Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’ . . Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro y complejo para hablar del tema: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

– El de ahora será tiempo de paradojas y metáforas, relatos fragmentarios y provisionales. No sabemos, se nos escapa la realidad del después . . El creyente sí sabe, sabe porque cree y espera vida eterna, “En la vida y en la muerte somos del Señor”, se fía y está seguro, fue su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe.

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

En la espera habré de vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al señor de la casa. A nuestro Señor le gustará saber cómo traté mientras tanto los asuntos y las personas, pues fue en el aquí y el ahora donde se ocultó el tesoro del después.

• La Vida eterna no será una conquista por méritos propios ni tampoco un derecho a exigir, no será un sueño infantil ni una quimera.
• La Vida eterna solo fue una promesa, un regalo, la invitación a una fiesta, una herencia generosa, esperada.
• Pidan y recibirán, dijo el evangelio, pidamos recibir la gracia de una Vida plena, sin final.
• Dios espera conocer nuestra sed para saciarla, y nuestros deseos para llenarlos.
• La Vida eterna es Dios mismo, vivir y beber su vida, compartida en limpios arroyos de la fuente principal de donde mana el amor y no se agota.

La Vida eterna será regresar al fin tras la aventura de perderse. Regresar y calmar el hambre, la propia sed, calmar también del Padre su espera, regresar y abrazarse fuerte y largo, pasar luego al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino, el de la última hora.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

– Recordarán las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir: «La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino. Que el mismo Jesús pueda dar respuesta a sus interrogantes más profundos».

Y pondré aquí unos versos, confesión propia de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos . .

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde . .

La vida muerte
es eternidad menuda.
La muerte vida
será eternidad divina.

___________

-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.
-Vean el testimonio de un creyente, “Creer en el cielo”, y también nuestro post “Esperar”.

Alegría

A propósito de la pasada Navidad llegaron al blog algunas reflexiones que tocará ya compartir. Afectarán a nuestras viejas ideas sobre Dios que reflotaron en el subconsciente, cuando las creímos ya olvidadas.

Fuimos invitados a la fiesta de la llegada de un Dios amigo. Nuestra vida, a veces apagada y triste, recibió la invitación a la ALEGRÍA, ‘No puede haber tristeza cuando nace la vida’.

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Una alegría que en el evangelio disfrutaron los sencillos, abiertos a la cercanía de Dios, atraídos por su ternura. Una alegría liberadora, curativa de miedos y desconfianzas.

– ¿Cómo temer a un Dios que se nos acerca como niño? ¿Cómo huir ante quien se nos ofrece como un pequeño frágil e indefenso?
– Dios no ha venido armado de poder para imponerse, sino que llega con la ternura de un niño a quien podemos hacer sonreír o llorar.
– Dios no puede ser el todopoderoso de las viejas oraciones, encerrado en la seriedad y el misterio de un mundo inaccesible.
– Dios será este niño entregado cariñosamente a la humanidad, un pequeño que busca nuestra mirada para alegrarnos con su sonrisa.

El hecho de que Dios se haya hecho niño, dice mucho más de cómo es Dios que todas nuestras cavilaciones y especulaciones sobre su misterio. En silencio ante un niño, en la intimidad, acogeremos la cercanía y ternura de Dios. Una alegría diferente, un dios nuevo.

– Habré de mantenerme vigilante ante la tentación del temor o de la desesperanza; que la tristeza no apague la luz de la alegría y de la vida, patrimonio compartido por Dios con todos sus fieles. Esto mismo quiso decirnos Seve Lázaro con sus lindos versos.

Campo de minas

Yacen en lo hondo de uno mismo,
a veces libres, y otras bajo llave,
un tumulto de miedos y desánimos
sin razón, sin objeto, sin gobierno.

Pequeños dictadores del ocaso,
eternos asesinos de esperanza.
Metiendo en la mortaja nuestros sueños,
nos dejan paralíticos y cojos.

Viven y conviven entre ellos,
inmunes a su aliento y su fragancia,
burbujas de alegría y de entusiasmo
que curan, que acarician, que levantan.

Se expanden por el alma sin retraso,
asomando el devenir del infinito,
poniendo al corazón ruedas y alas.
La vida, en ellas, cobra su sentido.

