Los encuentros de Cristo

Fueron muchos y variados los encuentros de Cristo por caminos y pueblos, con personas y grupos, encuentros siempre renovadores.

Jesús y la gente se buscaron. Él compartió su mensaje y restauró la esperanza, si fuera menester curando males. Escuchar, pedir, ayudar, verbos de encuentro y de oración.

«Jesús nos revela que Dios no habita lugares asépticos y tranquilos, lejos de la realidad, sino que camina a nuestro lado y nos alcanza allá donde estemos, en las rutas a veces ásperas de la vida.» (El Papa Francisco, Sínodo 2021)

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DIEZ ENCUENTROS en los Evangelios:

1 . Encuentro con los primeros Discípulos.- El comienzo de una amistad buscando conocerse, y tal vez trabajar juntos: ¿Qué buscan? Maestro ¿Dónde vives? El encuentro fue imborrable, prometedor.

2 . Encuentro con Nicodemo.- Costará cambiar lo fácil de siempre por lo más nuevo y exigente. Jesús le prometió ayuda: Nacerás de nuevo. Fue en la noche, y se hizo de día. Estará junto a la cruz.

3 . Encuentro con la Samaritana.- Jesús se dio a conocer y ayudó en lo que pudo. No quiso complicar la vida sino aliviar la carga. Se ofreció como Agua viva que sacia la sed de verdad y riega la semilla buena.

4 . Encuentro con el Joven rico.- El joven buscó asegurar su cielo. Jesús cuestionó sus seguridades, nada valen si la gente cerca pasa hambre o está sin techo. Qué hiciste, qué piensas hacer… Déjalo todo y ven conmigo.

5 . Encuentro con el Ciego del camino.- Cansado de esperar, agotado de pedir, Jesús le devolvió la confianza: ¡Señor, que yo vea! Abre tus ojos y sígueme. Fue posible lo que pareció imposible.

6 . Encuentro con el Escriba.- Dios ¿qué te importa más? ¿quién es mi prójimo? Verás la respuesta en la cuneta de los caminos: heridos, migrantes, soledad, infancia. Puedes mirar a otra parte y pasar de largo, o dar tu tiempo, tu aceite, tu vino. Si hay amor, estará el Señor.

7 . Encuentro con Pilato.- Encuentro de Jesús con la indiferencia y el vacío: ¿Qué es la verdad? Solo interesó el poder y la gloria, su desinterés por la vida llevará al dolor y la muerte del inocente. Las heridas de siglos lavadas por el amor que reconcilia: ¡Señor, ten piedad!

8 . Encuentro con la Magdalena.- Buscó a Jesús en el lugar equivocado, en el pasado. Él vive ahora en la comunidad, en la familia, en su corazón amante. La mujer será apóstol del triunfo de la Vida, profeta de la Noticia que consuela y pacifica: ¡Jesús vive, nos espera y nos envía!

9 . Encuentro con los Discípulos encerrados.- Con miedo, no comprenden. Puertas cerradas y corazones en espera: Soy yo, no teman. Frágiles, precisaron Espíritu santo, su aliento y su paz. La misión de Cristo deberá continuar, los necesita: ¡Señor mío y Dios mío!

10 . Encuentro con Pedro.- Ante nuestra infidelidad, Jesús se mantendrá fiel porque nos ama. Pedro va avergonzado y dolido de su cobardía y orgullo. Jesús no está para reproches, sino para abrazar y reunir, si le renovamos la amistad: ¿Pedro, me amas?

«El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.» (san Mateo c.7)

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# Dibujo, Rembrandt, Nicodemo con Jesús en la noche. «Nicodemo fue de noche a ver a Jesús: Maestro, viniste de parte de Dios por las señales que haces… No verán Reino de Dios si no nacen de nuevo». (san Juan c.3)
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# Encontrarnos con Jesucristo también ahora nos cambia e ilumina. Escuchen de nuevo si gustan esta melodía, llena de afecto y buenos deseos, ‘Encontrarme contigo’, grupo evangélico Satelite, México, 2012.

Encontrarme contigo
Mi fiel amigo, sentir el calor de
Tu gran amor; para adorarte
Y todo entregarte vertir lo que soy en adoración;

Y darte el honor; postrado a tus pies;
Con alma derramada ante tu mirada;
Tu rostro señor encontrarlo en mi;
Escuchar tus palabras hablando a mi alma.

