Quédate, Señor

Compartiendo experiencias, peregrinos junto al Cristo peregrino, me llegó este poema de José Luis MARTÍN DESCALZO (+1991), testimonio de fe unido al bello texto del Evangelio, los caminantes de EMAÚS. Dos discípulos perdidos que en su gran decepción y duelo encontraron el camino bueno con el Maestro resucitado.

Confesaron al caminante la extrañeza y dolor por la muerte en cruz de JESÚS de NAZARET .. Un fracaso que pareció irreversible, y que será un paso para la nueva Vida que el Cristo resucitado irá comunicando.

Los versos de Martín Descalzo interpelaron el contenido de nuestra fe, probada a veces en la duda y el desengaño. La fe, experiencia o solo teoría, será madura si se abrió al cambio, a la certeza: ¡Es el Señor!

Cuando nos habló Jesús, sentimos en el corazón una luz y un calor imborrables .. Fue su experiencia, gustando el consuelo y la paz, obsequio del resucitado. ¡QUÉDATE, SEÑOR!, será su deseo de caminar siempre con la nueva luz, las señales que les dejó Jesús en el camino.

EL DIOS DE LA FE

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida. 

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* Imagen: Duccio di Buoninsegna, Camino a Emaús, 1308. Evangelio san Lucas c.24: ‘Discutiendo por el camino, Jesús mismo se acercó a ellos, mas no lo reconocieron.. Más tarde lo reconocerán al partir el pan’.

Pasión de Cristo, confórtame

– “CRISTO padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para seguir sus huellas. Cuando lo insultaron no insultó, en su pasión no amenazó; al contrario, se puso en manos del que juzga rectamente. Cargado con nuestros pecados, subió a la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos curaron”, 1ª carta de san Pedro c.2.

Para estos días que vienen de Pasión y Semana santa, tiempo de Via crucis y Procesiones, les ofreceré una reflexión de santo Tomás de Aquino, gran teólogo medieval. No serán líneas de elucubración, sino sentimientos para la meditación y el provecho personal: encontrar en Jesucristo un remedio y un ejemplo para imitar.

“¿Qué necesidad había de que el Hijo de Dios padeciera por nosotros? Se resumirá en dos puntos: necesidad de remedio por nuestros pecados, necesidad de ejemplo para nuestra vida.
+ Si buscas un ejemplo de caridad, nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
+ Si buscas la paciencia, Cristo sufrió paciente, no devolvió el insulto; como cordero al matadero, no abrió la boca.
+ Si buscas un ejemplo de humildad, mira al Crucificado, Dios quiso ser juzgado por Pilato, golpeado, desnudo, coronado de espinas.
+ Si buscas un ejemplo de obediencia, Él será obediente al Padre hasta la muerte, Hágase lo que tú quieras.”

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* Conferencia sobre el CREDO, Tommaso d’Aquino, fraile italiano, 1225-1274, guía principal del pensamiento católico. Doctor de la Iglesia desde 1567.

-Imagen: Bradi Barth, Él llevó su cruz.

-Si lo desean podrán también escuchar esta conocida oración, “ALMA de CRISTO; Pasión de Cristo”, o en versión latina medieval en modo gregoriano ‘ANIMA CHRISTI’.

Por esta Cuaresma y principio de la primavera, un amigo compartió así preocupado: “La liturgia del EVANGELIO fue primaveral, de esperanza, fue el canto de los pájaros, los niños jugando y el azul del cielo resplandeciente. La liturgia de las iglesias será en ocasiones triste, oscura, cruces y amenazas, poco festiva, sin apenas resurrección”. Lo pensaremos.

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Del poeta castellano LOPE de VEGA (1562-1635), quisiera por las fechas recordar este conocido soneto, una íntima oración que verán llena de compromiso y afecto del poeta al Cristo crucificado:

Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado dese leño
en que tiendes los brazos poderosos:
.. vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
.. Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;
.. espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero, ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

Los nombres de la Paz

La Paz tiene muchos nombres. En otro tiempo debió ser popular un escrito llamado “De los nombres de Cristo”, del clásico poeta fray Luis de León. Así me llegó la sugerencia para pensar sobre la Paz con sus distintos nombres y significados.

