Las manos de Dios

Traigo unos pensamientos que escuché y me gustaron, por si les ayudan a entender mejor a Dios, de quien la Biblia hablará con imágenes de la vida, por la relación entre el artista y su obra. Sabiendo tan poco como sabemos de Él, cómo adivinar lo que siente mirando sus manos, o al ver su hacer imaginar su propio querer.

rodin-ManosEl Dios de Jesús de Nazaret solo quiere la vida y el bien nuestro. Jesús así lo manifestó, y sus discípulos continuaron su trabajo de bendecir y curar, de perdonar. Al final, si hacemos las cosas bien, nosotros mismos seremos las manos de Dios.

Manos amigas, sus manos que estrechan las nuestras, manos trabajadoras que acarician y sanan, manos heridas y enclavadas, manos que rezan y salvan. Así como dicen que el rostro refleja el alma, las manos expresan su necesidad y deseos, el cariño interior como también el menosprecio o el odio. Las manos hablan en silencio. Estas cuatro imágenes puedan bastar para caer en la cuenta y reconocer.

Manos de alfarero, que trabajan mi arcilla tierna y acariciando le dan forma y belleza, tanta como fragilidad y pobreza. Me dejaré hacer a imagen suya, a imagen de Jesucristo, al que deberé parecerme. Trabajador incansable siempre haciéndome suyo.

Manos de padre, que da la mano y acompaña, mi vida en sus manos, él me levanta y abraza, me recibe en la casa y lleva de su mano hasta la mesa preparada. Manos que abrazan mi indigencia y mi pecado, amor dichoso de padre y de madre que conforta.

Manos de pastor, que guían por un camino llano, nada temo porque él va conmigo. Si me pierdo me toma en sus brazos y cura mis heridas; si cansado y agobiado, él me acaricia y consuela, me anima a seguir el camino. Él vigila mis pasos, dejándome libre.

Manos de viñador, que cuidan su viña y mi vida, que esperan los frutos, riega la tierra con el sudor de su frente y su agua buena, sus manos podarán lo reseco, limpiarán lo que estorba. Con él, sarmiento unido a la vid, correrá por mis venas su misma vida.

– Para final pondré la oración de Charles de Foucauld (+1916), escrita parece al meditar de Jesús su oración difícil en Getsemaní, su confianza y abandono total en las manos de Dios:

«Padre mío,
me abandono en Tí,
pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque Te amo, y es para mí
una necesidad de amor el darme,
sin límite, con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.»

Tal ve sea cierto, según me dijeron, este dicho tan prometedor: ‘Quien pone todo en las manos de Dios, verá la mano de Dios en todo’.

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* Imagen: La Cathédrale, 1908, Auguste Rodin (+1917). “Tallada en la piedra, La Cathédrale reúne en una misma obra dos manos derechas, que pertenecen a dos figuras distintas. Se ha titulado ‘L’Arche d’alliance’ antes de adoptar el título de Cathédrale, que se le dio cuando se publicaron Cathédrales de France por Rodin en 1914. El espacio interior que se desprende de la composición permite ver una correspondencia con la arquitectura gótica.”, cfr. Musée Rodin.

-Textos del Pastor y del Viñador: Salmos 23 y 80.
-Vean también el poema “Manos amigas”.

Un pensamiento en “Las manos de Dios

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