Loyola, aniversario -3 / los Ejercicios

IGNATIUS 500 | AÑO IGNACIANO

Celebrando la conversión… San Ignacio trabajó los Ejercicios espirituales en él mismo porque los necesitaba, en Loyola y luego en Manresa. Los pensó también como herramienta para ayudar a más gente.

– Ayudar a pensar, a rezar, para ser un buen cristiano y más, para tomar con buena luz grandes decisiones: “Déjalo todo y sígueme”.
– El nuevo caballero de Cristo ofrecerá los Ejercicios a personas deseosas de cambio, libres por dentro, cristianos descontentos con su vida.

Cuatro etapas resumidas en una palabra: Jesucristo, bien conocido, cercano amigo, necesitado de discípulos decididos.

*Primera etapa, repaso de la vida pasada, sus errores, el perdón y abrazo del Padre. El Ignacio convaleciente, las luchas interiores, dejando curar su orgullo con el bálsamo del evangelio: “Estás curado, ponte en camino”.

*La segunda será la vida de Cristo, su trabajo por la gente, buscando colaboradores. Empaparse del interior de Jesucristo, sus planes, su estilo de vida. Sentir y querer lo mismo, gustar la mutua amistad: “Ven conmigo, sígueme”.

*La tercera etapa, acompañar a Cristo junto a la Cruz, María y el discípulo amado, fidelidad a toda prueba. Y todo esto por mí, esperando mi respuesta. El seguimiento de Cristo, la cruz ahora, el sufrimiento de tantos: “Tengo sed”.

*Última parte será la misión, enviados para levantar al caído y consolar a quien perdió la esperanza. La resurrección de Cristo será misión universal, tarea de paz: “Vayan y anuncien la Buena noticia, curen las heridas, perdonen las ofensas”.

‘Qué haré por Cristo’, se preguntó Ignacio al principio del libro. Al final escribió una oración difícil, total, su deseo de corresponder:

“Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y también mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
vos me lo disteis, a vos Señor lo torno,
todo es vuestro, disponed según vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y vuestra gracia, esto me basta.”

__

-Si gustan podrán escuchar esta oración “Tomad Señor”, con música y fotos de Isa Solá, misionera en Haití.
(Isabel Solá fue asesinada en septiembre 2016 en un atraco, en Puerto Príncipe)

__

-Quedará el acuerdo de ponerles algo más del tema ignaciano otro día.

Nuevos caminos, la Pascua

“Las mujeres camino del sepulcro se decían: ¿Quién nos removerá la piedra? Mas un joven de blanco les dijo: No se asusten, Jesús Nazareno resucitó. Digan a sus discípulos que caminen a Galilea, allá lo verán”, san Mateo c.16.

Resumiré el llamado del Papa Francisco en la Pascua pasada:

+ Ir a Galilea significa empezar de nuevo, donde el Señor los llamó para seguirlo, el lugar del primer encuentro, junto al lago. Hacer memoria será agradecer, perdonar y hacer planes, ser testigo.

+ Ir a Galilea será recorrer nuevos caminos, avanzar, moverse en la dirección opuesta al sepulcro, ir hacia la luz. Las mujeres buscaron con la fe de los recuerdos, Jesús alguien del pasado.

+ Ir a Galilea significa ir a los confines, donde Jesús comenzó la misión, su buena noticia para los alejados, los que luchan por la vida, para los excluidos, los frágiles y más pobres, los enfermos.

En efecto, Jesús resucitado desea hacerse presente en el corazón del mundo, superando dudas y temores. Si compartimos la Paz que Él nos da, notaremos su presencia.

Finalizó su homilía de la noche pascual con estas cariñosas palabras:

-Hermana, hermano, si esta noche tu corazón vive una hora oscura y no amaneció, ven y abre tu corazón al anuncio de la Pascua.
-No tengas miedo, resucitó. Tus expectativas se cumplirán, tus lágrimas serán enjugadas y tus temores vencidos, por la luz de la esperanza.
-Sabes que el Señor camina siempre delante de ti, contigo. Con Él la vida comienza siempre de nuevo.

Quédate, Señor

Compartiendo experiencias me pasaron este poema de José L. Martín Descalzo para unir al texto de los peregrinos de Emaús. Dos discípulos perdidos y decepcionados encontraron el buen camino escuchando y hospedando al Maestro resucitado.

