Navidad es comunicación

Feliz Navidad, dos palabras que expresan el deseo de luz, si vives anochecido; que recuperes la paz, si estás impaciente o desanimado; cariño, calor y compañía que arropen al abatido.

El misterio cristiano de la Navidad, ‘la Palabra hecha carne’, será un intento por romper el silencio y la soledad.

Lo que Dios quiere con su venida es abrir un canal permanente de comunicación, de confianza y amistad, vencer la distancia entre las personas humanas y las divinas, acercar el cielo y la tierra.

Comunicación

Si tú eres
el Dios humilde
que te escondes,
¿me atreveré yo
a revelarte
en el rigor insuficiente
de mis palabras?

Si tú eres
el Dios humilde
que te comunicas,
¿trataré yo
de enmudecerte
con el silencio puritano
de mi boca cerrada?

¡Bienvenido seas,
silencio divino,
expresándote
en nuestra palabra
tan humana!

* B.González Buelta, “Caminar sobre las aguas».

-Vean también nuestra entrada «La Navidad de Cristo».

La eternidad, Miguel Hernández

– Homenaje y duelo ahora por un joven poeta para siempre.
– Todavía en el centenario de su nacimiento, pondré en el blog unos versos de Miguel Hernández (1910-1942), versos de enamorado, su voz que canta encarcelada.
– Podrán percibir el propio dolor, su rica vida interior y el ansia de eternidad sugerida, suma de sueños y desengaños.
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Camino a la eternidad

Tengo un poco de rico
cuando estoy a tu lado,
y así enamorado y vivo
gozo de lo poco que tengo
con lo mucho que me has dado.

Decir poco, cuando estoy contigo,
es decir más que todo
y valgo mucho más que cuando solo.

No soy sino te veo
y si me miras dulcificas
y das aliento a mi corazón,
que te sigue dispuesto
a derramar su miel
que antes de ti era hiel.

Vas morena de mi mano
andando con una solera,
que es gusto para mi amor
y perdición de mi pena.

Te quiero en la distancia
o en la cercanía de un beso,
tras un muro imposible,
que no es obstáculo sino un puente.

A pesar de la muerte te querría
camino a la eternidad.
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-Verán en la página ‘Miguel Hernández’ más datos y enlaces.
-En Comentario recordaré uno de los últimos poemas de Miguel Hernández, ‘Eterna sombra’, escrito en la cárcel en torno a 1939 y 1942. 

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Cierto, yo mismo quisiera mantener siempre abierto el sueño de eternidad, amplio ventanal de horizontes donde tierra y cielo se besan, abrazado mi mar al azul infinito. Te quiero como la tierra al sol, cantaré.

Te Quiero – José Luis Perales

Cada vez que te beso me sabe a poco.
Cada vez que te tengo me vuelvo loco.
Y cada vez, cuando te miro, cada vez,
encuentro una razón para seguir viviendo.
Y cada vez, cuando te miro, cada vez,
es como descubrir el universo.

Te quiero, te quiero
y eres el centro de mi corazón.
Te quiero, te quiero
como la tierra al sol.

Cada vez que la noche llega a tu pelo
De cada estrella blanca yo siento celos

Y cada vez, cuando amanece, cada vez
Me siento un poco más
De tu mirada preso.

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La oración de Teilhard de Chardin

La NAVIDAD está cerca para presentar su propia paradoja: la pequeñez e insignificancia de un Dios oculto y desconocido, tan sorprendente como inesperado.

La FE, cuestionada por la razón y la ciencia, siempre quiso aportar su punto de vista sobre el sentido y origen de todo, sobre el ser de Dios y su búsqueda.

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), científico y religioso francés, investigó los orígenes de la vida humana. Cuestionado por la autoridad vaticana, buscó el consuelo y la luz en la oración, solo deseando ‘amar y servir’ a su Creador y Señor.

El texto de Teilhard que verán fue meditación de un buscador, tras ese innombrable que es Dios, íntimo y grandioso, cercano y huidizo, siempre otro y siempre mayor que nosotros lo podamos pensar.

«¡Te necesito, Señor, porque sin Ti mi vida se seca!
Quiero encontrarte en la oración,
en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio
me sitúa frente a mí, ante Ti.

¡Quiero buscarte!
Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano de un cerro,
y en la profundidad del bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos
de todos sus inquilinos.

¡Necesito sentirte alrededor!
Quiero encontrarte en tus sacramentos,
en el reencuentro con tu perdón,
en la escucha de tu palabra,
en el misterio de tu cotidiana entrega total.

¡Necesito sentirte dentro!
Quiero encontrarte en el rostro de los hombres y mujeres,
en la convivencia con mis hermanos;
en la necesidad del pobre
y en el amor de mis amigos;
en la sonrisa de un niño
y en el ruido de la muchedumbre.

¡Tengo que verte!
Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser,
en las capacidades que me has dado,
en los deseos y sentimientos que fluyen en mí,
en mi trabajo y mi descanso
y, un día, en la debilidad de mi vida,
cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo.»

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* Vean el texto de Teilhard recitado «En busca de Dios»: