La luz y la sal

:: Un amigo de lejos me hizo llegar esta historia para ilustrar el aporte de claridad y de sentido que el creyente cristiano debiera poner en este mundo.

Notamos mucha sombra de corrupción e injusticia, las envidias traicionan los bajos instintos por el abuso de poder, la avaricia de bienes que mata y margina a tantos.
03_bodasdeoro
«Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo y la serpiente no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
– ¿Puedo hacerte tres preguntas?
– Puedes preguntar, contestó la serpiente.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? preguntó la luciérnaga.
– No, contestó la serpiente.
– ¿Yo te hice algún mal? dijo la luciérnaga.
– No, volvió a responder la serpiente.
– Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar».

:: En los evangelios Jesús de Nazaret pedirá a los discípulos un esfuerzo de autenticidad y de generosidad, que sean SAL y LUZ para la gente.

Como si algunos creyentes hoy padecieran ‘anemia’, la fe se volvió sosa y oscura, o como si solo buscaran la propia gloria.

    “Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada… Son la luz de este mundo. No pondrán una lámpara bajo un cajón; se la pone en lo alto para que alumbre a todos. Que todos den gloria al Padre del cielo”, san Mateo c.5.

:: La luz y la sal como símbolos de bienestar espiritual. ¿Qué hacer entonces?

    – ¿Qué tanto de sentido y de buen sabor debiera yo aportar?
    – ¿Cómo presentar nuevas razones para vivir, para vivir en evangelio?
    – ¿Sabré quitar los sinsabores y sombras presentes?

Al claro de luna / Desde Cuba

Quise traer al blog unos versos al claro de luna caribeño, desde el patio de azules en piedra donde saciaba mi sed de luz y de vida, y al lucero de la noche inseparable compañero.

En cada línea notarán todo el cariño y la mejor suerte para aquellas gentes que siempre miran al mar.

Hay un lugar
donde he de vivir la vida y navegar
al viento mi barca y al mar,
donde el sol alumbra
limpio cielo nube de luz
espejo de plata en el mar.

Al alba la luna
la noche el lucero
vivirás de nuevo seducido por ese lugar,
gentes que miran al mar
amado amaneces amante
tu barca amarrada en este lugar.
__

* Imagen: Al Amanecer, Yoshiro Tachibana (+2016).

Podrán ver asimismo esta colección de impresiones de un viajero «Desde Cuba al atardecer», eBook, pdf.

____

L. van Beethoven, Sonata n.14 ‘Al claro de luna’..


__

Bautismo de luz y de vida

¡Glorioso Señor Jesucristo! Tú que eres la luz del mundo,
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta,
sentido y conocimiento para cumplir tu santo mandamiento.

(Francisco de Asís)

— Mis amigos, sean luz para el mundo, no escondan su luz, alumbren
— La vela encendida, cirio pascual, triunfo sobre la oscuridad y la muerte, LUZ que acompaña al cristiano.
— En países en guerra, oscuros descampados, sin agua ni alimentos, mundo cruel, mas celebremos la VIDA.

Recitaré estos versos al Cristo en el aniversario de mi bautismo, la bendita agua y la candela encendida, bautismo de LUZ y de VIDA, memorial de gentes muy queridas:

    Eres el Agua que mana del cielo
    y empapa la tierra en sequía
    los mares y ríos tranquilos,
    agua que da vida
    eterno Jordán nueva vida.

    Eres la Luz que ilumina
    estrellas, el sol y la luna
    calienta la llama y alumbra,
    luz en las noches oscuras
    vida que renuevas mi vida.

Homenaje y alabanza por el ser que soy y somos, espíritu y carne, mitad tierra mitad cielo, lo humano y lo divino emparentados, a veces enfrentados, al fin reconciliados.

    «Desde que mi voluntad
    está a la vuestra rendida,
    conozco yo la medida
    de la mejor libertad.

    Venid, Señor, y tomad
    las riendas de mi albedrío;
    de vuestra mano me fío
    y a vuestra mano me entrego,
    que es poco lo que me niego
    si yo soy vuestro y vos mío.»

    –JL.Blanco Vega

Súplicas pidiendo que la LUZ venza las tinieblas y el AMOR sane los corazones:

    . . Señor Dios, LUZ divina que deseas alumbrar a todos, ilumina nuestro espíritu con tu claridad, para que nuestros pensamientos sean dignos de ti, y aprendamos a amarte de todo corazón.
    . . Que tu Espíritu santo encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y limpie la tiniebla del desamor, que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer.

___

Vean esta pequeña colección de ‘Oraciones’, alabanza, súplicas, confianza.

___

Mª Magdalena -19 / ¿Dónde está Jesús?

Final de «MARIA MAGDALENA». Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje.

La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida para siempre, «Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos».

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

+ Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad, y todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

– ¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?
– ¿A dónde iremos? ¿Lo volveremos a ver?
– ¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que presenciamos la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando lo veía así doliente aún y ensangrentado.

Días después lo vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro Señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa: «Tomen, coman, es mi cuerpo entregado por ustedes».

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchó en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

– Qué bien estamos aquí.
– Quédate con nosotros, Señor.

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro Señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamó Reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

– No teman, yo vencí a este mundo falto de amor, de muerte y violencia.
– El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo.
– Créanme, yo soy Señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad.

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando los acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza, toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del Padre.

* Imagen: Rembrandt H., La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, la mesa, el pan, la habitación, todo quedó transfigurado por su repentina presencia. Cf. Evangelio de san Lucas c,24.
__

Como final vean también este clásico poema y canto al misterio de la Eucaristía. Letra de Santo Tomás de Aquino, música de César Franck.

El pan angélico
se vuelve pan de hombres.
El pan celestial
pone fin a las imágenes.
¡Qué maravilla!
Comen al Señor
el pobre, el siervo y el humilde.
Oh, Dios trino
y uno, te rogamos:
visítanos,
como te adoramos.
Por tus caminos guíanos
hacia donde nos dirigimos,
hacia la luz en la que habitas.
Amén.

__

Siendo este ya el último capítulo, verán aquí el ÍNDICE de los capítulos y enlaces de «María Magdalena y Jesús de Nazaret. Recuerdos y confesiones».