– Confesaron al caminante su extrañeza y dolor por la muerte en cruz de JESÚS de Nazaret. Un fracaso que pareció irreversible, será el paso a la nueva Vida que el Cristo resucitado irá comunicando.

Los versos de Martín Descalzo interpelaron nuestra fe, a veces puesta a prueba por la duda o el desengaño. La fe experiencia o solo teoría, será madura si permaneció abierta a lo nuevo, al cambio, la certeza: ¡Es el Señor!

– ‘Cuando nos habló Jesús, sentimos en el corazón una luz y un calor imborrables’... Fue su experiencia al gustar el consuelo y la paz obsequio del resucitado. ¡QUÉDATE, SEÑOR!, será su deseo de caminar siempre con la nueva luz, con las señales que dejó Jesús en el camino.

EL DIOS DE LA FE

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.

__ __

-Texto Emaús: san Lucas c.24

* Imagen: Duccio di Buoninsegna, Camino a Emaús, fragmento, 1308. Discutiendo por el camino, Jesús se acercó a ellos. Lo reconocerán al partir el pan.

__ __

Conocerán esta bella melodía litúrgica de Carmelo Erdozáin que podrán escuchar aquí, “Quédate Señor”.

Pasión de Cristo, confórtame

– “CRISTO padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para seguir sus huellas. Cuando lo insultaron no insultó, en su pasión no amenazó… Sus heridas nos curaron”, 1ª carta de san Pedro c.2.

Para estos días que vienen de Pasión y Semana santa, tiempo de Via crucis y Procesiones, les ofreceré una reflexión de santo Tomás de Aquino, gran teólogo medieval.

No serán líneas de elucubración, sino sentimientos para la meditación y el provecho personal: encontrar en Jesucristo un remedio y un ejemplo para imitar.

“¿Qué necesidad había de que el Hijo de Dios padeciera por nosotros? Se resumirá en dos puntos: necesidad de remedio por nuestros pecados, necesidad de ejemplo para nuestra vida.
+ Si buscas un ejemplo de caridad, nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
+ Si buscas la paciencia, Cristo sufrió paciente, no devolvió el insulto; como cordero al matadero, no abrió la boca.
+ Si buscas un ejemplo de humildad, mira al Crucificado, Dios quiso ser juzgado por Pilato, golpeado, desnudo, coronado de espinas.
+ Si buscas un ejemplo de obediencia, Él será obediente al Padre hasta la muerte, Hágase lo que tú quieras.”

__ __

* Conferencia sobre el CREDO, Tommaso d’Aquino, fraile dominico italiano, 1225-1274, guía principal del pensamiento católico. Doctor de la Iglesia desde 1567.

-Imagen: Bradi Barth, Él llevó su cruz.

-Si lo desean podrán también escuchar esta conocida oración medieval, “ALMA de CRISTO; Pasión de Cristo”, o en versión latina en modo gregoriano ‘ANIMA CHRISTI’.

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.

__ __

Del poeta castellano LOPE de VEGA (1562-1635), quisiera por las fechas recordar este soneto, íntima oración que verán llena de compromiso y afecto del poeta al Cristo crucificado:

Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado dese leño
en que tiendes los brazos poderosos:
.. vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
.. Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;
.. espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero, ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

Los nombres de la Paz

La Paz tiene muchos nombres. En otro tiempo debió ser popular un escrito llamado “De los nombres de Cristo”, del clásico poeta fray Luis de León. Así me llegó la sugerencia para pensar sobre la Paz con sus distintos nombres y significados.

Se trató de un tema de evangelio, también la paz como no violencia. Más en concreto la Paz que Jesucristo comunicó a sus más allegados/as, fruto del esfuerzo en la cruz y de su resurrección, “Reciban mi Paz”.

bn_tierra-del-aire-5

Una armonía interior consigo mismo, con todas las criaturas, con las personas de cerca y de lejos, con Dios. La paz interior como un tesoro encontrado, envidiable bienestar espiritual, equivalente a los diversos NOMBRES DE LA PAZ. Vean.

□ AMOR. El abrazo de paz, signo de unión y de amistad, expresión de fraternidad, ‘Cuenta conmigo’, una promesa sincera que pacifica.

