Inicio de curso

Me pasaron una sencilla oración que yo mismo completé, y ahora comparto en el blog como otras veces. Fue escrita para el inicio del curso, será útil también para el comienzo de una actividad, en cuanto asome una inseguridad, si se busca ayuda y precisa confiar.

Deberemos confiar no solo en nosotros mismos, sino en la gente cercana, también en Dios si soy creyente y quiero compartir con Él mis tareas e inquietudes, las de cada día y las más excepcionales; le ofreceré un lugar, invitándole a participar, buscando su colaboración, porque juntos queremos ‘trabajar en su viña’ . .

Si nuestros deseos fueron firmes y nuestras peticiones sinceras, diremos la necesidad de ayuda, pero también la confianza, nuestra alegría y amistad, escapando así de la soledad; desearemos lo bueno y lo mejor para todos, para el grupo y para el trabajo, por los amig@s, quienes estamos de corazón empeñados en lo mismo.

Para iniciar el curso

¡Acompáñanos, Señor,
guíanos por el camino justo!

Al comenzar este curso, Señor,
nuestros corazones quieren llegar hasta ti
en busca de tu presencia y tu mirada.

Da respuesta a nuestras preguntas,
ayúdanos en nuestras inquietudes,
en ti confiamos.

Ponemos en tus manos
nuestros miedos e ilusiones,
también ponemos la pureza
y sinceridad de nuestra búsqueda.

¡Guíanos, Señor, tú que eres bueno!

Que nuestra boca sea este curso
expresión de nuestro interior;
que nuestras palabras vengan
de lo hondo y sean verdaderas.

¡Señor, que podamos ver todo con limpio corazón!

Abrimos ante ti los proyectos
y planes de este nuevo día,
del nuevo curso.

Te ofrecemos lo que somos y tenemos;
anímanos en la dificultad,
para que seamos fieles colaborando
y constantes en el proyecto.

¡Acompáñanos siempre, Señor,
bendícenos, y guíanos por el camino justo!

Elegir bien ~ Dos espíritus

    «Consigan un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera su conducta será digna del Señor, agradándole en todo» (Colosenses c.1)

# Algunos sintieron curiosidad por saber más del tema, al leer aquí mismo días atrás:

  • ¿Cómo sabré si sigo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. El espíritu maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, oscuridad en el alma y orgullo.

Será la contrariedad sentida en el interior de cada uno, como un combate espiritual. Será poco decir que fue ‘la voz de la conciencia’, o una inquietud por heridas o culpas pasadas.

Escoger entre un camino de bondad y libertad, y otro de egoísmo y servidumbre, ese será el problema. La persona se verá como dividida, rota e indecisa.

San Pablo trató el tema como un conflicto personal, un dilema sin resolver:

    «No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. El hombre interior de acuerdo con la Ley de Dios, pero otra ley me hace esclavo» (Romanos c.7)

[Imagen: H. Matisse, Blue nude, 1952]

# Para que la libertad tome bien sus decisiones, el libro «Ejercicios» de san Ignacio de Loyola aportó unas ayudas para discernir o distinguir bien la acción de los dos espíritus.

Buscando conocer la voluntad de Dios, tomaré nota de los efectos y consecuencias en mi vida, la huella que uno y otro espíritu dejaron en mí:

Espíritu del BIEN . . . . | . . . .  Espíritu del MAL

alegría . . . . | . . . . tristeza
paz . . . . | . . . . inquietud
fe . . . . | . . . . oscuridad
esperanza . . . . | . . . . desaliento
ánimo . . . . | . . . .  desánimo
confianza . . . . | . . . . temor
humildad . . . . | . . . . soberbia
vida . . . . | . . . . muerte

En la oración de Jesús de Nazaret, la última petición reflejó su experiencia: «Padre, no permitas que caigamos en la tentación y líbranos del Maligno», y también en este aviso: «Vigilen, no caigan en la tentación».

