Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’ . . Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro para hablar del tema: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

– El de ahora será tiempo de paradojas y relatos fragmentarios. No sabemos, se nos escapa la realidad del después . . El creyente sí sabe, sabe porque cree y espera, “En la vida y en la muerte somos del Señor”, se fía y está seguro, fue su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe.

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

En la espera habré de vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al señor de la Casa. A nuestro Señor le gustará saber cómo traté mientras tanto los asuntos y las personas, pues fue en el aquí y el ahora donde se ocultó el tesoro del después.

• La Vida eterna no será una conquista por méritos propios ni tampoco un derecho a exigir, no será un sueño infantil ni una quimera.
• La Vida eterna solo fue una promesa, un regalo, la invitación a una fiesta, una herencia generosa, esperada.
• Pidan y recibirán, dijo el evangelio, pidamos recibir la gracia de una Vida plena, sin final.
• Dios espera conocer nuestra sed para saciarla, y nuestros deseos para llenarlos.
• La Vida eterna es Dios mismo, vivir y beber su vida, compartida en limpios arroyos de la fuente principal de donde mana el amor y no se agota.

La Vida eterna será regresar al fin a la Casa del Padre tras la aventura de perderse. Regresar y calmar el hambre, la propia sed, calmar también del Padre su espera, regresar y abrazarse fuerte y largo, pasar luego al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino, el de la última hora.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

– Recordarán las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir: «La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino. Que el mismo Jesús pueda dar respuesta a sus interrogantes más profundos».

Y pondré aquí unos versos, confesión propia de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos . .

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde . .

La vida muerte
es eternidad menuda;
la muerte vida
será eternidad divina.

___________

-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.
-Vean el testimonio de un creyente, “Creer en el cielo”, y también nuestro post “Esperar”.

Preguntas a Jesucristo

El tema quedó pendiente desde que publicamos “Las preguntas de Cristo”, las que él dirigió a sus propios discípulos y también a la gente. Ahora recordaremos las dudas que sus seguidores plantearon a Jesús de Nazaret, y las cuestiones que otros personajes le hicieron llegar a lo largo de los evangelios.

Sabemos por el redactor de los textos que algunas preguntas escondían una trampa, “para ponerlo a prueba”, otras fueron inquietudes sinceras, sobre la verdadera identidad de Jesús y su actividad.

Cristo | Bradi Barth

= Juan Bautista preguntó: “¿Eres tú el que tiene que venir o esperamos a otro?”
= Los discípulos buscaron conocerlo mejor: “Maestro, ¿dónde vives?”
= Nicodemo fue de noche a preguntarle: “¿Cómo podrá uno nacer de nuevo?”
= Al oir sus palabras y ver sus milagros: “¿No es este el hijo de José el carpintero?”
= Los fariseos preguntaron: “¿Por qué comes con publicanos y pecadores?”
= Los letrados: “¿Cuál es el mandamiento principal?”, “¿Quién es mi prójimo?”
= En casa de Simón el fariseo se preguntaron: “¿Quién será este que perdona pecados?”
= Pedro con dudas confesó: “A dónde iremos, Señor, solo tú tienes palabras de vida eterna”
= Los discípulos con admiración: “¿Quién será que da órdenes al viento y le obedece?”
= Los discípulos discutían: “Dinos quién es el más importante en el Reino de Dios”
= El sumo sacerdote le preguntó: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?”
= Pilato quiso saber: “¿Eres tú el rey de los judíos?”
= El día final unos preguntarán: “Señor ¿cuándo te vimos hambriento, desnudo o enfermo?”

Ahí quedaron algunas preguntas a Cristo. Sus respuestas formarán los evangelios, la novedad de sus propuestas y el misterio de su persona. Será la buena noticia que cambió los corazones y la situación de cuantos creyeron en él, como ocurre todavía hoy. Jesús inspira confianza y devuelve a muchas personas la esperanza.

Les pondré aquí las preguntas que hizo a Jesucristo al final de su vida el Cardenal Carlos Martini:

«Le preguntaré si me ama a pesar de que soy débil y de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo nuevamente de sus propios labios.
– También le quiero preguntar si en la muerte me vendrá a buscar, o si me recibe. Le pediré que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.» (De nuestro post “Cardenal Martini”)

Cardenal Martini, aire nuevo

«La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino. Que el mismo Jesús pueda dar respuesta a sus interrogantes más profundos.»

velas_litPor estas fechas de santos y difuntos, hoy en recuerdo del cardenal Carlo Maria Martini, muerto el pasado 31 de agosto a los 85 años. Él simbolizó para millones de católicos la esperanza en una Iglesia más abierta, más solidaria, más fiel al Evangelio, un aire nuevo.

