Elogio de la vida interior

– Las personas hoy deberemos aprender el arte de escuchar, de hacer silencio, detenernos en nuestro interior, sentir la vida, escuchar la llamada de Dios en el silencio.

Fue un comentario al encuentro de JESÚS con Marta y María, que me llevó a buscar aspectos de la vida interior. La vida que fluye en el subsuelo, alimento para la vida en superficie.

JESÚS de Nazaret observó con respeto el interior y los sentimientos de las personas, sus pensamientos y deseos, la fe vacilante e inquietudes. Vendrá a la memoria Zaqueo el publicano, la mujer samaritana o Pedro arrepentido junto al lago.

A . – JESÚS fue hombre de oración, una relación de confianza y abandono. Pasó noches en oración, o al amanecer buscó el silencio y la soledad, la compañía del PADRE y la naturaleza. Así lo vio R. Galarreta:

“Con el frío primero que anuncia el alba,
cuando empiezan a cantar los pájaros
con cuidado, sorteando los cuerpos dormidos,
retira la cortina de la puerta, suavemente,
se desliza a la sombra de la calle,
se aleja hasta la arena de la playa,
y justo donde muere la última ola
rizada y silenciosa se acuclilla,
las manos extendidas sobre las rodillas
y deja que penetre en su alma el murmullo de Dios”.

B . – El Salmo 139 recordará la relación de intimidad entre el pueblo creyente y el Dios de la Alianza, una larga tradición de amistad, de luces y sombras, él conoce y nos ama.

‘Señor, tú me conoces y estás siempre conmigo. Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad. Tú me conoces y respetas, me acompañas… En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.’

JESÚS de Nazaret se presentó como pastor que conoce bien a sus ovejas, cuida de ellas y desea que lo conozcan, su voz y sus pasos, una familiaridad personal.

C . – ‘Vengan a mí si están cansados o se sienten agobiados. No teman. En mí solo encontrarán descanso y amistad… Yo soy pobre, humilde, amigo’.

La gente valoró la acogida de JESÚS al necesitado de atención y consuelo. Cansado él mismo llamó a la puerta de sus amigos, o buscó agua en el pozo de Samaría. Conversar y descansar. La oración será encuentro de amistad, una corriente fresca de vida interior.

– Cuando reces entra, cierra la puerta, ora a tu Padre que está contigo y ve en lo secreto.
– Recen así: PADRE NUESTRO, santificado sea tu nombre.
– Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece unido a mí, ese dará mucho fruto. 

D . – Nuestra oración estuvo llena de las propias preocupaciones e intereses. La presencia, el silencio, la escucha, nos cambiará el corazón. Descubrirás la ternura del PADRE Dios que nos llama y acompaña. Eso será oración.

– Será la experiencia que Santa Teresa de Jesús retrataba así: “Oración no es otra cosa sino tratar de amistad con quien sabemos que nos ama”.

MARÍA, la madre del Señor, fue ejemplo de escucha y de vida interior, de silencio y entrega. Así en esta canción “MADRE del SILENCIO”, del grupo universitario chileno ‘Canto Católico’.

Como una tarde tranquila,
como un suave atardecer,
era tu vida sencilla
en el pobre Nazareth;
y en medio de aquel silencio,
Dios te hablaba al corazón.

Virgen María, Madre del Señor:
danos tu silencio y paz
para escuchar su voz . .

Y sobre todo, María,
cuando nos habla en los hombres:
en el hermano que sufre,
en la sonrisa del niño,
en la mano del amigo,
y en la paz de una oración.