Jesucristo hoy


– Así lo pensaron muchos: Jesucristo es todo para nosotros, es nuestra principal bendición, nuestro tesoro y bienaventuranza plena, la fuente de agua viva . . ¿Cómo descubrirlo, amarlo y servirlo hoy? ¿Mi experiencia religiosa está activa o adormecida?

Se trata de la necesaria actualización de creencias y acontecimientos, sugerida al oir comentar esta enigmática frase: «María guardó todo esto en su corazón». No guardará lo sucedido en el cajón de los recuerdos, sino en el corazón, donde vive el amor, donde vivirá todo agradecida. Se refiere a María de Nazaret, la madre del Señor.

– Creer en Jesús Salvador no será recordar sucesos de otros tiempos, sino experimentar HOY su fuerza salvadora, su aliento, capaz de hacer más humana y fraterna nuestra vida.

Fue la tesis del redactor evangélico san Lucas: Jesús no pertenece al pasado. La salvación de Jesús resucitado, la Vida divina, ofertada al creyente HOY, en encuentros cotidianos . .

¤ Así ocurrió en el encuentro al nacer: “Les ha nacido HOY en la ciudad de David un Salvador”. Los pastores hicieron su camino para ver.

¤ Cuando en una aldea de Galilea Jesús curó un paralítico: “Hemos visto HOY cosas admirables”. La gente experimentó la paz de Dios y alegría honda.

¤ En Jericó, el encuentro con Jesús que transformó a Zaqueo. Devolverá lo robado, compartirá sus bienes con los pobres. Jesús le dijo: “HOY ha llegado la salvación a esta casa”. 

¤ Agonizando en la cruz entre malhechores: “Jesús, acuérdate de mí en tu reino. . HOY estarás conmigo en el paraíso”. También el día de nuestra muerte será un día de salvación.

Nosotros, deseando mantener viva y despierta la fe, habremos también de ‘guardar en el corazón’ la vida, las personas, las palabras, los acontecimientos, la buena noticia de cada día. Si repaso el día con el corazón, caeré en la cuenta: ‘Es el Señor’.

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«Todo lo tenemos en Cristo, Cristo es todo para nosotros.
Si quieres curar una herida, él es el médico;
si estás ardiendo de fiebre, él es la fuente;
si estás oprimido por la iniquidad, él es la justicia;
si tienes necesidad de ayuda, él es la fuerza;
si tienes miedo de la muerte, él es la vida;
si deseas el cielo, él es el camino;
si estás en las tinieblas, él es la luz;
si buscas manjar, él es alimento.»

San Ambrosio de Milán (+397)

Compasión ~ Buen samaritano

“Un hombre cayó en manos de unos bandidos que lo dejaron medio muerto. Algunos lo vieron y pasaron de largo. Un samaritano de camino vio al herido y se compadeció. Se acercó, curó sus heridas, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo”, s Lucas c.10.

Una vez más todavía algún pensamiento sobre el amor de compasión, con ayuda del evangelio del Samaritano, una parábola muy principal sobre un tema clave: la misericordia.

El buen samaritano | Marko Rupnik

• ¿Qué fue la compasión? ¿Cómo será la misericordia?
• La compasión fue un sentimiento; la misericordia será su consecuencia práctica.
• Un sentimiento, una reacción personal: me duele en verdad el sufrimiento del otro, como si fuera propio.
• Y me preguntaré qué puedo hacer para ayudar y aliviar.
• La compasión no bastará; fue un sentir verdadero y hondo, mas no debió quedar solo en sensaciones y palabras.
• Habrá de convertirse en solidaridad, en acción solidaria, en misericordia efectiva.

“Jesús le preguntó: ¿Cuál de los tres se hizo prójimo del hombre herido? El maestro de la Ley contestó: El que se mostró compasivo con él. Jesús le dijo: Vete y haz tú lo mismo”.

Oración del Buen samaritano

Señor, no quiero pasar de largo
ante las personas heridas en el camino de la vida.
Quiero contagiarme de tu compasión,
y acercarme para expresar tu ternura,
para ofrecer el aceite que cura las heridas
y el vino que sana y consuela.
– Jesús, buen samaritano,
acercate también a mí,
llévame en tus hombros, pues soy oveja perdida;
carga con todas mis caídas,
hazte presente en mis horas bajas.
– Buen samaritano,
deseo tener tus mismos sentimientos,
para no dar más ningún rodeo
ante el hermano que sufre,
sino hacerme compañero de sus caminos,
amigo de sus soledades
y cercano a sus dolencias.