Se trató de un tema de evangelio, también la paz como no violencia. Más en concreto la Paz que Jesucristo comunicó a sus más allegados/as, fruto del esfuerzo en la cruz y de su resurrección, “Reciban mi Paz”.

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Una armonía interior consigo mismo, con todas las criaturas, con las personas de cerca y de lejos, con Dios. La paz interior como un tesoro encontrado, envidiable bienestar espiritual, equivalente a los diversos NOMBRES DE LA PAZ. Vean.

□ AMOR. El abrazo de paz, signo de unión y de amistad, expresión de fraternidad, ‘Cuenta conmigo’, una promesa sincera que pacifica.

□ ALEGRÍA. Ventana abierta de la paz interior, el corazón alegre comunicará bienestar; marchó la tristeza, llegó el consuelo.

□ CONFIANZA. Fruto maduro de la paz, atrás quedó la incertidumbre; será firmeza para el presente y el futuro, ‘No temas, yo estaré contigo’.

□ PERDÓN. Camino necesario y costoso para la paz: disculpar, comprender, reconciliar, curar heridas, ‘No mires atrás, olvida, ponte en camino’.

Antiguos escritos hablaron de Jesucristo como ‘Príncipe de la Paz’, él fue nuestra paz, su principio y principal fundamento. Con la muerte en cruz puso fin al supuesto ‘conflicto’ o distancia entre Dios y nosotros, liquidó toda cuenta pendiente. Nos llenará de su paz si suplicamos con fe, ‘Derrama, Señor, en nuestros corazones tu espíritu de amor y de paz’.

Para final recordarán la oración compartida pidiendo a Cristo que nos diera su paz:

“Dame señor Jesús la paz, tu paz será mi descanso.
Tú eres mi paz, tu amistad y tu compañía.
Si tengo tu paz, si te tengo a ti,
confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
Eres brisa ligera que serena,
agua fresca que calma mi sed,
voz decidida que apacigua las tormentas.
Tu paz es amor que abraza y reconforta,
amor que perdona y siempre disculpa.
Ven señor Jesús, ven Espíritu santo, ven dador de paz.”

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Cfr. nuestra entrada “Reconciliación”.

Dios, Padre nuestro

Desde siempre surgió la pregunta sobre Dios, quién es y cómo es. Difícil saberlo de primera mano. Los filósofos y teólogos de las religiones hicieron su esfuerzo por definir el ser y por expresar el parecer de Dios.

Quedará todavía abierta la cuestión de difícil respuesta, por el dolor y el sufrimiento injusto de tantos inocentes, ‘¿Dónde está Dios?’.

En algunas religiones será el mismo dios quien quiso darse a conocer por sus profetas y enviados, inspirando, iluminando y revelando sus planes y mandatos.

“En diversas ocasiones Dios habló a nuestros padres por los profetas. En este tiempo nos habló por medio del Hijo;
– Jesucristo es reflejo de la gloria de Dios, impronta de su ser. Su palabra poderosa mantiene el universo;
– Él purificó al mundo de sus pecados, y sentó en los cielos a la derecha del Dios de majestad”, Hebreos c.1.

Cierto que el texto de algunas oraciones nos ayudará a conocer el tono de la relación entre dios y nosotros: cercanía o distancia, temor o confianza, implicación o indiferencia.

# La oración del “Padre nuestro” según los evangelios fue comunicada a sus discípulos por el mismo Jesús de Nazaret, temas propios de su oración personal, inquietudes y sentimientos compartidos de la relación padre/ hijo, su mutuo amor y fidelidad.

