La autoridad ~ el fariseo

– “Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. No será así entre ustedes. Si alguno quiere ser grande y el primero, que se haga el servidor de todos”, san Mateo c.20.

De la falsedad, el fariseísmo y la incoherencia. Unos items que leí y me sirvieron. En primer lugar para la autocrítica sincera, el examen de errores, para dar cuenta de encargos recibidos.

El resultado fue muchas veces la autocomplacencia en lugar del servicio, el abuso de poder en lugar de la autoridad ejercida en beneficio de otros.

La sugerencia del tema vino del Evangelio. Jesús de Nazaret dirigió en público sus críticas, palabras muy duras, contra los dirigentes religiosos de su tiempo. Fue crítico con el estamento fariseo, con los sabios y entendidos del momento, por el daño que ocasionaron a la gente sencilla, agobiada por sus juicios e imposiciones.

– “¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, son unos hipócritas! Son como sepulcros bien pintados, se ven maravillosos, por dentro llenos de podredumbre. Aparentan como personas muy correctas, mas en su interior van llenos de falsedad y maldad”, san Mateo c.23.

1 . «No hacen lo que dicen». El mayor fallo será la incoherencia. Hablamos mucho, damos lecciones a todos, pero no vivimos lo que predicamos. Tendrán poder pero les falta autoridad.

2 . «Cargan fardos pesados sobre la gente». Exigentes y severos con los demás, agobiando a la gente sencilla. Jesús, humilde de corazón, se preocupó de acoger y hacer ligera su carga.

3 . «Todo lo hacen para que los vea la gente». Pendientes de la imagen, buscando ‘quedar bien’, atentos a su prestigio personal. Vivan atentos al bien, ante ese Dios que ve en lo secreto.

4 . «Les gustan los primeros puestos y las reverencias». Pretenden privilegios, desigualdad, no ser como uno más. ¿El discípulo de Jesús buscando ser distinguido y reverenciado?

5 . «No se dejen llamar maestros, su Maestro es Cristo». No busquen llamar la atención ni dar lecciones; orienten su atención solo hacia Él.

– “¿De qué venían discutiendo por el camino? Ellos callaron, pues discutieron quién era el más importante de todos. Jesús tomó a un niño, lo puso en medio: Si ustedes no se hacen pequeños, como niños, no entrarán en el Reino de Dios”, san Marcos c.9. 

Jesús de Nazaret no quiso que la nueva Comunidad tuviera los vicios de autocomplacencia y falsedad. Su apuesta será por la fraternidad y el servicio . . Que cuantos tuvieran responsabilidad en formación o en equipos de vida o de trabajo, que se examinen de su intención al actuar, qué los mueve, qué buscan en verdad.

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-Imagen: Jueves santo en la cárcel, Papa Francisco, Roma.
-Fariseo: quien aparenta rigor y austeridad; hipócrita (RAE).

* Francisco celebró el pasado 19 de noviembre la I Jornada mundial de los Pobres, compartiendo mesa en el Vaticano con 1500 indigentes. Lean el Mensaje del Papa para la Jornada, “No amemos de palabra”.

Yo estoy a la puerta

Inspirado en su meditación asidua de la vida de Cristo, un misionero de Madagascar ya fallecido escribió tiempo atrás el poema oración que les pondré hoy en el blog. El autor tomará el punto de vista del mismo Jesús que expresó con frecuencia su pena ante la multitud abandonada.

– “Lo que harán por esos pequeños, conmigo lo harán. Serán benditos si fueron compasivos”. El Señor conoció de cerca nuestra indolencia, aseguró sentirse identificado con quien quedó malherido, y también con quien tuvo misericordia.

Jesús de Nazaret nos está invitando a mirar hoy con sus ojos la pobreza y el dolor de muchas personas, algunas vemos cada día en nuestras plazas y nuestra pantallas, rostros tristes y doloridos, interpelantes, víctimas de pobrezas y violencias.

– “Miren que yo estoy a la puerta y llamo, si oyeran mi voz y me abren, entraré y cenaremos juntos”, Apocalipsis c.3.

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«El Dios que conozco
permanece a la sombra de mi casa.
Cada día pide un poco de arroz,
más aún, una mirada de cariño, un rostro acogedor.

El Dios que conozco nació en un pesebre
y murió en un leño.
Y desde una cierta mañana de Pascua,
va de acá para allá por el mundo,
se confunde entre la muchedumbre anónima,
entre los olvidados, los rechazados,
y nueve de cada diez veces no es reconocido.