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(Vean esta colección de encuentros de oración de Nicodemo con Jesús resucitado: «Orar con Nicodemo», pdf.)

El leproso

Rembrandt | Cristo cura al leproso

«Al bajar Jesús del monte se le acercó un leproso: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Extendió Jesús la mano y lo tocó: ‘Quiero, queda limpio’. Y enseguida quedó limpio de la lepra», san Mateo c.8.

Los gestos de acogida y de misericordia hicieron realidad la bienaventuranza de la misericordia; para el poeta y el lector será un llamado: ¡Anda, haz tú lo mismo!

Verán aquí un viejo poema, canto de agradecimiento y de alegría. El autor se vio identificado con el enfermo leproso del evangelio, y en su meditar sentirá cercano el gesto de Jesús de Nazaret que lo toca y cura, como también el abrazo cariñoso al pródigo.

De Simeón Nuevo Teólogo, Monje y poeta ortodoxo (+1022):

«Antes de que brillara la luz divina,
no me conocía a mí mismo.
Viéndome entonces en las tinieblas y en la prisión,
caí a los pies de aquel que me había iluminado.
Y aquel que me había iluminado toca con sus manos
mis ataduras y mis heridas;
allí donde su mano toca y donde su dedo se acerca,
caen inmediatamente mis ataduras,
desaparecen las heridas, y toda suciedad.
Extraña maravilla: mi carne, mi alma y mi cuerpo
participan de la gloria divina.

Desde que fui purificado
y liberado de mis ataduras,
me tiende una mano divina,
me saca enteramente del lodazal,
me abraza, se echa a mi cuello,
me cubre de besos.
Es la luz que me arrebata y me sostiene;
me arrastra hacia una gran luz.
Me ha regalado una vida inmortal
y me ha dado unas sandalias, anillo y corona
incorruptibles y eternos.»

Amigos de Dios, David

También el rey David fue amigo de Dios, a pesar de sus fallos. Fue pastor y rey, abusó de su poder y de la confianza divina, pero reconoció su culpa y suplicó el perdón.

El Dios de la Alianza le reprochó su conducta ingrata, su pecado, pero lo recibió y abrazó como buen padre. La amistad de Dios nunca falla, su fidelidad dura por siempre, eterna alianza.

Rembrandt, El regreso del hijo pródigo

El evangelio hablará de un hijo pródigo y de su buen padre. El mismo Jesús recibió a pecadores y comió con ellos, animando a recuperarse: «No peques más». Una historia interminable de paciencia y misericordia.

# Esta fue la oración del Hijo pródigo que arruinado y avergonzado pensó regresar a la casa del Padre:

– Volveré donde mi padre y le hablaré.
Padre, he pecado contra Dios y contra ti
ya no merezco ser llamado hijo tuyo,
trátame como a uno de tus asalariados.
Se levantó y fue donde su padre.

# Esta será la oración de David, el ‘Miserere’, no queriendo perder la amistad de Dios:

Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
purifícame de mi pecado.
.. Lávame y quedaré más blanco que la nieve,
renueva en mi interior un espíritu firme.
.. No me retires tu espíritu santo,
lléname de gozo en tu presencia.

[Textos: san Lucas c.15; salmo 51; 2 Samuel c.11]

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Por su lucha interior y su agitada fidelidad, recordé el texto de Miguel de Unamuno que dejó escrito en su tumba de Salamanca:

«Méteme, Padre Eterno, en tu pecho,
misterioso hogar,
dormiré allí, pues vengo deshecho
del duro bregar»

(De su salmo III. Unamuno falleció en Salamanca el 31 diciembre 1936)

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La figura de David, músico y poeta, fue evocada en el lindo poema y canción ‘Aleluya’ de Leonard Cohen compuesta en 1984, alusión a su felicidad y dolor, las luces y sombras que hubo también de pasar:

– He oído decir que había un acorde secreto
que tocaba David y que agradaba al Señor
Hice lo mejor que pude, no fue mucho
– Incluso cuando todo se derrumbe
permaneceré frente al Señor de la Música
y no pronunciaré más que el Aleluya.