# Súplicas pidiendo que la LUZ venza a las tinieblas, que el Amor sane los corazones:

+ SEÑOR, ilumina nuestro espíritu para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón.
. . Que tu Espíritu encienda en nosotros su Luz interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas del odio y el desespero.
. . Que tu Espíritu nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer +

# El Papa Francisco lo explicó así comentando textos de s.Pablo:

    «Hay dos espíritus, dos formas de pensar y de actuar: Espíritu de Dios y Espíritu del mundo. El Espíritu de Dios me conduce al bien, a la caridad,  a la oración.
    . . El Espíritu del mundo me llevará a la vanidad, el orgullo, el juicio. Nuestro corazón será un ‘campo de batalla’, donde estos dos espíritus pelean»

# Vean esta oración del Papa León pidiendo al Espíritu Santo el don del DISCERNIMIENTO.
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Terminaré el tema con estos versos que fueron también canto. La palabra que llegó al corazón, pudo herir, también curar y salvar:

«Hay palabras que hieren o matan,
hay palabras que ahogan y arañan.
Palabras vacías, palabras gastadas,
palabras que hielan, palabras que cansan.

Y palabras serenas, palabras que calman,
palabras que llenan de noche callada.
Palabras que crean, palabras que sanan,
palabras tan tiernas, palabras que salvan.

Y el silencio donde curo tanta palabra.
Y el silencio donde busco Tu Palabra.»

[Al-Haraca, Palabras de vida]

Van Thuan, esperar con amor | Oración del sacerdote

Vivir el tiempo presente, mantener viva la espera, vivirlo todo con amor, fueron temas muy propios de este blog. Vivir al día, vivir el hoy desde el corazón, sin guardar nada para sí, dando todo por amor ¡Tomad, Señor, y recibid! Encontré a tal fin este testimonio tan sincero:

. . Me llamo Xavier Nguyen Van Thuan, soy vietnamita. En abril de 1975 fui nombrado Obispo de Saigón. Con los comunistas en Saigón, fui arrestado.
. . En la noche sentí cansancio y abandono. Recordé las palabras de un misionero preso en China: ‘Pasé la mitad de mi vida esperando’.
. . Más tarde decidí: Yo no esperaré. Viviré el presente colmándolo de amor. Cada día como el último de mi vida, centrado en lo esencial. Temo perder un segundo vivido sin amor.
. . En este mar de extrema amargura me siento libre. Solo tengo la cercanía de Jesucristo y de María. En cautividad recé: ‘Tú eres mi Dios y mi todo’.
. . Como tú, Jesús, siempre queriendo agradar al Padre. Cada minuto decirte: Jesús, te amo, mi vida será una nueva y eterna alianza contigo.

* François-Xavier Nguyen Van Thuan (1928-2002) pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En 1991 se le autorizó ir a Roma, sin posible regreso. Vivió exiliado en esa Ciudad.

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Emotiva oración de Michel Quoist (+1997), los sentimientos, penas y alegrías de un sacerdote, a ejemplo de Jesucristo:


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(Verán también el texto de la oración en comentario)
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«En este mar de extrema amargura». Se dio a conocer estos días la red de oración por los náufragos del submarino argentino desaparecido. Deseé ponerla aquí por los que perdieron su esperanza, también en el oscuro mar de esta vida. Será firme la fe a pesar de todo:

«Padre Eterno, fuerte para salvar,
cuyo brazo ata la ola inquieta,
quien ordena al poderoso Océano profundo
sus propios límites designados mantener;
¡Escúchanos cuando clamamos a Ti,
por los que están en peligro en el mar!»
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Orar con Nicodemo -7 / Nacer de nuevo

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel y demás.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípulos. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Con el ‘Padrenuestro’ los discípulos comunicaron los temas clave de la oración de Jesús. Yo diré así: Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan. Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador. Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento. Ahora te pediré por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Siendo ya anciano descansaré viendo de lejos el Reino prometido en marcha y creciendo. Estoy recordando señor tus palabras, El que no nace del agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios. Yo esperaré en paz tu llegada y tu llamada para ‘nacer de nuevo’, y pondré todo, mi vida y mi muerte, mi pasado y mi futuro, en tus manos benditas con infinita confianza. Adiós, Señor, hasta otro día.»

cenefa-e

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Podrán ver aquí recopilados «Orar con Nicodemo», pdf.

