Zaqueo

Un día Jesús entró en Jericó. Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los cobradores de impuestos. Quiso conocer a Jesús, pero no podía porque era muy bajito.

Algunos textos del evangelio serán recordados como si fueran parábolas o relatos ejemplares. Hablan sin embargo de encuentros reales, impresos en la mente y el corazón de las personas, que lo contaron y acabó escrito. Será el testimonio de un rato inolvidable pasado con Jesús de Nazaret.

Rembrandt_autorretrato,1648,aguafuertePensé todo esto cuando escuché leer de nuevo el episodio evangélico del personaje Zaqueo. La descripción de lo ocurrido será sencilla y verosímil.

Para Zaqueo la puerta del Templo se cerró, mejor no practicar la religión en público. Se enriqueció a costa de los impuestos recaudados a sus conciudadanos y entregados a los romanos ocupantes del pais. Será criticado por eso, aislado y excluído.

Mostró mucho interés en ver a Jesús, pero la gente se lo impidió. Zaqueo subió a un árbol y puso toda su esperanza en el Maestro de Nazaret, confió que algo bueno pudiera ocurrir; tal vez Jesús no me juzgue ni me desprecie, pensó.

Cuando Jesús pasó por allí, lo vió y le dijo: Zaqueo, baja ahora mismo, hoy quiero hospedarme en tu casa. Zaqueo recibió a Jesús en su casa con mucha alegría.

Sorpresa grande. El Maestro se interesó en conocer a Zaqueo, Jesús tomó la iniciativa. Convertida su casa en templo y santuario, Zaqueo y Jesús conversaron como dos amigos, haciendo planes. A partir de ese día Zaqueo fue discípulo de Cristo, habrá de tomar decisiones difíciles. Su vida dio un vuelco. Feliz, generoso, arrepentido, fue una buena noticia para todos, para él mismo y para los más pobres. Un ejemplo para corruptos y defraudadores.

Señor, daré a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si robé algo, devolveré cuatro veces la cantidad. Hoy en mi casa es día de fiesta y salvación.

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-San Lucas c.19
-Rembrandt, Autorretrato dibujando junto a una ventana, aguafuerte, 1648.

-Pasados los meses, al releer esta entrada, vinieron a la memoria unos versos que fueron ‘oración de juventud’ en acampadas, pensados ahora con satisfacción para Zaqueo y sus nuevos amigos:

Junto a ti al caer la tarde
y cansados de nuestra labor,
te ofrecemos con todos los hombres
el trabajo, el descanso, el amor.

Con la noche las sombras nos cercan,
y tu rostro nos da nueva luz,
alumbrados en nuestro camino
hasta ti correremos, Señor.

Cuando al fin nos recoja tu mano
para hacernos gozar de tu paz,
y reunidos en torno a tu mesa,
nos darás la perfecta hermandad.

La confesión

Fue tiempo de confesión y de cambio… Repasando el modo de hacer de Jesús de Nazaret, les ofrezco este apunte de evangelio. Saben que fue una sana costumbre conservada por los católicos la práctica de la confesión. Con una serie de condiciones el sacerdote perdonará en nombre de Dios, solo si hay arrepentimiento y se dice de palabra la verdad, “A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados”.

rembrandt_elregresodelhijorpodigo-72cLa costumbre más antigua, aunque no siempre fue así, fue de disponer de unas como madrigueras en madera, algo tenebrosas, donde asegurar el anonimato y el secreto. A estos lugares se les llamó confesonario. Es cierto que en caso de necesidad, cualquier lugar será válido.

La tradición quiso justificar y remontar el tema al mismo Jesús de Nazaret, con el que la gente gustó conversar en privado y contar sus males, suplicó curación y consejo al buen Maestro, recibiendo su bendición e incluso su caricia, tomando sus manos u otros gestos que devolvían la paz a la persona que sentíase curada, como nueva.

Así fue como un amigo mío recordó, puso por escrito y envió las diversas situaciones en las que Jesús perdonó y curó a la gente, diferentes modos y lugares, a personas muy diversas, como le fuera posible, ¡todas ellas sin duda confesiones muy dignas y muy válidas!

Diferentes lugares donde Jesús confiesa, cura y perdona:

– Sentado en el pozo, a la mujer samaritana
– Recostado a la mesa, a una pecadora en casa Simón
– Bajo la higuera y en su casa, a Zaqueo
– Desde lejos, a diez leprosos
– Al borde del camino, a un ciego
– De pie, al joven rico
– En la puerta de la casa, al hijo pródigo
– Sentado, escribiendo en la arena, a la mujer adúltera
– De noche en secreto, a Nicodemo
– Junto a una piscina, al paralítico
– Rodeado de gente, a la mujer hemorroísa
– Transfigurado en la montaña, a 3 discípulos
– Navegando en el lago, a los discípulos
– En una sinagoga, a la mujer encorvada
– Cenando, a Judas
– Desde la cruz, a sus verdugos
– En la cruz, a los 2 ladrones
– Junto al lago después de almorzar, a Simón Pedro
– Caminando, a los 2 de Emaús

Ustedes podrán continuar si recuerdan otras situaciones. Si fueran madre de familia, maestro o catequista, harán hacer el ejercicio de buscar los lugares y capítulos de los varios personajes que aparecieron citados, y otros más que encontrarán. Paz a todos.

