida interior, de silencio y entrega. Así en esta canción “MADRE del SILENCIO”, del grupo universitario chileno ‘Canto Católico’.

Como una tarde tranquila,
como un suave atardecer,
era tu vida sencilla
en el pobre Nazareth;
y en medio de aquel silencio,
Dios te hablaba al corazón.

Virgen María, Madre del Señor:
danos tu silencio y paz
para escuchar su voz . .

Y sobre todo, María,
cuando nos habla en los hombres:
en el hermano que sufre,
en la sonrisa del niño,
en la mano del amigo,
y en la paz de una oración.

Elegir bien ~ Dos espíritus

# Algunos sintieron curiosidad por saber más del tema, al leer aquí mismo días atrás:

“¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño” (‘Liberación del mal’).

El punto de partida fue la contrariedad sentida en el interior de cada uno, como en un combate espiritual. Será poco decir que fue ‘la voz de la conciencia’, o una inquietud por heridas o culpas pasadas.

Escoger entre un camino de bondad y libertad, otro de egoísmo y servidumbre, ese será el problema. La persona que se vió a sí misma como dividida, rota e indecisa. Al creyente no le bastará la explicación de la psicología.

San Pablo trató el tema como un conflicto personal, un dilema sin resolver:

“No entiendo mis propios actos: no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. El hombre interior se siente de acuerdo con la Ley de Dios, pero otra ley lucha contra la ley de mi espíritu, y me hace esclavo”, a los Romanos c.7.

[Imagen: H. Matisse, Blue nude, 1952]

# Para que la libertad tome bien sus decisiones, el libro “Ejercicios” de Ignacio de Loyola aportó unas ayudas para discernir o distinguir la acción de los dos espíritus.

A la búsqueda de conocer mejor la voluntad de Dios y de ponerla en práctica, tomaré nota de las diversas consecuencias para mi vida, la huella que uno y otro espíritu dejaron en mí:

Esp° del BIEN . . | . .  Esp° del MAL

– alegría . . . . . . . . . tristeza
– paz . .  . . . .  . . . . . inquietud
– fe . .  . . . .  . . .  . . oscuridad
– esperanza . . . . . . . desaliento
– apertura .  . . . . . . cerrazón
– amor . .  . . .  . .  . . distancia
– ánimo . . . .  . . . . . desánimo
– confianza . . . . . . . . . temor
– humildad . . . . . . . . . soberbia
– entrega . . .  . .  . . . . repliegue
– acogida . . .  . . . . . . exclusión
– reunión . . . . . . . . . dispersión
– vida . .  . .  . . . .  . . . muerte

En la oración más conocida de Jesús de Nazaret, la última petición reflejó bien su propia experiencia: “Padre nuestro. . No permitas que caigamos en la tentación, y líbranos del Maligno”.

# Súplicas pidiendo que la LUZ venza a las tinieblas, que el Amor sane los corazones:

. . Señor Dios, LUZ que deseas alumbrar a todos, ilumina nuestro espíritu con tu claridad, para que nuestros pensamientos sean dignos de ti, y aprendamos a amarte de todo corazón.
. . Que tu Espíritu, Señor, encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y limpie la tiniebla del odio y la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer.

# El Papa Francisco lo explicó así, comentando cartas de s. Pablo:

” Hay dos espíritus, dos formas de pensar y de actuar: Espíritu de Dios y Espíritu del mundo. . . El Espíritu de Dios me conduce al bien, a la caridad,  a la oración. El Espíritu del mundo me llevará a la vanidad, el orgullo, el juicio. Nuestro corazón un ‘campo de batalla’, donde estos dos espíritus pelean”.

# Terminaré ahora el tema con estos versos que fueron también canto. La palabra que llegó al corazón a veces para herir, o para curar y salvar:

«Hay palabras que hieren o matan,
hay palabras que ahogan y arañan.
Palabras vacías, palabras gastadas,
palabras que hielan, palabras que cansan.

Y palabras serenas, palabras que calman,
palabras que llenan de noche callada.
Palabras que crean, palabras que sanan,
palabras tan tiernas, palabras que salvan.

Y el silencio donde curo tanta palabra.
Y el silencio donde busco Tu Palabra.»

