Sobre la vida y la muerte / Mitterrand

    «Cuando vaya y les prepare sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes» (s.Juan c.14)

Muchas personas sienten en nuestro tiempo impotencia ante un futuro incierto y amenazador.

    ¿Para qué la vida? ¿Qué es la muerte?
    ¿Cómo hay que vivir? ¿Cómo hay que morir?

Esto me escribió hace poco mi amiga Mary:

: No me gusta tener miedo a la muerte, prefiero mirar las cosas a la cara y conocerlas.
: Sé que estamos en las manos de Dios, pero no sabemos el tiempo que nos queda de vida, todavía quiero ayudar a muchas personas.
: Tengo muchos sueños y trato de vivir alguno en lo cotidiano.

Tiene razón. También yo pensé en lo mismo desde estas dos películas: «De dioses y hombres», llena de detalles sobre el sentido de la vida y de la muerte, y «Presidente Mitterrand», las impresiones del político ante el final inminente de su vida.

En esta última, el protagonista recuerda su primera formación religiosa, alerta sobre lo que permanece en el fondo con el paso del tiempo, y cuenta la reacción de J.S. Bach por la muerte inesperada de su mujer y su hijo: no se desmoronó del todo, compuso «Jesús sigue siendo mi alegría».

    Jesús es mi alegría
    y el consuelo de mi corazón.
    Jesús me preserva de los sufrimientos
    y es la fortaleza de mi vida.
    Es la luz y el sol de mis ojos;
    el gozo y la paz de mi alma.
    Por todo ello no lo rechazaré
    ni de mi corazón ni de mis ojos.

Johann S. Bach, BWV 147 (1723), Coro “Jesus bleibet meine Freude”


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La Pascua es tiempo de vida y esperanza. Traigo aquí esta firme convicción del apóstol Pablo de Tarso: Jesucristo es el señor de la vida y de la muerte.

    «Ninguno vive para sí, ninguno muere para sí.
    Si vivimos, vivimos para el Señor,
    si morimos, morimos para el Señor;
    en la vida y en la muerte somos del Señor.
    Para eso murió el Cristo y resucitó: para ser Señor de vivos y muertos».

    (Carta Romanos, c.14)

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* “Presidente Mitterrand”, Robert Guédiguian, 2005, película basada en el libro de Georges-Marc Benamou “Le Dernier Mitterrand”, ed. Plon.

-Leer más en el blog sobre el film «De dioses y hombres».
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La paz de Cristo

La PAZ fue su mensaje principal, el mejor deseo de Jesús de Nazaret. Aquí una pequeña meditación sobre la paz del Evangelio, la paz que Cristo quiso comunicar a los que creyeron en él de verdad:

– Al irme les dejo la paz, les doy mi paz, no como la da el mundo.
– No se angustien ni tengan temor. 

1 . La paz de Cristo será CONFIANZA, algo más que calma y tranquilidad, o una violencia controlada.

– La paz de Cristo es serenidad y armonía interior, aliento y brisa suave que sosiega y a la vez mueve.

2 . Su paz será BENDICIÓN, consuelo y salvación. Cuando Jesús se acercó a una población o a una casa, su saludo habitual fue:

– ¡Shalom! Paz a los de esta casa.
– Vengan a mí los cansados por tanta carga, yo les daré respiro.
– Yo soy paciente y de corazón humilde, en mí encontrarán descanso.

3 . Una paz que será PERDÓN,  acogida sincera, sin crítica ni exclusión, una paz generosa:

– Yo no te condeno, vete en paz.
– Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.

4 . La paz de Cristo es EVANGELIO, Buena Noticia para sanar el desánimo y liberar de la culpa. El temor encierra, la paz de Cristo abre y libera:

– Estando los discípulos con temor y encerrados, Jesús se presentó: ¡Paz a ustedes!
– No teman, sepan que yo he vencido al mundo.

5 . Todos sus seguidores tomarán caminos de NO VIOLENCIA, colaboradores en causas de paz y justicia en los pueblos de la tierra.

– Vayan y anuncien la paz y la reconciliación a todas las naciones.
– ¡Bienaventurados, dichosos los que trabajan por la paz!

6 . Oración de la SERENIDAD de Reinhold Niebuhr, por la paz y la fortaleza en tiempo de agitación y de prueba:

– Señor, concédeme Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Valor para cambiar lo que sí puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia.

Esta fue mi súplica de ayuda, deseando recibir la gracia de la Paz que Jesucristo resucitado compartió con sus discípulos:

    + SEÑOR JESÚS, tú eres mi paz, tu amistad y compañía mi descanso.
    Si tengo tu paz, si te tengo a ti, confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    Eres brisa ligera y agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas.
    Tu paz es amor que abraza y siempre disculpa. Ven Señor Jesús, ven Espíritu santo dador de vida y de paz +

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Imagen: Cristo Salvador, José de Ribera. «Reciban mi paz. Vayan y anuncien la Buena noticia».

Recordarán la oración franciscana «Instrumentos de paz», por el grupo chileno «Canto católico»:


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