□ ALEGRÍA. Ventana abierta de la paz interior, el corazón alegre comunicará bienestar; marchó la tristeza, llegó el consuelo.

□ CONFIANZA. Fruto maduro de la paz, atrás quedó la incertidumbre; será firmeza para el presente y el futuro, ‘No temas, yo estaré contigo’.

□ PERDÓN. Camino necesario y costoso para la paz: disculpar, comprender, reconciliar, curar heridas, ‘No mires atrás, olvida, ponte en camino’.

Antiguos escritos hablaron de Jesucristo como ‘Príncipe de la Paz’, él fue nuestra paz, su principio y principal fundamento. Con la muerte en cruz puso fin al supuesto ‘conflicto’ o distancia entre Dios y nosotros, liquidó toda cuenta pendiente. Nos llenará de su paz si suplicamos con fe, ‘Derrama, Señor, en nuestros corazones tu espíritu de amor y de paz’.

Para final recordarán la oración compartida pidiendo a Cristo que nos diera su paz:

“Dame señor Jesús la paz, tu paz será mi descanso.
Tú eres mi paz, tu amistad y tu compañía.
Si tengo tu paz, si te tengo a ti,
confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
Eres brisa ligera que serena,
agua fresca que calma mi sed,
voz decidida que apacigua las tormentas.
Tu paz es amor que abraza y reconforta,
amor que perdona y siempre disculpa.
Ven señor Jesús, ven Espíritu santo, ven dador de paz.”

__ __

Cfr. nuestra entrada “Reconciliación”.

Dios, Padre nuestro

Desde siempre surgió la pregunta sobre Dios, quién es y cómo es. Difícil saberlo de primera mano. Los filósofos y teólogos de las religiones hicieron su esfuerzo por definir el ser y por expresar el parecer de Dios.

Quedará todavía abierta la cuestión de difícil respuesta, por el dolor y el sufrimiento injusto de tantos inocentes, ‘¿Dónde está Dios?’.

En algunas religiones será el mismo dios quien quiso darse a conocer por sus profetas y enviados, inspirando, iluminando y revelando sus planes y mandatos.

“En diversas ocasiones Dios habló a nuestros padres por los profetas. En este tiempo nos habló por medio del Hijo;
– Jesucristo es reflejo de la gloria de Dios, impronta de su ser. Su palabra poderosa mantiene el universo;
– Él purificó al mundo de sus pecados, y sentó en los cielos a la derecha del Dios de majestad”, Hebreos c.1.

Cierto que el texto de algunas oraciones nos ayudará a conocer el tono de la relación entre dios y nosotros: cercanía o distancia, temor o confianza, implicación o indiferencia.

# La oración del “Padre nuestro” según los evangelios fue comunicada a sus discípulos por el mismo Jesús de Nazaret, temas propios de su oración personal, inquietudes y sentimientos compartidos de la relación padre/ hijo, su mutuo amor y fidelidad.

Muchos fueron los comentarios y coletillas al Padre nuestro a lo largo de los siglos. Este que hoy les traigo fue una reacción sugerida por el propio texto original, como cada orante gustará hacer él mismo:

PADRE nuestro que estás en el cielo, en el amor y la belleza, en el universo y en cada uno, en nuestro corazón.
.. Santificado seas por todo lo hermoso y bueno en el mundo, por todo lo justo y honesto en muchas personas.
.. Que llegue tu REINO de paz, de justicia y verdad. Que tú seas el centro de mis intereses, deseando hacer tu voluntad.
.. Te necesitamos, que a todos llegue el PAN nuestro de la tierra y el pan del cielo, tu pan de vida, tu misma vida.
.. PERDONA, Señor, mis ofensas y pecados. Perdóname como yo quisiera perdonar cuando me siento ofendido.
.. No nos dejes caer en la TENTACIÓN, líbrame de mis juicios y envidias, de la violencia y desesperanza.
.. Gracias, Señor.”

__ __

# Durante su visita a Auschwitz en 2006, Benedicto XVI se preguntó: «¿Dónde estaba Dios?». Tras el humo negro de hornos crematorios 1,1 millones de personas quedaron convertidas en ceniza, el azul del cielo se alejaba, y muchos prisioneros no pudieron seguir creyendo en un ser superior omnipotente y bueno. Sin embargo algunos confesaron: «La fe me salvó». En Auschwitz se derrumbó el Dios omnisciente y todopoderoso, quedará el grito de abandono de Jesús el viernes santo, el silencio de Dios el sábado santo y la sorpresa y abrazo del domingo de resurrección. – Cfr. testimonios de Elie Wiesel, premio Nobel de la paz 1986, superviviente en Auschwitz.