[Al-Haraca, Palabras de vida]

Miradas al Cristo, la pasión

Les pondré por estas fechas un soneto de Pasión para acompañar con afecto y sentimiento su devoción, en el ir y venir de cofradías e imágenes de Semana santa. Una invitación a mirar, hablar y contemplar, con el corazón en la mano, la sincera impotencia y el propio pecado, mas con el deseo verdadero de corresponder y no defraudar al amor así ofrecido.

A JESÚS CRUCIFICADO

Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando
y sin ellos quererlo estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos querer estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida
y así con la palabra prisionera,
como a la carne a vuestra cruz asida,
quédeseme, Señor, el alma entera
así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así cuando queráis me muera.

–Rafael Schez Mazas

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-Recordaré también un poema /oración, medieval y anónimo, que podrán aquí escuchar, “Alma de Cristo”, o bien cantado en su original latino, melodía Nemesio Otaño (+1956):

.. ..

Fue frecuente en otro tiempo su rezo al final de las Misas. Parece que los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola lo pudieron divulgar:

– Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
– Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
– Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe.

Eligió la alegría

Algún autor contemporáneo quiso caracterizar al santo de Loyola, el autor de los Ejercicios espirituales, como “el santo que eligió la alegría”. Por su fiesta pasada recibí el texto con las explicaciones.

= En verdad la alegría verdadera será efecto de algo que fue bien, una ilusión o un sueño realizados, o bien una puerta cerrada que al fin se abrió entrando por ella la luz, una confianza y una amistad que reconfortan, una envidiable paz. Todo se ilumina y cobra sentido y color. La alegría no pasajera como exponente de la fe.

Un santo con esas características vale la pena, hará verosímil su testimonio, pues algo muy importante debió cambiarle la vida, “cambió su luto en danzas”. Fue el caso de algunos santos alegres. Alguien dijo: “un santo triste será un triste santo’. Felicidades, Ignacio.

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“Alegre en tu juventud, tu conversión a Dios no te robó la alegría. Cuando observaste en tus lecturas que unos pensamientos te dejaban triste y otros alegre, escogiste la alegría como criterio para adivinar donde andaba el buen camino. Tú fuiste ‘el santo que eligió la alegría’.
.. Un extraño personaje, dónde logró la información, te describió como ‘un pequeño españolito, un poco cojo, que tiene los ojos alegres’.
.. No solo fuiste alegre, sino que repartías alegría, cuando tropezabas con alguno de tus amigos tentado de tristeza, le mostrabas tanta alegría en la mirada que parecía que querías meterlo dentro del alma.”

* Dibujo, Picasso, El rostro de la paz.

= Más sobre la alegría. En los evangelios, Jesús de Nazaret presentó su encuentro con nosotros como una fiesta de boda, él mismo como novio feliz, también como el mejor vino. “Dijeron a Jesús los fariseos: Tus discípulos comen y beben, no ayunan como los de Juan. ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos?” O también, “Nadie echa vino nuevo en odres viejos. A vino nuevo, odres nuevos”.

Vivir al día

« El Señor te bendiga y te guarde,
te muestre su rostro y tenga piedad de ti,
el Señor te conceda la paz » (Números c.6)

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Unas notas sencillas para alguien que hizo Ejercicios espirituales, como el santo de Loyola. Útil para vivir al día, cada día, la fidelidad humilde de quien se ofreció al Cristo del Evangelio. No dejará pasar de largo nada de lo sucedido, sea para construir o no Reino de Dios, para agradecer y pedir perdón.

– Examinar la conciencia, repasar el día, revisar la vida, algo que caracterizó a las amigos/as y compañeros de san Ignacio, en diferentes épocas, culturas y continentes, en sus misiones, colegios, barrios e iglesias, solo deseando caminar en la verdad, ayudando a sus prójimos.

Estos fueron los puntos para la ‘Oración de revisión del día’:

1º . Me hago consciente de tu presencia, estás conmigo, Dios mío.
2º . Ayúdame a revisar lo que ocurrió hoy en mi vida.
3º . Gracias, Padre, por tantos favores, personas, por los detalles de cada día.
4º . Muéstrame y perdona mis fallos y pecados. Con tu ayuda te seguiré mejor.
5º . Dame fuerza, Señor, para complacerte, mejorar y hacer tu voluntad.
6º . Acabaré con un Padre nuestro.