Dame, Señor Jesús, instinto de discernimiento.
Sujeta mis miedos, recorta mis desánimos.
Devuelve a mi alegría y entusiasmo
la fuerza y la energía de tu resurrección.

* Verán también en nuestra entrada “El dios de Jesús”.

Orar con Nicodemo #2

La primera generación cristiana pensó en el retorno casi inmediato de Jesús el Señor resucitado, lleno de vida. No fue así. Poco a poco, sus seguidores debieron disponerse para una larga espera. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? . . Vean nuevos papeles de oración de Nicodemo, fariseo y luego discípulo, que fue de noche a interesarse por Jesús de Nazaret. Lo veremos todavía en la noche compartiendo la incertidumbre y desolación de los discípulos más cercanos al Señor. A pesar del testimonio del resucitado y de otros testigos, las dudas continúan. La fragilidad de la razón y la dureza de corazón no fueron superadas. Urge abrir puertas y ventanas del corazón y de la propia casa. Los discípulos pasadas las semanas desearán alcanzar ya un nuevo modo de verlo todo, levantando el vuelo al viento del Espíritu divino, mas sin perder de vista la vida nuestra de cada día… Deberán atreverse a lo imposible. Nicodemo ya anciano nacerá hombre nuevo, valiente y decidido. Así oró esta vez el discípulo de la última hora.

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¡PAZ A USTEDES!

«Como fue escrito: “Al llegar la noche del día primero de la semana, los discípulos se reunieron con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y saludó diciendo: ¡PAZ a ustedes!”. Pasados los días y las semanas, en otra noche cerrada, yo mismo Nicodemo supliqué así a Jesús resucitado: Entra tú, Señor, aunque encuentres cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ, nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Señor, muchos te seguimos dispuestos a todo, en los trabajos que tú nos pidas, pero nos vemos cansados, sin fuerzas y con miedo, nos hallarás todavía atemorizados, encerrados en nosotros mismos, en nuestros templos y en nuestras casas. El Reino de Dios no llega, mas Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Tus discípulos más valientes sintieron temor: miedo al ridículo y a la ineficacia, miedo al rechazo y el juicio, miedo incluso a la cárcel y la muerte. Tú nos lo anunciaste “el mundo los odiará”. Muchos sin embargo, enviados por ti en este tiempo difícil, optaron por abrir sus corazones, abriéndose al mundo, anunciando tu evangelio a la gente. Nada pudo detener ya su camino ni su tarea, ni la amenaza de suplicio ni la muerte. Hombres libres, fuertes, amando sin fronteras, entregados en ayuda de gente desvalida, siguiendo Señor tu ejemplo. ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, si encuentras cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Es la Buena Noticia ¡Cristo vive! Seguirte a ti, Señor, resulta arriesgado. Pero cómo dejarte, cómo desandar todo un camino de amistad y de fe contigo y con otras gentes, a dónde iremos si te dejamos. Muchas personas confían en ti y también en nosotros, no les defraudaremos. Te queremos, Señor, amigo nuestro. Aleja de nosotros toda inquietud, sabemos que tú estarás siempre con nosotros, a nuestro lado, dulce compañía en este camino nuestro de cada día, sabemos que tú vives nueva vida para siempre. Comparte con nosotros Señor tu misma vida, tu alegría, tu Espíritu Santo, tu amor divino. Tu Reino llegará y nuestra suerte cambiará, ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, aunque encuentres cerradas mis puertas, entra sin llamar y dame tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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La presencia

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«Por mi parte, les prometo que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo», san Mateo c.28

Pisando todavía terreno de ausencias y de muerte, llegó la ocasión de levantar la vista y traer al blog algún canto o poema de aire sencillo y piadoso, testimonio de la Pascua, paso de la muerte a la vida, celebrando la resurrección. Será nuestro modo de evocar la discreta presencia y el trabajo incesante de Jesús de Nazaret. En efecto, para el creyente Jesús es el Señor, que abraza y engrandece sin límites todo espacio y tiempo; él puso punto y final a las sombras de tanto dolor y llanto, él esperanza y promesa, llamarada de amor que brillará para siempre.

¡Qué alegre es tu presencia,
Señor resucitado,
cuando la fe te encuentra
porque te fue buscando!

La fe es la Magdalena
que te busca entre llantos.

