Pensé reproducir aquí lo más esencial de esta emotiva historia. Semanas atrás saltó a las redes sociales y así me llegó. Será Van Gogh, su situación y estilo, una ayuda para compartir. Verán pues temas de nuestro blog: la fe, el final de la vida, la oración.
EL MISTERIO DE LA SILLA VACÍA
Una joven acudió al sacerdote para pedirle que fuera a rezar junto a su padre que estaba muy grave. El enfermo estaba en cama apoyado en un par de almohadas. Junto a su cama había una silla vacía.
– Veo que usted me esperaba -dijo el sacerdote.
– No. ¿Quién es usted? -replicó el enfermo.
El cura le dijo quién era y preguntó por la silla vacía junto a su cama.
– ¡Ah, ya! -dijo el hombre e hizo una señal al sacerdote para que se acercara.
– Le contaré. Muchos años no supe cómo hacer oración. Un día un buen amigo me dijo: Johnny, la oración es algo tan sencillo como tener una conversación con Jesús. Te recomiendo que te sientes y coloques una silla vacía delante de ti… Mira a Jesús sentado frente a ti, háblale como lo haces conmigo ahora. Probé, me gustó y así lo hago desde entonces. El sacerdote, conmovido, le animó a continuar.
.. La hija lo visitó semanas después para comunicarle que su padre falleció en paz: «Lo encontré muerto. Al parecer antes de morir papá se incorporó y reclinó su cabeza sobre la silla junto a la cama. ¿Qué le parece esto?» El sacerdote se enjugó una lágrima y respondió: ¡Ojalá todos pudiéramos irnos así!»
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* En su obra ‘La chambre d’Arlés’, 1888, Vincent van Gogh quiso expresar la sencillez y soledad, lo austero de su habitación durante su estancia en la casa de reposo en Arlés.
Me llegó el texto que resumo y comparto, deseando comunicar así sentimientos y sueños propios. Un texto para recitar notando si expresa el propio corazón. Fue canto suave, íntimo poema y oración.
La mirada suya atenta invitará a la nuestra pendiente del Cristo, de su camino ahora y su modo de proceder. Fue el mismo Jesús de Nazaret quien dirá a pregunta de los discípulos: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. El que me sigue no se perderá». Suerte.
SEÑOR del CAMINO
A dónde vas y a dónde quieres llegar cada tarde entre dos luces, cansado de andar, camino de esperanza. ¿Quién te seguirá, quién pondrá su pie desnudo en tu pisada? . . La luz de las estrellas será tu tienda en la noche. Caminante de corazón pobre y libre, serás tienda abierta. Caminante alzando la vista, buscando siempre la altura.
. . Señor de los caminos abiertos, arrancándome de lo seguro, de lo mío, de mis cosas, me lanzas a seguir tus pasos, a imitarte y seguirte donde quiera que vayas.
. . Señor, si el camino es largo, si la sed y el sol abrasan, Tú serás en cada pisada el vaso fresco de agua. Mi libertad busca levantar bien alto el alma.
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Así en estos versos, oración afectuosa y confiada de Julia Estevan Echeverría (+2018):
Para seguir mi ruta,
dame tu mano.
Sin ella no sabría
seguir andando.
Sé que libre me has hecho
para que elija
y que mi senda debe
ser recta y limpia.
Y sin embargo,
tantas veces me quedo
quieta esperando.
Esperando esa Mano
calor, ternura
que me ayude a ir subiendo
por la espesura.
No quiero ir sola
sino que tú me guíes;
yo, seguidora.
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Como en este música y letra por el año ignaciano, Cristóbal Fones SJ. desde Chile:
La Jornada Mundial del emigrante y del refugiado: “Menores migrantes, vulnerables y sin voz”, El pasado día 15 de Enero varias instituciones sociales y religiosas celebraron la
Con esta ocasión, el papa Francisco invitó a fijar la mirada en los olvidados, en los que no cuentan, ‘los incontables’, en los niños y niñas migrantes, quienes más sufren las consecuencias de la emigración.