Muchos fueron los comentarios y coletillas al Padre nuestro a lo largo de los siglos. Este que hoy les traigo fue una reacción sugerida por el propio texto original, como cada orante gustará hacer él mismo:

PADRE nuestro que estás en el cielo, en el amor y la belleza, en el universo y en cada uno, en nuestro corazón.
.. Santificado seas por todo lo hermoso y bueno en el mundo, por todo lo justo y honesto en muchas personas.
.. Que llegue tu REINO de paz, de justicia y verdad. Que tú seas el centro de mis intereses, deseando hacer tu voluntad.
.. Te necesitamos, que a todos llegue el PAN nuestro de la tierra y el pan del cielo, tu pan de vida, tu misma vida.
.. PERDONA, Señor, mis ofensas y pecados. Perdóname como yo quisiera perdonar cuando me siento ofendido.
.. No nos dejes caer en la TENTACIÓN, líbrame de mis juicios y envidias, de la violencia y desesperanza.
.. Gracias, Señor.”

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# Durante su visita a Auschwitz en 2006, Benedicto XVI se preguntó: «¿Dónde estaba Dios?». Tras el humo negro de hornos crematorios 1,1 millones de personas quedaron convertidas en ceniza, el azul del cielo se alejaba, y muchos prisioneros no pudieron seguir creyendo en un ser superior omnipotente y bueno. Sin embargo algunos confesaron: «La fe me salvó». En Auschwitz se derrumbó el Dios omnisciente y todopoderoso, quedará el grito de abandono de Jesús el viernes santo, el silencio de Dios el sábado santo y la sorpresa y abrazo del domingo de resurrección. – Cfr. testimonios de Elie Wiesel, premio Nobel de la paz 1986, superviviente en Auschwitz.

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* Imagen: San José, Parroquia san Josemaría Escrivá, Burgos, España.

-La oración ‘Padre nuestro’, en san Mateo c.6.
-Escuchen si gustan este canto que me llegó, el Padre nuestro con nuevo acento popular.

-Verán más respuestas a la pregunta, en el post “Cómo es Dios”.

Ven Espíritu | Pentecostés

Por el pasado Pentecostés pensé ponerles aquí unas afirmaciones y súplicas que escuché, reconociendo carencias y pidiendo ayuda. Me explicaron que el Espíritu santo lo prometió Jesús de Nazaret después de resucitar y antes de marchar al cielo.

La tarea del Espíritu será de cuidar la continuidad del evangelio, refrescar la memoria de Jesús, ser fuente de paz y de amor, de fraternidad. No será algo exterior o ajeno, sino íntimo y personal. Importa desear y pedir: Ven espíritu.

También leí que algunos sabios dijeron que el Espíritu santo fue el alma de Cristo, sugerente, otros el alma de la Iglesia, y también como el alma de nuestra propia alma. . A descubrir.

“No teman. Yo rogaré al Padre y les dará un Protector que permanecerá siempre con ustedes, el Espíritu de Verdad. No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes”, s Juan c.14.

RENUEVANOS POR DENTRO

+ Hemos aprendido a vivir sin interioridad, sin lo mejor de cada uno. Entretenidos, vivimos solo de bienestar, sin buscar la verdad … Ven, Espíritu Santo, libéranos del vacío interior.

+ Hemos aprendido a vivir sin raíces, sin metas. Programados desde fuera, no sabemos qué queremos ni a dónde vamos … Ven, Espíritu Santo, libéranos de la desorientación.

+ Más escépticos, tan frágiles e inseguros, nos cuesta hallar sosiego y la verdadera paz … Ven, Espíritu Santo, líbranos de la impaciencia y oscuridad.

+ Queremos ser libres, independientes; sentimos soledad, necesidad de amar y ser amados … Ven, Espíritu Santo, enséñanos a amar.

+ En nuestra vida sin apenas sitio para Dios, para el Misterio; llenos de ruidos por dentro, cómo notar su voz, su presencia … Ven, Espíritu Santo, enséñanos a creer.

