El cielo, Paulo Coelho

Verán este bello y sencillo cuentecillo de Paulo Coelho. Lo pondré aquí para no olvidar, porque las cosas más importantes son sencillas y amables, que algunos complican cargándolas de razones, temores y prohibiciones.

Le puse por título «El cielo» porque es alabanza de la VERDAD frente a la mentira, está por la AMISTAD y la compasión frente al egoísmo y el rechazo, por el respeto a la VIDA.

«Un Hombre, su caballo y su perro iban caminando, cuando cerca de un árbol cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo y prosiguió su camino con sus dos animales. Sedientos en su camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

– ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? -preguntó al guardián.
– Esto es el cielo.
– ¡Qué bien, porque estamos sedientos!
– Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.
– Pero mi caballo y mi perro también tienen sed.
– Lo siento, aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Después de caminar un buen rato, ya exhaustos los tres, llegaron a una entrada con una puerta vieja de un camino rodeado de árboles. Había allá un hombre echado, posiblemente dormía.

– Buenos días. Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
– Hay una fuente entre aquellas rocas –dijo el hombre. Podrán beber toda el agua que quieran.
El hombre, el caballo y el perro calmaron su sed. El caminante volvió para dar gracias.
– ¿Cómo se llama este lugar?
– CIELO.
– El guardián del portal de mármol me dijo que aquello era el Cielo.
– Aquello era el Infierno. Nos hacen un favor, porque allá quedarán todos los capaces de abandonar a sus mejores amigos.

Jamás abandones a tus verdaderos amigos . . Porque hacer un amigo es una GRACIA; tener un amigo es un DON; conservar un amigo es una VIRTUD; ser tu amigo es un HONOR.
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Los evangelios presentaron el CIELO, como un espacio abierto y generoso, lugar de acogida y descanso. Jesús nos dirá:

    – Vengan a mí los que están cansados, y encontrarán respiro.
    – El que beba del agua que yo le daré, no pasará más sed.
    – A los servidores en vela el señor los sentará y se pondrá a servirles.

    – Danos un puesto a tu mesa,
    Amor que a la noche vienes,
    antes que la noche acabe
    y que la puerta se cierre.

    – GRACIAS, SEÑOR

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