__ __

* Imagen: San José, Parroquia san Josemaría Escrivá, Burgos, España.

-La oración ‘Padre nuestro’, en san Mateo c.6.
-Escuchen si gustan este canto que me llegó, el Padre nuestro con nuevo acento popular.

-Verán más respuestas a la pregunta, en el post “Cómo es Dios”.

Ven, Espíritu | Pentecostés

– ” No teman. Yo rogaré al Padre y les enviará un Defensor que permanecerá siempre con ustedes, el Espíritu de Verdad. No los dejaré huérfanos, volveré “, s Juan c.14.

Por el pasado Pentecostés pensé ponerles aquí unas súplicas, reconociendo carencias y pidiendo ayuda. Me explicaron que el Espíritu santo lo prometió Jesús de Nazaret después de resucitar y antes de marchar al cielo.

La tarea del Espíritu será de cuidar la continuidad del evangelio, refrescar nuestra memoria de Jesús, ser fuente de paz y de amor, de fraternidad. No será algo exterior o ajeno, sino íntimo y personal. Importará mucho desear y pedir: Ven, espíritu santo.

También leí que algunos sabios dijeron que el Espíritu santo fue el alma de Cristo, otros el alma de la Iglesia, y también que será como el alma de nuestra propia alma.

RENUÉVANOS POR DENTRO

. . Aprendimos a vivir sin interioridad, sin lo mejor de cada uno, para el bienestar… Ven, Espíritu Santo, libéranos del vacío interior.

. . No podremos vivir sin raíces, sin metas, sin saber qué queremos ni a dónde vamos… Ven, Espíritu Santo, ilumina nuestra desorientación.

. . Escépticos, frágiles e inseguros, nos cuesta hallar sosiego y la verdadera paz… Ven, Espíritu Santo, quítanos toda impaciencia y oscuridad.

. . Queremos ser libres, independientes; sentimos soledad, necesidad de amar y ser amados… Ven, Espíritu Santo, enséñanos a amar.

. . Sin apenas sitio para Dios, para el Misterio; llenos de ruidos por dentro, cómo notar su voz, su presencia… Ven, Espíritu Santo, ayúdanos a creer.

Jesús nos dirá también hoy a discípulos y discípulas, con su aliento: ‘Reciban Espíritu Santo… El espíritu es el que da vida. Él sostendrá sus vidas y alentará su débil fe, él renovará por dentro su frágil ser’.

__ __

-Imagen: A. Durero, Manos orantes, 1508.

-El Catecismo católico hablará de “Los siete dones del Espíritu santo”: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, piedad, fortaleza y temor de Dios.

-Vean también del tema en nuestra entrada, “La intimidad de Dios”.

Las manos de la pascua

“Al atardecer los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: la paz con ustedes. Y les mostró las manos y el costado”, san Juan c.20.

“Al tercer día resucitó”, dirá sencillamente el credo cristiano más antiguo. El canto de pascua que hoy les traigo llamó mi atención, invitación a mirar bien lo que Cristo resucitado mostró a sus discípulos, sus manos de crucificado, “Miren las señales de los clavos en mis manos. Soy yo, no teman”.

– Les ofreceré este largo y lindo poema que encontré; no olvidó los detalles, como una confesión mutua de fe y amistad, invitación a seguir adelante sin que la cruz interrumpa la relación, ni el aparente fracaso limite la urgente tarea que espera a sus seguidores y seguidoras.

Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
Soy yo, dijo a los suyos, vean mis manos;
serán siempre señal para creer,
la verdad del Señor resucitado.

Las manos de la Pascua lucirán
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianzas de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.

Manos amistosas, siempre unidas,
que nunca serán puños armados,
no amenazarán altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.

Oh Señor de las manos traspasadas,
Señor del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure del dolor en otras manos.

__ __

# Permitirán que les ponga aquí de nuevo por gusto estos enigmáticos versos “Las manos”, de Miguel de Unamuno, su contemplación del Cristo crucificado de Diego de Velázquez:

«Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz!»