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La humildad, Merry del Val

LLegaron textos, poemas, oraciones. Compartir en internet causa satisfacción. Como aquel muchacho que vio multiplicar al infinito sus cinco panes compartidos, llenando de alegría al Maestro, los discípulos y la gente con hambre. Una bendición y un mar de sonrisas.

A .- Monseñor Rafael Merry del Val -Londres 1865, Roma 1930- secretario de Estado del Papa Pío X, retirado de la vida pública compuso una «Letanía de la humildad» que recitaba cada día después de la Misa.

Qué es la humildad. Santa Teresa lo expresó así: «Dios es verdad, y la humildad es andar en verdad». En el humilde hallaré verdad y libertad; en el soberbio mentira y tiranía. Entre tantas voces y certezas, el humilde se siente inseguro pero sereno.

    «Si permanecen en mi palabra, serán en verdad discípulos míos, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» /san Juan c.8.

Ecce homo, Honoré Daumier

B .- La humildad verdadera será madre de otras virtudes: facilita la acogida, la ayuda desinteresada, el servicio. Vean de su Letanía estas súplicas:

    «Jesús manso y humilde de corazón:

    -Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús
    -Del deseo de ser alabado . . .
    -Del deseo de ser aplaudido
    -Del deseo de quedar bien
    -Del deseo de ser preferido a otros.

    -Del temor de ser humillado, líbrame Jesús
    -Del temor de ser despreciado . . .
    -Del temor de ser olvidado
    -Del temor de ser juzgado.

    -Que otros sean más estimados que yo, dame la gracia de desearlo
    -Que otros sean alabados y de mí no hagan caso . . .
    -Que otros sean preferidos a mí en todo
    -Que los demás sean más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda.»

C .- Recordarán esta oración de Jesús de Nazaret agradeciendo y dando a conocer la preferencia de Dios:

    «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado los secretos del Reino a los sabios y entendidos y se los has dado a conocer a la gente sencilla» /san Lucas c.10

Aparecieron pronto en la primera comunidad cristiana los aires de superioridad, las tentaciones de soberbia y las envidias.  San Pablo puso como ejemplo a Jesucristo humilde servidor:

    «No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busquen sus propios intereses. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús hecho siervo» /carta Filipenses c.2.

La táctica del Dios de la Biblia se reflejó bien en el Magníficat, el canto de María de Nazaret:

    «El Señor abaja a los soberbios de corazón, derriba a los poderosos y levanta a los humildes» /san Lucas c.1

– En comentario verán un texto de San Gregorio Magno sobre los tropiezos de la vanidad y del orgullo.

Adiós, Vicente


– Qué hermosos en los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia, que anuncia la liberación, que dice a Sión: ¡Ya reina tu Dios! (Isaías c.52)

Pensé resumir aquí aquella entrada de septiembre 2009 con la oración suya ‘Dime tu nombre’, en memoria de nuestro amigo Vicente Marqués. Descansó ya con Jesucristo, fue su servidor fiel en trabajos, también ahora seguirá sus pasos en la gloria. Gracias, Vicente, contamos contigo.

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cto_por-Georges-Rouault

16 septiembre, 2009
Oración a Jesucristo, dime tu nombre

Así habló a su amigo Jesucristo mi amigo Vicente. Me gustó la súplica, con su permiso quise ponerla aquí y prestarla a más gente. Unos y otros soñaron que él los escucha y a todos comprende, le rezarán así:

.  . Quiero conocerte como tú eres.
Dime, Jesús, tu nombre verdadero.
No he de buscarte, tú me buscas, tú no estás lejos.
Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano.

.  . Tú, mi alegría, mi ansia sin descanso,
mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado,
mi meta y fundamento;
mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca,
mi refugio y mi defensa;
mi verdad también, la clave de mi historia.

.  . Tú mi norma única y mi ley, el aire que respiro;
la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza;
el corazón con el que amo el mundo y su miseria.

