Soltar lastre, la confianza

Leí hace unos días el texto que pongo hoy aquí. Me gustó porque trata de la esperanza de quien sabe y confía, “como el niño en brazos de su madre”.

La confianza es virtud capital, liberadora, que junta la fe con el buen amor. Habrá que añadirla a la lista oficial de virtudes, por ser el rostro sonriente de la esperanza.

«A veces vamos por la vida prematuramente encorvados, encogidos por peso innecesario, vueltos hacia dentro. Nos abruma alguna que otra losa. Sepultados en vida, en la fosa de los temores, las indecisiones o las memorias hirientes. Víctimas de la tristeza, del prejuicio o de la inseguridad.
– Dios es el que nos invita a dejar caer el peso muerto. A romper las cadenas que aprisionan. A remontar el vuelo. Dios es el que nos tiende la mano y nos libera de lápidas innecesarias. Es el que nos enseña a salvar obstáculos, a derribar los muros de la prisión interior. A plantarle cara a los temores y sacudirnos el yugo de lo innecesario.
– Y lo sorprendente es que a veces es más fácil de lo que parece. Solo hay que intentarlo, confiando en que no vamos solos.»

( De pastoralsj.org – 11/2011 )

* Imagen: Theotokos, Madre de Dios, de Vladimir, icono bizantino s. xii, Moscú, conocido como ‘Virgen de la ternura’.