El pan de Cristo, la comunión

Hoy es domingo. En muchos rincones de la tierra grupos de gente, jóvenes y mayores, entrarán en Iglesias y comunidades. Dirán muy convencidos: ‘Yo preparo mi comunión’, ‘El domingo iré a la Capilla y tomaré la comunión’. Todo con fe y mucho respeto, con todo cariño.

– ¿A qué se refieren estas personas? ¿Cómo llegó hasta nosotros esa costumbre y creencia? ¿Qué pienso yo de todo esto y cómo explicar a quienes no saben y preguntaron?

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Juan de Juanes, Última cena, 1562, fragmento.

1 . Una antigua tradición, desde Jesús de Nazaret y los testigos de su Pasión, dirá que en una cena de la Pascua Jesús se despidió antes de morir en cruz, bendijo el pan y el vino de la mesa y les aseguró que debían así tomar su cuerpo y sangre, que creyeran en sus palabras.

“Tomen y coman todos de él porque este pan es mi cuerpo, este vino es mi sangre, entregados por ustedes y por todos.”

¿Quién pudo dudar entonces de sus palabras y de su poder para hacer lo que decía? ¿Cómo desconfiar de su intención de dar todo por todos ellos y por otros muchos?

«Mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida; el que come mi carne y bebe mi sangre no morirá para siempre.»

2 . La comunión con el «pan de vida» dará fortaleza, será comunión de personas e intereses. Los discípulos mantuvieron viva esa tradición, no una leyenda sino un hecho bien documentado, la ‘fracción del pan’, con un nuevo estilo de vida de compartir la vida y los bienes, la comunión.

El ejemplo de toda una vida, memorial de su entrega,
el compromiso de hacer lo mismo, algo que obliga.
..Que yo no guarde para mí lo que tengo y soy,
los amigos y también los enemigos,
los buscadores y los solidarios, los que creen en algo,
los que pasan hambre o están desamparados.
..Que para todos solo importe amar de verdad,
vivir por dar vida propia a alguien y muchos más,
por una razón que dé sentido a vivir y hasta morir.

__

Como actualización de este gran Misterio vean una súplica significativa en este bello canto:

Dime cómo ser pan,
cómo ser alimento
que sacia por dentro
que trae la paz.
Dime cómo ser pan,
dime cómo acercarme
a quien no tiene aliento,
cómo ser para otros
en todo momento
alimento y maná. 

Un pensamiento en “El pan de Cristo, la comunión

  1. Pingback: Adoro te devote, la comunión de los niños | n i c o d e m o

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