Himno de la caridad / san Pablo

    – Nosotros enseñamos una sabiduría divina, escondida, pensada por Dios desde siempre para nuestro bien. Ninguno de los grandes de este mundo la conoció. (1Corintios c.2)

Entre el pasado terremoto en Haití y la fiesta del Amor y la amistad, les traigo hoy aquí este texto de san Pablo para pensar en lo más definitivo y en lo que más vale, el amor verdadero.

El buen samaritano, vitral, México.
«Tomó al hombre en sus brazos y curó sus heridas»

# El conocido como ‘Himno de la caridad’ lo verán en el c.13 de la 1ª carta de San Pablo a los Corintios, gente orgullosa de su saber y de su hacer. El texto conocido desde el siglo I° será una apología del mejor amor, de un amor grande y difícil, un amor divino:

    «Si yo hablara lenguas de hombres y de ángeles, mas no tengo amor, seré como un metal o como platillos ruidosos.
    . . Si yo tuviera el don de profecía y todo el saber; si tuviera fe hasta mover montañas, si no tengo amor, no soy nada.
    . . Si repartiera en limosnas cuanto tengo y me dejara quemar vivo, sin amor, de nada me sirve.
    . . El amor es paciente, es afable, no lleva cuentas del mal, goza con la verdad. Disculpa siempre, se fía siempre, espera siempre. El amor no falla nunca.
    . . Está la fe, la esperanza, el amor; lo más valioso es el amor»

# La caridad, tal vez la palabra pudiera quedar corta para traducir el amor nuevo: un amor generoso, inagotable y limpio, sin egoísmo ni recompensa, un amor de corazón traspasado.

– No será problema de cantidad, sino de hondura y calidad.
– Un amor que abrase y cambie todo, nuevo y a la vez eterno.
– Lo más sagrado perderá valor, si no pasara la prueba del amor.
– Desearás amar así, ‘Amen como yo los amé’, dirá Jesús.
– ¿De quién habló el texto? ¿Dónde encontraré tan gran amor?

Por fortuna, ese amor divino ‘será derramado en nuestros corazones por el Espíritu santo’ recibido en el Bautismo (Romanos c.5). Deberemos cuidar las brasas y avivar el fuego, no se apague el amor.

    * Saulo de Tarso, san Pablo, judío fariseo convertido, primero perseguidor luego evangelizador, extendió el cristianismo por el Imperio romano: Antioquía, Corinto, Éfeso, Roma, donde fue encarcelado y decapitado el año 64, siendo Nerón emperador.

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Si gustan podrán escuchar aquí esta linda melodía y sus imágenes, «Si me falta el amor».

Haiti, entre llantos y rezos

Con esas palabras encabezó un medio de comunicación para explicar la noche de Puerto Príncipe, ‘una noche pasada entre llantos y rezos’, una noche bien larga y oscura.

:: A pesar de todo es necesario seguir creyendo, creer más que nunca en Dios Padre y en nosotros mismos, que podemos hacer las cosas mejor; quiero creer en la verdad de tantos detalles y caricias de estos días por salvar y ayudar a las víctimas del terremoto.

El cristiano sabe que la cruz y la muerte solo son la penúltima palabra, el amor y la vida permanecen, ¡Creo, Señor, pero aumenta tú mi pobre fe!

:: De corazón es lo que creo, siguiendo las huellas de Jesús de Nazaret en su pasión por el mundo. Mi súplica será como un murmullo ‘entre llantos y rezos’, adivinando entre lamentos su misma llamada, ‘Ven, sígueme’.

– ¿Por qué, Señor, por qué? ¿Dónde estás que no te veo?
– ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!

:: Esta es mi oración desde el blog, en la oscura noche del mundo, creyendo sin ver, a tientas pero en camino con otros, con Él, buen samaritano siempre:

– Quiero amarte presente en mis hermanos, verte y servirte en los desamparados, sanar tus heridas en los afligidos.
– Pido recibir de ti y comunicar tu misma vida, esperanza sin fin, amor sin límites.
– Creo, Señor, pero aumenta mi fe; no te veo, no te oigo, pero te creo; te adoro escondido, te amo oculto, pero presente.

:: Diremos al fin un canto de victoria, sentidos versos que dedicó a JESUCRISTO el ya retirado obispo de Brasil y valiente profeta Dom Pedro Casaldáliga:

“Mi fuerza y mi fracaso, eres tú.
Mi herencia y pobreza, eres tú.
Tú, mi justicia, Jesús,
mi guerra y mi paz,
mi libre libertad.
Mi muerte y mi vida, tú.
Palabras de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mi sueños,
cruz de mi cruz, tú.
Perdón de mis pecados,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
mi tierra prometida,
tú, Jesús.”

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* Imagen: Vía Crucis africano, XIII Estación, Jesús en brazos de su madre, Engelbert Mveng, Camerún.