= Será necesario afrontar en los países de origen las causas que provocan la emigración, la violencia y la miseria.
= Urge el compromiso de la Comunidad internacional para acabar con los conflictos que obligan a las personas a huir.
= Se requieren programas en las zonas afectadas, garantía de un desarrollo para bien de los niños y niñas, esperanza del cambio.
Oración .- Dios Padre bueno, que ofreciste acogida a los necesitados, te rogamos:
-por los menores migrantes, vulnerables a la explotación y al abuso;
-por los refugiados, amenazados por la violencia;
-por los migrantes, víctimas del tráfico de personas;
-por los dirigentes y responsables, que sean personas de buen corazón.
Te imploramos que concedas a todos tu protección y un puerto seguro.
– Canto oración de confianza de Ain Karem: ‘Tú no quiebras la caña cascada ni apagas la mecha humeante. Hazme como tú, buen Jesús, en Ti mi vida encuentra descanso»:
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Será tiempo de proseguir las reflexiones y súplicas de Nicodemo, rescatadas del olvido y puestas aquí en estilo apretado. Quiso agradecer a Jesús la capacidad nueva de amar que nota en los discípulos y en sí mismo, antes cobardes y retraídos, ahora valientes y decididos. Nacer de nuevo sí es posible, gracias a ese amor llegado de lo alto que ha rejuvenecido su corazón. Se adivina un modo nuevo de vivir. Todos querrán imitar literalmente la entrega en cruz del Maestro. Durante un buen número de años y en muchos lugares, muchos seguidores y seguidoras del Galileo serán perseguidos y amenazados de muerte, algunos cruelmente maltratados y sacrificados por causa de Jesús y del nuevo camino, y por denunciar la corrupción religiosa y política de su tiempo.
JESÚS AMA SIEMPRE
«Los discípulos supieron pronto que los dirigentes habían acordado quitar de en medio a Jesús de Nazaret. Judas no fue sino excusa y trampa, pobre discípulo que fue sin duda el primer arrepentido y el primer redimido, en ese momento el último de todos y el más necesitado. Jesús bajó hasta los infiernos, según una antigua tradición, para rescatar a los hijos de Dios expectantes, perdidos, desesperados, entre tanta sombra de muerte. Allá Jesús besó a JUDAS, allá lo tomó de la mano y cargó sobre su espalda, llevándolo al reino de la luz y de la vida. No pudo ser de otro modo para los que conocieron bien al Maestro, como el mismo Judas. «Tan pronto como Judas salió, Jesús dijo: Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él. Hijos míos, voy a estar ya muy poco tiempo con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como yo los he amado». No resultará fácil en lo concreto AMAR a todos sin distinción ni discriminación, incluyendo a los que nos desprecian. Señor, el nivel de amor que tú nos dejaste es muy alto y exigente. Tú sabes cuánto nos costó perdonar a Judas. El joven discípulo Juan se resistió impaciente a perdonar. Solo pudo recuperar la paz cuando oyó en su interior tus mismas palabras: ¡Amen a todos, como yo los amé! Su deseo primero fue salir ya para abrazar a Judas. En verdad Judas solo encontró la paz junto a ti en el paraíso, gozoso y recuperado.