– Pasadas unas semanas encontré este pensamiento reconfortante que seguro les agrada y recordarán: “Errar es humano; perdonar, divino”.

* Imagen: El retorno del hijo pródigo (detalle), 1662, Rembrandt.

Volver a casa, la mística del regreso

Aparece en nuestro blog una vez más la experiencia de ‘hijo pródigo’ del evangelio, su regreso a la casa del padre, su acogida y reconciliación. Fue un volver a casa costoso, pensado, pero de efectos gratificantes e inolvidables.

Esta vez me lo sugirió el releer páginas del libro de Henri Nouwen “Regreso del hijo pródigo”, sobre el cuadro de Rembrandt, donde cuenta lo mucho que significó también para él ‘volver a casa’, el regreso al hogar como lugar seguro, tras duras vivencias de inseguridad y desarraigo afectivo. Una experiencia de fe y consolación, de reencuentro y perdón, una nueva vida.

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– “Volver a casa significó para mí caminar paso a paso hacia el Único que me espera con los brazos abiertos y desea tenerme en un abrazo eterno. Rembrandt entendió profundamente este regreso espiritual, al pintar a aquel padre con su hijo, un círculo de amor a partir de experiencias de vida y de muerte.”

Cuestiones para el creyente, a partir de la parábola evangélica y las notas de Nouwen:

.. ¿Llegaré al fondo de lo esencial, dejarme abrazar por un Dios misericordioso?
.. ¿Quiero sentirme implicado desde dentro, vulnerable, abandonando la postura del observador distante?
.. Deberé pasar donde el padre abraza a su hijo arrodillado, es el lugar de la luz y de la verdad, el lugar del amor.

La ‘mística del regreso’ nos dice que el pródigo vivirá el retorno también con temor, ante lo incierto de la acogida o el posible rechazo. Miraré si dispongo de amor suficiente y me pondré en camino cargando con mi propio pasado, dejando atrás todo reproche o resentimiento, confiadamente, así será una experiencia restauradora.

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* Imagen: ‘The Prodigal Son’, c. 1669, H. Rembrandt, 262 x 205 cm, The Hermitage Museum, St Petersburg. Vemos el amor compasivo de Dios en la expresión del rostro del Padre, en su postura y el gesto tranquilo de sus manos.

-Texto de evangelio, en san Lucas c.15.
-Henri J. Nouwen, “El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt”, 1994.

-Podrán leer más en “Meditaciones”, pdf, ebook de Nicodemo Martin.

El Dios de Jesús

A la categoría ‘evangelio’ de este blog le faltaba un capítulo importante que debía llamarse “el Dios de Jesús”. Los cuatro evangelios dibujan un retrato interior del Dios en el que cree Jesús de Nazaret.

Rembrandt-hij+ Una encomienda que tienen los profetas de religiones será contar los pensamientos y explicarnos el ser de Dios, también juzgar y corregir errores. Alguno de ellos dará origen así a las diversas religiones.

¿Cómo es el Dios de Jesús? ¿Qué vivencia de Dios desea comunicar a sus discípulos? ¿Qué cambios quiere introducir en la religión de su tiempo? ¿Cómo fue la fe de Jesús?

+ Jesús pertenece a un género distinto de profeta. Se presenta como Hijo, conoce a Dios de cerca, le resulta familiar. Dicen de él que es la palabra de Dios hecha carne, que conoce al Padre Dios como nadie. Su presentación del Dios de Abraham y de Moisés tiene acentos propios, comunica un perfil diferente de lo divino.

“Jesús de Nazaret anunciará que algo nuevo se ha puesto en marcha. La humanidad no camina sola, abandonada. Hay alguien empeñado en la vida y felicidad última de todos, alguien que es bondad, acogida, liberación, plenitud: es Dios, nuestro Padre.” (J.A Pagola)

+ Será fácil recordar entre todos algunos rasgos propios del Dios de Jesús de Nazaret:

– Es padre bueno, acogedor, que espera siempre, lleno de alegría por el regreso del hijo más pequeño, así lo describe el texto del Hijo pródigo.
– Es grande por su bondad, nos escucha y comprende, disculpa y perdona siempre, “hasta setenta veces siete”.
– Es señor pero servidor, que recoge compasivo al herido y cuida del maltratado, como en el Buen samaritano.
– Es soberano y a la vez humilde, a los pies de sus discípulos, identificado con los niños y con los que pasan hambre o están enfermos, “tuve hambre y me dieron de comer”.
– Es padre que está en el cielo, pero habita en sus criaturas, su templo es el corazón de cada uno, somos su viva imagen, es padre nuestro, él es amor.

