La felicidad del evangelio

” Al ver aquella muchedumbre, Jesús subió al monte, se sentó y los discípulos se le acercaron. Entonces él les habló diciendo: Felices… ” (san Mateo c.5)

Las Bienaventuranzas fueron su mensaje que deberemos actualizar. Si nos acercamos, el Maestro nos ofrecerá un camino, nuevos ánimos para vivir y trabajar en la felicidad del evangelio. Jesús vio mucha gente cansada y desorientada, insegura.

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana hacia Dios
por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.

–León Felipe

:: Felices los POBRES de espíritu, viven con poco confiando en Dios… Dichosa la Iglesia con alma de pobre, atenta a los necesitados, suyo será el Reino.

:: Felices los que SUFREN y lloran, sin resentimiento… Dichosos los discípulos acogedores y humildes, queridos y respetados por todos.

:: Felices los que tienen HAMBRE y sed de justicia, por un mundo más fraterno… Dichosos si buscan ante todo el Reino de Dios, sus deseos se cumplirán.

:: Dichosos los MISERICORDIOSOS, compasivos como el Padre del cielo… Feliz la Iglesia si dejó el corazón de piedra, así alcanzará misericordia.

:: Dichosos los que trabajan por la PAZ y buscan el bien… Felices los amigos si traen al mundo paz y reconciliación, serán hijos de Dios.

:: Dichosos los que se sacrifican y sufren por la JUSTICIA si responden con bondad… Feliz el discípulo fiel al Evangelio, suyo es el Reino.

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En nuestro caminar a veces difícil, no estamos solos. Reflexiones de Jesús de Nazaret a san Pedro, que no quiso que le lavara los pies :

– Ahora no lo entiendes, lo comprenderás más tarde.
– Pedro, sé paciente y humilde. Yo rezaré por ti para que tu fe no falle.
– Si las olas y la oscuridad te cubren, no temas, yo estaré contigo.

Queremos imaginar que Pedro, feliz y seguro, pudiera responder cantando unos versos :

– El Señor es mi pastor, él repara mis fuerzas, descansaré en verdes praderas.
– Si camino de noche por cañadas oscuras, no temeré porque él está a mi lado.
– Su bondad y su misericordia me acompañarán todos los días de mi vida
.

(Cf. Salmo 23)