.
+ Mi generación recibió la costumbre de reservar los viernes primeros de cada mes para rezar y comulgar recordando al corazón de Cristo, abierto todavía por amor a todos nosotros. Recibir y dar amor, a él y entre nosotros. Así lo pidió el mismo Jesús a Margarita Alacoque (+1690), monja francesa de clausura.
En octubre del pasado año 2024, el papa Francisco antes de marchar nos regaló con la Encíclica «Dilexit Nos» (Nos Amó), un canto personal al amor divino y humano del Corazón de Jesucristo.
-
«Que de su Corazón broten ríos de agua viva que sanen las heridas que nos causamos, que fortalezcan la capacidad de amar y de servir, que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos hacia un mundo justo, solidario y fraterno» (n.220)
El Corazón abierto de Cristo fue y es un signo que la revelación y la historia -san Juan y sta Margarita- nos ofrecen para recibir paz, perdón, fortaleza, amor redentor, vida divina. Estas palabras de Francisco serán su mejor resumen:
-
«Propongo a toda la Iglesia un nuevo desarrollo sobre el amor de Cristo. En su corazón encontraremos el evangelio entero, la verdad que creemos, cuanto adoramos y buscamos en la fe. Ante el Corazón de Cristo recibiré la síntesis encarnada del evangelio» (n.89-90).
Damos gracias al Papa Francisco por este último gran regalo que nos hizo antes de ser llamado a la Casa del Padre.
-
«Ante el Corazón de Cristo, pido al Señor que tenga compasión de esta tierra herida que él quiso habitar como uno de nosotros. Que derrame los tesoros de su luz y de su amor, para que nuestro mundo que sobrevive entre las guerras, los desequilibrios socioeconómicos, el consumismo y el uso antihumano de la tecnología, pueda recuperar lo más importante y necesario: el corazón» (n.31)
[Aquí podrán bajar y leer la Encíclica del Papa Francisco «Dilexit nos»]
+ Guía y salvador nuestro, Señor Jesús, reúnenos en un solo pueblo; cura a los enfermos, busca a los que se perdieron, llama a los alejados y alienta a los desanimados. Amén.
____
__