García Márquez, no esperes más

El Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, habló en mi Calendario. En el mes de marzo me recordó este pensamiento:

– “Solo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser”.

:: Cuando en años pasados el escritor colombiano enfermó de gravedad, se publicó una “Carta de despedida” presuntamente suya, más tarde desmentida, comenzando con estas enigmáticas palabras:

– “Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida…”

:: El escritor deseó navegar a la búsqueda del tiempo perdido. Allá propuso con sabiduría cambios aconsejando no esperar más, que haga ahora mismo lo que al final de mi vida quisiera haber hecho de bueno.

– Darás valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
– El mañana no le está asegurado a nadie; hoy pudiera ser la última vez que veas a los que amas.
– Por eso no esperes más, lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso, ocupado para concederles un último deseo.
– Demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.
– Di lo que sientes y haz lo que piensas. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y la sabiduría para expresarlos.

:: En la ceremonia del Nobel, García Márquez vistió una guayabera de lino blanco, en la mano una rosa amarilla, símbolo de Colombia. Su Discurso de agradecimiento fue un canto de amor, “La soledad de América Latina”. Terminó su discurso formulando este bello sueño:

“El deseo de una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.