María Magdalena #3

En estos relatos cortos María Magdalena quiere contarnos sus recuerdos. Hoy nos confiesa su oscura soledad. Los primeros discípulos y amigos del maestro de Nazaret ya desaparecieron. Sospecha que únicamente Juan el discípulo amado vivirá todavía, viejo, ciego y desterrado. Nostalgia y melancolía expresan en este tercer relato la tristeza de vivir propia de un alma en sombras. ¿Qué le está ocurriendo a María Magdalena, anciana ya y enferma, que nos habla tan dolorida? Se le hace larga la espera y ya sólo desea reunirse finalmente con su señor muy amado, ‘Mira que peno por verte, / y mi mal es tan entero / que muero porque no muero’.

“MARIA MAGDALENA”

3.- MI ALMA EN SOMBRAS

+ Pensándolo bien les diré que la propuesta de estos jóvenes me agradó íntimamente, al tiempo que en verdad me inquietó regresar a aquellos años primeros ya lejanos. Preocupada en acertar con lo que ellos buscaban, yo quise ofrecerles lo mejor de cuanto esperaban de mí. Ellos veían en mí una compañera de camino con una experiencia que les atraía y a la vez les podía ser útil. No quisieran andar solos en su decisión de acercarse al maestro Jesús.

Estos jóvenes no supieron, ni tampoco podían adivinar, que aun siendo mujer aprendí algunas cosas a escondidas. Desde muy niña me aficioné a dibujar y escribir como podía los contornos y colores de mi alma solitaria, dolorida y ensimismada. En tiempos pasados este monólogo conmigo misma me alivió algo del peso del silencio y me hacía más llevadero el misterio del mal de mis adentros. Creía dispersar las sombras que siempre me acompañaron, si me adentraba más en ellas por este camino.

También gustaba cantar antiguos poemas y hasta inventarlos y escribirlos yo misma, porque hay momentos en los que el corazón sintiéndose libre consigue así expresar mejor sus enigmas, sus más íntimos sentimientos.

+ Ahora que me encuentro más conmigo y más quieta por esta ancianidad mía tan larga, creo entender mejor las razones que estos jóvenes traían para convencerme porque en buena parte eran también las mías.

Esto es lo que ocurre, que no todos piensan ni hablan igual del gran maestro de Galilea. Con el paso de los años se oyen decir de él y también de mí misma y de otros discípulos cosas que no puedo entender, que me duelen y poco tienen que ver con la historia verdadera de lo ocurrido.

+ En verdad apenas quedan ya testigos de aquellos primeros años, una vez desaparecidos los primeros discípulos y seguidores, hombres y mujeres que conservaban impreso en su alma el mensaje tan atractivo y la figura tan amable de Jesús el Nazareno.

He sabido que el apóstol Juan aún vive, aquel joven y muy amado discípulo, siendo un poco más anciano que yo. Se dice que en su destierro pasa los días y las noches casi sin ver buscando su rostro, el rostro de su maestro amado. Los últimos días del más joven de los apóstoles transcurren mirando hacia ese cielo azul infinito que, en el atardecer limpio y soleado de un día cualquiera de la semana, abrió a Jesús de par en par sus altas y estrechas puertas.

Ven ya nuestro señor,
mira mi corazón que abierto espera
vacío sin ti viviendo en sombras,
mira no me canse de esperar
que tan larga espera enferma,
no se borre tu imagen y figura
no tardes más enamorado,
ven ya nuestro señor.

+ Los dos fuimos testigos en Galilea de su partida y de su ausencia para siempre. Ahora los dos esperanzados aguardamos pronto su regreso. El mismo maestro lo anunció:

– No teman, voy a nuestro padre, tengan paz y esperen.
– Volveré pronto para llevarlos conmigo, confíen en mí.

También a mí me ocurre que vivo cada anochecer en la espera del regreso de aquel lucero luminoso que aun alejándose no llegó a apagarse nunca del todo. Magdalena vive ahora preparándose con calma para ese misterioso reencuentro, y busca su rostro sabiendo que la ilusión por verle de nuevo dispersará todas las sombras y amainará cualquier zozobra para siempre.

Le adivino llegar entre aquellas lejanas colinas por donde cada mañana regresa el sol. Entristecida a veces por tanta tiniebla, no veo las colinas ni el nuevo sol oculto entre oscuros nubarrones. Es a él a quien busco y llamo con todo mi ser, así cuando cantamos en nuestras asambleas y canto también para mí por mi propio consuelo en muchos anocheceres, buscando restañar con mi lamento la herida de tan larga ausencia:

– Ven ya nuestro señor
– Vivo sin ti viviendo en sombras
– Ven ya, no tardes más

_________

-Imagen: Juan apóstol y Evangelista, icono griego moderno. Según la tradición, Juan el más joven apóstol, el discípulo amado, murió en Éfeso siendo el más anciano en morir de todos ellos. En la imagen lo vemos descansando sobre el costado del maestro; horas después estará con Nicodemo y la Magdalena acompañando al Cristo crucificado. Su fiesta se celebra el 27 de diciembre.
-La fiesta en memoria de Santa María Magdalena se celebró el 22 de julio desde el siglo X en el Monasterio de San Lorenzo de Constantinopla, donde se creyeron depositadas sus reliquias desde el año 899 provenientes de Éfeso. A partir del s. XIII el Misal de Letrán aceptó la leyenda que reunía en la única persona tanto a María de Betania como a la pecadora anónima.

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