La fragilidad de Jesús

– Te llamé para abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión, liberar a los que habitan las tinieblas.
– Y el Verbo de Dios se hizo carne, se hizo fragilidad.

El Dios que presentaron los profetas y evangelios quiso compartir nuestra fragilidad. Jesús de Nazaret conoció los efectos del pecado, y ante la debilidad fue solidario animando, curando y perdonando.

Por gustar, ¡oh, Impasible!, la pena
quisiste penar,
te faltaba el dolor que enajena
para más gozar.
Y probaste el sufrir y sufriste
vil muerte en la cruz,
y al espejo del hombre te viste
bajo nueva luz.

–Miguel de Unamuno, salmo III

: Trató de cerca enfermos incurables, pecadores y endemoniados.
: El cansancio y el llanto de Jesús, sediento junto al pozo y en la cruz.
: Jesús vivió el abandono y la traición, el egoísmo y vanidad de los suyos.
: Amenazado de muerte y torturado, como el más infame y despreciable.

– “Será actual la palabra de Jesús antes de morir ¡Tengo sed! Su grito sigue estremeciendo. La sed de un hombre maltratado, ansia infinita de Dios muriendo y amando. Sed de paz, de justicia, de fraternidad.” (P Arrupe)

Jesús, Maestro y Señor, quiso acercarse a la realidad humana más desagradable. No se montó un mundo aparte. Miró cara a cara con amor, tocó sin temor y sanó cuanto pudo.

– Vengan a mí si están agobiados, encontrarán un respiro.
– No vine por los justos ni los sanos, sino por los enfermos y pecadores
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Estos versos de oración con Jesús, fragilidad compartida, fortalecida al fin por la resurrección, victoria de su gran amor.

En mi miedo, tu seguridad
En mi duda, tu aliento
En mi egoísmo, tu amor
En mi rencor, tu misericordia
En mi ‘yo’, tu ‘nosotros’
En mi rendición, tu perseverancia
En mi silencio, tu voz
En mi ansiedad, tu pobreza
En mi tempestad, tu calma
En mi abandono, tu insistencia
En mi dolor, tu alivio
En mi debilidad, tu fuerza.

JM Rodríguez Olaizola

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ORACIÓN escrita por internos del Centro Penitenciario “Due Palazzi” de Padua (Italia), rezada al comienzo del VIA CRUCIS del Viernes Santo 2020, presidido por el Papa en la plaza san Pedro:

+ Oh Dios, Padre todopoderoso, que en tu Hijo Jesucristo asumiste las llagas y los sufrimientos de la humanidad, hoy tengo la valentía de suplicarte, como el ladrón arrepentido: ¡Acuérdate de mí!.
+ Estoy aquí, solo ante Ti, en la oscuridad de esta cárcel, pobre, desnudo, hambriento y despreciado, y te pido que derrames sobre mis heridas el aceite del perdón y del consuelo y el vino de una fraternidad que reconforta el corazón. Sáname con tu gracia y enséñame a esperar en la desesperación.
+ Señor mío y Dios mío, yo creo, ayúdame en mi incredulidad. Padre misericordioso, sigue confiando en mí, dándome siempre una nueva oportunidad, abrazándome en tu amor infinito. Con tu ayuda y el don del Espíritu Santo, yo también seré capaz de reconocerte y de servirte en mis hermanos. Amén.

(Encontrarán completo el VIA CRUCIS 2020, textos, comentarios y oraciones)

La casa de Zaqueo

Un día Jesús entró en Jericó. Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los cobradores de impuestos, los publicanos. Quiso conocer a Jesús, pero no podía porque era muy bajito.

Algunos textos del evangelio serán recordados como si fueran parábolas o relatos ejemplares. Hablan sin embargo de encuentros reales, impresos en la mente y el corazón de las personas, lo contaron y acabó escrito. Será el testimonio de un rato inolvidable pasado con Jesús de Nazaret.

Pensé todo esto cuando escuché leer de nuevo el episodio evangélico del personaje Zaqueo. La descripción de lo ocurrido será sencilla y verosímil.

Para Zaqueo la puerta del Templo se cerró. No practicará la religión en público. Se enriqueció a costa de impuestos recaudados a sus conciudadanos y entregados a los romanos, ocupantes del país. Será criticado, aislado y excluido.

