La mirada de Dios | cómo rezar

– “Viendo los discípulos un día a Jesús orando, le preguntaron: Señor, enséñanos a orar. Dijo, cuando oren hablen así: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos el pan de cada día, perdónanos”, s.Lucas c.11.

¿Sabemos rezar? ¿A quién dirigirnos? ¿Cómo saber si alguien me espera, si me mira o escucha? Y así otras cuestiones parecidas sobre el encuentro y la relación con el ser supremo al que llamamos ‘Dios’.

Leí algunos modos de hacer que pondré aquí. No resuelven el enigma del encuentro con Dios, pero lo hacen verosímil y describen bien esa experiencia del creyente que deberá tener de místico, o sea, abierto a la presencia del misterio.

MilletAngelus-1859-2

A veces nos hacemos preguntas sobre la experiencia de Dios, o del sentido religioso de nuestra vida. Los maestros de vida espiritual dicen que si la persona busca conversar con Dios, tomará conciencia de la mutua presencia y de su amor.

= El Señor está ante mí en silencio y me mira, para escuchar y hablarme, caeré en la cuenta de su amor infinito por mí.
= Estar presente es llegar tal cual uno es. Cuando he llegado aquí, Dios está ya presente, esperándome.
= Dios siempre llega antes que yo, deseando contactar conmigo, como el mejor de mis amigos. Saludo y daré la bienvenida al Dios que me mira con amor.

Teresa de Ávila dijo: “Solo os pido que lo miréis, y que os dejéis mirar por Él”. Un ejercicio de espera paciente, enamorada. Teresa encontró al fin el tesoro escondido deseado, nos dirá:

Dichoso el corazón enamorado
que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,
por Él renuncia todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento.
Aún de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.

Teresa de Calcuta hablará de su propia experiencia de oración simple: “Si te pones en la presencia de Dios en la oración y el silencio, Dios te hablará”. Interesante experiencia, bastará el silencio interior y la escucha.

__ __

* Imagen: Jean-Fr. Millet, Angelus, 1860. En una carta escrita en 1865, Millet afirma: “El Angelus es un cuadro que hice pensando en cómo mi abuela, cuando trabajábamos en el campo, al escuchar el tañido de la campana, nos hacía interrumpir nuestro trabajo para rezar el Ángelus por los ‘pobres muertos’, piadosamente y con el sombrero en la mano”.

-Lean más del tema en “Cómo orar”, pdf, ebook de Nicodemo Martin.

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