☆ Feliz Navidad ☆


¡ FELIZ NAVIDAD !

Ya está muy cerca la celebración de NAVIDAD. Se refiere a la tradición cristiana de recibir al hijo de Dios que en Jesús de Nazaret desea llegar a nosotros y decirnos algo.

Conocerán los llamados ‘verbos de la hospitalidad’. Sirvieron para sensibilizarnos en la acogida de las muchas personas que buscan refugio, techo y pan en nuestra costas y fronteras.

Los verbos serán también de ayuda para RECIBIR a Jesús que viene, después de un largo CAMINAR, que por amor a nosotros no dudó en ABRIR los cielos y SALIR de su casa paterna, se propuso COMPARTIR cielo y tierra, compartió vida y muerte.

– ¿Le daremos nosotros casa, familia, hogar, nuestro corazón? ¿Nos dará Él la paz, su amor y alegría, su luz?

Gaza, refugiados

Algunos le cerraron sus puertas, otros muchos lo recibieron, se interesaron, le dieron cariño y calor: santa María, san José, los Ángeles, los Pastores, los Sin techo, los Sabios de oriente.

– “Mostró su misericordia siglo tras siglo. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes”.
– “En Belén María dio a luz a su hijo. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, no hubo lugar para ellos en el hostal”.
– “De noche un ángel apareció a los pastores, la gloria del Señor los rodeó de claridad. No tengan miedo, les comunicaré una buena noticia”, san Lucas c.2.

☆ FELIZ NAVIDAD ☆

Para terminar con estos versos, lindo soneto de Pedro Calderón de la Barca (+1681), buscando conocimiento personal de Jesús de Nazaret, el regalo de Dios, deseando corresponder:

Qué quiero, mi Jesús

¿Qué quiero mi Jesús? . . Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte,
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
. . Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
. . Quiero, amable Jesús, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
. . Quiero por fin, en Ti transfigurarme,
morir a mí, para vivir Tu vida,
perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.

Las peticiones del evangelio

Como en otras ocasiones he pensado coleccionar algunas peticiones y súplicas, deseos que la gente expresó y los cuatro evangelios nos reportaron; deseos del mismo Jesús de Nazaret, objeto también de muchas peticiones.

– ¿Cuál creen que será la petición principal? ¿Qué deseo será más importante?

Apostamos que ese deseo principal deberá estar contenido en la oración del PADRE NUESTRO que Jesús entregó a sus discípulos:

• “Padre, que se cumpla tu voluntad”
“Que venga a nosotros tu Reino”
• “Danos el pan de cada día”
• “Perdona nuestras ofensas”
• “Que no caigamos en la tentación”
• “Líbranos del Maligno”.

Otras peticiones harán referencia a LA FE: la dificultad para comprender el Misterio del Hijo de Dios, los deseos de conocer bien y seguir a Jesús de Nazaret:

• “Señor, aumenta mi fe”
• “Jesús, muéstranos al Padre”
“Señor, dame de tu agua y no tendré más sed”
• “Vayan a trabajar a mi viña”
• “Perdónalos, Padre”
• “Padre, protege a los que me has confiado”.

No pocas súplicas expresaron EL SUFRIMIENTO, las necesidades de la gente, situaciones en apuro, desde la confianza en la salvación que está cerca:

• “Vengan a mí los que están rendidos y abrumados”
• “Señor, si quieres puedes limpiarme”
“Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”
• “¡Auxilio, Señor, que nos hundimos!”
• “Señor, que vea otra vez”
• “Padre, aparta de mí este trago”.

La autoridad ~ el fariseo

– “Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. No será así entre ustedes. Si alguno quiere ser grande y el primero, que se haga el servidor de todos”, san Mateo c.20.

De la falsedad, el fariseísmo y la incoherencia. Unos items que leí y me sirvieron. En primer lugar para la autocrítica sincera, el examen de errores, para dar cuenta de encargos recibidos.

El resultado fue muchas veces la autocomplacencia en lugar del servicio, el abuso de poder en lugar de la autoridad ejercida en beneficio de otros.

La sugerencia del tema vino del Evangelio. Jesús de Nazaret dirigió en público sus críticas, palabras muy duras, contra los dirigentes religiosos de su tiempo. Fue crítico con el estamento fariseo, con los sabios y entendidos del momento, por el daño que ocasionaron a la gente sencilla, agobiada por sus juicios e imposiciones.

