Haiti, entre llantos y rezos

Con esas palabras encabezó un medio de comunicación para explicar la noche de Puerto Príncipe, ‘una noche pasada entre llantos y rezos’, una noche bien larga y oscura.

:: A pesar de todo es necesario seguir creyendo, creer más que nunca en Dios Padre y en nosotros mismos, que podemos hacer las cosas mejor; quiero creer en la verdad de tantos detalles y caricias de estos días por salvar y ayudar a las víctimas del terremoto.

El cristiano sabe que la cruz y la muerte solo son la penúltima palabra, el amor y la vida permanecen, ¡Creo, Señor, pero aumenta tú mi pobre fe!

:: De corazón es lo que creo, siguiendo las huellas de Jesús de Nazaret en su pasión por el mundo. Mi súplica será como un murmullo ‘entre llantos y rezos’, adivinando entre lamentos su misma llamada, ‘Ven, sígueme’.

– ¿Por qué, Señor, por qué? ¿Dónde estás que no te veo?
– ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!

:: Esta es mi oración desde el blog, en la oscura noche del mundo, creyendo sin ver, a tientas pero en camino con otros, con Él, buen samaritano siempre:

– Quiero amarte presente en mis hermanos, verte y servirte en los desamparados, sanar tus heridas en los afligidos.
– Pido recibir de ti y comunicar tu misma vida, esperanza sin fin, amor sin límites.
– Creo, Señor, pero aumenta mi fe; no te veo, no te oigo, pero te creo; te adoro escondido, te amo oculto, pero presente.

:: Diremos al fin un canto de victoria, sentidos versos que dedicó a JESUCRISTO el ya retirado obispo de Brasil y valiente profeta Dom Pedro Casaldáliga:

“Mi fuerza y mi fracaso, eres tú.
Mi herencia y pobreza, eres tú.
Tú, mi justicia, Jesús,
mi guerra y mi paz,
mi libre libertad.
Mi muerte y mi vida, tú.
Palabras de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mi sueños,
cruz de mi cruz, tú.
Perdón de mis pecados,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
mi tierra prometida,
tú, Jesús.”

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* Imagen: Vía Crucis africano, XIII Estación, Jesús en brazos de su madre, Engelbert Mveng, Camerún.

La mística, el ser espiritual

UN MANANTIAL DE VIDA ETERNA

:: Finalmente pude encontrar entre mis postales unos versos escritos por la querida Pilar de Mingo, mística de lo divino, artista del arpa y del verbo. Ella, que en eterno cantará ya sin velo la grandeza y luminosidad del ser, el amor de siempre, es el ser espiritual.

La mística podrá hablar segura de una existencia divina que da el ser a la nuestra, unida mi existencia a la suya, ya un mismo espíritu serán y una sola vida.

Su poema ahora en el blog, en homenaje y recuerdo mío, es también saludo y bendición por el año que comienza nuevo, mas con tanta vida en peligro. Será tiempo de saborear ese “tesoro encontrado”, siempre medio escondido, entre las penas y miserias que nos envuelven cada día.

Poseer a Dios como fijado en nuestra propia esencia,
verle relucir en todas las cosas,
saborear su propio ser dentro del alma,
saciarnos del agua prometida
que salta hasta la vida eterna,
vivir un perpetuo Magnificat,
¿No será este el tesoro escondido
por cuya posesión debemos sacrificar y vender todo?

:: Fue como el después de la mujer aquella de Samaria que conversó con el Jesús cansado y sediento junto al pozo de Jacob en Palestina:

El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed.
– Señor, dame agua de ésa; así no tendré más sed ni tendré que buscar más.
– Yo soy agua viva: el que beba tendrá dentro un manantial de vida eterna.

* Imagen: La lectora distraída, 1919, Henri Matisse (1869-1954). El autor quiere recoger el estado de ánimo y la intimidad de la retratada.