Procuraré cada día vaciar mi corazón del mucho ego acumulado, limpiando de odios y rencores, de palabras y pensamientos vanos, de ofensas innecesarias, así amaneceré nuevo para darme mejor y para comunicar vida y paz.

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Tomado de los Ejercicios espirituales:

– Al comenzar el día. ” Te pido, Señor, en este día que todas mis intenciones, acciones y operaciones, sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de tu divina majestad.”

– Al terminar el día.  ” Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer, vos me lo disteis a vos señor lo torno, todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que esto me basta.”

Ejercicios, los deseos

DEMANDAR A DIOS N. SEÑOR LO QUE YO QUIERO Y DESEO

# ¿A dónde me llevará este tiempo de oración, soledad y silencio? Los deseos sinceros, convertidos en oración, marcarán el itinerario de los EJERCICIOS espirituales del santo de Loyola, expresando proyectos e ilusiones, también las propias carencias. Serán necesarias alianzas y complicidades para alcanzar lo que quiero y deseo.

Hoy les ofreceré finalmente las peticiones principales del libro espiritual. Al repetir lo que busco, daré valor a lo que pido y crecerá en mí el deseo, con la necesaria ayuda divina reconociendo mi impotencia.

LO QUE YO QUIERO Y DESEO

: Pediré sentir el interno CONOCIMIENTO de mis pecados y el desorden de mis operaciones, para que me enmiende y ordene.
: Petición a nuestro Señor para que no sea sordo a su llamado, mas presto y diligente para cumplir su voluntad.
: Demandar CONOCIMIENTO interno del Señor, que por mí se hizo hombre, para que más le ame y le siga.
: Pedir CONOCIMIENTO de los engaños del mal espíritu y ayuda para librarme, y conocimiento de la vida verdadera del rey eterno y gracia para imitarlo.
: Pediré el CONOCIMIENTO interno de tanto bien recibido, y así reconociendo pueda amar y servir en todo a su Divina Majestad.

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Conocimiento y lucidez resumirán bien el conjunto de súplicas. Un conocimiento no superficial, que favorezca el ejercicio correcto de la propia libertad. Saber lo que yo quiero y deseo, saber qué quiere Dios, querer lo que Él quiera.

Será la sabiduría del bien y del mal perdida en su divina simplicidad y limpieza. Pediremos su devolución, tras haberla malversado allá en el origen, engañados con malas artes, junto al árbol de la vida, de la ciencia del bien y del mal.

# Terminaré mi repaso de textos de los Ejercicios ignacianos con estos versos de Miguel de Unamuno, gran buscador de Dios, donde suplicó humildad en el vivir, sencillez en el desear, la infancia espiritual (?). Parece que cuando Unamuno murió, encontraron cerca esta oración:

«Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
y yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.»

Su oración nos recordó los sentimientos del pequeño salmo 130, “Abandono confiado en los brazos de Dios”:

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
yo acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

sanign_tomad# Finalmente, entre la nada y el todo, el santo de Loyola expresó con esta oración al final de su libro el deseo que de verdad importa:

“Tomad, Señor y recibid
toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis
a vos Señor lo torno;
todo es vuestro
disponed a toda vuestra voluntad,
dadme vuestro amor y gracia
que ésta me basta.”

(Aquí podrán escuchar esta oración con música)

– Vean algunas MEDITACIONES, inspiradas en los Ejercicios Esp.

Ejercicios, el seguimiento

Algún experto resumió el libro “Ejercicios espirituales” de San Ignacio de Loyola como ‘un camino de libertad’. Fue la experiencia del autor en su conversión, como verán en el texto clave que hoy les traigo: “Si quieres, puedes venir CONMIGO”. La fe y la amistad llevó al santo a decidirse por imitar y seguir a Jesús de Nazaret. Pensó ayudar a otros a hacer lo mismo.