Mi aleluya hoy se eleva
y vuela de mis labios,
tejiendo con sus vuelos
tapiz de alegres salmos.
Tu paz y tu alegría
-Señor resucitado-
ponen alas y ritmo 
a mi fe y a mi canto.

JL Mtez González

«Sin haberlo visto, lo aman, y sin contemplarlo todavía, creen en él, y se alegran con gozo indecible y radiante, alcanzando así la meta de su fe: la salvación personal», I san Pedro c.1

= = = =

Me hablaron de una oda A la Ascensión, un poema de Fray Luis de León. Recordarán que este fraile fue preso de la Inquisición española por traducir al castellano el libro de amor de la Biblia “El Cantar de los cantares”. Aquí tienen los versos de Fray Luis cargados de nostalgias e incertidumbre, de cariño e interrogantes, por la ausencia de Jesús a los ojos de sus amados discípulos:

¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto,
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?

Los antes bienhadados
y los agora tristes y afligidos,
¡a tus pechos criados,
de Ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura
¿qué no tendrá por sordo y desventura?

Aqueste mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?

¡Ay!, nube envidiosa
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

Cómo es Dios

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A ti que buscas conocer a Dios, te pondré aquí este apunte de religión, fruto de alguna lectura. En los evangelios me llamaron la atención unas enigmáticas palabras de San Juan el discípulo amado:

– “A Dios nadie lo vió jamás”.
– “Ustedes no conocen ni conocerán a Dios, solo buscan su propia gloria”.
– “Yo les explicaré quién es Dios, yo mismo se lo daré a conocer”.
– “Solo el que ama conocerá a Dios, porque Él es amor”.

Así fue el pensamiento de Jesús de Nazaret, contado por quienes lo conocieron bien. Más que saber de Dios, interesará conocer su relación con nosotros, con la vida y las personas, su implicación en el presente y el futuro de la humanidad. Saber si pudiera iluminar nuestro destino final incierto, más allá de la muerte biológica; una inquietud de siempre para creyentes o no, una cuestión que interesa en este blog y a sus lectores.

¿Cómo es Dios? Pondré aquí unas afirmaciones que leí tiempo atrás, moviendo de lugar viejas ideas sobre lo humano y lo divino, a la vista entonces de un pequeño belén navideño:

• Dios es sencillo, cercano de las personas humildes, lejos de aquellos cuyo esfuerzo está obsesivamente dirigido a tener siempre más.
• Dios es gratuito, será comprendido más fácilmente por el pueblo sin recursos que por aquellos que piensan poder adquirirlo todo con dinero.
• Dios es bueno, lo entenderán mejor los que en verdad se quieren y ayudan como hermanos; más difícil será para los que viven egoístamente, estrujándole a la vida toda felicidad.

En la Biblia podrán leer esta reconfortante descripción del modo de ser de Dios, apostando por ubicar a Dios en el origen del origen de todo, también en nuestro tramo intermedio de ahora, y en el fin del final de todo:

“Señor, el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra. Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho. ¿Cómo subsistirían las cosas, si tú no lo hubieses querido? ¿Cómo conservarían su existencia, si tú no las hubieses llamado? Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida. Todos llevan tu soplo incorruptible. Tú corriges a los que caen, para que se conviertan y crean en ti, Señor.” (Sabiduría c.11)

(Vean sobre el tema nuestra entrada “Secretos de Dios”)

La otra felicidad

Recordarán sin duda la oferta oficial de felicidad que hay en los Evangelios, las conocidas “Bienaventuranzas”. En esta fiesta de agosto, les pondré más motivos de satisfacción y felicidad, también del evangelio. Jesús de Nazaret quiso animar a quienes siguieron sus pasos, si los vió cansados y desanimados por las muchas dificultades… Vean.

1 – «María, serás dichosa por haber creído que se cumplirá lo que te dijo el Señor» Lucas c.1. Fue la felicidad de la madre de Jesús, la creyente, llamada la primera a colaborar con la llegada del Reino de Dios, “Mi alma está alegre y cantará la misericordia del Señor”.

lit-Alegría_42 – «Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica» Lucas c.11. La doctrina es atractiva y el mensaje novedoso, mas lo importante será transformar la vida de las personas y la vida en general.