Mostró mucho interés en ver a Jesús, pero la gente se lo impidió. Zaqueo subió a un árbol y puso toda su esperanza en el Maestro de Nazaret, confió que algo bueno pudiera ocurrir, tal vez Jesús no me juzgue ni me desprecie, pensó.

Cuando Jesús pasó por allí, lo vio y le dijo: Zaqueo, baja ahora mismo, hoy quiero hospedarme en tu casa. Zaqueo recibió a Jesús en su casa con mucha alegría.

Sorpresa grande. El Maestro se interesó en conocer a Zaqueo. Jesús tomó la iniciativa, la casa de Zaqueo convertida en templo y santuario. Los dos conversaron como viejos amigos, haciendo planes.

A partir de ese día Zaqueo fue discípulo de Cristo, tomará decisiones difíciles, su vida dio un vuelco. Feliz, generoso, arrepentido, él será buena noticia para muchos, en especial para los más pobres. Un ejemplo para corruptos y defraudadores.

Señor, daré a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si robé algo, devolveré cuatro veces la cantidad. Hoy en mi casa es día de fiesta y salvación.

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-Texto Zaqueo en San Lucas c.19.
-Imagen: Rembrandt, Autorretrato, aguafuerte.

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Pasados los meses, al releer la entrada, vinieron a la memoria unos versos que fueron ‘Oración de juventud’, atardecer de amistad, pensados ahora para Zaqueo, su casa y sus nuevos amigos:

Junto a ti al caer la tarde
y cansados de nuestra labor,
te ofrecemos con todos los hombres
el trabajo, el descanso, el amor.

Con la noche las sombras nos cercan,
y tu rostro nos da nueva luz,
alumbrados en nuestro camino
hasta ti correremos, Señor.

Cuando al fin nos recoja tu mano
para hacernos gozar de tu paz,
y reunidos en torno a tu mesa,
nos darás la perfecta hermandad.

La confesión

Fue tiempo de confesión y de cambio… Repasando el modo de hacer de Jesús de Nazaret, les ofrezco este apunte de evangelio. Saben que fue una sana costumbre conservada por los católicos la práctica de la confesión. Con una serie de condiciones el sacerdote perdonará en nombre de Dios, solo si hay arrepentimiento y se dice de palabra la verdad: A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados.

rembrandt_elregresodelhijorpodigo-72cLa costumbre más antigua, aunque no siempre fue así, fue de disponer de unas como madrigueras en madera, algo tenebrosas, donde asegurar el anonimato y el secreto. A estos lugares se les llamó confesonario. Es cierto que en caso de necesidad, cualquier lugar será válido.

La tradición quiso justificar y remontar el tema al mismo Jesús de Nazaret, con el que la gente gustó conversar en privado y contar sus males, suplicó curación y consejo al buen Maestro, recibiendo su bendición e incluso su caricia, tomando sus manos u otros gestos que devolvían la paz a la persona que sentíase curada, como nueva.

Así fue como un amigo mío recordó, puso por escrito y envió las diversas situaciones en las que Jesús perdonó y curó a la gente, diferentes modos y lugares, a personas muy diversas, como le fuera posible, ¡todas ellas sin duda confesiones muy dignas y muy válidas!

Diferentes lugares donde Jesús confiesa, cura y perdona:

– Sentado en el pozo, a la mujer samaritana
– Recostado a la mesa, a una pecadora en casa Simón
– Bajo la higuera y en su casa, a Zaqueo
– Desde lejos, a diez leprosos
– Al borde del camino, a un ciego
– De pie, al joven rico
– En la puerta de la casa, al hijo pródigo
– Sentado, escribiendo en la arena, a la mujer adúltera
– De noche en secreto, a Nicodemo
– Junto a una piscina, al paralítico
– Rodeado de gente, a la mujer hemorroísa
– Transfigurado en la montaña, a 3 discípulos
– Navegando en el lago, a los discípulos
– En una sinagoga, a la mujer encorvada
– Cenando, a Judas
– Desde la cruz, a sus verdugos
– En la cruz, a los 2 ladrones
– Junto al lago después de almorzar, a Simón Pedro
– Caminando, a los 2 de Emaús

Ustedes podrán continuar si recuerdan otras situaciones. Si fueran madre de familia, maestro o catequista, harán hacer el ejercicio de buscar los lugares y capítulos de los varios personajes que aparecieron citados, y otros más que encontrarán. Paz a todos.

