La oración del ciego

Verán este tema de evangelio, la fe desde el encuentro con Jesús de Nazaret. Por el interés de muchos en recuperar la vista y el conocimiento. “La fe es una cuestión de encuentro, no de teoría”, dijo el Papa Francisco. Un evangelio conocido que escucharon leer hará poco.

– “El ciego Bartimeo arrojó su manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Este le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego respondió: Maestro, que vea. Jesús le dijo: Puedes irte, tu fe te ha salvado. Al instante pudo ver, y siguió a Jesús por el camino”, san Marcos c.10.

Dedicarás un rato a hacer silencio en tu interior para escuchar su voz, buscarás la calma en medio de tus dudas y preocupaciones. Le hablarás así en confianza:

÷ Padre, me pusiste en el camino de Jesús. Lo sentí cerca, mas yo al borde del camino sin fuerzas ni ayuda para ir con él. Él se fijó en mí, escuchó mi grito: ¡Quiero ver! Gracias por el encuentro con el Maestro de Nazaret.
÷ Gracias, Jesús, tú eres maestro de lo que solo se ve con el corazón: la amistad, la paz, la alegría. Tú hiciste que desde dentro yo también te dijera: ¡Quiero creer!, y me diste el coraje para acercarme y seguirte.

Quien al fin vio se hizo portador de luz para los que siguieron a tientas buscando. Creer ayuda a recuperar la esperanza y a caminar con unas metas: por un mundo más justo y luminoso para todos.

Entonces recordé aquella letrilla, con su secreta vivencia:

BARTIMEO

En las puertas de Jericó
pasando Jesús de camino
oyó su voz Bartimeo,
saltó de alegría loco
su ceguera dejó y su manto
pues ya sólo al mesías
amar y seguir quería.