Jesús nos dirá hoy como a sus amados discípulos y discípulas, exhalando su aliento: ‘Reciban Espíritu Santo … El espíritu es el que da vida. Él sostendrá sus vidas y alentará su débil fe, él renovará por dentro su frágil ser’.

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-Imagen: A. Durero, Manos orantes, 1508.

-El Catecismo católico hablará de “Los siete dones del Esp santo”: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, piedad, fortaleza y temor de Dios.

-Vean también del tema en nuestra entrada, “La intimidad de Dios”.

Las manos de la pascua

“Al atardecer los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: la paz con ustedes. Y les mostró las manos y el costado”, san Juan c.20.

“Al tercer día resucitó”, dirá sencillamente el credo cristiano más antiguo. El canto de pascua que hoy les traigo llamó mi atención, invitación a mirar bien lo que Cristo resucitado mostró a sus discípulos, sus manos de crucificado, “Miren las señales de los clavos en mis manos.. Soy yo, no teman”.

– Les ofreceré esto por mi aniversario, amigas, amigos y seguidores. Largo y lindo poema /oración que encontré, que no olvidó los detalles, será como una densa confesión mutua de fe y amistad; la invitación a seguir adelante sin que la cruz tan dura interrumpa la relación, ni el aparente fracaso limite la urgente tarea que espera a sus seguidores y seguidoras. Vean.

” Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
Soy yo, dijo a los suyos, vean mis manos;
serán siempre señal para creer,
la verdad del Señor resucitado.

Las manos de la Pascua lucirán
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianzas de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.

Manos amistosas, siempre unidas,
que nunca serán puños armados,
no amenazarán altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.

Oh Señor de las manos traspasadas,
Señor del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure del dolor en otras manos. “

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# Permitirán que les ponga aquí de nuevo por gusto estos enigmáticos versos “Las manos”, de Miguel de Unamuno, su contemplación del Cristo crucificado de Diego de Velázquez:

« Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz! ».

– El Cristo de Velázquez, III,20 –

(Imagen: Rostro de Cristo, fragmento, K. Argüello)

Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’… Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro para hablar del tema: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

– El de ahora será tiempo de paradojas y relatos fragmentarios. No sabemos, se nos escapa la realidad del después. . El creyente sí sabe, sabe porque cree y espera, “En la vida y en la muerte somos del Señor”, se fía y está seguro, fue su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe.

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

En la espera habré de vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al señor de la Casa. A nuestro Señor le gustará saber cómo traté mientras tanto los asuntos y las personas, pues fue en el aquí y el ahora donde se ocultó el tesoro del después.

• La Vida eterna no será una conquista por méritos propios ni tampoco un derecho a exigir, no será un sueño infantil ni una quimera.
• La Vida eterna solo fue una promesa, un regalo, la invitación a una fiesta, una herencia generosa, esperada.
• Pidan y recibirán, dijo el evangelio, pidamos recibir la gracia de una Vida plena, sin final.
• Dios espera conocer nuestra sed para saciarla, y nuestros deseos para llenarlos.
• El misterio último de la vida es Alguien que nos acoge, perdona y quiere nuestra alegría.
• La Vida eterna es Dios mismo, vivir y beber su vida, compartida en limpios arroyos de la fuente principal de donde mana el amor y no se agota.

La Vida eterna será regresar al fin a la Casa del Padre tras la aventura de perderse. Regresar y calmar el hambre, la propia sed, calmar también del Padre su espera, regresar y abrazarse fuerte y largo, pasar luego al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino, el de la última hora.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

– Recordarán las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir: «La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino. Que el mismo Jesús pueda dar respuesta a sus interrogantes más profundos».

Les pondré aquí unos versos, propia confesión de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos…

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde…

La vida muerte
es eternidad menuda;
la muerte vida
será eternidad divina.

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-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.
-Leí por Epifanía este ruego: “Rey de la vida, que te sometiste al dominio de la muerte para destruirla, danos la esperanza de los Magos para que anhelemos la vida eterna”.
-Vean el testimonio de un creyente en, “Creer en el cielo”, y también nuestro post, “Esperar”.