«Nadie dudaba de que entre Jesús y Judas se abría un abismo de luz o de tinieblas, de cielo o de infierno, de amanecer o de ocaso. Pero solo Dios era capaz de convertir la oscuridad más tenebrosa y triste en un resplandor de esperanza y alborozo por su infinita misericordia. Eso ya lo sabía yo muy bien por propia experiencia» (J.A.Velasco)
Conociéndote, ya nadie pudo dudar. Qué pensar y qué hacer de cuantos te despreciaron y maltrataron con tanta crueldad, y de aquellos que hacen ahora la vida imposible a muchos valientes seguidores y seguidoras tuyos. Esta será mi súplica: Jesús, dame a entender que tú me acoges, me amas y me perdonas, para que yo ame, acoja y perdone como tú. Juan el joven discípulo contó de tu modo de ser, que tu amor fue ‘ciego’, pues que solo veías al niño bueno que todos llevamos dentro, fue ciego tu amor porque solo atendió a razones para amar más, que no viste más que el bien olvidando el mal de cada uno. Enséñame, Señor, un amor que no falle nunca. Supimos que el manantial inagotable de donde tú sacas tanto amor es el PADRE. Juan explicó que tú les hablaste siempre del Padre con mucho calor y confianza, les confesaste que el Padre te llenaba continuamente de amor y de atenciones, que estar con Él al atardecer apartaba todos tus temores, y que al amanecer ponía en tu corazón un afán infinito por darte del todo a todos. Cuando los discípulos te veían conmovido hasta las lágrimas por el dolor o la pena de alguna persona, comentaban: ‘Es el Padre’. El viejo Nicodemo nacerá de nuevo si puede imitarte amando sin fin a todos por igual. Adiós, Señor, hasta otro día.»
* Descendimiento de la cruz, Rembrandt, detalle.
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Backstreet boys – As Long as you Love me – Mientras que me ames
:: Descubrimos este poema de la Madre Teresa de Calcuta, diversas tareas en torno a la vida: respetar, amar, agradecer, compartir. Un canto a la vida recibida y en tantos lugares amenazada.
Homenaje desde aquí a los muchos/as cooperadores que trabajan por la justicia y la paz. Una ayuda para superar horas difíciles y cansancios.
LA VIDA
«La vida es una oportunidad, aprovéchala
La vida es belleza, admírala
La vida es una bendición, disfrútala
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo
La vida es un juego, juégalo
La vida es preciosa, cuídala
La vida es riqueza, consérvala
La vida es un misterio, descúbrelo.
La vida es una promesa, cúmplela
La vida es amor, gózalo
La vida es dolor, supéralo
La vida es un himno, cántalo
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una aventura, vívela
La vida es felicidad, merécela
La vida es vida, defiéndela»
:: Importará recuperar la esperanza de quienes la perdieron, su fe puesta a prueba por la injusticia, su amor a la vida cuestionado por el sufrimiento inmerecido.
Esto leí a propósito del evangelio del juez injusto y de la viuda, en su aparente triunfo del mal y de la injusticia:
«El clamor de quienes viven sin que nadie escuche su grito, no cesa. Para una mayoría de la humanidad la vida fue una interminable noche de espera. Las religiones predican salvación, mientras millones de seres humanos sólo experimentan la dureza de sus hermanos y el silencio de Dios.» (J.A.Pagola)
(La parábola de la viuda y el juez injusto en san Lucas c.18)
¡Conócete a ti mismo! fue invitación a peregrinar por el mundo interior de la persona, así en algunas corrientes filosóficas y también en las grandes religiones.
A . En el pórtico del templo de Delfos, la inscripción ‘Conócete a ti mismo’, llevará al hombre a reconocer los límites de su propia naturaleza, sin aspirar a lo que pertenece a los dioses.
Sócrates se sirvió del tema en sus enseñanzas, aceptar nuestra ignorancia poniendo la virtud mayor en el conocer. Proclamó la sabiduría de saber que no se sabe, frente a los que dicen saber y no saben.
B . ¡Que yo me conozca, Señor, que yo te conozca! dirá San Agustín, buscador de la verdad desde su juventud, inquieto por conocer el interior de sí mismo y la vida del espíritu.
En su peregrinar intelectual, el joven Agustín consideró el conocimiento propio y el de Dios inseparables, la tarea más importante:
He rogado a Dios
– ¿Qué quieres saber?
Quiero conocer a Dios y al alma
– ¿Nada más?
Nada más.
Una vez hallada la verdad, pudo exclamar como lamento: ‘Tarde te amé, tarde te conocí. Tú estabas dentro de mí, yo te buscaba fuera. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.’
C . En el salmo 139 el poeta cantó la mutua intimidad y confianza entre la persona creyente y el Dios que se da a conocer. La fe no debiera ser estorbo para conocerse, sino ayuda y estímulo.