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-Imagen: El regreso del hijo pródigo, 1662, fragmento, H. Rembrandt, St Petersburg. El padre con rostro luminoso y cansado, abraza en sus entrañas al hijo ya recuperado, sombrío y apesadumbrado.
-Vean nuestra entrada “La fe de Cristo”

María Magdalena #19

Final de “MARIA MAGDALENA”. Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje. La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida por siempre, “Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, porque el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos”

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad y así todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

– ‘¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?’
– ‘¿A dónde iremos? ¿Le volveremos a ver?
– ‘¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?’

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que habíamos presenciado la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando le veía así doliente aún y ensangrentado.

Ocurrió que días después le vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

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+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa.

– “Tomen, es mi cuerpo para ustedes”

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchaba en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

– ‘Qué bien estamos aquí’
– ‘Quédate con nosotros, señor’

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamaba reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

“No teman, saben que yo he vencido ese mundo de mentira, de falta de amor y de violencia”
“El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo. Créanme, yo soy señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad que viene”

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando les acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del padre.

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* Imagen: Rembrandt H. (+1669), La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, el pan y la mesa, la habitación, todo quedará iluminado y transfigurado por su repentina presencia. Evangelio de san Lucas c,24.

– Vean más atrás anteriores capítulos, y el conjunto en PDF, MARIA MAGDALENA y JESÚS de NAZARET.

El Rostro de Cristo

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– “Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.” (Salmo 26)
– “Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz.” (s Mateo c.17)

+ La tradición occidental identifica como el verdadero Rostro la huella que Cristo dejó camino del Calvario en la tela de la mujer que secó su cara, pasaje procedente de los evangelios apócrifos. En el evangelio de Nicodemo, la Verónica, mujer sanada del flujo de sangre, atestiguó ante Pilato.

En la tradición católica varias Iglesias dirán poseer la imagen del Rostro de Cristo. Cuenta la Leyenda aúrea que el emperador Tiberio se curó al ver la imagen que llevó a Roma la Verónica. Algunos la identifican con el icono de Manopello (Chieti), o con el de Génova (San Bartolome degli Armeni). Vean más detalles abajo en los Comentarios.

Santa_Faz_de_Yaroslavl+ Según el Oriente cristiano, la auténtica Santa Faz es el ‘Mandylion’, el retrato que Jesús envió a Edesa para curar al rey Abgar. Escondido en un muro, fue recuperado en 545, llevado a Constantinopla en 944, expuesto en Santa Sofía hasta 1204, que desapareció durante la 4ª Cruzada. Podría corresponder a la “Sábana santa” de Turín doblada.

Actualmente hay tres ‘Mandylion’: el de Novgorod, la Santa Faz de Laon y la Santa Faz de Yaroslavl, en la imagen.

+ Himnos primitivos nos dirán que Jesucristo es el “icono” perfecto, la mejor “imagen del Dios invisible”. La teología habló de la persona humana como ‘imagen’ de Jesucristo, identificado ante todo con el que sufre y pasa necesidad. El arte y nuestra memoria espiritual consideran diferentes rostros de Cristo:

·· El apacible rostro de Jesús en el monte de las Bienaventuranzas.
·· Su rostro transfigurado que “brillaba como el sol”.
·· El rostro desfigurado por el dolor y la muerte, recién bajado de la cruz.
·· Su rostro de hombre nuevo resucitado que los discípulos “reconocieron al partir el pan”.

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-Cabeza de Cristo, 1650, Rembrandt. “Un fondo marrón oscuro recubre todo el lienzo: las tinieblas del pecado abruman a toda la humanidad. Del seno de ese abismo emerge una luz dulce que calienta sin quemar, que ilumina sin deslumbrar, que consuela sin condenar” (Pierre-M Dumont).
-La Santa Faz, Icono ruso, s XIII, Yaroslavl (Rusia). Los ojos grandes confieren magnetismo al rostro. La nariz, larga y estrecha, la boca pequeña y cerrada, indican silencio y fuerza interior.

-Leer más en “Rostro de Cristo”, ebook de Nicodemo Martin.