Los que conocieron y trataron últimamente al Cardenal cuentan que traslucía una serenidad que sólo da el convencimiento de saberse siempre en manos de Dios. Descanse en paz.

Estas que pongo aquí serán parte de sus últimas palabras publicadas sobre la religión de nuestro tiempo, siempre en búsqueda de algo distinto, más cálido y convincente.

«A propósito de la imagen de las brasas que se esconden debajo de la ceniza, veo en la Iglesia de hoy tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me invade una sensación de impotencia. ¿Cómo liberar la brasa de la ceniza para que pueda reavivar la llama del amor? Ante todo tenemos que buscar esas brasas. ¿Dónde están esas personas llenas de generosidad como el buen samaritano? ¿O que tienen tanta fe como el centurión romano? ¿Que son entusiastas y valientes como Juan Bautista? ¿O que se atreven con la novedad como San Pablo? ¿Que son fieles hasta el final como María Magdalena? Hombres y mujeres de nuestro tiempo que estén cerca de los pobres y rodeados de jóvenes, que experimenten cosas nuevas. Necesitamos confrontarnos con personas que queman para que el espíritu pueda difundirse por todas partes.»

* En ‘Corriere della Sera’, 01/09/2012.
* Ver también ‘Preguntas a Dios‘.

La caridad no es limosna | Cardenal Martini

En estos dias se inicia un camino de renovación y de cambio en las Iglesias cristianas, es la Cuaresma. Un tiempo de meditación y limosna, preparación para la Semana santa y la Pascua. Algo en nosotros habrá de morir, brotará algo nuevo.

Con esta ocasión pondré en el blog unas opiniones del Cardenal Carlos Martini sobre la caridad, para dar más forma y color al amor cristiano.

– La fe es importante si avanza junto a la caridad. Sin la caridad la fe se vuelve ciega. Sin la caridad no hay esperanza y no hay justicia.
– Hacer el bien, ayudar al prójimo, es un aspecto importante, pero no es la esencia de la caridad.
– Escuchar a los otros, comprenderlos, con nuestro afecto, reconocerlos, quebrar su soledad y ser su compañero. Amarlos, en definitiva.
– La caridad no es limosna. La caridad que predicó Jesús nos hará partícipes de la suerte de los otros. Comunión de espíritus y lucha contra la injusticia.

___________

-Leer íntegra la entrevista de E.Scalfari, julio 2009.

-Vean sobre Martini nuestra entrada “Tres preguntas a Dios”.

N .- El Cardenal Carlo M. Martini, profesor de Biblia, arzobispo de Milán, símbolo de renovación católica, falleció en agosto de 2012 a los 85 años.

Creer, tres preguntas a Dios | Cardenal Martini

Quise traer al blog ‘nicodemo’ este testimonio del Cardenal Carlos Mª Martini, ex arzobispo de Milán, ilustre biblista ya retirado en Jerusalén. Muchos buscamos hoy palabras sinceras como las suyas, la verdad de cada uno comunicada desde el corazón, como una fe que abraza y reconforta.

¿Por qué cree usted personalmente en Dios? ¿Cómo experimenta a Dios?

– Mis padres me regalaron la fe en Dios, mi madre me enseñó a rezar. Muchas tareas y también dificultades que he tenido en mi vida me han mostrado que puedo confiar. La vida me ha mostrado que Dios es bueno y que él prepara el camino a cada uno.
– Mi tarea ha sido siempre hablar sobre la fe. Los jóvenes me ayudaron mucho a buscar respuestas a preguntas nuevas. Cuando más aprendes a creer es cuando explicas la fe a otras personas.
– Experimentar a Dios es lo más fácil, y también lo más importante en la vida. Experimentarlo en la naturaleza, en el amor, en la música y la literatura, en la palabra de la Biblia, y de otras formas. Es el arte de la vigilancia interior, que tienes que aprender exactamente igual que el arte de amar o el arte de ser bueno en el trabajo.

lit_lectio_divina
¿Qué pregunta le plantearía usted a Jesús si tuviese la posibilidad de hacerlo?

