Vida eterna

“Como el esposo se hacía esperar, todas quedaron dormidas. A medianoche se oyó: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’… Jesús añadió: Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora”, san Mateo c.25.

Pidieron una reflexión sobre la vida eterna. Creyentes y no creyentes utilizarán un lenguaje oscuro: el más allá, la ciudad futura, el cielo o el paraíso, la vida eterna y otras expresiones.

Será tiempo de paradojas y relatos fragmentarios, apenas nada del después. El creyente sí sabe, porque cree y espera, será su apuesta. Si solo buscó comprender pudo perderse, bastará tener fe:

“Yo he venido a este mundo para que todo el que crea en mí tenga vida eterna, dijo Jesús”, san Juan c.3.

Importará vivir el presente en justicia y en verdad, dejando el después al Señor de la casa… Le gustará saber cómo traté los asuntos y las personas, pues en el aquí y el ahora se ocultó el tesoro del después.

– La Vida eterna no será una conquista por méritos ni un derecho a exigir, ni una quimera.
– La Vida eterna fue promesa y regalo, la invitación a una fiesta, una herencia esperada.
– ‘Por la fe, Abraham salió sin saber a dónde iba’, Hebreos c.11.
– ‘Conduciré a los ciegos por un camino que desconocen’, Isaías c.42.
– A lo lejos la Tierra prometida, peregrinos a un territorio desconocido.

El misterio último de la vida es Alguien que nos espera, acoge y perdona. La Vida eterna es Dios mismo, su Vida compartida desde la fuente de donde mana el Amor que no se agota. Morir será nacer de nuevo.

Será regresar al fin a la Casa del Padre, calmar la propia sed y enjugar las lágrimas, calmar también del Padre su espera y abrazarse fuerte, pasar al banquete preparado, vestir el mejor traje, recibir todo de su mano, caliente el pan y el mejor vino.

“Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada, sus lámparas encendidas. Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles”, san Lucas c.12.

Les recordaré las palabras del Cardenal Carlos Martini meses antes de morir:

“La edad y la enfermedad me envían una clara señal de que es hora de apartarse de las cosas de la Tierra para prepararme a la próxima llegada del Reino”.

Vean ahora unos versos, propia confesión de enigmas y certezas:

SUEÑOS

Si la vida es vida,
razones, besos
emociones y sueños,
cuántos…

Si la muerte es muerte,
razones, besos
emociones y sueños,
dónde…

La vida muerte
es eternidad menuda;
la muerte vida
será eternidad divina.

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-Imagen: El pan de la misericordia, Safet Zec, 1943.

-Vean el testimonio de un creyente, “Creer en el cielo”.

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