Los milagros de Cristo

«En las aldeas donde Jesús llegaba, colocaban los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos», san Marcos c.6.

Las palabras crean expectativas pero no cambian la realidad, las dificultades que las personas viven permanecerán tras los discursos. Si el mensaje queda en palabras nada cambiará, pudo ser un sueño.

▪ Jesús de Nazaret encontró mucha gente enferma y desanimada. Los milagros fueron importantes: harán visible la esperanza, realizados los sueños, son señales de un cambio. Jesucristo despierta confianza, su presencia y su palabra cambiaron la historia de mucha gente.

«Estas son las señales: los ciegos ven, los cojos andan y los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados.»

▪ Las atenciones de Jesús con un paralítico en Jerusalén cambiaron la vida de ese hombre. No sabía para qué seguir viviendo, hasta que alguien se interesó. O con el ciego de nacimiento, descreído, de todos los lugares excluido.

– ¿Quieres curarte?
– No tengo a nadie, señor, llevo tantos años.
– Toma tu camilla y regresa a tu casa.
– Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.

▪ Como lo ocurrido con aquella mujer incurable, llena de vergüenza y dolor, se acercó a Jesús, tocó el borde de su capa. Cuenta Nicodemo en su evangelio (apócrifo) que ella fue la mujer valiente que limpió en la Vía Dolorosa el rostro ensangrentado del Maestro, la ‘Verónica’.

-Pensó: tan sólo con que llegue a tocar su manto quedaré sana.
-Al instante sintió que ya estaba curada.
-Vete en paz, tu fe te ha salvado, estás curada.

▪ El milagro ocurre siempre en el contexto de un encuentro, una necesidad, un intercambio sincero entre Jesús y las personas. Finalmente brotará la confianza, lo que parecía un sueño se hará realidad. La súplica de la gente y la palabra de Jesús lo hizo posible, todo cambió.

– A la niña que pensaban muerta ¡Muchacha, levántate!
– Al paralítico recostado ¡Toma tu camilla y anda!
– Al ciego del camino ¡Recobra la vista, tu fe te ha curado!
– A Lázaro en el sepulcro ¡Sal de ahí!

▪ La compasión será un amor que comparte el sufrimiento y no pasa de largo, acude, ruega, acaricia, sana. Rebrota la vida, asoma la alegría. ¿Cuál será la condición para que todo eso suceda?

Para algunos será necesario creer, se les preguntó si tienen fe. Para otras personas el sufrimiento bastará, Jesús toma la iniciativa, será puro regalo y gracia de Dios. Yo rezaré: ‘Déjame tocar, Señor, tan solo el borde de tu manto y quedaré sano’.
___

* Imagen: «Cristo y la mujer adúltera», fragmento, Lucas Cranach el Joven (+1586). El Rostro de Cristo explica con satisfacción la buena noticia: la mujer pecadora ha sido salvada de la muerte, cf.  san Juan c.8.

(Podrán leer más temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», pdf)

3 pensamientos en “Los milagros de Cristo

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