Creer en el cielo

lit-Solidaridad 62

– No me resigno a que Dios sea para siempre un Dios oculto, sin conocer jamás su mirada, su ternura y sus abrazos. No me puedo hacer a la idea de no encontrarme nunca con Jesús.

Por la pasada fiesta de los Santos y los difuntos pude leer en el teólogo José A. Pagola su fe en la vida eterna, su apuesta por la vida, una luz que alumbra en la espera, un océano de amor y de esperanza, invitando a vivir con la puerta abierta y el corazón despierto, para recibir al que llega y nos abraza, aunque esté tardando.

:: Creer en el cielo es para mí resistirme a aceptar que nuestra vida sea solo un paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándome en Jesús, presiento que Dios está llevando hacia su plenitud nuestro deseo de vida, de justicia y de paz, un deseo de la creación y de la humanidad.

:: Creer en el cielo es para mí rebelarme a que hombres, mujeres y niños, que conocieron en esta vida miseria, hambre y sufrimientos, queden enterrados para siempre en el olvido. Confiando en Jesús, creo en una vida donde ya no habrá pobreza ni más llanto, la verdadera patria.

:: Creer en el cielo es para mí acercarme con esperanza a personas enfermos crónicos, personas hundidas en la depresión y la angustia, cansadas de vivir y luchar. Siguiendo a Jesús, creo que un día conocerán lo que es vivir con paz y salud, “Ven, descansa, entra ya en el gozo de tu Señor”.

– Cierto, como creyente, el último capítulo de mi vida será sin duda el primero de una nueva aventura, desconocida. Quisiera vivirlo así, como un desafío, con mucha ilusión.