.
«Pues aun sus cabellos están todos contados. Así que no teman; más valen ustedes que muchos pajarillos. A cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos» (san Mateo c.10)
___
# Desde la Revista litúrgica Magnificat, su director Pablo Cervera comparte la Carta de un compañero sacerdote injustamente encarcelado, unas hermosas líneas que yo comparto también con ustedes. Se omiten datos y circunstancias. El sacerdocio como entrega incondicional por amor a la Iglesia y a su pueblo. Rezamos.
___
-
«Quería agradecerle el envío de su Revista. Una ayuda espiritual de primer orden. Me ayuda a rezar, a vivir la liturgia y a formarme. En la celda no tengo mucho espacio y me ahorra tener aquí otros libros que sería materialmente imposible.
• Pablo, nuestra vida ahora tiene muchas semejanzas. El Señor nos ha cogido de la mano y nos lleva por el camino de su voluntad, ya sea por la enfermedad, por la injusticia o la falta de libertad.
• El Señor me recuerda algo que seguro a ti también te susurra al oído: ‘Para los que aman a Dios, todo les sirve para el bien’. Nuestro ministerio se ha visto muy disminuido humanamente hablando, pero se ha hecho si cabe más eficaz al estar ‘escondido con Cristo en Dios’.
• Ofrezco mi sacrificio al sacrificio de Cristo por la redención del mundo y por el embellecimiento de la Iglesia. La ‘comunión de los santos’ se me hace en estos momentos muy evidente»
Cf. Magnificat – 08/2025
___
+ A los enfermos, Señor, y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión, concédeles fortaleza y paciencia. Amen +
___
Mi Entorno – Del cantante y compositor mexicano Jesús Adrián Romero
.
__
En comentario les pondré un soneto muy lindo y apropiado para la situación descrita, y también para todos nosotros, seguidores de Cristo en toda circunstancia.
__
Amo, Señor, tus sendas, y me es suave la carga
(la llevaron tus hombros) que en mis hombros pusiste;
pero a veces encuentro que la jornada es larga,
que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,
que el agua del camino es amarga…, es amarga,
que se enfría este ardiente corazón que me diste;
y una sombría y honda desolación me embarga,
y siento el alma triste hasta la muerte triste…
El espíritu débil y la carne cobarde,
lo mismo que el cansado labriego, por la tarde,
de la dura fatiga quisiera reposar…
Mas entonces me miras…, y se llena de estrellas,
Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,
con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.
–Luis Felipe Contardo
__