Conversaciones en el Templo, Nicodemo

[Nicodemo no es mi nombre, será el nombre del blog y ocultará mi verdadero que poco importa. Se trata de un personaje del 4º evangelio, el evangelio atribuido a san Juan el discípulo amado. Nicodemo fue discípulo de la última hora, amigo de JESÚS de Nazaret y de la Magdalena.]

Aquí Nicodemo quiso hacernos llegar alguna de sus conversaciones con el Maestro galileo. Charlas amistosas que mantuvo con JESÚS en algún atardecer de invierno o ya en noche cerrada, según cuenta el evangelio del discípulo amado. El fariseo tenía en verdad muchas preguntas que hacer al Maestro: ¿quién eres tú? ¿de dónde vienes? ¿quién es tu padre? ¿qué planes tienes? ¿qué esperas de nosotros? ¿qué debemos hacer?

Presentación de la Virgen María en el Templo (Dresden, Gemäldegalerie)-b

= NICODEMO conoció a JESÚS en el gran Templo, en medio de mucho alboroto. El maestro de Nazaret protestó en la nave donde el pueblo hacía sus rezos entre el murmullo e incienso habituales. No era posible hacerlo ya con el griterío de ahora, por los vendedores y sus mercancías, se negociaba con la religión y los sacrificios de animales.

JESÚS no lo soportaba, o es templo para buscar y hallar al dios vivo o es mercado para negociar. Si no hay silencio, atención, escucha, calma, ¿cómo conversar con tu dios y oírle? Mejor salir afuera porque ese dios no puede habitar en este templo.

El Maestro se lamentó con mucha energía criticando a los dirigentes del lugar. Una comisión de fariseos y escribas vino a interrogarle. Entre ellos se encontraba Nicodemo que escuchó y asintió atemorizado a las quejas del nazareno: “¡Raza de víboras, hipócritas, han convertido la casa de su dios en un mercado!”.

JESÚS salió del Templo a toda prisa hacia un descampado donde le esperaban los discípulos y las multitudes hambrientas y enfermas, abandonadas por sus pastores desde hacía mucho tiempo.

rembrandt_retratodecristo1606-1669-4= El fariseo guardó la impresión primera que JESÚS le causó aquella vez en el Templo, muy airado, rodeado de animales y mercaderes. Nicodemo lo buscó en otra ocasión no lejos del Templo al terminar el día, para conversar con más calma y atención. Hablaron sobre Dios, el templo y los preceptos.

– Maestro JESÚS, mis mejores deseos para ti, que Dios te guarde y te bendiga. Quiero conocerte, saber quién eres y de dónde vienes. Aseguran que no eres Galileo, que naciste en Judea; dicen que tu verdadero padre no es conocido, otros dicen que vienes de muy lejos. Cuentan que hablas de nuestro Dios como padre tuyo y padre de todos. Dime si tú lo conoces bien y si nos lo darás a conocer. Tus discípulos cuentan que te vieron hablar con él con gran familiaridad, como nadie nunca antes lo había hecho. Crees que nosotros debiéramos hablarle así a nuestro Dios.

+ Nicodemo, acércate a Dios padre y no temas, él está cerca de ti y quiere hablarte al corazón, te dice: Nicodemo, amigo mío, JESÚS es mi hijo querido, él te mostrará el camino, escúchalo… Deberás cambiar tus ideas y tu corazón, como nacer de nuevo.

– Alguno de nuestros sabios y profetas hablaron del Dios de nuestros padres como de un padre bueno que nos ha dado la vida, el mundo y cuanto existe y cuida de nosotros. JESÚS ¿tú crees que nuestro Dios nos quiere como un padre y una madre quieren a su hijo pequeño más querido? En verdad muchos de nosotros ya no creemos en esa antigua tradición.

+ Es cierto, Nicodemo, hemos roto nuestro pacto de fidelidad, pacto de justicia y misericordia. El dios de la alianza está descontento. Dios es padre mío y es padre nuestro. No debes temer, él te lleva en sus brazos y cuida de ti, él te hablará al corazón, escúchalo. El te acompaña en la vida y él te recibirá en su casa en la hora de la muerte.

– Tú eres un maestro en el que tengo fe porque sé que no buscas tu gloria ni tu propio interés. JESÚS, tu mirada está limpia y en tu corazón sólo adivino amor. Es verdad, nos hemos alejado del Dios verdadero, nos hemos hecho un dios de barro a nuestra medida y conveniencia. Tendré que cambiar de manera de pensar y aprender de ti. Ahora debo irme, hasta otro día.
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-Presentación de la Virgen María en el Templo (Dresden, Gemäldegalerie).
-Retrato de Cristo, Rembrandt R. (1606-1669). El Rostro de Cristo, el maestro bondadoso, inquieto y dialogante.
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– Verán más si desean en Colección de oraciones, “ORAR CON NICODEMO”, pdf, ebook de Nicodemo Martin.