– Habrá gente que no dará el paso, poniendo excusas; algunos se entusiasmaron, mas todo quedó en nada; otros, atemorizados se alejaron; muchos más sin embargo, seducidos por el Cristo del Evangelio, aun viéndose frágiles, le entregarán toda su libertad…

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LA LLAMADA DEL REY ETERNO

«Mi voluntad es de conquistar todo el mundo y los enemigos,
así entrar en la gloria de mi Padre.
Quien quisiere venir CONMIGO,
será contento de comer, beber y vestir como yo;
asimismo ha de trabajar CONMIGO en el día y vigilar en la noche,
porque así después tenga parte CONMIGO en la victoria,
como la ha tenido en los trabajos;
porque siguiéndome en la pena, también me siga en la gloria.»

La suerte está echada. Libre, personal, gozosa, total, así habrá de ser la respuesta del buen discípulo. Mas si no sintiere atractivo por el proyecto, ni seducción o invitación personal, ‘Ven conmigo’, el discípulo se verá pronto perdido, sin saber qué hacer ni a dónde ir.

El llamado no fue para gente selecta, más bien sencilla. La clave fue la fuerza del amor: Jesús de Nazaret presentó la fe en Él como amistad y trabajo en común, por un mundo más luminoso y fraterno. Tal vez no baste creer en Dios, debió pensar el Maestro, puedes apuntarte a ser discípulo de Jesucristo, a tu manera.

– “Señor, que os conozca, porque si os conozco os amaré. Señor, que os ame, porque si os amo os seguiré”, Ignacio de Loyola.

Encontré en mi mochila estos versos como eco de la propuesta de imitación y seguimiento:

YO VOY, SEÑOR

Yo voy, Señor.

Quien quisiere venir conmigo,
habrá de comer y vestir
como yo.
Quien quisiere trabajar conmigo,
vivirá y dormirá
como yo.

Yo voy, Señor.

Trabajar en el día, velar en la noche,
alcanzará la gloria si dura en la pena
como yo.
Si quisieres vivir conmigo
habrás de ofrecer y dejar todo
como yo.

Yo voy, Señor.

Ejercicios, al Cristo crucificado

– Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales, aunque el tema no fuera mucho con el tiempo.

Cuando existe un deseo de cambio y de renovación, uno buscará modelos y razones para cambiar. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.

Su búsqueda la expresó en el libro “Ejercicios” con este que él llama Coloquio, en realidad una reflexión consigo mismo a la vista de lo que puso ante sí, el Cristo crucificado. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No le pareció razonable quedar impasible . .

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DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ

«Imaginando a Christo nuestro Señor delante y puesto en cruz,
considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre,
y de vida eterna a muerte temporal,
y así a morir por mis pecados.

Otro tanto, mirando a mí mismo,
ver lo que hice por Christo,
lo que hago por Christo,
lo que debo hacer por Christo;
viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.»

– Lo que de verdad mueve a las personas, ojalá también al mundo, será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder, dando algo a cambio, pobre amor pero sincero. El soliloquio ignaciano contiene bellos sentimientos espirituales:

: La admiración, fue y será el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, es el porqué que abre búsquedas, cuestiona y vincula a admiradores y seguidores.
: La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona que admira, todo le parecerá poco para mostrar su amor al que le parece adorable.

S Ignacio | Manresa

: El seguimiento, será la decisión más lógica y probable, consecuencia de lo anterior, se promete el amante no abandonarlo nunca y quedar pendiente de la palabra, el gesto y la vida toda del amado.
: El abandono, que deja a un lado la propia voluntad y modo de ver, para ponerse él mismo y sus cosas en las manos del que ama, confiando mucho, buscando en todo solo complacer y servirle.
: La correspondencia, estará en el origen, la razón de ser de sus decisiones, el empeño en mostrar amor a quien mucho debe, su respuesta, pareciéndole poco lo que puede dar de quien tiene tanto, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.

Jesús de Nazaret pidió al discípulo: “Carga cada día con tu cruz, y sígueme”.
San Pablo dirá: “Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él”.

El conocido soneto anónimo “No me mueve mi Dios”, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:

TÚ ME MUEVES, SEÑOR

No me mueve mi Dios para quererte.

Una sentida oración
recorre los siglos en busca de autor,
siguiendo la mirada de Cristo
delante y puesto en cruz.

Tú me mueves, Señor.

Conmovido ante tanto dolor
confiesa tu admiración y tu amor.

Cómo corresponder,
te preguntas qué hacer
ante tanto amor, qué decir.

Mi silencio es reverencia,
mis palabras solo obediencia.

Tú me mueves, Señor.