Alegría

A propósito de la pasada Navidad llegaron al blog algunas reflexiones que tocará ya compartir. Afectarán a nuestras viejas ideas sobre Dios que reflotaron en el subconsciente, cuando las creímos ya olvidadas.

Fuimos invitados a la fiesta de la llegada de un Dios amigo. Nuestra vida, a veces apagada y triste, recibió la invitación a la ALEGRÍA, ‘No puede haber tristeza cuando nace la vida’.

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Una alegría que en el evangelio disfrutaron los sencillos, abiertos a la cercanía de Dios, atraídos por su ternura. Una alegría liberadora, curativa de miedos y desconfianzas.

– ¿Cómo temer a un Dios que se nos acerca como niño? ¿Cómo huir ante quien se nos ofrece como un pequeño frágil e indefenso?
– Dios no ha venido armado de poder para imponerse, sino que llega con la ternura de un niño a quien podemos hacer sonreír o llorar.
– Dios no puede ser el todopoderoso de las viejas oraciones, encerrado en la seriedad y el misterio de un mundo inaccesible.
– Dios será este niño entregado cariñosamente a la humanidad, un pequeño que busca nuestra mirada para alegrarnos con su sonrisa.

El hecho de que Dios se haya hecho niño, dice mucho más de cómo es Dios que todas nuestras cavilaciones y especulaciones sobre su misterio. En silencio ante un niño, en la intimidad, acogeremos la cercanía y ternura de Dios. Una alegría diferente, un dios nuevo.

– Habré de mantenerme vigilante ante la tentación del temor o de la desesperanza; que la tristeza no apague la luz de la alegría y de la vida, patrimonio compartido por Dios con todos sus fieles. Esto mismo quiso decirnos Seve Lázaro con sus lindos versos.

Campo de minas

Yacen en lo hondo de uno mismo,
a veces libres, y otras bajo llave,
un tumulto de miedos y desánimos
sin razón, sin objeto, sin gobierno.

Pequeños dictadores del ocaso,
eternos asesinos de esperanza.
Metiendo en la mortaja nuestros sueños,
nos dejan paralíticos y cojos.

Viven y conviven entre ellos,
inmunes a su aliento y su fragancia,
burbujas de alegría y de entusiasmo
que curan, que acarician, que levantan.

Se expanden por el alma sin retraso,
asomando el devenir del infinito,
poniendo al corazón ruedas y alas.
La vida, en ellas, cobra su sentido.

Dame, Señor Jesús, instinto de discernimiento.
Sujeta mis miedos, recorta mis desánimos.
Devuelve a mi alegría y entusiasmo
la fuerza y la energía de tu resurrección.

* Verán también en nuestra entrada “El dios de Jesús”.

Orar con Nicodemo #2

La primera generación cristiana pensó en el retorno casi inmediato de Jesús el Señor resucitado, lleno de vida. No fue así. Poco a poco, sus seguidores debieron disponerse para una larga espera. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? . . Vean nuevos papeles de oración de Nicodemo, fariseo y luego discípulo, que fue de noche a interesarse por Jesús de Nazaret. Lo veremos todavía en la noche compartiendo la incertidumbre y desolación de los discípulos más cercanos al Señor. A pesar del testimonio del resucitado y de otros testigos, las dudas continúan. La fragilidad de la razón y la dureza de corazón no fueron superadas. Urge abrir puertas y ventanas del corazón y de la propia casa. Los discípulos pasadas las semanas desearán alcanzar ya un nuevo modo de verlo todo, levantando el vuelo al viento del Espíritu divino, mas sin perder de vista la vida nuestra de cada día… Deberán atreverse a lo imposible. Nicodemo ya anciano nacerá hombre nuevo, valiente y decidido. Así oró esta vez el discípulo de la última hora.

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¡PAZ A USTEDES!