– “¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, son unos hipócritas! Son como sepulcros bien pintados, se ven maravillosos, por dentro llenos de podredumbre. Aparentan como personas muy correctas, mas en su interior van llenos de falsedad y maldad”, san Mateo c.23.

1 . «No hacen lo que dicen». El mayor fallo será la incoherencia. Hablamos mucho, damos lecciones a todos, pero no vivimos lo que predicamos. Tendrán poder pero les falta autoridad.

2 . «Cargan fardos pesados sobre la gente». Exigentes y severos con los demás, agobiando a la gente sencilla. Jesús, humilde de corazón, se preocupó de acoger y hacer ligera su carga.

3 . «Todo lo hacen para que los vea la gente». Pendientes de la imagen, buscando ‘quedar bien’, atentos a su prestigio personal. Vivan atentos al bien, ante ese Dios que ve en lo secreto.

4 . «Les gustan los primeros puestos y las reverencias». Pretenden privilegios, desigualdad, no ser como uno más. ¿El discípulo de Jesús buscando ser distinguido y reverenciado?

5 . «No se dejen llamar maestros, su Maestro es Cristo». No busquen llamar la atención ni dar lecciones; orienten su atención solo hacia Él.

– “¿De qué venían discutiendo por el camino? Ellos callaron, pues discutieron quién era el más importante de todos. Jesús tomó a un niño, lo puso en medio: Si ustedes no se hacen pequeños, como niños, no entrarán en el Reino de Dios”, san Marcos c.9. 

Jesús de Nazaret no quiso que la nueva Comunidad tuviera los vicios de autocomplacencia y falsedad. Su apuesta será por la fraternidad y el servicio . . Que cuantos tuvieran responsabilidad en formación o en equipos de vida o de trabajo, que se examinen de su intención al actuar, qué los mueve, qué buscan en verdad.

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-Imagen: Jueves santo en la cárcel, Papa Francisco, Roma.
-Fariseo: quien aparenta rigor y austeridad; hipócrita (RAE).

* Francisco celebró el pasado 19 de noviembre la I Jornada mundial de los Pobres, compartiendo mesa en el Vaticano con 1500 indigentes. Lean el Mensaje del Papa para la Jornada, “No amemos de palabra”.

Yo estoy a la puerta

Inspirado en su meditación asidua de la vida de Cristo, un misionero de Madagascar ya fallecido escribió tiempo atrás el poema oración que les pondré hoy en el blog. El autor tomará el punto de vista del mismo Jesús que expresó con frecuencia su pena ante la multitud abandonada.

– “Lo que harán por esos pequeños, conmigo lo harán. Serán benditos si fueron compasivos”. El Señor conoció de cerca nuestra indolencia, aseguró sentirse identificado con quien quedó malherido, y también con quien tuvo misericordia.

Jesús de Nazaret nos está invitando a mirar hoy con sus ojos la pobreza y el dolor de muchas personas, algunas vemos cada día en nuestras plazas y nuestra pantallas, rostros tristes y doloridos, interpelantes, víctimas de pobrezas y violencias.

– “Miren que yo estoy a la puerta y llamo, si oyeran mi voz y me abren, entraré y cenaremos juntos”, Apocalipsis c.3.

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«El Dios que conozco
permanece a la sombra de mi casa.
Cada día pide un poco de arroz,
más aún, una mirada de cariño, un rostro acogedor.

El Dios que conozco nació en un pesebre
y murió en un leño.
Y desde una cierta mañana de Pascua,
va de acá para allá por el mundo,
se confunde entre la muchedumbre anónima,
entre los olvidados, los rechazados,
y nueve de cada diez veces no es reconocido.

El Dios que conozco no tiene poder.
Me dice que tiene hambre, que tiene sed, que está desnudo,
que es extranjero, que está preso.
Creí entender su voz el otro día:

‘Estoy siempre con vosotros, nunca os he abandonado.
No me dejéis morir de hambre,
no me dejéis una noche más sin techo, sin calor.
No me dejéis en tanta aflicción.
Llamo a la puerta, pero nadie me responde.
Hace frío, estoy solo, nadie viene en mi ayuda’.

El Dios que yo conozco se llama Jesucristo,
permanece a la sombra de mi casa.»

Jacques Couture ~ 1986

– “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o te vimos forastero y te recibimos? . . Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”, san Mateo c.25.