– Pasadas unas semanas encontré este pensamiento reconfortante que seguro les agrada y recordarán: «Errar es humano, perdonar es divino».

* Imagen: El retorno del hijo pródigo (detalle), 1662, Rembrandt.

La mística del regreso / Rembrandt

De nuevo entre nosotros la experiencia del ‘hijo pródigo’ del evangelio, su regreso a la casa del padre, la acogida y reconciliación. Fue un volver a casa costoso, pensado, pero de efectos gratificantes e inolvidables.

Esta vez me lo sugirió el releer páginas del libro «El Regreso del Hijo pródigo», Henri Nouwen, sobre el cuadro de Rembrandt, lo mucho que significó también para él ‘volver a casa’. El regreso al hogar como lugar seguro, tras duras vivencias de inseguridad y desarraigo afectivo. Una experiencia de fe y consolación, de reencuentro y perdón.

«Volver a casa significó para mí caminar paso a paso hacia el Único que me espera con los brazos abiertos para tenerme en un abrazo eterno. Rembrandt entendió este regreso espiritual al pintar aquel padre con su hijo, círculo de amor desde experiencias de vida y de muerte.»

Cuestiones a partir de la parábola evangélica y las notas de Nouwen:

-¿Llegaré al fondo de lo esencial, dejándome abrazar por un Dios lleno de misericordia?
-¿Me sentiré implicado desde dentro, vulnerable, abandonando la postura del observador distante?
-Deberé pasar donde el padre abraza a su hijo arrodillado, lugar de la luz y la verdad, el lugar del amor.

La ‘mística del regreso’ nos dice que el pródigo vivirá el retorno también con temor, ante lo incierto de la acogida o el posible rechazo. Miraré si dispongo de amor suficiente y me pondré en camino cargando con mi propio pasado, dejando atrás todo reproche o resentimiento, solo así será una experiencia restauradora.

Nos acompañará este lindo soneto de Amado Nervo poeta mexicano:

«Tornaré como el Pródigo doliente
a tu heredad tranquila; ya no puedo
la piara cultivar, y al inclemente
resplandor de los soles tengo miedo.

Tú saldrás a encontrarme diligente;
de mi mal te hablaré quedo, muy quedo,
y dejarás un ósculo en mi frente
y un anillo de nupcias en mi dedo;

y congregando del hogar en torno
a los viejos amigos del contorno,
mientras yantan risueños a tu mesa,

clamarás con profundo regocijo:
¡Gozad con mi ventura, porque el hijo
que perdido llorábamos regresa».

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The Prodigal Son, H. Rembrandt, The Hermitage Museum, St Petersburg. Vemos el amor compasivo de Dios, su postura de acogida, en el rostro y manos del Padre.
Henri J. Nouwen, El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, 1994.

-Texto de la parábola en san Lucas c.15.

El Dios de Jesús

A la categoría ‘evangelio’ de este blog le faltaba un capítulo importante que debía llamarse ‘El Dios de Jesús’. Los cuatro evangelios dibujan un retrato interior del Dios en el que cree Jesús de Nazaret.

Una encomienda propia de los profetas de religiones será contar los pensamientos y explicarnos el ser de Dios, también juzgar y corregir errores. Alguno de ellos dará origen así a las diversas religiones.

Rembrandt-hij¿Cómo es el Dios de Jesús? ¿Qué vivencia de Dios desea comunicar a sus discípulos? ¿Qué cambios quiere introducir en la religión de su tiempo? ¿Cómo fue la fe de Jesús?

Jesús perteneció a un género distinto de profeta. Se presenta como Hijo, conoce a Dios de cerca, le será familiar. Palabra de Dios hecha carne, conocerá al Padre Dios como nadie. Su presentación del Dios de Abraham y de Moisés tuvo acentos propios, un perfil diferente de lo divino.

