Día Mundial del Refugiado 2020

El Papa con la escultura de migrantes y refugiados, Roma, 2019

Recordarán que el papa Francisco inauguró el 29 de septiembre de 2019 en la 105 Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, una enorme escultura de bronce y arcilla en la plaza de San Pedro, «para que recuerde a todos el desafío evangélico de la acogida”.

Bajo el título de “Angels unawares”, ‘Ángeles sin saberlo’, la estatua de 6 metros de altura y 3 toneladas de peso, representa a 140 migrantes y refugiados de diferentes culturas y tiempos, el mismo número de esculturas que adornan la columnata de Bernini en la plaza de San Pedro.

El autor de la obra fue el artista canadiense Timothy Schmalz. Le fue encargada por la Oficina de Migrantes y Refugiados del Vaticano.

Un año después, acompañaremos el Día Mundial del Refugiado 2020 con estos versos tan sugerentes del poeta Martín Valmaseda, erróneamente atribuidos a la poetisa Gabriela Mistral.

    «¿De qué quiere usted la imagen?
    Preguntó el imaginero:
    Tenemos santos de pino,
    Hay imágenes de yeso,
    Mire este Cristo yacente,
    Madera de puro cedro,
    Depende de quién la encarga,
    Una familia o un templo,
    O si el único objetivo
    Es ponerla en un museo.

    Déjeme, pues, que le explique,
    Lo que de verdad deseo.

    Yo necesito una imagen
    De Jesús El Galileo,
    Que refleje su fracaso
    Intentando un mundo nuevo,
    Que conmueva las conciencias
    Y cambie los pensamientos,
    Yo no la quiero encerrada
    En iglesias y conventos.

    Ni en casa de una familia
    Para presidir sus rezos,
    No es para llevarla en andas
    Cargada por costaleros,
    Yo quiero una imagen viva
    De un Jesús Hombre sufriendo,
    Que ilumine a quien la mire
    El corazón y el cerebro.

    Velázquez, Cristo crucificado, fragmento, 1632

    Que den ganas de bajarlo
    De su cruz y del tormento,
    Y quien contemple esa imagen
    No quede mirando un muerto,
    Ni que con ojos de artista
    Sólo contemple un objeto,
    Ante el que exclame admirado
    ¡Qué torturado mas bello!

    Perdóneme si le digo,
    Responde el imaginero,
    Que aquí no hallará seguro
    La imagen del Nazareno.

    Vaya a buscarla en las calles
    Entre las gentes sin techo,
    En hospicios y hospitales
    Donde haya gente muriendo
    En los centros de acogida
    En que abandonan a viejos,
    En el pueblo marginado,
    Entre los niños hambrientos,
    En mujeres maltratadas,
    En personas sin empleo.

    Pero la imagen de Cristo
    No la busque en los museos,
    No la busque en las estatuas,
    En los altares y templos.

    Ni siga en las procesiones
    Los pasos del Nazareno,
    No la busque de madera,
    De bronce de piedra o yeso,
    ¡mejor busque entre los pobres
    Su imagen de carne y hueso!»

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