Cántico espiritual, s Juan de la Cruz

CANCIONES DEL ALMA

+ En otra ocasión, celebrando el aniversario de san Juan de la Cruz, presenté en el blog una pequeña introducción a la ‘Trilogía’ formada por el Cántico espiritual, la Noche oscura y la Llama de amor viva.

Largos poemas e itinerario hacia el tipo de amor peculiar que une a la criatura (Alma) con su creador (Esposo). La religión hablará de ‘unión mística’, la mutua e íntima entrega, identificación amorosa.

Cuando tú me mirabas,
su gracia en mí tus ojos imprimían,
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti veían
.

Hoy he de traer aquí al recuerdo el llamado “Cántico espiritual”, del que sólo cinco cantos reproduzco, invitando a su lectura íntegra.

Será el ‘amor nupcial’ el que mejor exprese, como en el “Cantar de los Cantares” que lo inspira, una relación apasionada de búsqueda por parte del Alma, de espera y fidelidad por parte del Esposo.

+ El Cántico dirá la persistente insatisfacción del creyente por la distancia y ausencia, la dificultad en apropiarse del divino amado y fundirse en él. La experiencia espiritual quiere ser generosa y altruista, pero deberá pasar por cañadas oscuras que purifiquen su propio amor e interés, reconociendo al fin una alteridad salvadora.

CANCIONES ENTRE EL ALMA Y EL ESPOSO

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste
y no tomas el robo que robaste?

Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Descubre tu presencia
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

Parece que este poema-canción fue escrito por Juan de la Cruz como lamento de auxilio durante los nueve meses de cárcel que el santo sufrió en Toledo, 1578, no deseando sino morir ya, morir de amor, morir amando como su Cristo. También en este hombre santo y atormentado, la fe tras la prueba acaba en amor.

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* En las imágenes verán un dibujo del Crucificado por el mismo Juan de la Cruz, monasterio de la Encarnación de Ávila, inspirador de Salvador Dalí en el llamado “Cristo de San Juan de la Cruz”, 1951. En ambos casos un Cristo al que no vemos el rostro.

-Leer más en “San Juan de la Cruz”, y en el post “Cantar de los cantares”.

-Podrán escuchar por Amancio Prada y coros, “Canciones del alma”, reciente y maravillosa interpretación.