–El Cristo de Velázquez, III,20.

* Imagen: Rostro de Cristo, fragmento, K.Argüello.

Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, todas quedaron dormidas. A medianoche se oyó: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’… Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

Será tiempo de paradojas y relatos fragmentarios, apenas nada del después. El creyente sí sabe, porque cree y espera, será su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe:

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

Importará vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al Señor de la casa… Le gustará saber cómo traté los asuntos y las personas, pues en el aquí y el ahora se ocultó el tesoro del después.

– La Vida eterna no será una conquista por méritos ni un derecho a exigir, ni una quimera.
– La Vida eterna fue promesa y regalo, la invitación a una fiesta, una herencia esperada.
– ‘Por la fe, Abraham salió sin saber a dónde iba’, Hebreos c.11.
– ‘Conduciré a los ciegos por un camino que desconocen’, Isaías c.42.
– A lo lejos la Tierra prometida, peregrinos a un territorio desconocido.

El misterio último de la vida es Alguien que nos espera, acoge y perdona. La Vida eterna es Dios mismo, su Vida compartida desde la fuente de donde mana el Amor que no se agota. Morir será nacer de nuevo.

Será regresar al fin a la Casa del Padre, calmar la propia sed y enjugar las lágrimas, calmar también del Padre su espera y abrazarse fuerte, pasar al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

Les recordaré las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir:

“La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino”.

Vean ahora unos versos, propia confesión de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos…

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde…

La vida muerte
es eternidad menuda;
la muerte vida
será eternidad divina.

__ __

-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.

-Vean el testimonio de un creyente, “Creer en el cielo”.

Alegría

A propósito de la pasada Navidad llegaron al blog algunas reflexiones que tocará ya compartir. Afectarán a nuestras viejas ideas sobre Dios que reflotaron en el subconsciente, cuando las creímos ya olvidadas.

Fuimos invitados a la fiesta de la llegada de un Dios amigo. Nuestra vida, a veces apagada y triste, recibió la invitación a la ALEGRÍA, ‘No puede haber tristeza cuando nace la vida’.

inf_frater

Una alegría que en el evangelio disfrutaron los sencillos, abiertos a la cercanía de Dios, atraídos por su ternura. Una alegría liberadora, curativa de miedos y desconfianzas.

– ¿Cómo temer a un Dios que se nos acerca como niño? ¿Cómo huir ante quien se nos ofrece como un pequeño frágil e indefenso?
– Dios no ha venido armado de poder para imponerse, sino que llega con la ternura de un niño a quien podemos hacer sonreír o llorar.
– Dios no puede ser el todopoderoso de las viejas oraciones, encerrado en la seriedad y el misterio de un mundo inaccesible.
– Dios será este niño entregado cariñosamente a la humanidad, un pequeño que busca nuestra mirada para alegrarnos con su sonrisa.

El hecho de que Dios se haya hecho niño, dice mucho más de cómo es Dios que todas nuestras cavilaciones y especulaciones sobre su misterio. En silencio ante un niño, en la intimidad, acogeremos la cercanía y ternura de Dios. Una alegría diferente, un dios nuevo.

– Habré de mantenerme vigilante ante la tentación del temor o de la desesperanza; que la tristeza no apague la luz de la alegría y de la vida, patrimonio compartido por Dios con todos sus fieles. Esto mismo quiso decirnos Seve Lázaro con sus lindos versos.

Campo de minas

Yacen en lo hondo de uno mismo,
a veces libres, y otras bajo llave,
un tumulto de miedos y desánimos
sin razón, sin objeto, sin gobierno.

Pequeños dictadores del ocaso,
eternos asesinos de esperanza.
Metiendo en la mortaja nuestros sueños,
nos dejan paralíticos y cojos.

Viven y conviven entre ellos,
inmunes a su aliento y su fragancia,
burbujas de alegría y de entusiasmo
que curan, que acarician, que levantan.

Se expanden por el alma sin retraso,
asomando el devenir del infinito,
poniendo al corazón ruedas y alas.
La vida, en ellas, cobra su sentido.

Dame, Señor Jesús, instinto de discernimiento.
Sujeta mis miedos, recorta mis desánimos.
Devuelve a mi alegría y entusiasmo
la fuerza y la energía de tu resurrección.

* Verán también en nuestra entrada “El dios de Jesús”.