«Como fue escrito: “Al llegar la noche del día primero de la semana, los discípulos se reunieron con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y saludó diciendo: ¡PAZ a ustedes!”. Pasados los días y las semanas, en otra noche cerrada, yo mismo Nicodemo supliqué así a Jesús resucitado: Entra tú, Señor, aunque encuentres cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ, nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Señor, muchos te seguimos dispuestos a todo, en los trabajos que tú nos pidas, pero nos vemos cansados, sin fuerzas y con miedo, nos hallarás todavía atemorizados, encerrados en nosotros mismos, en nuestros templos y en nuestras casas. El Reino de Dios no llega, mas Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Tus discípulos más valientes sintieron temor: miedo al ridículo y a la ineficacia, miedo al rechazo y el juicio, miedo incluso a la cárcel y la muerte. Tú nos lo anunciaste “el mundo los odiará”. Muchos sin embargo, enviados por ti en este tiempo difícil, optaron por abrir sus corazones, abriéndose al mundo, anunciando tu evangelio a la gente. Nada pudo detener ya su camino ni su tarea, ni la amenaza de suplicio ni la muerte. Hombres libres, fuertes, amando sin fronteras, entregados en ayuda de gente desvalida, siguiendo Señor tu ejemplo. ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, si encuentras cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Es la Buena Noticia ¡Cristo vive! Seguirte a ti, Señor, resulta arriesgado. Pero cómo dejarte, cómo desandar todo un camino de amistad y de fe contigo y con otras gentes, a dónde iremos si te dejamos. Muchas personas confían en ti y también en nosotros, no les defraudaremos. Te queremos, Señor, amigo nuestro. Aleja de nosotros toda inquietud, sabemos que tú estarás siempre con nosotros, a nuestro lado, dulce compañía en este camino nuestro de cada día, sabemos que tú vives nueva vida para siempre. Comparte con nosotros Señor tu misma vida, tu alegría, tu Espíritu Santo, tu amor divino. Tu Reino llegará y nuestra suerte cambiará, ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, aunque encuentres cerradas mis puertas, entra sin llamar y dame tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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La presencia

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«Por mi parte, les prometo que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo», san Mateo c.28

Pisando todavía terreno de ausencias y de muerte, llegó la ocasión de levantar la vista y traer al blog algún canto o poema de aire sencillo y piadoso, testimonio de la PASCUA, paso de la muerte a la vida, celebrando la resurrección. Será nuestro modo de evocar la discreta presencia y el trabajo incesante de Jesús de Nazaret. En efecto, para el creyente Jesús es el SEÑOR que abraza y engrandece sin límites todo espacio y todo tiempo; él puso punto y final a las sombras de tanto dolor y llanto, él será esperanza y promesa, llamarada de amor que brillará para siempre.

¡Qué alegre es tu presencia,
Señor resucitado,
cuando la fe te encuentra
porque te fue buscando!

La fe es la Magdalena
que te busca entre llantos.

Mi aleluya hoy se eleva
y vuela de mis labios,
tejiendo con sus vuelos
tapiz de alegres salmos.
Tu paz y tu alegría
-Señor resucitado-
ponen alas y ritmo 
a mi fe y a mi canto.

JL Mtez González

«Sin haberlo visto, lo aman, y sin contemplarlo todavía, creen en él, y se alegran con gozo indecible y radiante, alcanzando así la meta de su fe: la salvación personal», I san Pedro c.1

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Me hablaron de una oda A la Ascensión, un poema de Fray Luis de León. Recordarán que este fraile fue preso de la Inquisición española por traducir al castellano el libro de amor de la Biblia “El Cantar de los cantares”. Aquí tienen los versos de Fray Luis cargados de nostalgias e incertidumbre, de cariño e interrogantes, por la ausencia de Jesús a los ojos de sus amados discípulos:

¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto,
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?

Los antes bienhadados
y los agora tristes y afligidos,
¡a tus pechos criados,
de Ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura
¿qué no tendrá por sordo y desventura?

Aqueste mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?

¡Ay!, nube envidiosa
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!