.  . Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser,
para que yo se lo diga
a los que buscan y no saben qué;
a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones;
a los que te arrinconan, pieza de museo
o ilustre personaje histórico;
a los que te reducen a una idea.
Quiero conocerte como tú eres, Jesucristo,
dime tu nombre.

* Imagen: Santo Rostro, 1946, Georges Rouault. El Rostro de Cristo quiere manifestar su amistad y simpatía para cuantos lo admiran y siguen.
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Antonio Vega en ‘El sitio de mi recreo’, nos cantará bellamente desde el cielo azul, buscando regresar al lugar donde nació.

No teman ~ líbranos del mal

# En la página católica ‘Aleteia.org’ pude leer una oración por la preocupación de muchas personas, atemorizadas por el poder del mal. Costará creer en el bien y la bondad.

La oración como gesto de fe, de relación con el Señor bueno y fuerte. Él desea vernos libres y no esclavos de nada ni de nadie, que vivamos en la confianza y el amor, no en el temor.

A los discípulos encerrados por el miedo, Jesús les dará aliento y fuerza divina para perdonar y echar demonios. Les enseñó a pedir cada día ‘No caer en tentación y verse libres del maligno’.

# Oración de liberación por los males que nos atormentan:

«SEÑOR queremos vivir libres de males corporales y espirituales. Tú eres grande, eres Dios, eres Padre. Líbranos del maligno que nos amenaza y esclaviza.
. . De la angustia y la tristeza, líbranos, Señor.
. . De los pensamientos de agresión y de muerte, líbranos, Señor.
. . De los pensamientos de suicidio y de violencia, líbranos, Señor.
. . De rupturas familiares, de amistades negativas, líbranos, Señor.
. . De las formas de maleficio y males ocultos, líbranos, Señor.
SEÑOR que dijiste ‘Les dejo la paz, les doy mi paz’, concédenos por intercesión de la madre María y de los santos, la liberación de toda maldad y maldición, tu bendición y la gracia de tu paz».

# ¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño.

«Pero la serpiente fue astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios creó”, Génesis c.3.

# Recuerden el ‘Padre nuestro’ de Nicodemo:

– PADRE nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
– Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
– Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.

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Orar con Nicodemo -6 / Quédate, Señor

De nuevo podrán leer aquí unos papeles de oración de Nicodemo, el discípulo de última hora que de noche se interesó por Jesús de Nazaret. Esta vez recordando y celebrando la Ascensión del Señor, Nicodemo rezó en su nueva comunidad. Sintiéndose unido al resto de los creyentes, pedirá con insistencia ‘Quédate con nosotros’. Fue cierto, Jesús dejó el lugar de Dios para hacerse hombre y siervo de todos; ahora tras su muerte y resurrección se le confiesa “sentado a la derecha del Padre”, su nueva situación, su señorío y relación privilegiada con Dios nuestro Padre. Desplazamiento que no es alejamiento, sino presencia y trabajo de fondo por nosotros y con nosotros.

Los discípulos pudieron quedar mirando al cielo, pero son invitados a mirar a la tierra, mirar al futuro y salir en misión. En esa cita misteriosa de Galilea, la principal tras la resurrección, imaginaremos con el grupo de los apóstoles a otros muchos, a José de Arimatea, a la Magdalena, a María de Nazaret y Nicodemo, a los amigos de Emaús. En la montaña de Galilea vieron a Jesús resucitado resplandeciente por su bondad y belleza, mas al punto de ocultarse, como el sol, deslumbrando la última vez. Así oró Nicodemo esta vez, adivinando ya un amanecer:

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QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE OSCURECE