Orar con Nicodemo #7

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípul@s. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que todos veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’ . . Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro para hablar del tema: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

– El de ahora será tiempo de paradojas y relatos fragmentarios. No sabemos, se nos escapa la realidad del después . . El creyente sí sabe, sabe porque cree y espera, “En la vida y en la muerte somos del Señor”, se fía y está seguro, fue su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe.

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

En la espera habré de vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al señor de la Casa. A nuestro Señor le gustará saber cómo traté mientras tanto los asuntos y las personas, pues fue en el aquí y el ahora donde se ocultó el tesoro del después.

• La Vida eterna no será una conquista por méritos propios ni tampoco un derecho a exigir, no será un sueño infantil ni una quimera.
• La Vida eterna solo fue una promesa, un regalo, la invitación a una fiesta, una herencia generosa, esperada.
• Pidan y recibirán, dijo el evangelio, pidamos recibir la gracia de una Vida plena, sin final.
• Dios espera conocer nuestra sed para saciarla, y nuestros deseos para llenarlos.
• La Vida eterna es Dios mismo, vivir y beber su vida, compartida en limpios arroyos de la fuente principal de donde mana el amor y no se agota.

La Vida eterna será regresar al fin a la Casa del Padre tras la aventura de perderse. Regresar y calmar el hambre, la propia sed, calmar también del Padre su espera, regresar y abrazarse fuerte y largo, pasar luego al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino, el de la última hora.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

– Recordarán las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir: «La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino. Que el mismo Jesús pueda dar respuesta a sus interrogantes más profundos».

Y pondré aquí unos versos, confesión propia de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos . .

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde . .

La vida muerte
es eternidad menuda;
la muerte vida
será eternidad divina.

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-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.
-Vean el testimonio de un creyente, “Creer en el cielo”, y también nuestro post “Esperar”.

Orar con Nicodemo #6

De nuevo podrán leer aquí unos papeles de oración de Nicodemo, el discípulo de última hora que de noche se interesó por Jesús de Nazaret. Esta vez recordando y celebrando la Ascensión del Señor, Nicodemo rezó en su nueva comunidad. Sintiéndose unido al resto de los creyentes, pedirá con insistencia ‘Quédate con nosotros’. Fue cierto, Jesús dejó el lugar de Dios para hacerse hombre y siervo de todos; ahora tras su muerte y resurrección se le confiesa “sentado a la derecha del Padre”, su nueva situación, su señorío y relación privilegiada con Dios nuestro Padre. Desplazamiento que no es alejamiento, sino presencia y trabajo de fondo por nosotros y con nosotros.

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Los discípulos pudieron quedar mirando al cielo, pero son invitados a mirar a la tierra, mirar al futuro y salir en misión. En esa cita misteriosa de Galilea, la principal tras la resurrección, imaginaremos con el grupo de los apóstoles a otros muchos, a José de Arimatea, a la Magdalena, a María de Nazaret y Nicodemo, a los amigos de Emaús. En la montaña de Galilea vieron a Jesús resucitado resplandeciente por su bondad y belleza, mas al punto de ocultarse, como el sol, deslumbrando la última vez. Así oró Nicodemo esta vez, adivinando ya un amanecer:

QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE OSCURECE

«Inspirado en aquellos discípulos temerosos de la noche pero ávidos de tu presencia, quiero rezar contigo por todos los pueblos de donde llega a nosotros la presencia de mucha tiniebla de muerte y violencia, pueblos lejanos con gran necesidad todavía hoy de evangelio. Yo pediré con fe: Quédate con nosotros, SEÑOR, acompáñanos porque no siempre supimos comprender y reconocerte. Quédate con nosotros, Jesús amigo, porque nos rodean densas sombras que nos impiden ver bien. Tú eres la Luz, en nuestros corazones se insinúa la desesperanza. Cuesta reconocerte en el pan partido y en el hermano de cerca, resulta difícil amar al enemigo como tú nos mandaste. Cansados del camino, sabemos que tú nos reconfortarás. Deberemos ser testigos de la vida resucitada, nueva vida, amanecer de una humanidad nueva. Quédate con nosotros, Señor, cuando surge la niebla de la duda o el peso del cansancio; cuando la fe se oscurece y cuesta adivinar el horizonte. Tú nos explicarás paciente también ahora el sentido de cuanto sucede. g-artur-24Quédate en nuestras comunidades, sostenlas en sus dificultades, dales consuelo en su cruz y penalidades, en su fatiga de cada día. Fortalece nuestra natural debilidad, engrandece nuestra humillación. Tú que eres la VIDA, quédate en nuestros hogares, que se ame y respete siempre con generosidad la vida de todos. Quédate, Señor, con nosotros presente entre los más vulnerables, en los más pobres y los enfermos incurables, entre los emigrantes y refugiados, en las mujeres maltratadas y en los ancianos abandonados, en los que perdieron la esperanza. Quédate, Señor, con nuestros niños y nuestros jóvenes, bendícelos con tu luz, ellos serán la esperanza del Reino para el mundo. Fortalece en todos nosotros la fe en ti. Queremos ser ahora tus amigos y discípulos incondicionales. Con la experiencia de encontrarte en nuestro camino y en el partir el pan, seremos gracias a tí misioneros valientes, testigos que anuncian la buena noticia con obras y de verdad. Tú eres la Buena noticia, ¡Jesús vive, es el Señor, él será nuestra paz y alegría para siempre! Tú nos llamas de nuevo y nos envías. Gracias. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Reconciliación


:: Reconciliación, perdón, curación
… Una ocasión para superar distancias y enfrentamientos. No tanto por escapar del conflicto, entre personas o entre pueblos, sino para vencerlo pacíficamente, sin herir ni tocar heridas, poniendo freno a revolver en un pasado ya agotado.

-Reconciliar será escuchar, abrazar, pacificar, disculpar.
-Un itinerario ágil hacia un lugar común de encuentro, donde estar a gusto y sin recelos.
-El otro camino será de pedir cuentas, de juicio y condena, humillación y venganza.
-Sabemos el mandato de reconciliación generosa, prioritaria, que marcó el Evangelio de Jesucristo.

“Si al presentar tu ofrenda recuerdas que tu hermano tiene queja de ti, deja la ofrenda ante el altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda”, s Mateo c.5.

:: ¿Justicia humana? ¿Justicia divina?
La justicia divina respetará la humana, mas la superó al activar un ‘amor que disculpa siempre’, apuntando al juicio último donde la misericordia será lo definitivo.

“La omnipotencia de Dios no es la de la fuerza, sino la omnipotencia del amor, del perdón y de la vida”, recordó el Papa Francisco en su reciente visita a Egipto.

:: Resonarán con fuerza las palabras de Jesús de Nazaret en el evangelio:

– Yo no vine para juzgar y condenar, sino para salvar.
– No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados.
– Amen a sus enemigos, rueguen por los que les quieren mal.
– Sean misericordiosos, como su padre dios es misericordioso.
– Si no perdonan de corazón, tampoco el Padre los perdonará.

:: ¿Cómo explicar la decisión divina de hacerse hombre? Al ver tantas personas en guerra y abandono, en sufrimiento e infierno, un mundo muy deteriorado, necesitado de reparación: ¡Hagamos redención! ¡Hagamos reconciliación!

No vendrá para hacer justicia buscando culpables, sino para reparar el daño y abrir a todos las puertas de la casa común. Pondrá amor donde hubiera odio, dará vida donde vea muerte, traerá misericordia donde encuentre rechazo, aceite y vino para curar nuestras heridas.

Jesús de Nazaret por encargo divino, con su comunidad de discípul@s, abrirá para muchos todavía hoy un futuro de esperanza, solo amenazado por la dureza del corazón, por los prejuicios y privilegios de unos pocos.

:: Para terminar quise ponerles aquí unos versos del llamado “Canto del siervo”, del profeta Isaías c.53. El Siervo de Dios, el mismo Dios, un elegido, el propio Jesús de Nazaret, se ofrecerá solidario y compasivo hasta el extremo, como tantos y tantas que siendo inocentes cargaron sobre sí y aliviaron el sufrimiento de otros. Un misterio de amor.

“Despreciado por los hombres y marginado,
hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento,
semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara,
no contaba para nada y no hemos hecho caso de él.
Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba,
eran nuestros dolores los que le pesaban.
Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado,
y eran nuestras faltas por las que era destruido
nuestros pecados, por los que era aplastado.
El soportó el castigo que nos trae la paz
y por sus llagas hemos sido sanados.”

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-Imagen: MVC, Perú.
-Podrán retomar la experiencia del Pródigo en nuestra entrada “El hombre y Dios”.