– Le preguntaría si me ama a pesar de que soy débil y de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo nuevamente de sus propios labios.
– También le preguntaría si en la muerte me vendrá a buscar, o si me recibe. Le pediría que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.

Los cristianos creemos que todo ha sido creado por amor, ¿De dónde proviene el mal? ¿Cómo es que hay tanto sufrimiento?

– Cuando contemplo el mal en el mundo me quedo sin aliento. Entiendo a las personas que llegan a la conclusión de que Dios no existe. Sólo si miramos el mundo con los ojos de la fe puede cambiar algo. La fe despierta el amor y lleva a comprometerse por otros. De la entrega surge esperanza, aun a pesar del sufrimiento.
– Somos personas libres, que aman, que pueden decir que sí o que no, no somos robots ni esclavos. Tenemos que trabajar duro en nuestra respuesta al amor de Dios.

  • Textos en C. Martini, “Coloquios nocturnos en Jerusalén”, 2008.
  • El Cardenal Martini, para muchos símbolo de renovación católica, falleció en Roma en agosto de 2012 a los 85 años. 

Las Bienaventuranzas de Cristo

:: El Evangelio es en cierto modo supraconfesional. El Sermón de la montaña, por ejemplo, renueva la existencia humana y puede valer para todo el mundo, decía el cardenal Carlos Martini. Sabemos la gran consideración que a Gandhi le mereció el Sermón del monte y las Bienaventuranzas.

En una soleada mañana de primavera, en un lugar agradable y tranquilo, JESÚS DE NAZARET habló largo rato a la multitud que lo seguía. El Maestro quiso consolar y animar a la gente cansada y agobiada por el peso de la vida. Quiso invitar a la solidaridad y la compasión a sus seguidores que le preguntaron por lo que debían hacer.

Viendo que lo seguían tantas personas y tan diversas, Jesús subió a un alto, se sentó y, mirando muy especialmente a sus discípulos, comenzó a enseñarles diciendo:

grecoelsalvadordelmun-bl

A . – “Bienaventurados los pobres en espíritu, a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”.
– “Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia”.

Son los que han dado cuanto tenían, se han quedado sin nada para sí. Solo les queda su fe que ahora es confianza y misericordia. La satisfacción de saber que el Dios que los sacó de la esclavitud de Egipto, los quiere como una madre y ya nunca los abandonará. Son los pobres y necesitados, también los generosos y los confiados. No les faltará de nada en adelante.

B . – “Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados.”
– “Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”.
– “Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia”.

Son los que están sufriendo por mil motivos, pero el dolor no los encierra en sí mismos. La pena y la injusticia no los desaniman ni quitan la paz, abiertos a la ayuda y el consuelo que pronto les llegará. Viven su aflicción incluso agradecidamente, amorosamente, al ver tanta gente buena. El dolor y la inquietud pasarán, llegará pronto la calma.

C . – “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
– “Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”.
– “Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”.

Son los que no pretenden grandezas ni buscan gloria para sí mismos. Su intención es recta y sus deseos son limpios, sólo buscan el Reino de Dios y su justicia, el bien de las víctimas de la injusticia y de la violencia de los poderosos. Ellos estarán dispuestos a pasar incomprensiones, acosos y rechazos, perdonando y sin echarse atrás.

:: Sólo el Amor produce esta maravilla, los imitadores de Dios, los bienaventurados. Todos invitados a vivir la vida en clave de bienaventuranzas. Será útil examinarnos de ellas de vez en cuando. Mientras tanto nos queda desear y pedir:

“Señor, quiero vivir tus bienaventuranzas, fuente de la verdadera felicidad. Dame hambre de justicia, deseos de ayudar y gracia para consolar. Quiero parecerme a ti en la mansedumbre y la misericordia. Que yo sea trabajador de paz y concordia. Enséñame la limpieza de corazón, que no busque mi propio interés, solo amarte y servirte a ti Señor en todo.”

————–
-Imagen: El Salvador del mundo, El Greco (1541-1614). El Rostro de Cristo, “manso y humilde de corazón”, que mira complacido a todos, a la gente y a sus discípulos.
-Sermón del Monte o Discurso del Reino, s.Mateo cc. 5-7.
-Ya presentamos este “Examen de bienaventuranzas”.

(Pueden leer más en “Meditaciones”, de Nicodemo M.)