«Inspirado en aquellos discípulos temerosos de la noche pero ávidos de tu presencia, quiero rezar contigo por todos los pueblos de donde llega a nosotros la presencia de mucha tiniebla de muerte y violencia, pueblos lejanos con gran necesidad todavía hoy de evangelio. Yo pediré con fe: Quédate con nosotros, SEÑOR, acompáñanos porque no siempre supimos comprender y reconocerte. Quédate con nosotros, Jesús amigo, porque nos rodean densas sombras que nos impiden ver bien. Tú eres la Luz, en nuestros corazones se insinúa la desesperanza. Cuesta reconocerte en el pan partido y en el hermano de cerca, resulta difícil amar al enemigo como tú nos mandaste. Cansados del camino, sabemos que tú nos reconfortarás. Deberemos ser testigos de la vida resucitada, nueva vida, amanecer de una humanidad nueva. Quédate con nosotros, Señor, cuando surge la niebla de la duda o el peso del cansancio; cuando la fe se oscurece y cuesta adivinar el horizonte. Tú nos explicarás paciente también ahora el sentido de cuanto sucede. Quédate en nuestras comunidades, sostenlas en sus dificultades, dales consuelo en su cruz y penalidades, en su fatiga de cada día. Fortalece nuestra natural debilidad, engrandece nuestra humillación. Tú que eres la VIDA, quédate en nuestros hogares, que se ame y respete siempre con generosidad la vida de todos. Quédate, Señor, con nosotros presente entre los más vulnerables, en los más pobres y los enfermos incurables, entre los emigrantes y refugiados, en las mujeres maltratadas y en los ancianos abandonados, en los que perdieron la esperanza. g-artur-24Quédate, Señor, con nuestros niños y nuestros jóvenes, bendícelos con tu luz, ellos serán la esperanza del Reino para el mundo. Fortalece en todos nosotros la fe en ti.

    Todo mi corazón, ascua de hombre,
    inútil sin tu amor, sin ti vacío,
    en la noche te busca;
    le siento que te busca, como un ciego
    que extiende, al caminar, las manos llenas
    de anchura y de alegría.

Queremos ser ahora tus amigos y discípulos incondicionales. Con la experiencia de encontrarte en nuestro camino y en el partir el pan, seremos gracias a tí misioneros valientes, testigos que anuncian la buena noticia con obras y de verdad. Tú eres la Buena noticia, ¡Jesús vive, es el Señor, él será nuestra paz y alegría para siempre! Tú nos llamas de nuevo y nos envías. Gracias. Adiós, Señor, hasta otro día.»
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En comentario verán la linda y sencilla poesía ‘Quédate’ de Rodríguez Olaizola.
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El Señor es mi luz y mi salvación

# Pensé ofrecerles por mi aniversario esta pequeña entrada sincera, agradeciendo mucho su amistad.

Junto a la ofrenda de velas en una Iglesia, descubrí esta oración. Que nuestros deseos se cumplan, que sirva de oración y bendición para los que la lean. Gracias.

«SEÑOR,
que esta lámpara que enciendo sea:
LUZ
con la que ilumines mis dificultades;
FUEGO
que queme todos mis egoísmos;
LLAMA
que me enseñe a amar y servir.

SEÑOR,
hoy te dejo algo de mí mismo
en este símbolo.
Ayúdame a prolongar mi oración,
a lo largo de la vida.»
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Recordaré unos versos del Salmo 27, un canto de confianza:

+ El Señor es mi luz y mi salvación, ¿A quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿Quién me hará temblar?
+ Él me protegerá en su tienda el día del peligro, me esconderá en lo escondido de su morada, no temeré, levantaré mi cabeza.
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Miradas al Cristo, la pasión

Les pondré por estas fechas un soneto y su canto de Pasión para acompañar con afecto y sentimiento en el ir y venir de cofradías e imágenes de Semana santa. Una invitación a contemplar con el corazón en la mano la sincera impotencia y el propio pecado, con deseos de corresponder y no defraudar al amor así ofrecido.

A JESÚS CRUCIFICADO

«Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando
y sin ellos quererlo estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos querer estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida
y así con la palabra prisionera,
como a la carne a vuestra cruz asida,

quédeseme, Señor, el alma entera
así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así cuando queráis me muera».

–Rafael Schez Mazas

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Vean aquí este pequeño comentario sobre las Siete Palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».

– Y este popular poema /oración, medieval y anónimo, frecuente en otro tiempo su rezo al final de las Misas. Parece que los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola lo pudieron divulgar. Lo escucharán aquí cantado en su original latino, melodía Nemesio Otaño SJ (+1956).

– Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
– Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
– Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe.