La alegría de la navidad | el mandato principal

Desde siempre existió la Palabra
que estuvo junto a Dios
por ella se hizo todo …
La Palabra se hizo carne y
acampó entre nosotros.
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La Navidad está muy cerca. Lo que movió a las divinas Personas en la venida de Jesús, fue su gran misericordia, viendo la humanidad perdida entre el barro del pecado y la oscuridad de la muerte.

Dios quiso mostrarnos un camino de salvación y acompañarnos, comunicarse con nosotros, darse a conocer por su Palabra, para renovar su Alianza con la Humanidad.

Su misericordia será el modelo, el camino y el motor de todo otro amor, y su voluntad, ¡Sean misericordiosos como el Padre!

    «Un maestro de la Ley preguntó: ‘De todos los mandamientos ¿cuál es el más importante?’ Jesús respondió: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. El segundo es: Ama a tu prójimo como a ti mismo»

De este mismo evangelio vean un comentario que me clarificó. La unidad y la radicalidad del amor a Dios y al prójimo, su totalidad, inseparables en nuestra mente y en nuestro corazón. Vean el resumen.

    «La respuesta de Jesús fue en dos direcciones. Primero insiste en la unidad de nuestra vida centrada en el amor a Dios. No podemos amar a Dios solo en parte. Dios nos lo pide todo: todo el corazón, toda el alma, toda la mente, todo el ser. El amor de Dios merece todo lo que somos.

    La segunda dirección es equiparar el amor a Dios con el amor al prójimo. Esto también tiene que ver con la unidad de un único amor. Si decimos que amamos a Dios, pero no amamos a nuestros hermanos nos engañamos»

    -Cf. Fernando Ramón C., Aleluya, Valencia
    -Evangelio san Juan c.1; san Marcos c.12

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En conversación con sus discípulos meses después, Jesús dará un paso más: pidió a los discípulos que el amor al prójimo tuviera como modelo su mismo amor ‘Ámense como yo los amé’, o sea hasta dar la propia vida, darse del todo, darlo todo.

Para mejor entender este nuevo amor habremos de contemplar y hacernos presentes ante el pequeño de Belén, más tarde Crucificado, luego resucitado, y concluir que un amor así interpela, traerá curación y vida abundante.

    – En los Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola sugiere ante el Crucificado esta triple pregunta: ‘Que hice yo por Cristo, que estoy haciendo por Cristo, que haré por Cristo’.

Lo pensarán bien, amando mucho, para sacar con generosidad sus propias conclusiones. Qué harás en adelante con tu vida, con todo lo que eres y todo lo que tienes… ‘Tomad, Señor y recibid’. (Música y fotos de Isa Solá desde Haití)


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= Para este tiempo de Navidad, el cielo canta, danzan ángeles y pastores. En este enlace una invitación para la alegría verdadera, comentario litúrgico ‘Está cerca el Señor, alegraos’.

= En comentario verán las Antífonas del Adviento en forma de himno, aclamaciones y atributos al Niño Dios que va a nacer.

= Hoy día 18 de diciembre es la fiesta de Nuestra señora de la Esperanza, la Virgen de la O, verán pues en comentarios una oración a María Virgen de la Esperanza, su capilla en Sevilla.
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2 pensamientos en “La alegría de la navidad | el mandato principal

  1. HIMNO de ADVIENTO – NAVIDAD

    Oh Señor, Pastor de la casa de Israel,
    que conduces a tu pueblo,
    ven a rescatarnos por el poder de tu brazo.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

    Oh Sabiduría, salida de la boca del Padre,
    anunciada por profetas,
    ven a enseñarnos el camino de la salvación.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

    Oh Hijo de David, estandarte de los pueblos y los reyes,
    a quien clama el mundo entero,
    ven a libertarnos, Señor, no tardes ya.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

    Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel,
    tú que reinas sobre el mundo,
    ven a libertar a los que en tinieblas te esperan.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

    Oh Sol naciente, esplendor de la luz eterna
    y sol de justicia,
    ven a iluminar a los que yacen en sombras de muerte.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

    Oh Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia,
    tú que unes a los pueblos,
    ven a libertar a los hombres que has creado.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

    Oh Emmanuel, nuestro rey, salvador de las naciones,
    esperanza de los pueblos,
    ven a libertarnos, Señor, no tardes ya.
    Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador!

  2. 18 de Diciembre – Nuestra Señora de la Esperanza

    MADRE DE LA ESPERANZA y madre nuestra, enséñanos a orar para que nunca decaiga nuestra fe en tu hijo Salvador para todos. Virgen bendita de la esperanza, protégenos del desánimo, el desaliento y la zozobra cuando nos alcancen y nos desarmen.

    Que tu imagen dolorosa nos reanime y nos reafirme en la espera cuando nos sintamos desfallecer, cuando las propias fuerzas no alcancen y el horizonte se llene de nubarrones.

    Que tu ejemplo inmarcesible al pie de la Cruz donde murió Jesús hijo tuyo y Señor nuestro, nos muestre el camino para transformar el dolor en Esperanza.

    Señora de la Esperanza en quien descansamos, concédenos vislumbrar con renovada confianza la vida eterna que tenemos prometida y alumbra nuestro peregrinaje en la tierra para que sepamos llevar esperanza a los que caminan a nuestro lado.

    Acoge Dios Padre de bondad infinita nuestras súplicas esperanzadas, por nuestro Señor Jesucristo. Amén

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