El Dios que conozco no tiene poder.
Me dice que tiene hambre, que tiene sed, que está desnudo,
que es extranjero, que está preso.
Creí entender su voz el otro día:

‘Estoy siempre con vosotros, nunca os he abandonado.
No me dejéis morir de hambre,
no me dejéis una noche más sin techo, sin calor.
No me dejéis en tanta aflicción.
Llamo a la puerta, pero nadie me responde.
Hace frío, estoy solo, nadie viene en mi ayuda’.

El Dios que yo conozco se llama Jesucristo,
permanece a la sombra de mi casa.»

Jacques Couture ~ 1986

– “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o te vimos forastero y te recibimos? . . Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”, san Mateo c.25.

Orar con Nicodemo #7

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípul@s. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que todos veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’ . . Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro y complejo para hablar del tema: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

– El de ahora será tiempo de paradojas y metáforas, relatos fragmentarios y provisionales. No sabemos, se nos escapa la realidad del después . . El creyente sí sabe, sabe porque cree y espera vida eterna, “En la vida y en la muerte somos del Señor”, se fía y está seguro, fue su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe.

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

En la espera habré de vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al señor de la casa. A nuestro Señor le gustará saber cómo traté mientras tanto los asuntos y las personas, pues fue en el aquí y el ahora donde se ocultó el tesoro del después.

• La Vida eterna no será una conquista por méritos propios ni tampoco un derecho a exigir, no será un sueño infantil ni una quimera.
• La Vida eterna solo fue una promesa, un regalo, la invitación a una fiesta, una herencia generosa, esperada.
• Pidan y recibirán, dijo el evangelio, pidamos recibir la gracia de una Vida plena, sin final.
• Dios espera conocer nuestra sed para saciarla, y nuestros deseos para llenarlos.
• La Vida eterna es Dios mismo, vivir y beber su vida, compartida en limpios arroyos de la fuente principal de donde mana el amor y no se agota.

La Vida eterna será regresar al fin tras la aventura de perderse. Regresar y calmar el hambre, la propia sed, calmar también del Padre su espera, regresar y abrazarse fuerte y largo, pasar luego al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino, el de la última hora.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

– Recordarán las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir: «La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino. Que el mismo Jesús pueda dar respuesta a sus interrogantes más profundos».

Y pondré aquí unos versos, confesión propia de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos . .

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde . .

La vida muerte
es eternidad menuda.
La muerte vida
será eternidad divina.

___________

-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.
-Vean el testimonio de un creyente, “Creer en el cielo”, y también nuestro post “Esperar”.

Orar con Nicodemo #6

De nuevo podrán leer aquí unos papeles de oración de Nicodemo, el discípulo de última hora que de noche se interesó por Jesús de Nazaret. Esta vez recordando y celebrando la Ascensión del Señor, Nicodemo rezó en su nueva comunidad. Sintiéndose unido al resto de los creyentes, pedirá con insistencia ‘Quédate con nosotros’. Fue cierto, Jesús dejó el lugar de Dios para hacerse hombre y siervo de todos; ahora tras su muerte y resurrección se le confiesa “sentado a la derecha del Padre”, su nueva situación, su señorío y relación privilegiada con Dios nuestro Padre. Desplazamiento que no es alejamiento, sino presencia y trabajo de fondo por nosotros y con nosotros.

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Los discípulos pudieron quedar mirando al cielo, pero son invitados a mirar a la tierra, mirar al futuro y salir en misión. En esa cita misteriosa de Galilea, la principal tras la resurrección, imaginaremos con el grupo de los apóstoles a otros muchos, a José de Arimatea, a la Magdalena, a María de Nazaret y Nicodemo, a los amigos de Emaús. En la montaña de Galilea vieron a Jesús resucitado resplandeciente por su bondad y belleza, mas al punto de ocultarse, como el sol, deslumbrando la última vez. Así oró Nicodemo esta vez, adivinando ya un amanecer:

QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE OSCURECE

«Inspirado en aquellos discípulos temerosos de la noche pero ávidos de tu presencia, quiero rezar contigo por todos los pueblos de donde llega a nosotros la presencia de mucha tiniebla de muerte y violencia, pueblos lejanos con gran necesidad todavía hoy de evangelio. Yo pediré con fe: Quédate con nosotros, SEÑOR, acompáñanos porque no siempre supimos comprender y reconocerte. Quédate con nosotros, Jesús amigo, porque nos rodean densas sombras que nos impiden ver bien. Tú eres la Luz, en nuestros corazones se insinúa la desesperanza. Cuesta reconocerte en el pan partido y en el hermano de cerca, resulta difícil amar al enemigo como tú nos mandaste. Cansados del camino, sabemos que tú nos reconfortarás. Deberemos ser testigos de la vida resucitada, nueva vida, amanecer de una humanidad nueva. Quédate con nosotros, Señor, cuando surge la niebla de la duda o el peso del cansancio; cuando la fe se oscurece y cuesta adivinar el horizonte. Tú nos explicarás paciente también ahora el sentido de cuanto sucede. g-artur-24Quédate en nuestras comunidades, sostenlas en sus dificultades, dales consuelo en su cruz y penalidades, en su fatiga de cada día. Fortalece nuestra natural debilidad, engrandece nuestra humillación. Tú que eres la VIDA, quédate en nuestros hogares, que se ame y respete siempre con generosidad la vida de todos. Quédate, Señor, con nosotros presente entre los más vulnerables, en los más pobres y los enfermos incurables, entre los emigrantes y refugiados, en las mujeres maltratadas y en los ancianos abandonados, en los que perdieron la esperanza. Quédate, Señor, con nuestros niños y nuestros jóvenes, bendícelos con tu luz, ellos serán la esperanza del Reino para el mundo. Fortalece en todos nosotros la fe en ti. Queremos ser ahora tus amigos y discípulos incondicionales. Con la experiencia de encontrarte en nuestro camino y en el partir el pan, seremos gracias a tí misioneros valientes, testigos que anuncian la buena noticia con obras y de verdad. Tú eres la Buena noticia, ¡Jesús vive, es el Señor, él será nuestra paz y alegría para siempre! Tú nos llamas de nuevo y nos envías. Gracias. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Reconciliación


:: Reconciliación, perdón, curación
… Una ocasión para superar distancias y enfrentamientos. No tanto por escapar del conflicto, entre personas o entre pueblos, sino para vencerlo pacíficamente, sin herir ni tocar heridas, poniendo freno a revolver en un pasado ya agotado.

-Reconciliar será escuchar, abrazar, pacificar, disculpar.
-Un itinerario ágil hacia un lugar común de encuentro, donde estar a gusto y sin recelos.
-El otro camino será de pedir cuentas, de juicio y condena, humillación y venganza.
-Sabemos el mandato de reconciliación generosa, prioritaria, que marcó el Evangelio de Jesucristo.

“Si al presentar tu ofrenda recuerdas que tu hermano tiene queja de ti, deja la ofrenda ante el altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda”, s Mateo c.5.

:: ¿Justicia humana? ¿Justicia divina?
La justicia divina respetará la humana, mas la superó al activar un ‘amor que disculpa siempre’, apuntando al juicio último donde la misericordia será lo definitivo.

“La omnipotencia de Dios no es la de la fuerza, sino la omnipotencia del amor, del perdón y de la vida”, recordó el Papa Francisco en su reciente visita a Egipto.

:: Resonarán con fuerza las palabras de Jesús de Nazaret en el evangelio:

– Yo no vine para juzgar y condenar, sino para salvar.
– No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados.
– Amen a sus enemigos, rueguen por los que les quieren mal.
– Sean misericordiosos, como su padre dios es misericordioso.
– Si no perdonan de corazón, tampoco el Padre los perdonará.

:: ¿Cómo explicar la decisión divina de hacerse hombre? Al ver tantas personas en guerra y abandono, en sufrimiento e infierno, un mundo muy deteriorado, necesitado de reparación: ¡Hagamos redención! ¡Hagamos reconciliación!

No vendrá para hacer justicia buscando culpables, sino para reparar el daño y abrir a todos las puertas de la casa común. Pondrá amor donde hubiera odio, dará vida donde vea muerte, traerá misericordia donde encuentre rechazo, aceite y vino para curar nuestras heridas.

Jesús de Nazaret por encargo divino, con su comunidad de discípul@s, abrirá para muchos todavía hoy un futuro de esperanza, solo amenazado por la dureza del corazón, por los prejuicios y privilegios de unos pocos.

* Podrán retomar la experiencia del Pródigo en nuestra entrada “El hombre y Dios”.

(Imagen: MVC, Perú)

El Dios en el que creo

– Si yo escucho, Dios me habla.
Si yo me abro, él no se cierra.
Si yo me confío, él me acoge.
Si yo me entrego, él me sostiene.
Si yo me hundo, él me levanta.

Me pareció útil resumir unos testimonios del teólogo José Antonio Pagola, agradecimiento por su ayuda para profundizar la fe. Nuestra fe quisiera ser la misma fe de Jesús de Nazaret, nuestro dios su dios, y nuestra esperanza la suya.

Trinidad, Moscu, s xviii

Trinidad | Moscow | s xviii

Jesús invitó a vivir la vida como un regalo, el amor como misterio último de todo. No sentirme perdido en la existencia en manos del destino. Tengo a Alguien a quien puedo agradecer la vida.
Los Evangelios animan a no desentendernos de los demás. Que hagamos una vida más digna y más dichosa para todos, para los más necesitados. Fue bueno creer en un Dios que me pregunta qué hago por mis hermanos.
El mal y la injusticia, la muerte, no tienen en el Evangelio la última palabra. Todo lo que aquí no pudo ser, los mejores deseos, alcanzarán en Dios su plenitud. Me ayudará vivir y esperar mi muerte con esta confianza.
Cada uno de nosotros decidirá cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Para mí no es lo mismo creer en Dios que no creer. Me hace bien vivir mi vida sintiéndome acogido y salvado por el Dios que Jesús reveló.

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-Vean web de J.A.Pagola.
-Podrán releer nuestra entrada “La fe de Cristo”.

Heridas

Hoy les traeré un apunte de evangelio. Muchas personas se acercaron a Jesús de Nazaret reclamando su ayuda, la mayoría para ser curadas. Variados males que desde siempre aquejaron a la humanidad, males físicos y de todo tipo.

picasso_femmeauxbrascroisesTal vez el peor mal de todos ellos sea el desespero, o el rechazo social del incurable. Nada que hacer, Dios te castigó. Una desagradable maldición que nunca deberemos decir ni tampoco pensar. Lo incurable fue cambiando en cada época. ¿Qué hacer? Acompañar, aliviar, esperar.

– Jesús se sintió llamado por Dios a defender y acoger a los que viven excluidos y humillados. Su fama fue despertando la esperanza. Todo pareció de pronto posible, la gente sencilla confió.

Me referiré al caso de la mujer del evangelio con una carga imposible, la llamada ‘hemorroísa’, que no dudó en tocar el manto de Jesús y quedó al instante curada. Todas sus heridas recibieron el bálsamo del amor de Dios, porque tuvo fe y recuperó la vida y dignidad que fue perdiendo.

– El texto que verán será invitación para acercarnos, deseando que su palabra y su caricia curen nuestras heridas interiores y rehabiliten nuestra fe. A cambio nos pedirá imitarle, que curemos heridas, que seamos apoyo y compañía si nos necesitan, motivo de alegría.

Cosas que duelen

Duelen las heridas que no dejan de sangrar.
Duelen las vidas arrebatadas por egoísmo o ceguera.
Duele la falta de preguntas de quien no busca nada.
Y la falta de respuestas de quien se estrella contra el muro de la duda.
Duele la soledad, a tantas personas que solo tienen sed de amor.
Duele el hambre, que a muchos estremece.
Duele la fe, cuando es batalla sin tregua.
Duelen los insultos de quienes son incapaces de dialogar.
Duelen las palabras dichas desde la distancia, la frialdad o el desprecio.
Duelen los muros que rompen la tierra.
Y ante todo eso, nos volvemos a ti Jesús para que toques nuestro dolor…

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-Imagen: Picasso, Femme aux bras croisés, 1902.
-Evangelio La hemorroísa, s Marcos c.5

Orar con Nicodemo #5

Nicodemo explicó el secreto del gran amor de Jesús por todos: es el Padre Dios quien nos ama así con un amor eterno, desde siempre y para siempre, como de grande es el corazón del hijo Jesús. La preocupación del viejo discípulo será esta vez que no queden archivados el mensaje y la persona del Salvador. Recordará con emoción su primer encuentro con el Cristo ya resucitado, pero teme asimismo olvidar y perder ánimo. A Nicodemo le preocupa proceder con sinceridad, ‘en espíritu y en verdad’, que su fe sea honda y personal. Recupera confianza cuando piensa en la promesa de Jesús a los discípulos:’El Padre y yo viviremos cada día con ustedes, hasta el final’. Serán impresiones de un discípulo, en otro tiempo fariseo ahora decidido por el nuevo camino.