SEÑOR, tú estás siempre a mi lado, tú me conoces como nadie. / Tú sabes mis dudas y mi oscuridad. Tú me conoces y me respetas, presente en todos mis pensamientos y acciones. / En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.
En los evangelios Jesús de Nazaret se presentó a los discípulos como un pastor que conoce bien a sus ovejas, desea darse a conocer y compartir su proyecto, buscando colaboradores.
D . El conocimiento propio vendrá también de lo que otras personas, y Dios mismo, sientan y piensen de mí, sea bueno o no tan bueno.
Se habló de la oración como un diálogo entre Dios y nosotros, interesados también en conocerse mejor: ‘Dime en verdad qué piensas de mí, qué esperas de mí, dime quién eres’.
En la búsqueda de Dios y de nosotros mismos, la relación personal pudo iluminar algo las sombras de nuestro conocer, que solo el amor dará un conocer profundo.
Vean así estos versos del poeta mexicano Amado Nervo:
«Eres uno con Dios, porque le amas,
¡tu pequeñez qué importa, y tu miseria!;
eres uno con Dios, porque le amas.
Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,
y un día el corazón te dijo, trémulo:
«Aquí está». Y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.
No podrán separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.
En el placer has de mirar su rostro,
en el valor has de mirar su rostro,
en vida y muerte has de mirar su rostro.
«¡Dios!» dirás en los besos,
dirás «Dios» en los cantos,
dirás «Dios» en los ayes.
Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida)
y que nada de él puede separarte,
¡uno con Dios te sentirás por siempre:
uno solo con Dios porque le amas!»
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* Cabeza de hombre, Albert Giacometti (+1966). Para Jean Paul Sartre el autor fue un artista ‘existencial’, los seres representados en sus esculturas estaban a mitad camino entre la nada y el ser.
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Como en otras ocasiones, pudiéramos acompañar nuestra búsqueda con el Adagio de Johann S. Bach, Re minor BWV 974, Piano-Violoncello:
«Nosotros no tenemos armas. Creemos en la fuerza humilde y mansa de la oración. La paz que desde ASÍS invocamos no es simple protesta contra la guerra ni el resultado de negociaciones, es el resultado de la ORACIÓN».
Compartiremos algo de la ceremonia final del Encuentro Interreligioso de Oración por la PAZ en la ciudad italiana de ASÍS, el pasado 20 de septiembre, con su llamado de paz y diálogo para toda la humanidad.
En el corazón de Asís el Papa Francisco, en compañía de cientos de hombres y mujeres de todas las religiones del mundo, participó en el 30° Encuentro para invocar la PAZ.
Patriarcas, obispos y pastores, rabinos e imanes, exponentes del chintoísmo, del budismo y de las religiones hindúes, que no se rinden a la violencia, al odio, a la ideología de las guerras disfrazadas de religión. Los líderes religiosos firmaron una Declaración:
– Nos anima el espíritu del encuentro y el diálogo, nos oponemos a toda violencia, al abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo.
– La guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolores y odios. Con la guerra todos pierden, incluso los vencedores.
– La PAZ es el nombre de Dios. La violencia y la guerra no caminan por Su sendero. Abramos un tiempo nuevo, que el mundo se convierta en una familia de pueblos responsables de construir una paz verdadera.
«Tenemos sed de paz, ofrecemos un testimonio de paz, necesitamos rezar por la paz… Deberemos ponernos en camino y trabajar juntos por la paz. Dios nos lo pide, habremos de afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia», Papa Francisco.
Corresponde proseguir con estos textos recuperados, largos y apretados, testimonio incontestable de fe y de buena amistad. Hoy nos ofrecen la confesión humilde del seguidor maduro: Nicodemo cambió de maestro y deberá cambiar de ideas, con sus muchas dudas y temores. Con el tiempo habrá de ‘nacer de nuevo’. El discípulo busca hacerse comprender, confiado en la infinita misericordia del Buen pastor que lo ha rescatado.
El texto refleja una buena relación entre Nicodemo y Jesús de Nazaret, a pesar del trato poco frecuente, si creemos la presentación que hizo el discípulo amado en su evangelio. Mas todo pudo ocurrir de otro modo, Jesús mismo siendo el principal catequista de Nicodemo, con frecuentes encuentros. Una mutua simpatía que irá más allá de aquellos oscuros días de la Pasión.
NUESTRO BUEN PASTOR
«Jesús dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen. El buen pastor da su vida por las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz y me siguen. Yo les doy la vida eterna y nunca perecerán’. Señor, queremos seguirte a ti que eres nuestro PASTOR bueno, sabiendo bien lo que esto significa. Seguirte significa conocerte y amarte, no perderte nunca de vista, hacer camino contigo, ser valiente, imaginar lo que tú quieres hacer y cómo hacerlo a tu estilo. Mucho más no sabemos. Seguirte como ‘oveja’ a ti que eres ‘pastor’, no significa negar la propia libertad ni renunciar a pensar ni a tomar las propias decisiones. Significa ser discípulo, aprender de ti, sentir como tú, saber que tú eres el Maestro y el Señor, que a ti te lo debemos todo, confiar en tus indicaciones. Yo soy persona ya madura, bien formada en la gran Escuela farisea de Jerusalén. Ahora sin embargo yo estoy dando mis primeros pasos en un nuevo camino y necesito dejarme guiar. Quiero seguirte con humildad, apoyado en ti que eres mi fuerza principal. Sé bien que el camino del Evangelio es para personas libres y enamoradas, tú quieres que te sigan personas convencidas. Quiero seguirte en verdad y con todo mi ser. Tú invitas, mas no violentas, a creer en ti y a ser tu discípulo. Tu voluntad será que te siga con otras personas, en comunidad, contigo, juntos en amistad y fraternidad. A veces hablamos del encargo de continuar tu trabajo de enseñar, ayudar y acompañar a otros, vigilando para que nadie se pierda. Seguirte será también proseguir tu tarea de acoger, curar y perdonar. Oficios necesarios para los que yo mismo me he ofrecido a Pedro, disponible para servir en lo que me encomienden. Toma mi vida, Señor, mi nueva vida, tú me la diste, a ti te la debo y a ti te la entrego. Seguirte a ti, Jesús, es una dicha completa. ¿Cómo acompañar y ayudar a otros? Aprendí de ti a conversar, a escuchar sin final y explicar con sencillez, como tú, cuando de noche te hice muchas preguntas y supiste de mis dudas e indecisiones. Me veo a mí mismo mayor, pero no anciano; el conocerte abrió mi mente y mi corazón. He acumulado experiencias, algunas contradictorias, pero estoy naciendo de nuevo. Soy feliz con mi nueva vida, con este nuevo camino que tú me ofreces y que eres tú, Señor. Si yo te abandonara es posible que me perdiera o cayera, ciego, ante la puerta estrecha del Reino. Tú eres, Señor, para cada uno de nosotros una puerta siempre entreabierta que comunica con el Padre y abre al Espíritu, la puerta que comunica con los demás y que nos abre al mundo. No nos dejes, Pastor bueno, Jesús maestro, cabeza y guía nuestro, debes saber cuánto te echamos de menos y te necesitamos. Mis dudas y cuestiones -dónde estás, cómo encontrarte, cuándo vendrás- ya quedaron en parte resueltas. Adiós, Señor, hasta otro día.»
El pasado día 4 de septiembre de 2016 fue canonizada, proclamada santa, la madre Teresa de Calcuta. Un reconocimiento ante el mundo de sus valores.
• Sus virtudes, mujer modelo de entrega en cuerpo y alma a los más pobres.
• Lo que quedará de la propia vida será el no guardarla para sí mismo, sino entregarla a los demás.
• Fue su consigna y la de sus seguidoras: la caridad, o sea la misericordia, el amor con las obras.
Teresa de Calcuta nació en 1910 en Albania, actual Macedonia. Murió en 1997 en su querida Calcuta, India.