3 – «Feliz tú, Simón, porque mi Padre te concedió creer en mí» Mateo c.16. La felicidad que brota de haber conocido a Jesús. Fue el caso de algunos discípulos, aunque después lo negaron. La fe en Cristo como regalo de Dios a los sencillos de corazón.

4 – «¡Felices aquellos que me aceptan y no me malinterpretan!» Mateo c.11. Críticas y malentendidos sobre la persona y las pretensiones de Jesús. Él mostró hechos: Miren los ciegos y los paralíticos curados, los leprosos limpios, y la Buena Noticia anunciada a los más pobres.

5 – «¡Feliz serás tú si sientas a tu mesa a los pobres y los hambrientos, a los lisiados y los ciegos!» Lucas c.14. Invitación a la misericordia y a buscar la recompensa que solo Dios dará a los generosos y desprendidos: “Vengan benditos que me dieron de comer, entren en el Reino”.

6 – «Ustedes serán felices si hacen lo mismo que yo hice, el Señor y el Maestro que les lavó los pies» Juan c.13. El servidor pide a los discípulos la imitación, no la búsqueda del poder y la gloria personal, sino la entrega de la vida en servicio a los hermanos necesitados de amparo.

7 – «¡Felices los que crean sin haber visto!» Juan c.20. Respuesta de Jesús resucitado a las exigencias de santo Tomás, él quería ver para creer. Hay que fiarse de Dios, fiarse del testimonio fraterno y hacer la propia experiencia: “¡Señor mío y Dios mío!”.

Qué es morir #2

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+ En el funeral de su amiga oyeron leer un texto sobre la muerte y la vida. La gente quedó impresionada. Verán que es ingenuo pero bello, rebosante de fe y amistad. Desconocido para algunos, para otros ya oído. Pensé ponerlo aquí en resumen, confío les guste y ayude.

– La muerte no es nada, solo pasé a la habitación de al lado. Dénme el nombre que siempre me dieron. Hablen de mí como siempre lo hicieron. No usen un tono diferente. No tomen un aire solemne y triste. Sigan riendo de lo que nos hizo reír juntos.
– Recen, sonrían, piensen en mí. La vida es lo que siempre fue. El hilo no se cortó. ¿Por qué quedaré yo fuera de su mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de su vista? Todo está bien. No lloren si me amaron.
– Cuando la muerte venga a romper sus ligaduras, y cuando un día su alma de ustedes venga a este cielo en el que les precedió la mía, ese día volverán a ver a aquel que los amó y que siempre los ama, y encontrarán su corazón con todas sus ternuras purificadas.
– Volverán a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando juntos por los senderos nuevos de la luz y de la vida.

+ Conocerán la larga búsqueda de San Agustín, supuesto autor del texto, hasta encontrar la fe, y con ella sus certezas y gran confianza. Algo de ese amoroso hallazgo quiso expresar Pedro de Espinosa con sus versos:

«Ven; no por mí, por tu piedad te llamo;
que, como ausente tórtola
en seco estéril ramo,
con mi llanto granjeo y solicito
la dulce vista del esposo ausente,
o cual herido ciervo que a la fuente
corre y desea en el calor estivo
las vivas aguas con aliento vivo,
así mi alma, con afecto ardiente,
desea de hallarte.

Tarde he venido a amarte;
tarde te conocí; tarde he llegado.
¡Triste del tiempo triste que he tardado,
mi Dios, sin conocerte, pues estabas
dentro de mí, y de fuera andaba errado,
buscándote en las cosas!
Mas ninguna a pedirte me acobarde
que no me dejes, aunque vengo tarde.»

————-
-San Agustín, Obispo de Hipona (Annaba, Argelia), 354-430, escribió “Confesiones”.
-Pedro de Espinosa, Antequera (Málaga, España), 1578-1650.

( También nuestro post “Qué es morir” )

El alma

«El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada», san Juan c.6.

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Aquí tienen para su consideración dos parábolas sobre el compuesto de alma y cuerpo, pensando su ahora y el después, el tiempo intermedio y su destino último, del infinito valor de ambos, cuerpo y alma, mas como solo el alma permanece.

+ Aunque el bello frasco que la contiene fuera el más exquisito y selecto, si quedara vacío le faltará su aroma escogida, su esencia. Si acabara roto, pronto será no más que nada. Así el ALMA fuera del cuerpo si se derrama, ofrecerá a cambio todas sus cualidades y su belleza, libre ya y señora, sin más límite ni apretura.

+ Aun cuando su estuche fuera el más fino y noble, sus adornos únicos, para la más linda y valiosa joya, si quedara sin nada, nada será sin su tesoro. Se verá el ALMA resplandeciente y desprotegida, libre de su antiguo cuerpo, brillará por sí misma, divina, fuera de la morada donde un tiempo se ocultó.

¿Será la intuición del pensador creyente, o el sueño de un poeta o un idealista? Tal vez la realidad se asemeje algo a su idea, no lejos de su sueño.

La noche y el día | resurrección

Por estos días de santos y difuntos, traeré algunos versos sobre un tema reiterado en el blog. Me refiero a la muerte y resurrección nuestra, de nuestros seres queridos y del mismo Jesucristo, “Si Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos”.

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Tenemos una fe heredada y buscamos creer por nosotros mismos. En el tema de la muerte y de la vida, nuestra imaginación pudo quedar bloqueada, también nuestra razón. Nos fiaremos de las palabras del Señor: “Quien cree en mí vivirá para siempre”, y del testimonio de much@s que pusieron su vida toda y también su muerte en las manos del buen Dios.

+ Así estoy presentando la canción que pensé ponerles aquí, que leí con interés y en su simplicidad dió paz y confianza. Siempre quedará noche y oscuridad por algún rincón, mas la luz llegará. Si sabemos esperar, seguro que amanece, un día más.

«Nos dijeron de noche
que estabas muerto,
y la fe estuvo en vela
junto a tu cuerpo.
La noche entera
la pasamos queriendo
mover la piedra.

– No supieron contarlo
los centinelas:
nadie supo la hora
ni la manera.
Antes del día,
se cubrieron de gloria
tus cinco heridas.

Si los cinco sentidos
buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo
vivo y despierto.
La fe velando,
para verte de noche
resucitando.

– Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.»

+ Tal vez Jesús de Nazaret quiso referirse a esa necesaria simplicidad de espíritu, a la facilidad para confiar y soñar, para vivir una ilusión, cuando nos dijo que “será necesario haceros como un niño para entrar en el Reino que Dios les tiene preparado”.

————-
-Testimonio firme de s. Pablo en su 1ª carta a los Corintios c.15.
-Ilusión: “Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”, RAE, 2.

(Ver también nuestro post “Esperar siempre”)

Tiempo de esperas y sudores

Recibí hace días este recuerdo de una amiga de lejos. El motivo fue por la fiesta de la Ascensión, cuando Jesús de Nazaret después de resucitar se alejó de la vista de sus discípulos para siempre. Comenzó un tiempo de añoranzas e incertidumbres, tiempo de espera por su regreso. También será tiempo para el trabajo y el pan nuestro de cada día, tiempo de los sudores.

Es lo que ella quiso expresar con su envío del bello poema que la colombiana Gloria Inés Arias de Sánchez escribió para sus hijos, “No les dejo mi libertad, sino mis alas”. El Señor Jesús al despedirse de sus discípulos les ofreció su abrazo de amistad y una tarea a realizar, la promesa de su misteriosa presencia y su trabajo que deberán adivinar en su ausencia.

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«Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo
sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil,
un puñado de semillas y unas manos fuertes
labradas en el barro y en el viento.
No les dejo el fuego ya prendido
sino señalado el camino que lleva al bosque
y el atajo a la mina de carbón.
No les dejo el agua servida en los cántaros,
sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana,
y unas nubes que a veces llueven.
No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia,
sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo
en los montes y en los ríos abiertos.
No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal,
sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas.
No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo,
sino el firmamento habitado por estrellas,
y unas palmas verdes que miran a occidente.

No les dejo un fusil con doce balas,
sino un corazón, que además del beso sabe gritar.
No les dejo lo que pude encontrar,
sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar.
No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas.
No les dejo el amor entre las manos,
sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde
la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara.
No les dejo mi libertad sino mis alas.
No les dejo mis voces ni mis canciones,
sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar.
Y que ellos escriban, ellos sus versos,
como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche.
Que escriban ellos sus versos;
por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas…»