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– Muchos libros tendrás leídos y ya casi olvidados, de ellos algunos te gustaron y volviste a leer o en parte. De otros guardaste un buen recuerdo y dejaron un poso, con el paso del tiempo imperceptible pero cierto.
‘Libros amigos’ quiso ser en parte otra cosa para quien tuvo la idea. Si pasaste largas ausencias, si debiste emigrar por necesidad o en traslados por el trabajo, si no fue posible ni necesario mover tu pequeña biblioteca; en ese caso deberás hacer el ejercicio de escoger cuatro o cinco, hasta diez, de entre tus libros. Si ya hiciste la experiencia, comprenderás.
Los inseparables. De esos pocos no querrás alejarte sin llevarlos contigo, los querrás tener cerca, no precisan visa ni permiso de vuelo ni de trabajo. No siempre sabrás decir cómo llegaron a convertirse en tus libros amigos.
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– Alguno vendrá conmigo, para leer o solo como compañía, amigos que en silencio podré ver, tal vez oler y hasta tocar. Su valor es el de la buena amistad, es escasa y ocupa poco lugar, está cerca aunque por un tiempo te alejes.
– ¿Tienes ya localizados tus libros amigos? ¿Sabes el motivo? ¿Te ayudó a reconocerte?
Yo te pondré algo aquí, por ejemplo:
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• Juan Ramón Jiménez, Segunda Antología.
• Benjamín Glez Buelta, La transparencia del barro.
• Olivier Clément, L’Autre soleil.
• Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez.
• H.Urs von Balthasar, Solo el amor es digno de fe.
• André Gide, Ainsi soit-il ou Les jeux sont faits.
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* Al releer la entrada años después reconocí que no quise montar un escaparate, sino comunicar afinidades, amistad, vínculos. Por mi historia personal no debí olvidar los Evangelios, el Nuevo Testamento, la palabra del Dios humano y divino que a todos ahora habla y abraza.
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