Salomón, la sabiduría

Fue la Sabiduría clásica, la de los sabios que no presumen de serlo. No una conquista personal, sino como regalo divino, luz para iluminar situaciones y personas.

Esa Sabiduría será muy deseada para acertar con lo mejor. Para un creyente el don de la Sabiduría será súplica para agradar a Dios y una bendición para todos.

Salomón fue rey notable por su Sabiduría más que por sus riquezas. Elegir bien y realizar lo más justo para su pueblo. Hasta él llegaron reyes y reinas de otros pueblos. Salomón también fue amigo de Dios.

..Le dijo un día Dios: Pídeme lo que más quieras, y yo te lo daré.
..Te pido, Señor, la Sabiduría -respondió Salomón- el don del discernimiento para acertar en los asuntos.
..Dijo Dios: No me pediste riquezas sino inteligencia para hacer justicia. Yo te daré un corazón sabio y recto como ningún otro.

«DIOS de misericordia, que en tu Sabiduría formaste al hombre para regir el mundo con santidad y justicia…
SIERVO tuyo soy, pequeño para conocer el juicio y las leyes, sin la Sabiduría que procede de ti seré estimado en nada…
SEÑOR, dame tu Sabiduría que me asista en mis trabajos y venga yo a saber lo que es justo, lo que te agrada.»

-Cf. Reyes c.3; Sabiduría c.9 (texto completo en comentario).
-Imagen: Miguel A. Buonarroti, Jeremías, Sixtina, Roma.

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Leí algo más sobre el don del discernimiento, una técnica espiritual para elegir y acertar con lo que Dios quiere:

-San Ignacio de Loyola habló en los Ejercicios espirituales de variedad de llamadas, ‘mociones en el alma’: deseos, temores, oscuridad, paz, alegría…
-El discernimiento busca saber a dónde me llevan esas ‘llamadas’, si al bien, al amor y la paz, entonces aceptaré. Habrá lucha interior.
-Dejó escrito: «Piensen que no el mucho saber satisface del todo el alma, sino el sentir y gustar internamente».