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EL AMOR VENCIÓ AL ODIO

«Señor, gracias por tu repetida invitación a que tengamos paz, tu primer regalo tras la resurrección, la paz que tú nos das vale más que un tesoro. Cada día al levantarme, cuando amanece el Sol luminoso, te recuerdo. Temo olvidar tu aspecto y tus palabras cuando te dirigiste a mí viéndome triste por tu ausencia: ‘Nicodemo, anímate, la Paz contigo. No olvido tu presencia y ayuda junto a la cruz y en el sepulcro. No temas, amigo, la Vida ha superado a la Muerte, el Amor al Odio. Sé feliz, sé valiente, que mi amistad y mi Paz te acompañen siempre. Nicodemo, no me olvides, cuento contigo’. La Paz, el AMOR, la Esperanza, la Vida, cuatro fuertes columnas para reconstruir mi vida, la vida, y mantenerla firme. Al recordar tu rostro transfigurado, confieso que tú eres la fuente de toda consolación, tú curas mi pena y desespero junto a tu cruz, como en la cruz de cada día. Señor, yo creo en ti, quiero vivir de ti, vivir de tu vida. Pasaré de la muerte a la vida si amo de verdad, más con las obras que solo de palabra. ¿Amar? Amor es generosidad, paz, sacrificio, confianza, libertad, alegría y bondad. Tus discípulos trabajaremos juntos día y noche en lo que tú quieres: un mundo recuperado, justo, pacífico y fraterno, sin odios ni violencia. La fuerza de tu Espíritu que nos prometiste, que sin cesar nos ofreces, vencerá en nosotros cualquier miedo y natural egoísmo, amansará el afán de poseer y de dominar que continúan tentadores y vivos también en tu comunidad. Según tu deseo y tu promesa, queremos vivir libres, unidos, el Espíritu, el Padre, contigo y nosotros, en una casa común, plural y universal, donde todos sin faltar ninguno tendremos un lugar, y el calor y alimento necesarios. La casa donde habitaremos Dios y nosotros es el mundo, este mundo, cada día más un cielo con tu ayuda, el Reino de Dios, el sueño del Creador por fin realizado, la nueva creación, la humanidad al fin restaurada. Contigo será posible, porque has vencido a la muerte, sin ti no podemos nada. No olvidaré que a tus discípulos llamaste y nos llamas amigos. No nos dejes solos, estate siempre con nosotros, según tu promesa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Bautismo de espíritu #2

Alguna sugerencia y recordatorio para estos días de Cuaresma, no tanto sobre el bautismo de agua, sino del ‘bautismo de espíritu’ que los seguidores de Cristo recibimos del mismo Señor. Por eso nos llamamos cristianos: seguidores de Cristo, bautizados como él con Espíritu santo.

El bautismo espiritual recibido será como un ‘baño interior’. Jesús comunicará su Espíritu para empapar y transformar lo hondo de la persona, compartiendo con nosotros su proyecto, su razón de ser, sus mejores deseos, la fuerza de amar, su status de hijo querido. Vean algún rasgo más:

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  • El Espíritu de Jesús es ‘Espíritu de verdad’… para poner verdad en nuestra vida cristiana, recuperar la identidad de seguidores de Jesús, ser más fieles al evangelio.
  • El Espíritu de Jesús es ‘Espíritu de amor’… vivir libres de cobardías y egoísmos, no tan ocupados en nuestro interés y bienestar, abiertos al amor compasivo, solidario y gratuito.
  • El Espíritu de Jesús es ‘Espíritu de conversión’… dejarnos bautizar por Jesús será dejarnos transformar, atentos a su voluntad, sensibles a lo que deshumaniza a los hijos de Dios.

El Papa Francisco planteó en otro momento la cuestión del lugar que el Espíritu Santo tiene en nuestra vida:

– ¿Suelo pedir ‘inspiración’ antes de tomar una decisión o de hacer algo? ¿Escucharé y seguiré su voz? ¿O mi corazón está tranquilo, sin emociones, un corazón fijo?
– Discerniré lo que siente mi corazón, el Espíritu Santo maestro del ‘discernimiento’. Una persona que no siente ‘movimientos’ en su corazón, que no discierne lo que sucede, es una persona que tiene una fe fría.