Hoy domingo en muchos lugares habrá grupos de gente, jóvenes y mayores, que entrarán en las Iglesias y nos dirán que están preparando su primera Comunión, o bien que hoy pasarán a comulgar. Todo con fe y mucho respeto.
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– ¿A qué se refieren esas personas? ¿Cómo llegó hasta nosotros esta costumbre y creencia? ¿Qué pienso yo de todo esto, y cómo explicar a quienes no saben y preguntaron?
Fue tradición desde Jesús de Nazaret y los testigos de la Pasión. En una cena con los discípulos, Jesús se despidió antes de morir en cruz, bendijo el pan y el vino de la mesa, y les aseguró que debían tomar así su Cuerpo y Sangre benditos, que creyeran en sus palabras.
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«Tomen y coman todos de él, porque este pan es mi cuerpo. Este vino es mi sangre entregada por ustedes y por todos. Harán esto mismo en mi memoria»
¿Quién pudo dudar entonces de sus palabras y de su poder para hacer lo que decía? ¿Cómo desconfiar de su intención de dar todo por ellos y por muchos más?
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«Mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida; el que come mi carne y bebe mi sangre no morirá para siempre»
La comunión con el ‘Pan de vida’ dará fortaleza, será comunión de personas e intereses. Los discípulos mantuvieron viva esa tradición, no una leyenda, sino un hecho con testigos bien documentado.
La ‘Fracción del pan’ inauguró un nuevo estilo de vida : compartir la vida y los bienes, una verdadera comunión.
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. . El ejemplo de una vida, memorial de su entrega, el compromiso de hacer lo mismo, algo que obliga.
. . No guardar para mí lo que tengo y soy, para los que buscan o no creen, para los que pasan hambre o los desamparados.
. . Que para todos solo importe amar de verdad, vivir por dar vida, que dé sentido al vivir y hasta morir.
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-Como actualización de este gran Misterio, una súplica significativa en este bello canto:
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«Dime cómo ser pan,
cómo ser alimento
que sacia por dentro
que trae la paz.
Dime cómo ser pan,
dime cómo acercarme
a quien no tiene aliento,
cómo ser para otros
en todo momento
alimento y maná».

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