Decía de sí misma: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En la fe, soy una monja católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En mi corazón, pertenezco totalmente al corazón de Cristo”.
Gracias, madre Teresa, gracias Misioneras de la Caridad. Al conoceros, todos admiramos vuestra fe y sencillez, vuestro amor verdadero y silencioso ¡Enhorabuena!
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De sus palabras al recibir el Premio Nobel de la Paz 1979:
«Hay tanto sufrimiento, tanta miseria, nosotros empezamos en casa con nuestra oración, con nuestro sacrificio. El amor comienza en casa, y no cuánto hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos. Al Dios Bueno no importa lo mucho que yo haga, sino cuánto amor ponemos en esa acción.»
Vean este sencillo video de pensamientos «Sonríe y ama»:
La primera generación cristiana pensó en el retorno casi inmediato de Jesús el Señor resucitado, lleno de vida. No fue así. Poco a poco, sus seguidores debieron disponerse para una larga espera. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? . . Vean nuevos papeles de oración de Nicodemo, fariseo y luego discípulo, que fue de noche a interesarse por Jesús de Nazaret. Lo veremos todavía en la noche compartiendo la incertidumbre y desolación de los discípulos más cercanos al Señor. A pesar del testimonio del resucitado y de otros testigos, las dudas continúan.
La fragilidad de la razón y la dureza de corazón no fueron superadas. Urge abrir puertas y ventanas del corazón y de la propia casa. Los discípulos pasadas las semanas desearán alcanzar ya un nuevo modo de verlo todo, levantando el vuelo al viento del Espíritu divino, mas sin perder de vista la vida nuestra de cada día… Deberán atreverse a lo imposible. Nicodemo ya anciano nacerá hombre nuevo, valiente y decidido. Así oró esta vez el discípulo de la última hora.
¡PAZ A USTEDES!
«Como fue escrito: «Al llegar la noche del día primero de la semana, los discípulos se reunieron con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y saludó diciendo: ¡PAZ a ustedes!». Pasados los días y las semanas, en otra noche cerrada, yo mismo Nicodemo supliqué así a Jesús resucitado: Entra tú, Señor, aunque encuentres cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ, nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Señor, muchos te seguimos dispuestos a todo, en los trabajos que tú nos pidas, pero nos vemos cansados, sin fuerzas y con miedo, nos hallarás todavía atemorizados, encerrados en nosotros mismos, en nuestros templos y en nuestras casas.
El Reino de Dios no llega, mas Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Tus discípulos más valientes sintieron temor: miedo al ridículo y a la ineficacia, miedo al rechazo y el juicio, miedo incluso a la cárcel y la muerte. Tú nos lo anunciaste “el mundo los odiará”. Muchos sin embargo, enviados por ti en este tiempo difícil, optaron por abrir sus corazones, abriéndose al mundo, anunciando tu evangelio a la gente. Nada pudo detener ya su camino ni su tarea, ni la amenaza de suplicio ni la muerte. Hombres libres, fuertes, amando sin fronteras, entregados en ayuda de gente desvalida, siguiendo Señor tu ejemplo. ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, si encuentras cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa.
Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Es la Buena Noticia ¡Cristo vive! Seguirte a ti, Señor, resulta arriesgado. Pero cómo dejarte, cómo desandar todo un camino de amistad y de fe contigo y con otras gentes, a dónde iremos si te dejamos. Muchas personas confían en ti y también en nosotros, no les defraudaremos. Te queremos, Señor, amigo nuestro. Aleja de nosotros toda inquietud, sabemos que tú estarás siempre con nosotros, a nuestro lado, dulce compañía en este camino nuestro de cada día, sabemos que tú vives nueva vida para siempre. Comparte con nosotros Señor tu misma vida, tu alegría, tu Espíritu Santo, tu amor divino. Tu Reino llegará y nuestra suerte cambiará, ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, aunque encuentres cerradas mis puertas, entra sin llamar y dame tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Adiós, Señor, hasta otro día.»