«Jesús de Nazaret anunciará que algo nuevo se ha puesto en marcha. La humanidad no camina sola, abandonada. Hay alguien empeñado en la vida y felicidad última de todos, alguien que es bondad, acogida, liberación, plenitud: es Dios, nuestro Padre.» (J.A Pagola)

Recordaremos algunos rasgos propios del Dios de Jesús de Nazaret:

– Es padre bueno, acogedor, que espera siempre, lleno de alegría por el regreso del hijo más pequeño, así lo describe el texto del Hijo pródigo.
– Es grande por su bondad, nos escucha y comprende, disculpa y perdona siempre, «hasta setenta veces siete».
– Es señor pero servidor, que recoge compasivo al herido y cuida del maltratado, como en el Buen samaritano.
– Es soberano y a la vez humilde, a los pies de sus discípulos, identificado con los niños y con los que pasan hambre o están enfermos, «tuve hambre y me dieron de comer».
– Es padre que está en el cielo, pero habita en sus criaturas, su templo es el corazón de cada uno, somos su viva imagen, es padre nuestro, él es amor.

(Texto parábola del Hijo pródigo, san Lucas c.15)

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-Imagen: El regreso del hijo pródigo, 1662, H. Rembrandt, fragmento. El padre con rostro luminoso y cansado, abraza en sus entrañas al hijo ya recuperado, sombrío y apesadumbrado.

-Vean nuestra entrada «La fe de Cristo»

Mª Magdalena -19 / ¿Dónde está Jesús?

Final de «MARIA MAGDALENA». Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje.

La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida para siempre, «Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, porque el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos»

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad y así todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

– ‘¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?’
– ‘¿A dónde iremos? ¿Le volveremos a ver?
– ‘¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?’

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que presenciamos la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando le veía así doliente aún y ensangrentado.

Días después le vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa.

– «Tomen, es mi cuerpo para ustedes»

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchaba en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

– ‘Qué bien estamos aquí’
– ‘Quédate con nosotros, señor’

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamaba reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

«No teman, saben que yo he vencido ese mundo de mentira, de falta de amor y de violencia»
«El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo. Créanme, yo soy señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad que viene»

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando les acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del padre.

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* Imagen: Rembrandt H. (+1669), La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, el pan y la mesa, la habitación, todo quedará iluminado y transfigurado por su repentina presencia. Evangelio de san Lucas c,24.

-Encontrarán aquí el ÍNDICE de relatos y temas.
-El conjunto de capítulos en «María Magdalena y Jesús de Nazaret», pdf, eBook de Nicodemo M.

El Rostro de Cristo

-Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. (Salmo 26)
-Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz. (Mateo c.17)

+ La tradición occidental identifica como verdadero Rostro la huella de Cristo en la tela que secó su cara camino del Calvario. En el evangelio apócrifo de Nicodemo, Verónica, la mujer sanada del flujo de sangre, lo atestiguó ante Pilato.

Varias Iglesias dijeron poseer la imagen del Rostro de Cristo. Cuenta la ‘Leyenda Aurea’ que el emperador Tiberio se curó al ver la imagen que llevó a Roma la Verónica. Verán detalles en comentario.

+ Según el Oriente cristiano, la auténtica Santa Faz es el ‘Mandylion’ de Edesa, retrato enviado para curar al rey Abgar. Podría corresponder a la «Sábana santa» de Turín. La Santa Faz de Yaroslavl, aquí en la imagen.

+ Himnos primitivos dirán que Jesucristo es el «icono» perfecto, la mejor «imagen del Dios invisible», identificado también con nosotros, con las personas que sufren. El arte consideró rostros diversos de Cristo:

El apacible rostro de Jesús en el monte de las Bienaventuranzas.
-Su rostro transfigurado que «brillaba como el sol».
-El rostro desfigurado por el dolor, recién bajado de la cruz.
-Su rostro de hombre nuevo resucitado reconocido «al partir el pan».
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Rembrandt, Rostro de Cristo, 1650. «Un fondo marrón oscuro recubre todo el lienzo: las tinieblas del pecado abruman a toda la humanidad. Del seno de ese abismo emerge una luz dulce que calienta sin quemar, que ilumina sin deslumbrar, que consuela sin condenar» (Pierre-M Dumont).

La Santa Faz, Icono ruso, s xiii, Yaroslavl (Rusia). Los ojos grandes confieren magnetismo al rostro. La nariz, larga y estrecha, la boca pequeña y cerrada, indican silencio y fuerza interior.

-Podrán leer más temas sobre Jesucristo en «El Rostro de Cristo», pdf.